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Advertencia 🔞
El festival había llegado.
Los aldeanos se reunieron alrededor de la gran fogata mientras agradecían con bailes y canticos al invierno y a la nevada y le pedían a esta que no sea cruel con ellos. Jiheon y Sunoo bailaban mientras hablaban de los demás en secreto y reían por lo divertido que era estar allí. Jake se dedicaba a coquetear con una muchacha castaña y Ni-ki había desaparecido junto a Soobin y Hojin a quien sabe donde.
Sin embargo, la paz que el muchacho pudo tener desapareció cuando Heeseung apareció en el festival, tan guapo como siempre y con su característica sonrisa que hacía a las muchachas derretirse.
Sunoo no había podido evitar mirarlo demasiado tiempo y Jiheon también había mirado a Heeseung. Ella recordó algo y con entusiasmo de contarlo le susurró a Sunoo.
—He oido que Heeseung se va a comprometer.
Un copo de nieve cayó y se derritió en algún punto del cabello de Sunoo.
El bullicio del festejo empezó cuando los copos de nieve cayeron. Inundando la ciudad y dejando que la nieve arrasará con el verdor de los árboles, bañando todo de un blanco impoluto.
—¿Se comprometió?
La pregunta había salido sin que pudiera detenerla.
—Es lo que escuche, creo que con la hija del alcalde. —murmuró mientras pisaba una hoja crujiente.
El árbol de su jardín permaneció solitario mientras el invierno llegaba. Sus ramas vacías y el color apagado llenando lo que alguna vez pareció con vida. Esperando aunque sea un destello de luz que no llegaría.
Sunoo pensó que esto era una señal. ¿Qué eran todas aquellos pensamientos acerca de Heeseung y él juntos? Todo era una mentira de su mente. Nada de eso podría ser real.
El invierno había llegado con una señal definitiva para él y la nieve había inundado el pueblo junto a sus pocas y miserables esperanzas. El pueblo iba a permanecer en descanso en el invierno, eso incluía a los leñadores.
Pero aún así, el muchacho tenía miedo de que su secreto fuera descubierto. Tenía miedo de todos, sentía que su culpabilidad lo expondría algún día. Fue así como decidió hacer el doble de trabajo solo si el dueño de la tienda, el señor John, le consideraba trabajar desde su cabaña.
El trabajo en invierno para los costureros era fuerte: Hacer las mantas, las cortinas, los remallados. Todo era mayor en invierno. Por ello, el señor John se había negado al principio, pero después aceptó con la condición de una visita cada dos semanas a la tienda y el encargo más grande que Sunoo había tenido: mantas de seda y acolchadas.
Fue como semanas después, Sunoo estaba más tranquilo desde la cabaña bordando y cosiendo. Se levantaba, comía alguna fruta y cosía hasta el anochecer. Dónde se preparaba avena y comía con algún pan que encontrase.
Sin embargo, al igual que el silencio le daba tranquilidad también lo llenaba de pensamientos fugaces. Uno de ellos, había pasado por su mente para después instalarse en ella y ardiendo en su corazón, haciendo que Sunoo se dedique a trabajar sin parar para apagar esa llama de pecado.
Pero ya había terminado todo su trabajo, había ordenado todo y le quedaba un día para entregarlo a la tienda y ahora tenía demasiado tiempo para hacer lo que quisiese. Sunoo se aburrió mientras se paseaba por la cabaña, viendo cómo en el exterior la nieve bañaba el jardín haciendo que el bosque se bañe de blanco.
El rugir de su estómago lo hizo pensar en si hacía algún pay o comida real luego de haber comido avena de forma excesiva por toda la semana. Recordó que Jiheon le había dicho que la panadería había hecho postres nuevos. Y que probablemente esos postres los usen en la fiesta de compromiso de Heeseung.
"Maldito Heeseung", pensó Sunoo mientras negaba con su cabeza. El muchacho estaba a punto de comprometerse, no podía tener ideas sobre él en su mente, se repetía y trato de convencerse de esto mientras buscaba algo con lo cual distraerse.
Fue cuando la idea que había ocultado en su mente apareció temerosa pero pícara y se relamió los labios mientras miraba a su alrededor.
¿Estaba mal si hacía eso?
Sí. No podía. Se retractó de su pregunta apretando sus puños.
Él no podía tener esos pensamientos sobre Heeseung, se convenció.
¿Heeseung tenía pensamientos así sobre Sohyun?
Claro que sí, se dijo a si mismo mientras se sentaba en su cama. Era obvio, Heeseung tenía muchos más años y experiencia que él, lo más probable era que Heeseung no necesite de imágenes lascivas producto de su mente.
Heeseung podía tener a cualquiera que le gustase y probablemente, él ya se había acostado con Sohyun.
El pensamiento sobre Heeseung y Sohyun juntos hizo que el pecho de Sunoo doliese.
La imagen de Heeseung y Sohyun juntos hizo que Sunoo negará con su cabeza. El dolor lo agobiaba y la impotencia carcomía su corazón.
