Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

14

Seungkwan tiene que admitir que le gusta un poco, solo un poco, Lee Chan.

Para ser sincero, le gusta más de lo que quisiera decir.

Y eso lo hace sentirse terriblemente mal; en realidad ni siquiera está seguro de cómo es que se siente.

Mingyu solía decirle que sentirse mal estaba bien, que no debía esconder sus sentimientos ni reprimirlos.

Aún así...

¿Cómo tenía que sentirse cuando le había comenzado a gustar un alfa que no era Mingyu? Eso no debería haber pasado. Seungkwan le era fiel a Mingyu, aunque ya no estuviera con él; porque Mingyu era su alfa, el padre de sus cachorros y su mejor amigo.

¿A caso era correcto lo que sentía? Solamente sentía que traicionaba a su antiguo esposo, y le dolía.

Lo extraña. Extraña a Mingyu.

Y aún lo ama.

Aunque quizá solamente sigue enamorado de los recuerdos.

Seungkwan mira a su al rededor. La copa se mantiene medio vacía en la barra frente a él y los asientos a sus costados siguen desocupados.

Definitivamente no debería estar ahí, ahogando sus penas en un bar a las dos de la madrugada de un día laboral.

¿Dónde habían quedado sus cachorros? Ah, Chaeryeong los cuidaba.

A veces era un pésimo padre.

...

Chan revisa una última vez su celular antes de entrar al bar. Los mensajes que le ha mandado a Seungkwan han sido ignorados por el omega desde el último día que se vieron.

—Quita esa cara —le dice Seokmin—. Hoy es día de celebrar.

Chan trata de sonreír. Notas perfectas en todos sus exámenes eran una gran noticia, pero de alguna manera a Chan no parecía importarle haberse convertido en el mejor de su clase.

—Estoy preocupado por Seungkwan.

—¿Por qué? —indaga su amigo. Dejan que los demás, incluido Vernon, se adentren en el lugar mientras ambos se quedan bajo el frío de la noche—. Es un hombre adulto, seguramente sabe lo que hace.

Chan niega de inmediato por reflejo.

—Sé que es un adulto, pero yo igual soy un adulto y hay veces en las que no sé lo que hago. Supongo que a todos nos pasa.

—Deberías marcarle —sugiere Seokmin entonces—. Si no responde tus mensajes quizá responda tus llamadas.

Chan asiente. Seokmin le da un beso en la frente antes de entrar al bar, dejando al alfa un momento para tomar aire a solas.

Chan no debería de llamar a Seungkwan a las dos y media de la madrugada. Era martes, así que él omega seguramente estaría durmiendo junto a sus cachorros, mañana tenía trabajo en la editorial y Chan no quería interrumpir su sueño.

Mira al cielo como si las estrellas pudieran responder sus preguntas.

Toma su celular y marca el número. Seungkwan no contesta, así que Chan entra al bar, decepcionado.

Mira alrededor. En la barra, junto a sus amigos, hay un hombre. Un omega rubio y bonito con aroma a canela, canela triste.

Chan ignora a sus amigos cuando pasa junto a ellos. Se acerca a Seungkwan y su corazón da un vuelco cuando encuentra pequeñas lágrimas rodando por las mejillas de Seungkwan.

—Kwannie, ¿qué haces aquí? ¿Por qué no has respondido mis mensajes?

Seungkwan arruga la nariz al percibir aquel familiar aroma. Ya no está llorando, pero los caminos acuosos en su piel blanquecina no se han evaporado.

—¿Qué?

Chan muerde su labio. No está seguro de qué hacer, sus amigos no parecen haber notado que no los acompaña aún, y sus instintos de alfa de cuidar al omega sobrepasan sus ganas de divertirse.

—¿Dónde está tu celular?

Seungkwan no responde. Recuesta su cabeza sobre sus brazos y cierra los ojos.

Chan decide tomar medidas drásticas. Marca de nuevo el número de Seungkwan y cuelga cuando el celular del omega suena dentro de su bolsillo.

Chan mete su mano en el bolsillo y saca el celular. Seungkwan hace una mueca.

—No pienses que puedes aprovecharte de mí.

Chan niega. Revisa rápido los mensajes que aparecen en la pantalla bloqueada del celular que ha tomado y suspira aliviado cuando encuentra el mensaje de Chaeryeong asegurando que los niños se han dormido sin problemas.

—Seungkwan, vámonos. No creo que sea buena idea que te quedes aquí, solo.

—Pero acabas de llegar.

Chan lo toma con cuidado de la cintura, ayudándolo a incorporarse. Sus amigos ya lo han visto y lo miran entre sorprendidos y preocupados, aún así ninguno interviene cuando Chan sale del bar con el
omega a su costado.

—¿A dónde vamos? —pregunta Seungkwan cuando Chan lo mete en el asiento de copiloto de su auto.

—A mi casa —responde Chan después de entrar como el piloto.

Seungkwan deja escapar una risilla que evidencia su estado de ebriedad. Después se suelta a llorar.

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro