
⋆˚࿔ 𝐕 𝜗𝜚˚⋆
16 de febrero 1959
La habitación de Jimin se había convertido en un refugio sombrío donde el dolor reinaba sin cesar. Durante dos largos días, apenas salía de la cama. Las noches se llenaban con sus sollozos ahogados, mientras que las mañanas se limitaban a desayunar cereal sin el menor entusiasmo.
Su madre, angustiada por ver a su hijo sumido en una profunda tristeza, intentaba desesperadamente encontrar palabras de consuelo que pudieran derrumbar la desolación que lo rodeaba. Ningún intento de hacerle sonreír, ninguna distracción o invitación a salir parecía surtir efecto. Jimin estaba completamente consumido por el dolor de la traición.
Las fotografías rotas yacen en un rincón de su habitación, testigos mudos del amor perdido y la confianza destrozada.
Cada momento compartido con Taemin se había vuelto un recuerdo doloroso que ahora evitaba revivir. El álbum desmembrado era un reflejo de su corazón hecho añicos, incapaz de reconciliar cómo algo tan hermoso había terminado de manera tan dolorosa.
En el silencio de su cuarto, el tiempo parecía detenerse mientras Jimin luchaba por encontrar sentido a lo que había sucedido. El mundo exterior seguía girando, pero para él, cada día era una batalla contra la desesperanza y el desamor que lo envolvían.
En esos días oscuros y solitarios, anhelaba desesperadamente encontrar una razón para levantarse de nuevo, pero por ahora, el dolor parecía insoportable y el camino hacia la curación, imposible de vislumbrar.
Después de clases, Jungkook regresó a casa con una determinación renovada. Había estado preocupado por Jimin desde el día en que todo se derrumbó. Sabía que su amigo necesitaba algo más que consuelo; necesitaba encontrar una razón para volver a levantarse y mirar hacia adelante.
Al entrar en la casa de Jimin, encontró a su madre en la cocina, con una expresión de preocupación que reflejaba la suya propia.
-¿Cómo está Jimin hoy?- preguntó Jungkook con cautela, sabiendo que cada día era un día más para su amigo.
-Está en su habitación, como siempre-, respondió la madre de Jimin con un suspiro. -No ha salido mucho. Creo que está perdiendo interés en todo.
Jungkook asintió con tristeza. Sabía que tenía que intentar algo diferente esta vez. Subió las escaleras con determinación, encontrando la puerta de la habitación de Jimin apenas entreabierta. Tocó suavemente antes de entrar.
Jimin yacía en la cama, mirando hacia el techo con ojos cansados y vacíos. Al escuchar la puerta, levantó la vista, sorprendido al ver a Jungkook parado allí con una expresión decidida en su rostro.
-Jimin-, comenzó Jungkook con voz suave pero firme, -sé que estos últimos días han sido increíblemente difíciles para ti. Pero no puedes seguir así para siempre. Necesitas encontrar algo que te motive de nuevo, algo que te haga sentir vivo.
Jimin suspiró, sintiendo una mezcla de gratitud y frustración. -No sé qué hacer, Jungkook. Todo lo que tenía parece haber desaparecido.
Jungkook se sentó en el borde de la cama, eligiendo sus palabras con cuidado. -¿Recuerdas lo que siempre te apasionó antes de todo esto? Actuar. Recuerdo cómo brillabas en el escenario. Eras tan bueno en eso, Jimin.
Jimin desvió la mirada, recordando los días en la universidad de actuación antes de que todo se desmoronara. -Sí, pero eso ya no importa. Taemin y yo planeábamos tantas cosas juntos...
-Taemin ya no está en tu vida, Jimin-, interrumpió Jungkook suavemente. -Eso no significa que debas renunciar a todo lo demás que te importaba.
Hubo un momento de silencio tenso antes de que Jimin finalmente asintiera lentamente. -Supongo que tienes razón. No puedo dejar que todo esto me detenga para siempre.
Jungkook sonrió con alivio. -Entonces, ¿qué dices? ¿Volver a la universidad de actuación? Sé que extrañas ese lugar y sé que ellos también te extrañan.
Jimin consideró la idea por un momento más antes de finalmente responder con una pequeña sonrisa, la primera en muchos días. -Está bien. Lo intentaré."
Jungkook asintió con satisfacción abrazándolo suavemente -Te ayudaré en todo lo que necesites. Volverás a brillar en el escenario, te lo prometo.
Esa noche, Jimin durmió con un poco más de esperanza en su corazón. Sabía que el camino hacia la curación sería largo y difícil, pero al menos ahora tenía algo por lo que luchar, algo que le recordaba quién era realmente.
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