Capítulo 19.
No tengo que fingir o mentir, la verdad es que no pude evitar besarte esa tarde.
—Chris.
Emine Murphy.
Podía sentir los flashes parpadeando a nuestro alrededor, tampoco estaba sorda, escuchaba los gritos y jadeos de algunas chicas que asistían a mi universidad, estoy segura de que había visto a la rubia de la esquina un par de veces por los pasillos de la biblioteca. La rubia parecía querer llorar, sin embargo, no estaba muy segura, al final solo pude verla de reojo, porque no podía dejar de mirar a Christopher. Los ojos del hombre se veían tan profundos, tan atormentados y yo sin quererlo quería proporcionarle la luz a esa oscuridad que lo estaba envolviendo. Al final, Christopher había venido por mí.
—¿Qué... ha-haces...?—me interrumpo y guardo silencio al notar como todos los ojos están puestos en nosotros, o en Christopher... Más bien en la palma de su mano ahuecando mi mejilla, la tomo y lo halo pidiéndole ayuda a Larissa—. ¿Puedo... to-tomarme un descanso?
—Emine... Dios, sí, por supuesto—Larissa mira impresionada a Christopher, pero después vuelve su mirada hacia mí—. Puedes llevarlo al cuarto de limpieza, es el único lugar en el que pueden hablar en... privado.
—Gracias.
Halo a Christopher y gracias a Dios él me sigue dócilmente, pero puedo escuchar los quejidos de los presentes, quieren fotos con el hombre, quieren tocarlo, quieren estar cerca de él. Puedo escuchar a Carl decir que era un asunto privado de Chris y por ende él saldría en un minuto para compartir con sus fans. No escuché más.
Abro la puerta del pequeño cuarto de limpieza y empujo al hombre de metro ochenta dentro del lugar. Si te consideras una persona claustrofóbica ese cuarto podía ser tu peor pesadilla. Al ser tan pequeño nuestros pechos estaban en contacto, podía sentir mi cuerpo vibrar en presencia del hombre de ojos atormentados. Jamás había sentido tal cosa, mis palmas sudan y mi corazón late a mil por hora. Voy a hablar, pero no sabía cómo preguntar el porqué estaba ahí.
¿Por qué está aquí?
Te necesito, chica castaña.
¿Me necesita? ¿Por qué me necesita?
—Tenía razón, eres el maldito paraíso.
¿Qué quiere decir con eso?
No entendía, pero sentir su cálido aliento en mi rostro me hizo sonrojar, estábamos tan cerca, solo era cuestión de ponerme de puntillas y...
¡Emine, detente!
—¿Qué su-sucede?
—Necesito hablar con Faith.
Frunzo el ceño, ¿de qué está hablando?
—No entiendo, ¿qué tiene que ver Faith con qué estés aquí?
—Por lo general soy un tipo al que no le falta mucho la confianza, chica castaña, pero por primera vez creo necesitar a alguien para... hablar de la situación de mi padre con mi hermana. Te necesito a ti, Emine, eres la única que me hace tocar tierra cuando las cosas se están yendo a la mierda.
—Me conoces desde hace poco...
—Y sabes tanto de mí al igual que las personas a las que aprecio en mi vida.
—Pensé que no confiabas en nadie, que no...
—Confío en ti—El movimiento de su manzana de Adán me distrae y él lo sabe, puedo notarlo en sus ojos, ya no hay tormenta, ahora hay un poco de luz—. Quiero confiar en ti, chica castaña.
—Emine, mi nombre es Emine.
—Emine, lo sé, pero también eres mi chica castaña—dice con intensidad, como si esas palabras significaran mucho más.
Le doy replay en mi mente y repaso los últimos minutos junto a Christopher, esta vez con la cabeza fría o lo más cercano a eso. Christopher necesitaba ayuda para hablar con Faith sobre su padre. Me tenso, algo pasó.
—¿Qué pasa con tu padre?
Su rostro se vuelve de granito, se remueve un poco provocando que nuestros cuerpos se rocen, pero trato de imaginarme la escena más grotesca del planeta para mantenerme enfocada y evitar que mi cuerpo reaccione a los movimientos.
—Fui a ver a mi padre—confiesa con emoción, pero no positiva, es oscura, como si... recordara malos momentos—. No pude estar ni dos minutos en su presencia. Dijo que era su princesa, él recuerda todo, pude verlo en sus ojos, mintió diciendo que no recordaba cosas... Él recuerda como...
Puedo detallar como contiene las lágrimas y me hace querer llorar. Mis ojos arden, mis pulmones queman evitando soltar algún quejido de dolor. Es mi turno de colocar mi palma en su mejilla, apoyándolo, diciéndole que estaba ahí para él y es cuando la distancia finalmente se acaba.
Sus labios rozan los míos suavemente, con ese mínimo contacto podía sentir como mi estómago era atacado por un panal de abejas furiosas, sin embargo, la sensación no evita que mis brazos rodeen su cuello y lo atraiga hacia mí, presionando más, sintiendo más, absorbiendo su dolor, queriendo darle paz. La inclinación de nuestros rostros es perfecta para beber del otro, primero suave, luego más... duro. Mis manos van más allá y despeinan su cabello, envolviendo sus hebras en mis dedos mientras que siento como su lengua quiere juguetear con la mía, abro mi boca dejándolo entrar, pero unos golpes en la puerta nos sobresaltan y de inmediato me separo de él, no completamente, mis manos siguen en su cabello y puedo sentir como las suyas están peligrosamente cerca de mi trasero.
