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Capítulo 4

—Entonces lo que llevas buscando hace un buen tiempo son tus hermanas ¿Verdad? —hizo una breve pausa para luego escuchar un breve suspiro—. No entiendo cuál es el problema en realidad  ¿No sería mejor que le dijeras a los otros dos tus verdaderos motivos para retirarte en vez de sonar como alguien que solo quiere abandonar el lugar porque esta demente? 

La joven movía la cortina de vez en cuando señalando que había movimiento dentro del probador, la chica había estado de esa forma por al menos media hora conmigo sentado al lado del pequeño cubículo, la misma que ocasionó que ahora debata de forma seria si mi muñeca a este punto había perdido la capacidad de sentir dolor debido a que cada vez que un tironeo era hecho a mi pobre mano, solo se movía la articulación por inercia en vez de causar un reflejo de dolor. 

Max estaba echado en el suelo con sus patas encima de su cara, como si estuviera cansado de seguir escuchando lo que sea que estuviera pasando en el exterior, a veces me preguntaba si de verdad me entendía y todo este tiempo cuando le hablaba de alguna forma aprendió a saber cómo era la mejor forma de responder, ya sea cuando le contaba mis desgracias y él se sentaba en mi regazo o cuando alguna buena noticia ocurría y ibamos por un paseo alrededor de la ciudad comprando nuevas cosas. 

De igual forma nadie sobreviviría a ser forzado a entrar tienda tras tienda debido a una niña obstinada sin que te pregunte si está en tus planes ir con ella o no. Desde el incidente con la confusión sobre mi hermana había estado actuando extraño, como si sospechara de mi o de repente le haya dado valor a mi existencia de alguna forma. Sea lo que sea que haya pasado por su mente había logrado que mi situación ahora esté en forma de esperar a ver sus nuevas adquisiciones.  

—Lo que yo no entiendo es porque insistes en ir conmigo —rodé los ojos por inercia—. Tampoco se porque te molestas en fingir que te importa ¿Esperas que crea que quieres venir sin ningún motivo en mente? ¿Solo porque ahora hablas más de monosílabos? A este punto estaba considerando incluso empezar a hablarte en lenguaje de señas a ver si conseguía al menos una respuesta de más de una oración.

La rubia de repente abrió la cortina de golpe revelando el último atuendo que había escogido de la tienda ahora unos shorts negros amplios en sus terminaciones lucian sus piernas junto a una largas panties de color piel que se veian gruesas junto a calcetines blancos que resaltaban por la parte de arriba de las botas de combate que llevaba, el top de color blanco tiene tiras de mediana gruesidad, en su cintura lleva un cinturon de color negro con cadenas y un chaleco por encima de color blanco. 

Pestañee al menos dos veces para recopilar la información, si comparaba el vestuario de esta chica con los de afuera…

Definitivamente nadie se viste a sí mismo de esa forma en una crisis que involucra que te den un disparo y caigas sin vida al suelo. Además ¿Como iba a pagar por toda esa ropa? Las personas de la zona segura seguían creyendo que las cosas iban a volver a la normalidad al día siguiente así que el valor del dinero seguía en pie por más estupido que suene, en vez de intercambiar armas, municiones o materiales necesarios para sobrevivir, sus caras se iluminan al ver trozos de papel con el símbolo de dinero.

—Espero que no te estes preocupando por mi —la rubia de repente me enseñó una billetera en frente mio que mostraba diferentes tarjetas con efectivo incluido, al verse satisfecha guarda su billetera para ahora mostrarme una de sus palmas y extender dos de sus dedos—. Primero, yo nunca dije que iría contigo sin un propósito en mente, segundo, yo no desperdicio mi saliva en personas que no valen la pena. Además, te sorprenderá saber mi maestría en lenguaje de señas. 

Al bajar sus dos dedos haciendo sus aclaraciones posiciono sus manos en su cintura ahora enarcando una ceja ante mi, de igual forma le iba a responder, aunque tal vez no le guste nada la idea. 

—Si es así ¿Cuál es tu nombre? 

Tal como pensaba, al minuto que proceso la pregunta esquivo la mirada de la mía, su posición cambio de una confiada a cruzar sus brazos y pasar su mirada de lo que sea que estuviera mirando en ese momento a mi pero con unos ojos entrecerrados tratando de descifrar mis intenciones, curioso porque ella misma se había metido en esta situación, dio un paso adelante solo para abrir de forma ligera sus labios como si quisiera decir algo, cambie mi mirada a una más relajada en señal de que estaba bien, tratando de alentarla de alguna forma. 

Era lo que menos podía pedir saber para llevar una extraña conmigo hasta que ambos seamos libres de las esposas en nuestras muñecas. 

—Mi nombre es Louisa —rodó sus ojos mientras relajaba más su posición—. ¿Estás contento? 

