
14
No es nuestra culpa querernos tanto
Amar nunca será malo
Unos toques a la puerta hicieron que el rubio despertara de mala gana.
—Checo...
—umm... —murmuró el mexicano dormitado.
—Iré a abrir la puerta —dijo Max.
Checo no hizo caso y se dio media vuelta, cubriéndose completamente con las sábanas blancas que no estaban manchadas. Max se puso un pequeño short y una camisa holgada con dibujos de gatos que le había regalado P. en su cumpleaños pasado. Abrió la puerta con un bostezo y se encontró a Horner.
—Buenos días, Max —dijo Horner.
Max se sorprendió al ver a Horner en la puerta. No esperaba visitas tan temprano. Se frotó los ojos, intentando despertar completamente.
Cuando Horner se veía serio significaba una sola cosa:
No iban hacer buenas noticias
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