—¿Chris? Tenemos que movernos, está llegando más gente.
—¡Distráelos, Carl!
—Chris, no puedo yo solo con todos. Necesitamos irnos, ¡ahora!
Puedo notar como Christopher está en conflicto, no quiere irse y la verdad es que yo tampoco, quiero tenerlo cerca de mí, solo para mí, quiero que sigamos encerrados en esta burbuja y que los problemas estén fuera de ella.
—¡Chris!
—¿Cuándo termina tu turno?
—Dentro de media ahora—respondo en un susurro—, pero estoy segura de que Larissa dejará que me vaya antes, ya sabes, por el desastre que nos espera.
—¡Chris!
—¡Ya voy, joder!—Christopher vuelve a dejar un beso en mis labios, pero este es mucho más rápido, pero no deja de ser profundo y lleno de emociones—. Esto aún no ha terminado, chica castaña.
No me da tiempo de responderle porque de inmediato abre la puerta, Carl mira de Christopher a mí y viceversa, a la vez que arquea una de sus cejas.
—Péinate y por favor, controla tu erección, si te ven así le traerás problemas.
Me sonrojo evitando mirar al bulto de los pantalones de Christopher. Discretamente también me peino un poco, me siento acalorada, como si estuviera a solo metros de una fogata ardiente.
Larissa se acerca con precaución observándonos detrás de Carl entre preocupada y curiosa, por lo que paso de ambos hombres y la tomo de las manos.
—Larissa yo... tengo que irme, ¿no sé si...?
—Tranquila, cariño, creo que es lo mejor, allá fuera es un desastre—aunque su tono denota preocupación la chispa de curiosidad en sus ojos es dominante, ella quiere saberlo todo—. Te lo tenías bien guardadito.
—Oh, no, esto... Uhm... Christopher y yo...
—Tranquila, no tienes que decirme nada, lo mejor es que tu novio y tú se vayan ahora, ¿de acuerdo? Y por favor, para la próxima, no lo traigas si va a formar otro alboroto.
Voy a corregirle que no es mi novio, pero Christopher se adelanta dándole una de sus habituales sonrisas calienta bragas.
—De verdad lo siento, pero necesitaba ver a Emine, no fue un buen día y ella sabe... cómo alegrarme.
La manera como lo dice, si sigue haciendo insinuaciones me quedaré sin trabajo.
—No volverá a suceder—me limito a decir.
La cafetería es un desastre cuando salimos, todos gritan emocionados, pidiendo fotos, proclamando cuánto aman a Chris. Él firma algunos autógrafos y se toma algunas fotos mientras que logro huir y casi lo hago con éxito hasta que un tipo me mete un teléfono debajo de las narices.
—¡¿Qué eres de Chris?! ¡¿Eres su novia?!
Supuse que me estaba grabando, por lo que intento pasar de largo pero el tipo me lo impide tomándome fuertemente del brazo. El agarre es fuerte por lo que hago un gesto de dolor. El rostro del tipo es de determinación, quiere saber quién soy, pero de inmediato su rostro cambia de determinación a terror. Es obligado a soltarme cuando es empujado al suelo, su teléfono se esparce en mis pedazos por el impacto y de repente todos los gritos son remplazados por el silencio.
—Vuelve a tocarla y eres hombre muerto.
—Vamos, Chris, no queremos problemas. ¡Chris!
El rostro de Christopher es asesino, jamás lo había visto así, tan oscuro, podría haber visto algo cercano cuando hablaba de su padre, pero nunca algo así. Tenía que hacer algo.
Tomo su brazo y lo llevo hasta la puerta en dirección al auto, Carl siguiéndonos a nuestras espaldas. Los gritos vuelven, hay llantos, jadeos, preguntas sin respuestas.
En poco tiempo estamos en camino a mi apartamento. Christopher sujeta mi mano y masajea el lugar enrojecido en mi brazo.
—Estoy bien—digo cuando veo como frunce el ceño frustrado por permitir que alguien me sujetara de esa manera.
—Quiero volver y darle una paliza.
—No, quieres ir a hablar con Faith, eso es lo que haremos en este momento. ¿El tipo? No importa, déjalo pasar.
—No hay que dejarlo pasar. ¡Te lastimó!
—¡Pero estoy bien, Christopher!—exclamo nerviosa queriendo que deje los pensamientos sobre ese hombre de lado, no valía la pena y mucho menos por lo que iba a pasar, tenía que prepararse—. Quiero que en este momento te concentres en Faith, ¿de acuerdo?
—¿Estarás ahí cuando se lo diga?
—No creo que sea...
—Te necesito ahí, chica castaña y estoy seguro de que Faith también querrá tenerte ahí.
Está nervioso, ansioso, enojado, el movimiento de su pierna me lo confirma, por lo que le doy un respiro y asiento.
—Estaré ahí.
—Gracias, chica castaña—me sonríe y entrelaza sus dedos con los míos—. Después de eso, si todavía quedan las energías... me gustaría hablar sobre lo que pasó en la cafetería, porque te juro que no seré capaz de conciliar el sueño esta noche sin saber ahora a dónde nos lleva ese beso.
Morí, reviví y volví a morir jajajaja
Capítulo dedicado a Irene, espero que te haya gustado <3
Nos estamos leyendo, disfruten de la lectura <3
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