—Más que contento —me paré de mi asiento, solo para comprobar que la chica era casi de mi estatura, de igual forma ahora era la única oportunidad para escapar del refugio—.Tenemos que salir de aquí. 

—¿Crees que no se eso? Sígueme sin pisarme los talones si no es mucho pedir —Louisa empezó a caminar a la entrada, no sin antes dejar dinero en efectivo en la mesa donde se paga, la mochila que tenía había servido para guardar su ropa. Al salir de la tienda la chica solo movió la muñeca con fuerza demandando que me apurara, solo para que ella se detenga antes de cruzar el camino sacando algo verde de la mochila en su espalda. 

—¿Te gusta el refugio? —soltó de repente sin contexto alguno, regalándome una mirada, al no responder prosiguió—. No creo en algo como una alianza, solo son personas que se utilizan entre ellas hasta que ya no sirvan. 

Uso su boca para abrir el seguro del objeto, al fijarme más a fondo descubrí lo que en verdad era, y antes de que le quitara el peligroso objeto ella lo lanzó con destreza hacia el edificio de enfrente.  

Las alarmas sonaron apenas la explosion hizo eco en el refugio, el humo era rápidamente esparcido en la entrada, algunos objetos cercanos ahora estaban en llamas, mientras que las personas empezaban a amontonarse alrededor de lo sucedido, entre ellos dos carros bastante grandes se aproximaban a la escena, uno que reconocía bastante bien. 

Por otro lado la rubia ya estaba jalando de mi muñeca para moverse, apenas retomamos el paso empezamos a correr antes que los testigos abrieran la boca y delataran lo que la chica había hecho y terminemos encerrados en la prisión improvisada que el refugio ofrece para los ciudadanos que deciden no seguir las reglas. 

Mientras más cerca estábamos de la salida, más sentía que un camioneta presionaba el acelerador a fondo detrás de nosotros, haciendo que una onda eléctrica pasara por mi espina dorsal, apure mi camino a mover el rumbo por el lado de la acera en caso de que las personas fueran más directas a derribar a quien sea que haya sido el culpable del daño. 

En ese mismo momento, el ladrido de Max era escuchado por detrás de nosotros, avisando de alguna forma que aceleraramos el paso. 

—¡¿Tenías que volar la jodida entrada del edificio?!

—Si —una vena salió de mi frente al escuchar el monosílabo, en adición a los hombros levantados que acompañaron su respuesta— Si te importa tener un refugio, crealo tu mismo porque no creo que te acepten en ese de nuevo. 

La decencia que tenía esta niña. En qué mierda me meti ahora. 

—Sabes que hacer un refugio no es fácil ¿Verdad? —Hice un chasquido con mi lengua, tratando de calmarme pensando en que era lo mejor para tener más tiempo de buscar a los alrededores. 

—No dije que fuera fácil para todos —la niña había bajado el paso ahora que estábamos en campo abierto en la playa, sin señal de los ruidos del refugio, aunque se dio la tarea de darme una mirada seria acompañada de sus palabras—. Sin embargo, creo que eres capaz de crear uno. 

Apenas acabó su comentario volvió a caminar con regularidad, la luz del atardecer estaba en reflejada en el mar, las nubes eran de color naranja con tonos que degradaban hasta dar colores pasteles en el cielo, para mi sorpresa las costas no tenian cuerpos o rastros de sangre, tal vez no deberia sorprenderme debido a que es un campo abiero y cualquiera podria ser blanco facil en un lugar asi.

Me toque la nuca por inercia al pensamiento, tenía que procesar primero lo que la chica me había dicho, sin embargo no tenía palabras como tal en mente, tal vez lo habrá dicho sin intenciones de subirme el ánimo, porque de verdad lo cree. 

La única resolución con la que accedí conmigo mismo fue hacer lo que hacía con mi hermana pequeña siempre que me quedaba sin palabras: una pequeña muestra de entendimiento.  

Lleve mi mano libre a la cabellera de la otra chica aunque con mucho cuidado revolví su cabello dorado, la chica de inmediato se paró en sus pasos para ampliar su mirada, removió mi mano a penas pudo recomponerse del estupor, y aunque ella no haya dicho nada, su mirada demostraba que era la primera vez que experimentaba algo así, debido a cómo seguía caminando, pero ordenando su pelo de forma descuidada. 

Por alguna razón recordé a Aya cortando su cabello con tijeras debido a que quería experimentar sus habilidades para ser peluquera, y como con el resultado ocultaba el pelo con sus manos con vergüenza. Aun así, después tuve que ocultar los mechones irregulares con pasadores de flores. 

Suavice mi mirada ante el recuerdo, si alguien está cuidando de Aya, solo espero que ella esté comiendo bien, o que no me extrañe demasiado como para huir de donde sea que esté. Max al parecer sentir mi desánimo se refrego en mi pierna tratando de regalarme consuelo. 

