
▪️Lealtad
La muñeca dio un giro sobre su eje.
No completó el último baile.
La música paró un segundo antes de que empezaran los gritos.
Los sirvientes no llegaron a tiempo.
Ni las cicatrices ni las lágrimas fueron suficientes para alejarlo. Ella desconocía los gustos de aquél que le enviaba regalos a la muerte al cementerio.
Para él, la parca era una dama de recatada hermosura, justa en su trato y palabra de oro. Casi tan bella como la que escondió su agraciada maldición bajo un velo de marcas y remordimientos.
"La quemada", para unos. "Esposa mía", para un verdadero caballero.
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