
034.
El repentino sonido de una lanza de trueno hizo que nos desviáramos del camino. Avanzamos con nuestros caballos hacia el lugar de donde provino aquel sonido, entonces, luego de cabalgar por unos minutos, llegamos a nuestro destino, donde nos encontramos a un titán postrado en el suelo y una carreta destrozada.
—¿Levi...? —pregunté entre sorprendida y agobiada cuando he visto su cuerpo a la orilla de un río. Sin esperar un solo segundo, Hange se bajó de su caballo, luego me ayudó a bajar y así finalmente nos acercamos a Levi.
Todo mi cuerpo se paralizó cuando vi lo destrozado que se encontraba su cuerpo.
—No tengo idea de lo que pasó, pero tuvimos suerte —oí la voz de Floch detrás de mí—. Nuestra principal amenaza está aquí todo ensangrentado.
—Deberíamos de dispararle en la cabeza —sugirió otro soldado.
—¿Cómo se atreven a decir eso delante de su mujer e hijo? —preguntó Hange, enfurecida—. ¿Acaso no tienen un poco de humanidad?
En ese momento me agaché para abrazar el cuerpo de mi esposo y así poder sentir si se encontraba con vida sin que los demás sospecharan; Mi cuerpo se llenó de esperanza cuando sentí una débil respiración.
—Muévanse de allí para que podamos dispararle.
—Está muerto —anuncié sin titubear mientras dejaba de abrazar a Levi para mirar a los demás, quienes se sorprendieron brevemente por mis palabras—. La explosión que oímos debió ser causada por él... Debió quedar atrapado en el rango de la explosión. Sus órganos internos deben de estar hechos trizas, por lo que obtuvo una muerte instantánea.
—¿En verdad? —preguntó Floch con un tono que claramente no parecía convencido—. Entonces, no tendrá problema en que le tome el pulso, ¿verdad?
Había vuelto a abrazar el cuerpo de mi esposo cuando he visto a Floch dar unos pasos hacia nosotros, pero lo solté cuando oí que algo sucedía con el titán que se encontraba en el suelo.
—No se muevan —nos advirtió Floch, quien comenzó a alejarse para ver lo que sucedía—. Vigílenlas y asegúrense de que el capitán esté muerto —le advirtió a dos de sus compañeros.
—Hange. Toma a Levi —susurré suavemente sin que los demás me oyeran—. Nos iremos de aquí.
Miré brevemente el río, por lo que mi mejor amiga entendió lo que quería hacer. Ella se agachó y sostuvo fuertemente el cuerpo de mi esposo, entonces, cuando uno de los compañeros de Floch se acercó para asegurarse de que Levi se encontraba muerto, saqué el cuchillo que anteriormente había ocultado y lo clavé en su cuello para luego quitarle su arma y así dispararle a la otra persona. Hange y yo nos hemos lanzado al agua inmediatamente para así comenzar a escapar.
Como era de esperarse, los otros compañeros de Floch no tardaron en percatarse de nuestra huida, así que comenzaron a perseguirnos.
Durante unos minutos estuvimos andando en el agua, pero luego salimos de allí cuando hemos visto el bosque. Los tres nos hemos adentrado en aquel bosque, donde por un momento nos hemos detenido para que así yo pudiera recuperar fuerzas, ya que debido a mi embarazo me cansaba más rápido que los demás.
—Están aquí —anunció Hange, quien tomó el arma para luego mirarme—. Ahora me encargo.
—Más te vale regresar.
—Lo haré.
Ella me sonrió para luego comenzar a alejarse, entonces, segundos más tarde, se escuchó un disparo y supliqué fuertemente que sea Hange la que sobreviviera.
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