Capítulo 10
Subí al auto de Sarah sentándome en el lado del copiloto mientras Melissa iba en los asientos traseros. En el instante en que cerré la puerta el interrogatorio comenzó.
— ¿Te besaste con Andrew? —La voz de Sarah fue un chillido—. ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué?
—Eso ya lo habías preguntado.
Me coloqué el cinturón de seguridad mientras ella seguía mirándome. Fingía que no había pasado nada, pero la verdad es que no dejaba de sentir el estómago revuelto.
— ¡Caroline!
Sarah volvió a chillar y Melissa gruñó.
— ¿Quieres decirnos ya? No ha parado de parlotear sobre ello durante todo el camino.
—Se nos hace tarde para la escuela.
Eso fue lo único que dije mientras miraba el parabrisas.
—Comienza a hablar o tendrás tu primer retraso en años.
Miré a Sarah y ella alzó la ceja retándome a intentar probar su amenaza. Abracé mi bolso a mi pecho y resoplé.
—Ayer me invito a salir—comencé a explicar—. Fuimos a Starbucks.
—Creí que después de lo pasado con Bridgett no te le ibas a volver a acercar.
Melissa se acomodó para quedar entre Sarah y yo.
— ¿Puedes arrancar?
—Sigue hablando.
Encendió el auto mientras me dejaba hundir en el asiento.
—No sabía que estaba pensando. Cuando iba a decir que no, ya lo tenía en la casa. Salimos y me dijo que...sabía lo de Bridgett.
Mis amigas soltaron un jadeo. Sarah me veía de vez en cuando de reojo
— ¿Y?
Miré a Sarah y suspiré.
—Yo le dije que no tenía que preocuparse, que tal vez debía volver con Bridgett. Después de eso él me dijo que tenía los ojos en otra chica y... me beso.
—Maldición—gruñó Sarah—. Creí que te gustaba Edward.
— ¡Así es! —me pasé una mano por el rostro. El recuerdo del beso con Andrew. El beso entre Ed y Leila. Mis sentimientos por Edward. Todo eso me había estado abrumando durante la noche—. Pero él simplemente no hace... nada.
—Tiene miedo de perder tu amistad.
Melissa tocó mi hombro.
—Oh tal vez con quien quiere estar es Leila.
—Eres una cabeza dura—Sarah estacionó el auto y después de apagarlo se giró para verme—. Ese chico siente algo por ti y deja de hacerte la tonta. Vas a perder a un chico increíble, Caro. No puedo creer que todos veamos lo que pasa entre ustedes menos tú y él. ¡Es frustrante!
Melissa carraspeo para llamar nuestra atención.
—Lo que, S quiere decir es: le gustas a Edward, pero tal vez tiene miedo. A veces es preferible conservar una amistad que perderla por sentimientos. Tal vez... deberías abrirte un poco más con él y mostrarle que sientes algo por él. Algo que lo anime a decirte lo que él siente.
Me removí incomoda en mi asiento mientras pensaba en las palabras de mis mejores amigas. Suspiré mientras abría la puerta.
—Ya veremos qué pasa.
Bajé del auto y me colgué la bolsa en el hombro. Caminé hasta la entrada de la escuela y cada vez que me topaba con algún compañero o alumno podía sentir su mirada sobre mí. Tragué saliva. No otra vez. Cerré los ojos y aspiré con fuerza. No, no voy a acobardarme de nuevo. Abrí los ojos y abrí las puertas de la escuela entrando con valentía. Me detuve en seco al ver las paredes y los casilleros. No parpadeaba. No respiraba. Solo veía con horror todo el pasillo de la escuela.
—Caro, ¿cuál es la...?—las palabras de Sarah se cortaron al ver la misma escena que yo—. ¿Qué rayos?
—Oh. Por. Dios.
Sentía mi cuerpo temblando y un enorme nudo en la garganta. Las lágrimas comenzaron a quemar en mis mejillas. La escuela entera estaba tapizada con fotos antiguas mías. Fotos con frenos. Fotos con enormes anteojos. Fotos con mi pelo afro. Me llevé una mano a la boca al acercarme a un par de fotos. Todos tenían escrito palabras diferentes. Fea. Ñoña. Torpe. Zorra. Y entre todas las fotos había un par de Andrew besándome, pero el mensaje de esta cambiaba. Asco. Perra. Infinidad de mensajes que me humillaban de diferentes maneras. Sola una persona era la responsable de esto.