—Chuuya —la chica llamó mi nombre de repente, giré mi mirada de forma confusa por la falta de honoríficos, al verla entendí la urgencia de su llamado. 

Un grupo de hombres se veían en la zona de calle por la parte superior de la playa, todos iban armados de pies a cabeza, además de que llevaban tres mujeres atadas con cuerdas al lado de ellos, tres camionetas negras tenían la puerta abierta. 

Me agaché detrás de una roca al igual que ella, sin embargo los gritos de las mujeres era insoportable, antes de que pudiera obligarme a hacer oídos sordos, mis pies empezaron a correr hasta la ubicación del grupo, escuche un gruñido por parte de mi acompañante, sin embargo escuche como ahora sacaba otra cosa de su mochila. Tal vez otra granada sería útil aquí si fuera hacia los vehículos para evitar que escaparan…

Sin embargo lo único que percibió mi vista fue un fierro de tamaño mediano en sus manos, al dar los dos un paso en la calle a mismo tiempo que ellos se daban cuenta de nuestra presencia muchos sacaron su arma, aunque antes de que eso pasara, me apresure de patear a uno de ellos contra los demás, a lo que Louisa usaba mi hombro como soporte para noquear a otro con una patada directo al craneo del otro. Sin embargo no se detuvo al tener equilibrio, su fierro ahora se amplió hasta hacerlo de su tamaño y con eso siguió atacando a los otros desde ataques bajos hasta usar el fierro en la nuca de los otros para dejarlos inconscientes, como soporte dispare a las partes vitales cada que uno caía o intentaba levantarse. 

Max se dispuso a ayudarnos inmovilizando las piernas de las personas o los brazos, haciendo que la mayoría gritara de dolor y nos avisará si alguno quería atacarnos por la espalda. 

Para cuando una piscina de sangre era vista por la calle, habíamos terminado el trabajo, ahora liberando a las mujeres de las cuerdas que las aprisionaba  

Apropiarse de las camionetas no fue difícil, sin embargo las mujeres se subieron con nosotros, habíamos acordado dejarlas en un paradero donde habían más de ellas esperando su destino, aunque ahora ya no sería de esa forma por las muertes del grupo de hombres. Louisa no dijo nada durante el camino mientras acariciaba a Max, sus flequillo no dejaba ver bien si estaba enojada o qué es lo que sentía, así que me resigne a conducir de forma atenta por las calles sangrientas. 

Muchas familias seguían corriendo por las avenidas, algunos callejones no tenían nada de luz lo que resaltaba lo lúgubre de la atmósfera, al ver la hora al menos un sentimiento de ansiedad se había calmado un poco, debido a que faltaba menos tiempo para acabar la purga. Omitiendo la parte del contador, nada podría ser peor que esto en realidad, después de todo el verdadero miedo es tener que enfrentarse a otro ser humano. 

Frene de golpe a ver la parada que estaba buscando, saque el seguro de las puertas e hice una seña para las demás, así se bajaran sin problemas. Todas bajaron sin muchos problemas, dirigiéndose al interior del edificio, sin embargo una de ellas miró hacia atrás donde nos encontrábamos, paseando su mirada a la entrada del edificio y nosotros. 

Volvió entre sus pasos solo para tocar la ventana tres veces, abrí la ventana de forma lenta alzando una ceja esperando que empezara a hablar. 

—Tienes que ayudarnos —la chica dijo con un tono desesperado, su mirada era dolida, aunque constantemente mirando hacía atrás como si no debería estar aquí.

—¿Por qué deberíamos hacerlo? —respondió Louisa antes de que pudiera decir algo. 

—Por qué podemos hacerte el favor que necesites, somos una gran comunidad —la chica hizo una pausa—, pero necesitamos que nos lleven a la otra ciudad donde ellas controlan. 

—Dile a tus acompañantes que no gracias. —respondió la chica sin quitar la mano del pelaje de Max. 

La mirada de la mujer demostraba inquietud, sus iris viajaron de la rubia hasta mi como si tratara de pedirme ayuda o algo por el estilo. Sin embargo, yo estaba de acuerdo con Louisa, habíamos ayudado lo suficiente, tenemos que seguir buscando por mis hermanas. Subiendo la ventana, pude ver como por acto de estupidez la persona puso sus manos entremedio de los vidrios, a lo que tuve que parar de subirlos. 

—Tenemos datos de la policía. Además nuestra propia patrulla ha rescatado diferentes niños, si necesitas buscar a alguien, seguro tenemos registro o tal vez alguien tenga idea dónde está quién buscas. 

Louisa solo maldijo en voz alta, acompañado de un gruñido y patear el asiento, Max por otro lado solo bostezo y se re acomodo en el regazo de la chica. Yo por mi parte solo termine de suspirar, porqué seguro la otra ya sabía que respondería a eso. 

—Vamos antes de que me aburra en el camino —dijo ella ahora golpeando su cabeza con la parte de al frente del asiento del copiloto.  

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