[2]
Lucy y yo ahora mismo estamos corriendo por las vías del tren, y nos acompaña un adolescente rubio.
¿Cómo es que llegamos a esto?
Ah...sí, ahora lo recuerdo.
Lucy había acabado su chocolatina cuando escuchamos unos disparos y golpes a lo lejos.
¿Qué está pasando allá fuera?
Son esas cosas de las que corrimos antes estoy seguro. O tal vez me estoy volviendo paranoico.
Miré a mi lado, ella también estaba atenta a esos sonidos.
De pronto un golpe se escuchó en lo que supuse que sería la puerta principal del teatro.
—¿Y si salimos de aquí? — Le pregunté a Lucy y ella se volteó a mirarme — Digo, no creo que sea muy seguro quedarnos mucho tiempo en el mismo sitio — Dije con nervios.
—Creo que tienes razón, en cualquier momento pueden entrar y venir a matarnos, no creo que sea algo muy agradable morir a manos de... esas cosas — Dijo e hizo una muesca de asco al nombrarlas.
Justo se escucharon unos pasos no muy lejos de donde estaba.
—Hay que salir ya de aquí — Le susurré intentando de que ellos no me escucharan.
—Vamonos — Dijo y nos pusimos a buscar una segunda posible salida, ya que en la principal seguramente estarían esas cosas esperandonos.
Fuimos a la zona del escenario y de los asientos.
No se porque pero me puse a mirar en la parte de atrás, la parte que daba para el bosque.
Encontré lo que parecía ser una puerta.
—Lucy... — La llamé, ya que ella estaba buscando por otra parte, al parecer no me escuchó — Lucy — La volví a llamar, esta vez subiendo el tono de voz un poco más alto.
Ella se dio la vuelta para mirarme, pero en ese momento se abrió la puerta a donde estábamos. Joder, ¿no podemos estar tranquilos?
Ella vino corriendo hacia donde me encontraba y rápidamente nos pusimos a intentar abrir la puerta.
Las cosas estaban entrando y cada vez se acercaban más hacia nosotros.
La puerta se nos estaba resistiendo.
Intenté romper el candado que nos separaba del exterior con la vara de metal, pero no hacía ningún efecto.
Lucy se sacó una de las horquillas de su pelo e intentó abrirlo lo más rápido posible.
De pronto escuchamos un clic.
Y el candado cayó al suelo.
Abrimos rápidamente la puerta. Esas cosas estaban a apenas cinco metros de nosotros .
Salimos corriendo a lo que parecía un patio.
Al fondo se podía ver un montón de árboles, lo que supuse que podía ser un bosque.
Nos adentramos en el bosque, para intentar que nos perdieran la pista.
Corrimos intentando no caernos por las piedra, raíces, intentando no chocar con ningún árbol y esquivando la ramas con las hojas. Además no veíamos todo con claridad, ya que los árboles tapaban la mayor fuente de luz.
Después de correr un par de minutos no las escuchamos por detrás de nosotros.
Seguimos caminando, esta vez más tranquilos, pero aún me mantenía alerta.
Vimos un par de piedras grandes en las que podíamos sentarnos para descansar un rato.
Saqué la botella de agua, de la cual quedaba muy poca. Y bebimos un poco cada uno, con suerte nos daría para una hora más.
Busqué alguna zona en donde la luz traspasara la copa de los árboles al completo, cerca de donde estábamos encontré una. Miré hacia arriba, el sol estaba alto, por lo que sería ya medio día.
Sería mejor comer para reponer fuerzas, cogí uno de los dos sandwiches y lo partí a la mitad, y le di una de la mitades a Lucy.
Mientras comía me puse a pensar en lo que había pasado.
Todo esto era tan extraño y surrealista.
Primero algo o alguien mata a todos en el orfanato.
Después al salir a la calle están casi todos muertos. Y hay una especie de monstruos asesinos.
Luego salvé a Lucy y maté a alguien.
Y ahora estabamos en un bosque, perdidos después de correr de los monstruos.
Miré hacia donde se encontraba ella, ya había terminado de comer. La vi buscando cualquier cosa comestible para guardar, ya que con el sándwich que nos quedaba y las pocas chocolatinas que teníamos no ibamos a durar mucho.
Terminé rápido lo que me quedaba y la fui a ayudar, después de un rato teníamos un par de bayas. Que nos servirían para no siempre comer dulces o sandwiches, eso solo nos haría perder fuerzas y nutrientes.
—Sigamos caminando — Le dije — Puede que encontremos algún lugar mejor en donde descansar — Ella asintió.
Caminamos por un buen rato mientras hablábamos de nuestras vidas. Y wow, eramos muy parecidos en cuanto a nuestra infancia frustrada por personas estúpidas y sin cerebro.
Seguimos caminando y caminando hasta que empecé a ver una leve iluminación entre los árboles. Se lo dije a Lucy y fuimos hacia allí.
Cuando llegamos tuve que cerrar los ojos rápidamente, por el cambio de oscuridad a luz.
Cuando al fin pude ver mejor a donde habíamos llegado a parar. Vi una especie de ¿granja?
Seguimos avanzando con cuidado, pasamos al lado de una valla en la que habían un montón de vacas. De repente me choqué y me con raspé con un hierro que estaba en la valla. Cosa que hizo que soltara un pequeño grito de dolor.
Vi un corte en mi pierna izquierda y estaba empezando a sangrar. Dolía, aunque eso lo podía soportar, ya estaba acostumbrado.