—Bridgett.
Sarah tenía razón. Ella me lo advirtió y yo... Salí corriendo. No podía soportarlo. Sentía las lágrimas quemando mis ojos y bajando ardientes por mis mejillas. ¿Por qué había permitido que Andrew me besará? ¿Por qué? Ahora yo estaba pagando y sufriendo las consecuencias.
Podía escuchar las carcajadas de los demás alumnos de la escuela al verme correr por los pasillos mientras lloraba. No podía ocultarlo. Me sentía tan humillada y... todo por un beso que no me había hecho sentir nada. Mi cuerpo se estampó contra algo duro, pero antes de caer brazos fuertes me tomaron con firmeza. Alcé la mirada empañada por las lágrimas, pero pude distinguir la figura de Edward. Lo abracé con fuerza y me permití llorar en su pecho. Sentía su cuerpo en tensión y ni siquiera me tocaba. Tal vez estaba molesto con Andrew y Bridgett. Los sollozos aminoraron y él me tomó de los hombros. Creí que me abrazaría, pero me alejó de él y lo miré confundida. Su expresión era tan fría que me hizo sentir un estremecimiento en la columna. Los músculos estaban tan duros por la tensión y me sentí tan pequeña ante su mirada.
—Ve y llórale a Andrew.
Si mi hubieran golpeado en el estómago hubiera dolido menos. Jadeé en busca de aire mientras lo veía totalmente confundida.
—Edward.
— ¿Lo quieres a él? —Comencé a negar varias veces con la cabeza y tomó una las fotos de mi beso con Andrew que estaban en la pared—. A mí esto me dice lo contrario. Tú te quisiste meter con él, anda a llorarle al niño bonito.
—Edward, yo no. Él...
—No eres quién yo creía.
Se dio media vuelta sin voltear a verme una sola vez. Al verlo alejarse de mí como si no me conociera sentía que mi corazón se caía al suelo y se quebraba cual cristal. Las lágrimas volvieron a empañar mis ojos y sentí un hombro que me tocaba. Me giré y vi a mis amigas que me miraban con tristeza. Las abracé a ambas y ellas me abrazaron a mí.
—Quiero irme.
Suplicaba entre lágrimas mientras me aferraba a ellas como si mi vida dependiera de ello. Por el silencio que ellas hacían supuse que se miraban entre ellas.
—Tú y yo nos vamos—dijo Sarah—. Mel se queda para recoger los deberes—Sarah pasó un brazo por mis hombros para protegerme—. Te vemos en la casa de Caro cuando termine la escuela.
Sin más que decir Sarah y yo nos fuimos a mi casa.
Sarah había pasado la mañana cuidando de mí. Mamá no estaba en casa, así que no tuve que dar explicaciones de por que llegué a casa tan temprano. Me puse un pijama calientito y me acosté en mi cama. Lloré con ganas al instante en que coloqué mi cabeza en la almohada. Sarah al principio intentó consolarme, pero se dio por vencida al ver que yo no entendía razones. ¿Por qué Edward me había dado la espalda así? Fue peor incluso que cuando me abandonó en la fiesta por Leila. Me sentía humillada y el chico del cual me estaba enamorando me había roto el corazón al darme la espalda cuando más lo necesitaba como amigo.
No supe en que momento me había quedado dormida, pero me desperté cuando Melissa abrió la puerta. Entraba con su mochila llena de libros y en su otra mano traía una bolsa llena de golosinas de todo tipo: chocolates, gomitas dulces y acidas. Parecía que había asaltado una dulcería.
—Mi primo me prestó todas sus películas de Piratas del Caribe.
Melissa se dejó caer a mi lado mientras Sarah iba por mi laptop para poner las películas. Recargué mi cabeza en el hombro de Melissa mientras ella sacaba una bolsa de M&M's y me la entregaba. Sarah puso la laptop y metió el DVD para ver la película.
Habíamos mirado hasta la tercera película de la entrega cuando Sarah suspiró con pesadez y se giró para verme.
—Caro, no he querido decirte nada porque sé que lo que pasó hoy fue demasiado duro para ti—bajé la mirada mientras jugaba con una tira de gomita entre mis dedos—. Lo de Ed... se pasó de la raya contigo. Yo... Agh—se pasó una mano por el cabello—. Lo que quiero decir es...
Melissa puso una mano en mi pierna y yo me voltee a verla.
—Lo que, S quiere decir es que estamos para apoyarte y para escucharte.
