
035.
Ha pasado un día y medio desde que huimos de los Jaegeristas que nos perseguían por ser una supuesta amenaza para la humanidad. Ahora mismo nos encontrábamos refugiados en medio del bosque a la espera de que se hiciera de día para seguir avanzando, ya que si nos quedábamos en el mismo sitio podíamos ser atrapados por nuestro enemigo.
Acaricié suavemente por unos segundos el rostro dormido de Levi para luego mirar fijamente la fogata que Hange había hecho para nosotros. Fue entonces que la voz de Eren Jaeger resonó en mi cabeza, mencionando que había destruido las murallas para que los titanes que se encontraban dormidos despertaran y destruyeran todo ser vivo que existiera más allá de la isla.
—¿Qué significa esto, Eren? —pregunté confundida, pero mi confusión se esfumó cuando sentí a Levi moverse.
—El titán bestia... —susurró Levi, quien repentinamente abrió sus ojos e intentó levantarse—. Ese pedazo de mierda... ¿Dónde está?
—No te levantes. Todavía debes de descansar —le dije mientras volvía a recostar su cuerpo—. Zeke fue al distrito Shiganshina con los Jaegeristas. Ha pasado un día y medio desde eso.
—Yo lo he arruinado —musitó con gran decepción—. No pude ver que ya estaba listo para morir... Lo dejé escapar de nuevo...
Estaba por mencionarle unas palabras, pero en ese momento oí la voz de Hange. Nuestra gran amiga se acercaba montada en un caballo mientras arrastraba una carreta un tanto malograda.
—¿Has oído la voz de Eren? —me preguntó para luego percatarse de que Levi se encontraba despierto—. Por fin despiertas, enano.
—¿Dónde encontraste eso, Hange? —pregunté mientras miraba la carreta.
—Oh, la encontré cerca de unas casas abandonadas —respondió al momento en que bajaba del caballo—. Pensé en arreglarla para poder llevarlos y así poder hacer del viaje más cómodo.
—Si seguimos corriendo y escondiéndonos... —dijo repentinamente Levi, captando nuestra atención—. ¿Eso a dónde nos llevará?
—No importa a donde vayamos, siempre estaremos en peligro...
—Entonces... ¿Qué es lo que haremos? —preguntó Hange, preocupada.
—Supongo que no tenemos más opción que unirnos a la acción, ¿no? —dije formando una pequeña sonrisa—. Todo sea para tener un buen futuro.
Ambos estuvieron de acuerdo con mis palabras, entonces, Hange comenzó a reparar la carreta, mientras que Levi y yo comenzábamos a idear un pequeño plan.
Hemos avanzado sin parar durante unas horas hasta que logramos ver a los lejos a un titán cambiante y una persona con el uniforme de Marley. Hange se bajó rápidamente del caballo y comenzó a acercarse a ellos para así hacer que nos escucharan.
—¡Esperen un momento! ¡Estoy completamente desarmada! —exclamó fuertemente Hange cuando estaban por atacarla—. ¿Uh? ¿Las personas de allá? —preguntó al momento en que dirigía su mirada hacia donde Levi y yo nos encontrábamos esperando—. No necesitan preocuparse. Solo se trata de una mujer embarazada y un hombre inofensivo que se niega a morir.
Solo bastaron unos segundos para que aquellas personas pertenecientes a Marley se acercaran y nos preguntaran nuestras intenciones.
—Nuestro objetivo es detener este genocidio —dije mirándolos fijamente con total seriedad—. Algo que supongo ustedes también quieren detener. ¿O estoy equivocada?
—No. No lo está —respondió Magath al momento en que alzaba su arma, ocasionando que Levi se pusiera en estado de alerta y me cubriera brevemente con su cuerpo—. Usted debe ser Levi Ackerman. He oído que tienes la fuerza para luchar contra los nueve titanes, pero me pregunto... ¿Podrás esquivar una de mis balas en ese estado?
—No puedo esquivar ninguna bala, pero me estoy presentando ante el enemigo en este estado tan lamentable —respondió con un tono de voz neutro sin dejar de mirarlo o apartarse de mi lado—. Dispara o escucha. Es tu decisión.
Magath miró por un momento a Levi para luego mirarme y así finalmente bajar su arma.
—Escucharemos antes de disparar —dijo—. Dicen que quieren detener este Genocidio. ¿Exactamente cómo lo harían?
—Pensábamos en matar a Zeke.
—Entiendo. ¿Saben dónde está en este momento?
—Probablemente Eren lo absorbió para usar su sangre real —respondió Hange—. Bueno... Para poder usar el titán fundador.
—Parece que Hange, la experta en titanes, lo sabe todo. Incluso más que Marley —dijo Pieck mirándonos fijamente—. ¿Viste al titán fundador?
—Sé que es increíblemente grande y que parece invencible.
—Nosotros no podemos hacer esto, solos —hablé, captando nuevamente la atención de ambos—. Luego de pensarlo muy bien, hemos llegado a la conclusión de que debemos de unir fuerzas si queremos detener a Eren Jaeger.
Ellos se mantuvieron un momento en silencio pensando sobre si aceptar o no la propuesta que les estaba dando, entonces, luego de pensarlo por unos minutos, terminaron por aceptar. Habíamos logrado que Marley nos ayudara, así que ahora solo faltaba hablar con nuestros compañeros para que se unieran a este improvisado plan.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro