
029.
El sol comenzaba poco a poco a ocultarse. Todos regresamos a la finca de los Azumabito una vez terminamos nuestro paseo de aquel callejón que nos presentó Onyankopon.
—Te dije que no gastaras tu dinero en tantas cosas —le reclamó Connie a Sasha
—No es culpa mía. Ellos tenían muchas cosas sabrosas —se excusó Sasha, quien traía consigo una bolsa con lo que parecía tener varios dulces.
—No te los comas todos al mismo tiempo —la regañó Jean, quien disimuladamente le quitaba un dulce a Sasha—. No queremos que vuelvas a enfermarte.
—Oírte quejarte con que no puedes comer es lo peor —dijo Connie, quien también le ha quitado un dulce—. Así que, mejor hazle caso a Jean.
Ambos chicos pensaron que su compañera no los había visto, pero repentinamente ella los golpeó y les quitó lo que le habían robado.
—Ellos al parecer se han divertido —dijo Hange mirándolos fijamente con una sonrisa—. Sucedieron cosas malas, pero también buenas.
—Efectivamente —dije al momento en que llevaba parte de mi cabello hacia la parte trasera de mi oreja derecha—. Al menos han podido distraerse.
—Sí, y también... —Hange se mantuvo en silencio, pero repentinamente soltó un chillido que captó por completo la atención de los demás—. ¡Sucedió! ¡Él realmente lo ha hecho!
—¿De qué habla, Capitana Hange? —preguntó Armin, curioso.
—¿Qué fue lo que sucedió? —preguntó Connie.
—Sabía que mi plan iba a funcionar —dijo de manera orgullosa al momento en que tocaba sus lentes—. El enano decía que iba a fallar. ¡Ja! ¡Fue todo un...!
—Fracaso —le interrumpió repentinamente Levi, quien se acercaba junto a Eren, Mikasa y la señora Kiyomi—. Nunca más vuelvo a seguirte en tus planes, cuatro ojos.
La mayoría se encontraba confundida con la situación, así que alcé levemente mi mano derecha y ellos al ver el anillo en mi dedo anular se han emocionado. Comenzaron a felicitarnos, pero a la vez a bombardearnos con preguntas sobre cuándo o cómo sería la boda, por lo que Levi y yo simplemente respondimos que todavía no lo sabíamos.
Al final, comenzamos una pequeña celebración que nos hizo olvidarnos brevemente de los problemas que teníamos.
La emoción que teníamos por el anuncio de nuestro compromiso se esfumó a la mañana siguiente cuando fuimos despertados por el grito desesperante de Mikasa Ackerman.
—¡¿Qué sucedió, Mikasa?! —preguntó Jean, preocupado.
—Eren —pronunció con agonía mientras sostenía una carta en sus manos—. Eren se ha ido...
Absolutamente, todos nos quedamos confundidos con la situación, así que rápidamente me acerqué a Mikasa y tomé la carta que ella sostenía para así leer su contenido.
—No puede ser —musité al momento en que llevaba mi mano hacia mi frente ante el desespero de la situación—. Eren dice que dejará todo en manos de Zeke.
—No es posible —susurró Armin—. Eren no se rendiría tan fácil... ¡Tiene que haber una razón!
—¿Qué haremos ahora? —preguntó Connie.
—¿Tendremos que sacrificar a Historia? —preguntó Sasha, preocupada.
—Hay que buscar a Eren —dijo Mikasa. La chica intentó irse, pero Armin la detenía—. Tengo que buscarlo. ¡Déjame ir, Armin!
—No irás a ninguna parte, Mikasa —dije firmemente, ocasionando que la chica me lanzara una mirada de inquietud, pero a la vez amenazadora—. Él ya debió de alejarse demasiado, así que no hay forma de que podamos encontrarlo en este lugar que para nosotros es completamente desconocido. Además, hoy debemos de regresar a la isla ante que las cosas se compliquen más de lo que ya están.
—¿Está pidiéndome que abandone a Eren? —preguntó, agresivamente.
—Eren ha tomado esta decisión, Mikasa —le dijo Hange, quien se había posicionado frente a mí cuando Mikasa se molestó por la respuesta que yo le había dado—. Ya no podemos hacer nada.
—Arreglen sus cosas —dijo Levi seriamente, quien también se había colocado frente a mí—. Debemos partir en unas horas.
Ninguno volvió a decir algo y simplemente se alejaron con una expresión de impotencia. Sin duda alguna la repentina desaparición de Eren nos dejó en una situación crítica, por lo que no nos quedaba de otra que volver a Paradis y anunciarle a los demás que seguiríamos el plan de Zeke.
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