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Lee Chan, un alfa en el último año de universidad, se pregunta por tercera vez en el día por qué de todas las carreras existentes decidió estudiar la licenciatura en educación primaria mientras camina a uno de los coloridos salones. Antes de seguir lamentándose una diminuta y adorable voz responde por él.

—¡Dino! —exclama el pequeño Jun emocionado antes de saltar a sus brazos.

El chico sonríe ante el apodo que le han dado los niños de uno de sus salones y le revuelve el cabello de manera cariñosa.

Claro, había decidió estudiar eso porque amaba a los niños. ¿Por qué debían ser tan inocentes y bonitos?

—Hey, ¿por qué saliste sin mi permiso? —reprende, fingiendo una expresión molesta en su rostro.

Jun baja de él, como si Chan no hubiera sido más que el tronco de un árbol que ha trepado, y cuando sus pies tocan el piso le da una mirada avergonzada.

—Lo siento —dice —, Minghao me retó a salir del salón sin que me atraparan.

—¿Hizo eso? —pregunta Chan mientras toma la mano del pequeño castaño y camina junto a él hasta el salón.

—Si, dijo que si no lo hacía era una rana apestosa. ¡Yo no soy una rana apestosa! —se queja con un puchero adorable.

Chan pica las mejillas del menor y así logra desinflaras antes de entrar al salón.

—Tú y Minghao son buenos amigos, pero no tienes que probarle nada solamente para que te siga queriendo. No eres una ranita, eres un niño muy bonito —asegura el chico mientras acaricia las mejillas del menor.

La cara de Jun se tiñe de carmín cuando su maestro lo expone de tal manera. El niño se limita a correr dentro del salón y esconderse entre sus manos después de sentarse en su mesa compartida con Minghao.

Antes de que Chan de un paso dentro una cálida mano sujeta su antebrazo. Cuando voltea se encuentra de frente con Jisoo, el maestro titular del salón; Jeonghan, su asesor de prácticas; y con Seungcheol, el director de la escuela; los tres son alfas, aunque realmente el último es el único que lo aparenta.

—Eres muy bueno con los niños —halaga el director y Jisoo lo apoya con un ligero asentimiento.

—Solamente hago lo que puedo —asegura con una sonrisa que esconde sus ojos.

—Estuvimos hablando con el director, y creemos que sería buena idea ofrecerte una plaza en la escuela en cuanto te gradúes —dice Jisoo emocionado. Pocas veces los practicantes eran verdaderamente apasionados y buenos con los salones que les tocaban.

Chan alza las cejas, realmente sorprendido, mientras observa a Jeonghan sonreír orgulloso por los cumplidos hacia su alumno.

—¿De verdad?

—Claro que sí —asegura el director antes de darle una palmada que resuena en su espalda.

Chan ignora el dolor del golpe. —Me encantaría aceptar —asegura emocionado.

Jeonghan separa por fin al director del chico con una risilla. —Entonces hablaremos de esto más tarde, ¿te parece bien eso?

El chico afirma de inmediato y entra al salón con una expresión de suficiencia en su rostro.

—Por favor quédate a hacer la guardia —suplica Seokmin, un alfa que ha sido su amigo desde el primer día de universidad, una vez más.

Chan pone los ojos en blanco mientras ayuda al ultimo de los niños a ponerse la mochila para salir hasta el patio a esperar a sus padres.

—Ya te dije que no puedo —reitera entonces —. Tengo que hablar de algo importante con el director de la escuela.

Seokmin deja a su labio inferior sobresalir y sus ojos se llenan de lágrimas entonces.

—Está bien, supongo que deberé decirle a Vernon que tendrá que llevar solo a Leo al veterinario.

Agh, está bien; haré la guardia por ti. —Chan pasa sus dedos por su cabello y suspira fuertemente. —Y ya deja de manipularme así —reprende al mayor.

Seokmin sonríe y las lágrimas fingidas desaparecen de inmediato. Agradece a su amigo con un beso en la cabeza y sale de la escuela primaria asegurando que le hará los deberes de los cursos del día siguiente.

