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21

Nunca tuvimos una cita
Nos conocimos en fuga con el rostro cubierto

2023-

Las Vegas

Max había arreglado bien la mesa, con un toque de elegancia y sofisticación. Estaba intentando hacer algo concentrado, su cara reflejaba la determinación y la concentración. Nada ya era imposible para el "León Holandés", como lo llamaban. Pudo haber pedido la comida a domicilio y evitar este desastre, pero no, él quería que fuera especial.

Había investigado muy bien cómo preparar los verdaderos tacos mexicanos, no los artificiales que vendían aquí. Quería impresionar a Checo con su habilidad culinaria y mostrarle que podía hacer algo más que conducir un coche de carreras. La cocina era un desafío para él, pero estaba decidido a hacerlo bien.

También indagó un poco sobre su "shipp" con Checo y descubrió una canción especial que los fans habían asociado con su relación. Más bien, ya la habían bailado sin darse cuenta.

La llamaban "himno de su relación",  al traducirla, Max se dio cuenta del porqué los fans lo consideraban así. La letra hablaba de un amor profundo y verdadero, de una conexión que iba más allá de la amistad.

Fue ahí donde Max tomó valor. Se dio cuenta de que sus sentimientos por Checo no eran solo de amistad, sino que había algo más profundo y emocional. Sus sentimientos habían estado creciendo entre ellos. Ahora se sentía  más seguro y confiado en sus sentimientos, y supo que tenía que hacer algo para expresarlos a Checo.

Checo tocó la puerta de la gran suite, y Max la abrió mostrando a un Checo con su ropa más sencilla posible, mientras que Max, por otro lado, se había puesto un traje elegante, dejando un gran contraste entre los dos.

—Hola —dijo Max, alzando la mano en un saludo.

—Puedo pasar —preguntó Checo, sonriendo.

—Sí —respondió Max, cediendo el paso.

Checo quedó sorprendido al entrar en la suite. La mesa estaba llena de deliciosos tacos mexicanos, y el aroma que llenaba el aire era increíble.

—Wow... —empezó a decir Checo, oliendo el aire—. ¿Qué se supone que hiciste?

—Son tacos de los que más te gustan —respondió Max, sonriendo.

—¿En serio? —preguntó Checo, incrédulo.

—Ujum —dijo Max, riendo.

—Te debo un regalo de disculpas por el otro año y por lo que pasó hace poco y... y... —empezó a decir Max, su voz temblando ligeramente.

—Entiendo, Max —interrumpió Checo, su voz suave y comprensiva. Se acercó a Max y lo miró a los ojos. —No necesitas disculparte, ya hemos hablado de eso.

Max se sintió aliviado al escuchar las palabras de Checo. Se sentía como si hubiera estado cargando con un peso durante mucho tiempo, y finalmente podía dejarlo ir. Sonrió débilmente y asintió con la cabeza.

—Gracias, Checo —dijo, su voz apenas audible. —Significa mucho para mí.

Checo sonrió y se acercó más a Max. —Para mí también, Max —dijo, su voz suave y tierna. —Para mí también.

—Adelante, come lo que preparé —dijo Max, sonriendo—. Pedir esta suite es carisma, así que hay que aprovechar —añadió, riendo.

Checo se rió y se sentó a la mesa, admirando la comida que Max había preparado. —Esto parece increíble —dijo, sonriendo—. ¿Cómo lo hiciste?

Max se encogió de hombros, sonriendo. —Investigué un poco y seguí una receta —dijo, riendo—. Pero espero que te guste.

Checo sonrió y comenzó a comer, cerrando los ojos en éxtasis. —Esto es increíble —dijo, con la boca llena—. ¡Me encanta!

Ambos platicaban de sus memorias del pasado, estaban tan centrados uno al otro que la botella de champán que habían destapado hace poco, se había acabado en cuestión de segundos. La conversación fluía con facilidad, y se reían y se sonreían mutuamente, sin darse cuenta de cómo el tiempo pasaba.

La habitación estaba iluminada solo por la luz suave de las velas, y el ambiente era íntimo y acogedor. Max y Checo se sentían como si estuvieran en su propio mundo, lejos de las presiones y las expectativas de los demás.

Mientras hablaban, sus manos se rozaban ocasionalmente, y la tensión entre ellos era palpable. Era como si estuvieran bailando alrededor de sus sentimientos, sin atreverse a dar el paso final. 

Solo era cuestión de tiempo antes de que algo más sucediera....

Max se tomó un momento para reunir sus pensamientos antes de hablar dio una bocada de aire y hablo:

—Sergio Michel Pérez Mendoza...— dijo con un español fluido, —¿Quieres ser mi pareja?

Checo se quedó un momento en silencio, la risa se apagó y el ambiente se volvió tenso.

—¿Entonces me estás proponiendo ser tu novio? Ahora formalmente —preguntó Checo.

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