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🐾Capítulo 15


Jimin despertó con unos tiernos besos en su hombro desnudo y sonrió. Si no fuera porque horas atrás habían vuelto a hacer el amor hasta el amanecer, habría caído a los brazos de su pareja otra vez.

—Abre tus ojos conejito —susurró Yoongi y sonrió al ver a su pequeña pareja acomodarse más en su pecho, sin indicios de querer despertar—. Vamos, bebé.

—Sueñooo —bufó restregando su cabeza en el pecho del alfa, causándole una baja carcajada a Yoongi.

—Te tengo un regalo —pronunció y aquello definitivamente llamó la atención del menor.

Desde ayer que había estado con la intriga del regalo que Yoongi le iba a dar.

Luego de haber visitado a su amigo y de hasta haber comido allá, cuando llegaron a casa Jimin había sido atacado con un apasionado beso que lo llevó a otro mundo y bajo el cuerpo del alfa, obteniendo otra agradable u placentera noche llena de amor en los brazos de su pareja, ambos olvidando el mencionado regalo.

—¿Qué es? —preguntó abriendo solo uno de sus ojos mientras se alejaba, contemplando el hermoso rostro varonil de su shifter dragón que le sonreía quitándole el aliento.

Yoongi se sentó arrastrando con él el exquisito cuerpo desnudo de su pareja, acomodándolo en el espacio entre sus piernas, dejando que la pequeña espalda desnuda se apoyara en su pecho.

¡Dios! Como amaba la sensación del caliente cuerpo de Jimin entre sus brazos, tan perfecto. Ambos encajaban como un rompecabezas.

Plantó un beso en el cuello del rubio y tomó la caja que había dejado sobre la mesita de noche al lado de la cama, dejándola sobre el regazo de su conejito. Lo rodeó con sus brazos.

Jimin subió las sábanas logrando que cubrieran hasta su cadera antes de poner toda su atención en la caja. Lamiendo sus labios y con la curiosidad latiendo con ferocidad dentro de él, la abrió.

Dos cosas hermosas y brillantes estaban ante él.

Uno era un par hermoso anillos dorados con pequeñas gemas blancas incrustadas que adornaban el exterior y el otro par era un brazalete igualmente dorado con piedras blancas y celeste.

Sacó con cuidado un de cada uno, descubriendo que aquellas preciosas piedras en ambos formaban la palabra Min.

Era hermoso y varonil, nada delicado y femenino.

—Son hermosos... —susurró sin poder quitarle los ojos de encima, trazando con sus dedos cada detalle hasta llegar a las dos iniciales de ambos nombres en el interior del brazalete.

"Y&J"

Rápidamente tomó el anillo, descubriendo lo mismo. Con curiosidad sacó el otro par, la única diferencia de este, era que en vez de tener el apellido Min... era Park.

—Esos son míos —explico el alfa—. ¿Te gustan? —distraídamente el conejito asintió con su cabeza repetidas veces. Yoongi tomó el anillo y brazalete con su apellido—. Colocando ésto en tu dulce mano y brazo, les dice a todos que eres la pareja del líder —aclara.

—Pero... Creí que ya lo era —murmura llevando su mano hacia su pecho donde estaba el tatuaje.

—Lo eres —aseguró besando su sien—. Es una tradición aquí, mi abuelo se lo dio a su pareja y luego mi padre hizo lo mismo con la suya. Es importante que la persona con la que decidí pasar el resto de mi vida, mi pareja, lo use. Hace que nuestro emparejamiento sea oficial ante mi gente —explicó.

El anillo le anunciaba a todos que Park Jimin era el único, y que era intocable. Eso era algo con lo que estaba totalmente de acuerdo, ya que nunca tendría otra pareja y nadie podría molestar a su conejito.

Jimin formó una perfecta o antes de colocarse con cuidado el anillo, sorprendido de lo bien que se adaptaba a su dedo, rápidamente se colocó el brazalete el cual se enganchó perfectamente en su bicep izquierdo.

—Antes era un anillo conectado a una pulsera, como las parejas de los líderes habían sido mujeres no era un problema hasta ahora, por lo que tome el anillo e hice un diseño más varonil separándolos y transformando la pulsera en un brazalete para el brazo —explicó orgulloso de su trabajo—. Por eso no te lo había entregado a penas te conocí —pronunció Yoongi con una perfecta sonrisa satisfecha en su rostro.

—Entre los humanos, un anillo en este dedo —señalo donde estaba colocado— significa que estoy casado —murmuró colocando su mano sobre la palma de Yoongi.

—Bueno, entonces solo significa que tanto en el mundo de los shifter y humano, eres mío —anuncio cerrando su mano en la más pequeña, llevándola a su boca para depositar un suave beso.