Chan camina hasta la puerta principal y sonríe hacia la bonita profesora omega que, de igual manera, se encarga de llamar a los niños cuando sus padres llegan a recogerlos.

Entonces lo ve.

Un hombre camina con paso decidido hasta la entrada, aunque realmente parece algo perdido, como si fuera su primera vez en aquel lugar. Su cabello rubio ondea con los movimientos bruscos y resopla cuando por fin llega frente a Chan.

—Busco a mi hijo —declara con una voz aterciopelada.

Chan siente su boca secarse de pronto. El precioso hombre desprende un sutil aroma a canela, que lo delata como omega, y que el chico siente como un delicado ataque directo a su sentido del olfato.

Su alfa de pronto parece agitar la cola y el chico se reprende mentalmente. Su pulso se acelera ante la mirada vacilante y balbucea ligeramente antes de ser capaz de contestar.

—Su... hijo... —¿su hijo? ¿Aquel hombre tenía un hijo? —¿Eh?

Chan vuelve a la realidad después de aquel extraño ataque de las feromonas contrarias.

—Junhui —asegura entonces con su hipnotizante voz y... y Chan tiene que volver a sacudir su cabeza después de encontrarse perdido en los labios esponjosos y rosados del hombre.

—¿Es el padre de Jun? —indaga Chan curioso y con una sonrisa socarrona después de haberse recuperado. Se recarga en la puerta tras él y cruza sus brazos de manera coqueta, lo que no parece tener sentido porque Chan jamás ha coqueteado con un omega. —Debes estar bromeando, eres tan joven que podrías pasar por su hermano.

—Si fuera tan joven no sería tan maleducado como lo eres tú —dice mientras junta sus cejas y Chan sonríe embobado ante la imagen —. ¿Quién se supone que eres?, ¿el hijo de uno de los profesores?

Chan abre los ojos, indignado ante aquella suposición. —Yo soy el profesor —reprocha mientras se señala a él mismo con orgullo y sacando el pecho —. Estoy en mis prácticas profesiones. Mucho gusto, soy Lee Chan, pero tú puedes llamarme cuando quieras, precioso —dice y guiña un ojo con seguridad.

El hombre suelta una carcajada mientras el chico se mantiene expectante, esperando que el extraño suelte su nombre, sin embargo, el rubio se limita a barrerlo con la mirada.

—¿No eres muy joven como para estar coqueteando conmigo? —se burla.

Chan no alcanza ni a responder cuando la bonita voz de Jun interrumpe.

—¡Papi! —grita con emoción antes de aferrarse como un osito a una de las piernas del hombre. —¡Viniste a recogerme! ¿Por qué viniste tú? —dice atropellando todas sus palabras, tan rápido que Chan apenas y comprende lo que trata de expresar. Pasa solo un segundo cuando Jun de pronto mira hacia sus zapatos y deja de aferrarse al pantalón de su papá, como si hubiera hecho algo malo. —No es que me esté quejando... me gustaría que vinieras más seguido.

—Está bien. Hoy tenía algo de tiempo libre —explica el rubio después de acuclillarse frente al niño y acomodarle sus cabellos castaños desordenados —. Pasaré más seguido por ti si así lo quieres —dice con cariño, y el niño sonríe mostrando todos sus dientes.

—Hasta luego, Junnie —se despide entonces Chan mientras agita la mano y observa cómo el menor le devuelve el gesto con alegría —. Hasta luego, señor...

—Seungkwan —se presenta por fin de mala gana el omega —. Boo Seungkwan.

he aquí mi primer omegaverse jajsj

en casi todos los que he leído los personajes tienen muchos prejuicios respecto a lo que está marcado y quería escribir algo muy fluff, entonces las cosas serán un poquito diferentes porq me gustan los mundos donde todos tienen los mismos derechos y no son juzgados por cosas sin sentido ( '̀-'́)

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