Lucy me miró, y vio mi pierna, creo que se asustó un poco y se puso a buscar algo con lo que tapar la herida. Como no encontró nada, rasgó una parte de su ropa e hizo que me sentara en un banquito que estaba por allí, luego presionó la tela sobre el corte para que no saliera más sangre. Hizo que soltara un gemido de dolor.
Hizo un nudo y me ayudó a levantarme, puse mi brazo sobre sus hombros y ella me sostuvo por la cintura y el brazo.
Caminamos hacia lo que parecía ser la casa de la granja, y aunque yo iba cojeando Lucy me estaba ayudando mucho.
Cuando llegamos di un par de golpes en la puerta con mi brazo libre.
Nos abrió un chico rubio que vestía con un peto vaquero. Nos estaba apuntando con una escopeta, tenía desconfianza. Cuando vio que no éramos una amenaza y que me encontraba herido soltó un suspiro y bajó el arma.
—¡Hola! ¿Puedo ayudarles en algo? — Nos preguntó con una sonrisa amable.
—Ehh, ¿puedes ayudarnos? Mi amigo se ha hecho daño y hay como unos monstruos, seguramente no muy lejos de aquí — Dijo Lucy desconcertada al igual que yo por su actitud.
—Claro, les ayudaré con esa herida, no tiene muy buena pinta — Nos dejó pasar y nos sentamos en el sofá.
Enfrente del sofá había una mesa con todo tipo de armas, desde armas de fuego hasta armas blancas. También pude llegar a ver manchas de sangre en las paredes y parte del suelo.
Cuando el chico volvió traía consigo un botiquín de primeros auxilios, sacó unas gasas, algodón y unas vendas.
Mojó el algodón con el desinfectante de heridas y quitó la tela que me había puesto Lucy anteriormente. Pasó el algodón por encima con cuidado, y me empezó a arder más que antes.
—Ay ay ay — Me quejé.
—Mantente quieto necesito curarla bien, puede infectarse, y créeme eso dolerá más que esto — Me quedé callado escuchandolo — A mi tío una vez le pasó algo parecido y tuvieron que amputarle la pierna.
—No quiero perder la pierna, es muy bonita para morir — Dije y escuché a Lucy reír.
Puso un par de puntos de papel y puso la gasa encima, para absorber la sangre que se escapaba, luego hizo un pequeño vendaje y lo pegó todo con un esparadrapo.
—¡Ya está! no hagas movimientos muy bruscos — Dijo y suspiré de alivio.
—Parecen cansados descansen un rato después les aviso de cuando vayamos a salir, supongo que ustedes ya saben de las cosas esas que parecen personas y monstruos a la vez — Empezó diciendo, y nosotros asentimos — ¡Voy a decirles algo! pero esto no puede salir de aquí ¿entendido? — Volvimos a asentir esta vez algo confundidos.
—¡Vale! — Dijo ¿feliz? — Pues resulta que en nuestra ciudad ha habido un desliz con la purga — Hizo una breve pausa — Se suponía que esas cosas no iban a aparecer antes de que el tiempo termininara, que iban a ser un recurso en caso de que no se completara el contador de muertes — Nos mostramos algo confundidos y parece que el lo notó —Esas cosas eran humanos, como tú y como yo, unos científicos crearon un virus mutante. Se todo esto porque mi primo era uno de ellos, pero no era alguien muy importante, el fue el que soltó el virus antes de tiempo, pero tranquilos ya está muerto — Soltó como si nada y sonriendo de oreja a oreja.
Después de eso nos dejó una manta para poder dormir un rato. Me costó quedarme dormido, pero al final pude.
—¡Levanten se dormilones queda poco tiempo! — Nos gritó el chico. Y abrí los ojos con pesadez. ¿Cuánto tiempo había dormido? ¿Una? ¿Dos horas? No lo sabía.
Casi no sentía la pierna, pero no me dolía tanto como antes.
—Cojan un arma cada uno y guardenla bien, queda poco tiempo para que las cosas nos encuentren, ¡he preparado algo de comida para llevarnosla! — Nos dijo, Lucy eligió una pistola normal y yo también cogí una y cogí un cuchillo mejor del que tenía.
Salimos por la parte de atrás y el chico echó gasolina por dentro y por fuera de la casa y le prendió fuego.
—Así no podrán entrar y coger armas o comida — Nos dijo.
Caminamos hacia las vías del tren que se encontraban a unos 200 metros.
A lo lejos vi a las cosas en la zona donde estaba la casa, la cual ahora se había convertido en una hoguera enorme y las cenizas volaban por todas partes.
Parece que nos vieron y nos empezaron a seguir.
Ahora estamos aquí, huyendo de ellos. Con mi pierna literalmente ardiendo del dolor.
Miré hacia el chico que nos había ayudado, y me fijé de cosas que no había visto antes, no se si por el dolor o por el cansancio. En su peto vaquero destacaba un tono rojizo, como sangre. Vi sus manos descuidadas con raspones. ¿Que tanto sabe? ¿Por qué nos dijo eso si no nos conoce de nada? No lo sé, solo son preguntas que solo si me atrevo le diré.
Cuando nos habló antes, si tono de voz era algo agudo. ¿Qué edad tiene?¿Y por qué si parece tan joven, estaba solo en la granja?
Más tarde intentaré preguntarle de forma discreta.
Holaa, ¿Cómo están?
Espero que les haya gustado este capítulo, nos vemos en la próxima actualización.
28/01/2023
1783 palabras.
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