Sin palabras, el shifter conejito sacó su mano y se dio vuelta para abrazar a su alfa, besándolo con ferocidad, transmitiéndole lo feliz que estaba.

—Yo no tengo nada que darte —se quejó sobre los delegados labios, alejándose y tomando el otro anillo para colocárselo a su pareja junto al brazalete.

—Tú eres mi más grande regalo —sonrió amando como se veía su conejito con las joyas.

Ambos fueron alejados simplemente por el insistente llamado del teléfono.

Gruñendo, Yoongi salió de la cama aún cargando a su omega mientras salía en busca del teléfono, no dispuesto a alejarse del delicioso cuerpo aún.

Contestó con mal humor, causándole una tierna risita a su pareja mientras la dejaba sobre sus propios pies. Jimin lo rodeó y pensó que había vuelto a la habitación.

—Qué —gruño casi haciendo un puchero, observando su semi erección mañanera y luego las pequeñas y traviesas manos de su pareja abrazándolo desde atrás, bajando lentamente sus manos por su abdomen.

—¡Jin está en labor de parto! —gritó Namjoon desde el otro lado, escuchando con preocupación los gritos de su pareja.

—Tranquilízate —ordenó Yoongi inmediatamente entrando en su rol de líder alfa. Aquello hizo que Jimin dejara de lado su travesura y se colocara frente al alfa otra vez, juntando sus cejas preocupado—. Llama al doctor, que tenga todo preparado para...

No creo que haya tiempo para llevarlo —interrumpió nervioso su amigo—. Acaba de romper fuente —tragó pesado, observando con angustia los ojitos asustado de su pareja.

—Mierda —exclamó Yoongi mientras volvía a su habitación, comenzando a vestirse rápidamente mientras su conejito le imitaba sin saber por qué—. Voy por él para ayudarle a llevar lo que necesite, llama a Jungkook, su cabaña es la más cercana a la de ustedes —ordenó antes de cortar.

—¿Qué sucede? —pregunto Jimin asustado.

—Nada malo conejito —aseguró Yoongi ya vestido, ayudando a su pareja a colocarse su chaqueta—. Jin entró en labor de parto y necesito ir por el doctor —explicó.

—¿Voy contigo? —el alfa sacudió su cabeza.

La cabaña estaría hecha un caos y con muchas personas en el interior tal vez solo molestaría al médico.

—Iremos a la casa del doctor y devuelta te pasaré a dejar a la cabaña de Jungkook que está de camino, no creo que sea buena idea que tu amigo se quede solo y yo tampoco quiero que te quedes solo aquí, ambos se pueden hacer compañía —explicó saliendo de la cabaña—. ¿Estás bien con ello?

Sin pensarlo Jimin asintió con su cabeza, tomando la mano que le extendía su alfa.

Jimin tocó la puerta y sorbió por su roja nariz, aunque había sido entretenido apreciar la nieve los primeras días fuera de la cabaña, ya no lo era, se estaba congelando afuera.

—¿Sabes lo que está sucediendo? —pregunto Taehyung a penas vio a su rubio amigo del otro lado de la puerta.

Jimin espero hasta entrar en el cálido interior antes de contestar, soltando un suspiro de alivio.

—Jin está teniendo a su bebé ahora.

El pelirrojo abrió exageradamente su boca y ojos.

—¿En serio?

Jimin asintió con su cabeza y se quitó la chaqueta, acercándose más a la encendida chimenea. Estaba agradecido de que Jungkook hubiera alcanzado a dejar una fuente de calor antes de irse para ayudar.

—¿Y por qué fue Jungkook? —pregunto curioso Tae, tomando asiento con su amigo sobre el sofá.

—Creo que tiene conocimientos médicos y está más cerca de la cabaña de Jin y Namjoon que el doctor —repitió según lo que había escuchado—. ¿Crees que esté bien? —pregunto refiriéndose a Jin.

Tal vez no era mucho lo que había alcanzado a compartir con el omega, pero sabía que era buena persona y divertido, además de una persona importante para su pareja.

—Claro, no lo compares con mi caso o los otros que presenciaste con los lobos Minnie —dejó su mano en su hombro—. Allá uno tenía que arreglárselas a solas cuando llegaba el momento —suspiro deslizando su mano por el brazo del conejito, intentando quitar esa expresión preocupada—. ¿Qué es eso?

Jimin le observó confundido un minuto y luego sonrió en grande antes tirar más atrás la manga de su camiseta revelando el hermoso anillo adornando su mano y el brazalete en su bicep, se inclinó hacia adelante para mostrar con orgullo sus joyas.

—Woow —exclamó el pelirrojo omega—. ¿Te los dio Yoongi?

El conejito asintió sonriendo—. Dijo que era una tradición aquí que la pareja del alfa lo use para hacerlo más oficial el emparejamiento frente a su gente —explicó—. Por dentro están grabadas las iniciales de nuestros nombres Y&J, y por fuera el apellido...