Las lágrimas volvieron a agolparse en mis ojos mientras veía a mis amigas.
—No sé por qué dejé que Andrew me besara—murmuré con el labio inferior temblándome—. Ni si quiera me gusta. Me merezco esto.
—No, Caro—Sarah tomó una de mis manos y me limpió las lágrimas—. Nadie merece ser humillado así—metió un mechón de mi cabello detrás de mi oreja—. Bridgett es una maldita, no debió hacer eso—suspiró y alzó la mirada un momento y después me miró—. Admito que me molestó demasiado que te besaras con Andrew. Es un chico guapo y no es malo, pero...
Sarah se rascaba la sien buscando las palabras correctas.
—No es fácil para nosotras, Caroline—Melissa me abrazó por lo hombros—. Edward se ha vuelto nuestro amigo también, verlos tener esa escena fue muy difícil para nosotras, incluso para Mason. Queremos lo mejor para ustedes dos.
—En serio le gustas a Edward y por eso me molesté, porque sabía que le romperías el corazón en cuanto él se enterara—abrí la boca para defenderme—. Sí, eso no justifica que tratara de manera tan caca.
Arrugué la nariz ante la última palabra que había dicho Sarah.
—Mason y Edward tuvieron un pelea hoy—Mel se encogió de hombros—. Por suerte los pude separar. Edward está muy cerrado y... él lo negará, pero le dolió que te besaras con Edward.
No podía creer las palabras que mis amigas me estaban diciendo. Edward estaba... ¿celoso? Pero si él hace menos de una semana que se había estado besando con Leila y... también me molestó, pero... No. ¿Edward enamorado de mí? ¿A caso sería posible?
Dejé caer mi cabeza en las almohadas. Cubrí mi rostro con mis manos sintiéndome tan perdida. No sabía qué hacer. ¿Debía disculparme con Edward? Él no se había disculpado conmigo por el beso de Leila, pero yo no lo dejé.
—Pase lo que pase con Edward—había comenzado a decir Sarah—te apoyaremos.
Me senté en la cama para abrazar a mis dos amigas.
—Las quiero, chicas. Gracias por todo su apoyo. No sé qué haría sin ustedes.
No había hablado con Edward. Ni siquiera me había atrevido a mandarle un mensaje, probablemente necesitaba tiempo solo, como yo lo había necesitado. Pero hoy nos veríamos en la escuela y necesitaba hablar con él.
Las fotografías ya no estaban en el pasillo, pero aun así seguían señalándome y murmurando. No les tomé importancia, tenía que buscar a Edward y hablar con él. Caminé por los pasillos de la escuela con la frente en alto. Llegue al corredor donde Edward tenía su casillero y me detuve de golpe. Sentí una terrible punzada en el pecho. Él estaba recargado contra su casillero mientras Leila estaba frente a él enredando un mechón pelirrojo en su dedo. Ambos no paraban de reír y se me encogió el estómago. Al parecer él no estaba sufriendo demasiado por mi beso con Andrew. Sacudí la cabeza. No iba a acobardarme ahora. Me acerqué hasta ellos y me detuve a un lado de Edward.
—Ed—mi voz apenas fue un murmullo y ellos parecieron que ni siquiera notaron mi presencia—. Edward—hablé un poco más alto. Leila me había volteado a ver, pero me ignoró y él... ni si quiera una sola vez me miró. Apreté los dientes mientras fruncía el ceño. Este idiota no me iba a ignorar. Me paré entre ellos dos—. Necesito hablar contigo.
Lo miré a los ojos e intente contener el estremecimiento de mi columna ante su fría mirada.
—Disculpa—me contuve para no poner los ojos en blanco—, yo estaba hablando con él. Es demasiado grosero meterte así.
Miré a Leila con furia y después a Edward.
—No puedes seguir ignorándome. Necesitamos hablar.
—Ve y habla con Andrew. Al parecer disfrutas usar la lengua con él.
Sus palabras eran tan afiladas como cuchillos que me traspasaban mí ya herido corazón.
—Eres un idiota. Solo no olvides que yo si te di la oportunidad de explicarte.
Me di media vuelta con la cabeza en alto, aun que sentía que tenía mi corazón de un hilo y lo iba arrastrando por todos los pasillos del instituto. Me costaba creer que el chico dulce que me había dicho "Nunca podría lastimarte", hoy estaba aquí ignorándome y haciéndome a un lado.
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