Debía distraerse.
Sunoo se sentó y abrazo sus piernas mientras su rostro se escondía.
¿Por qué su mente siempre lo traicionaba? ¿Por qué Heeseung seguía estando ahí como una peste sin negarse a soltarlo?
Era un alivio que Heeseung no lea su mente o se daría cuenta que está también le pertenecía a él.
Era un alivio que los pensamientos sean solo eso, pensamientos. Íntimos y solo de él, pensó con un suspiro.
Aquella oración lo dejo cuestionandose un poco más.
Era cierto, un hombre no se puede acostar con otro hombre y lo sabía muy bien. El padre y la capilla se habían encargado de sellar su mente con aquellas palabras.
Pero si él solo se autocomplacia.
¿Ese podría ser un pecado menor?
Sin poder detener su mente pecaminosa, esta le trajo las imágenes de los brazos musculosos de Heeseung y sintió una corriente recorrer su cuerpo mientras algo se endurecía abajo. El pelirrojo se mordió el labio mientras la imagen del leñador tocandolo lo mareo.
Una parte de él le recriminaba, lo insultaba mientras le recordaba lo pecador que se estaba comportando y lo mucho que iba a sufrir en el infierno. Esa parte de él, a la que Sunoo siempre hacia caso y temia. Mientras otra parte de él solo susurraba: "Heeseung nunca lo sabrá".
Nunca, se prometió Sunoo para después empezar a masajear su miembro buscando el ritmo más satisfactorio. A la par, los dedos de su otra mano se introducían en su boca para poder chuparlos.
"Perdón" rogó "Perdon por ser un pecador" susurró para después empezar a tantear su entrada. Los movimientos en su miembro se hicieron más rápidos, algunos gemidos entrecortados empezaban a salir de su labios entreabiertos.
Un dedo había entrado y hacia movimiento exploración mientras el vaiven continuaba, la mente de Sunoo empezaba a llenarse de más imágenes lascivas que siempre tenía. Al leñador tocandolo, mirándolo con ojos lujuriosos y deslizando sus fuertes manos sobre su cuerpo. La imagen mental del leñador dominandolo le causó una sensación extraña y de un momento a otro, el orgasmo llegó junto a un sonoro gemido saliendo de sus labios.
Y con ello, un líquido acuoso y blanquecino. El pelirrojo respiro con dificultad, su blanquecino pecho subía y bajaba mientras observaba el liquido en su mano y tuvo otra idea. Colocándose en cuatro y apoyado sobre su almohada para después, arquear su espalda, tocar su entrada y untar el líquido. Sintió como esta empezaba a mostrarse más flexible y su miembro empezó a endurecerse más. Se mordió el labio inferior para después relamerlo e imaginar que era el leñador el que ampliaba su entrada.
"Perdóname también, Heeseung" pensó el muchacho para después introducir dos dedos y empezar un vaiven continuo y duro. Sunoo gemía sintiendo que necesitaba más de eso. Un dedo más fue introducido y sus ojos se entecerraron por la excitación. De sus labios rojos solo salían jadeos y gemidos y en su mente solo podía sentir el placer.
Sunoo se autofollaba mientras movía sus caderas hacia atrás de una manera vulgar y necesitada. Su muñeca empezaba a doler por el movimiento constante pero la imagen mental de que fuera el leñador quien le hacía esto, le daba más animos de seguir con aquello. La cama bajo él empezó a crujir y sus gemidos resonaban de manera lasciva por la cabaña que juraba guardar aquel secreto.
—Hee-Heeseung —gimió el nombre del mayor como siempre había deseado. Mientras el ritmo se hacía más veloz y su mente le jugaba en contra a sus principios. Los labios entreabiertos e hinchados de Sunoo fueron lamidos por su lengua mientras sentía como se acercaba al siguiente orgasmo.
Y tal vez, si es que la ventana no hubiera estado abierta, los pasos de la criatura no se hubieran detenido y sus ojos no se hubieran oscurecido.
Mientras Sunoo había logrado ingresar cuatro dedos en su interior, arqueaba su espalda y gemía tan malditamente alto por más. Se juraba así mismo nunca revelar aquel secreto y empezaba así, una rutina lasciva para él.
Y a lo lejos, una criatura observaba a su próxima presa.
¡Hola!
Cambie a Eunwoo por Heeseung 👀
Espero que el capitulo sea de su agrado. ♡
Si es que hay alguien leyendo esto, vengo a consultar por un cambio de portada (。•̀ᴗ-)✧
Hay dos opciones (votar en comentarios, si es que desean votar, no hay presión! ♡)
(La actual)
(La nueva)
Soy demasiado indecisa y no sé que elegir (╥﹏╥)
Pásense por el fic UNTOUCHABLE de igiveuthesun
¡ES DEMASIADO BUENO!
Sin más que agregar, me retiro.
¡Ten un buen día! ♡
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