—Min —completo el zorrito feliz por su amigo.

—Y él tiene unos iguales pero con el apellido Park —ríe—. También creo que le encanta las cosas brillantes —dijo al recordar la mirada de su dragón cuando se colocó el anillo con el brazalete.

—Lo tendré en cuenta —rió y luego frunció el ceño al contemplar una especie de dibujo asomándose por el pecho el rubio—. ¿Esa es tu marca de unión? —observó una parte del tatuaje.

Aunque estaba orgulloso de ella, Jimin se encogió ante la idea de mostrarla, incomodándole el exponerla por más que deseara que su amigo la viera.

—Quiero mostrártela pero... No sé, no me siento cómodo con ello —explicó acomodando su camiseta.

—Escuché que las marcan son algo personal y que no se pueden mostrar a la ligera, en especial para los que no son alfas, a menos que esté con la pareja y ambos estén de acuerdo en mostrarla —explicó.

Jimin se sorprendió al escuchar y agradeció que su amigo le explicara aquello, tendría más cuidado en el futuro.

—Cuando Yoongi esté conmigo te la mostraré entonces, pero es un conejito y un dragón unidos por el signo infinito sobre ellos.

—¿Cómo fue? —susurró Taehyung.

—Increíble —dijo simplemente, Jimin realmente no tenía palabras para describir aquel momento tan único y especial.

—No... ¿Tuviste dudas o miedo? —el pequeño rubio junto levemente sus cejas.

—¿Tienes miedo a emparejarte a Jungkook? —preguntó Jimin volviendo a acomodarse en el sofá—. ¿Por qué?

—No lo sé —se remueve incómodo—. Tal vez aún pienso que es demasiado bueno para ser verdad, o que él se merece a alguien mejor —susurró lo último, odiando sus inseguridades repentinas, no podía entender por qué estas le atacaban cada vez que Jungkook se alejaba.

Tal vez su zorrito tenía miedo de perderle o estaba asustado de que llegando el momento el alfa se arrepintiera.

El conejito frunció el ceño, sintiendo desagrado por lo último que dijo su amigo.

—Eres perfecto Taehyung —regañó—. Eres un amigo increíble y un padre sorprendente, eres la persona que Jungkook y su dragón escogieron, y sé, que tú y tu zorrito igual.

—Sí... Pero... —hace una mueca—. Es que Jungkook es tan increíble, me aceptó inmediatamente con los brazos abiertos, sin importarle que tuviera el hijo de otra persona o lo que tuve que hacer para sobrevivir en esa manada de lobos —explicó observando a su amigo—. Se lo conté todo ayer y él aun así me sostuvo entre sus brazos.

—¡Entonces no lo dejes escapar! —chillo Jimin frustrado por la repentina inseguridad de su amigo.

Tal vez él también la tuvo en un principio pero aun así no dudó de lo que quería su conejito y él, Yoongi lo había enamorado en los días que habían pasado juntos.

Aunque él no vivió todo lo que sufrió su amigo...

Eso hizo que el pequeño rubio se relajara y en cierta parte, entendiera las preocupaciones de su amigo.

Mientras él estuvo unos meses, su amigo estuvo casi un año.

—Yo digo... —bajo su tono a uno suave y comprensivo— Si Jungkook te quiere y tú lo quieres, ¿por qué no simplemente lo aceptas? Si lo dejas irse... ¿Cuándo podrás a encontrar a alguien cómo él otra vez?

¿Otra persona como Jungkook?

—Nunca —susurró Taehyung—. Porque solo él es mi pareja.

—Ves —sonrió satisfecho el rubio omega—. En un principio yo también tuve dudas con Yoongi, con esto de que él es el líder pero... Decidí dejar de lado eso y disfrutar... Bueno, Yoongi también se encargó de que no pensara en ello —agregó con un tierno sonrojo en sus mejillas.

—Demonios, amo como es de animada y segura tu personalidad fuera de esa estúpida manada de lobos —sonrió Taehyung, abrazando su amigo mientras le agradecía.

—Con Yoongi a mi lado ya no tengo miedo —rió Jimin.

Y era verdad, sabía que el alfa le cuidaría con su vida.

—Gracias —pronunció alejándose, observando hacia la habitación donde su bebé dormía tranquilamente—. ¿Me harías otro favor además de hacerme entrar en razón?

Curioso, el shifter conejito asintió con su cabeza y Taehyung sonrió en grande, ya maquinando planes para su alfa en su cabecita.

Ya era hora de que volviera a hacer él mismo, dejando de lado sus preocupaciones y dudas. Jimin tenía razón, él quería a su dragón y Jungkook lo quería a él y a su hijo.

Ya no había nada más que pensar.


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