05.1
Que mi hermano y Taehyung se hayan convertido en pareja no me molestaba, en absoluto; o al menos no lo haría si no hubieran olvidado que su grupito de mejores amigos incluía a Jimin quien, sintiéndose abandonado, dedicaba la mitad de su tiempo a estar pegado a mi.
—No tardaremos mucho. Lo prometo —dice.
Ingenuamente acepto a esperar con él hasta que este nuevo chico que había conocido hiciera su aparición.
—Es la persona más preciosa que he visto, lo juro. Sin decir lo inteligente que parece, incluso estudia medicina. Lo mejor de él en definitivamente son su hoyuelos, ¡son adorables! —relata Jimin mientras abre su botella de agua.
Definitivamente relacionar a Hoseok con aquella descripción hizo a mis nervios ponerse en alerta.
—¿Qué?
Aunque el lugar en el que esperamos estuviera relativamente lleno de personas, había sentido que mis palabras resonaron como un eco.
Pero nada tenía sentido, no podía ser Hoseok, ¿o si? ¿No eran también como mejores amigos?
Alguien debería decirles a estos chicos que, por lo que las novelas me habían enseñado, "mejores amigos" y "gustar" no deberían estar en una misma oración.
Jimin da un sorbo al agua y vuelve a tapar la botella.
—Si. Espera y lo verás —me asegura aunque yo no me encontrara muy convencido de querer saber.
No tuvimos que esperar ni cinco minutos más cuando Jung Hoseok se acercó despreocupadamente a nosotros. Esto tenía que ser una broma. ¿No me había asegurado unas 35 veces que no era gay?
—Hola, ¿qué hay?
Lo miro indignado, ¿me ha estado mintiendo todo este tiempo? Antes de que pueda abrir mi boca, otra voz interrumpe el silencio.
—Lo siento —dice la persona que no conozco mostrando una mochila rota y cargando un par de libros en su mano libre —. Se ha roto en el camino.
Cuando sonríe con pena y enseña sus hoyuelos mi teoría empieza a perder fuerza. Que llevara la misma bata blanca que Hoseok solamente era una coincidencia más.
—Está bien, no te preocupes. Hola —básicamente canta mi amigo al verlo.
—Te dije que esa mochila no te duraría más de una semana —se burla el castaño.
Hasta que Jimin observa lo confundido que me encuentro me presenta.
—Seokjin, este es Namjoon. Estamos saliendo.
Arqueo una ceja, creía que apenas se estaban conociendo.
— ¿Estamos saliendo? —aparentemente Namjoon tampoco estaba enterado del dato.
—Definitivamente estamos saliendo —asegura el más bajo.
—Bueno, hasta aquí es donde llegó yo —interrumpe Hoseok —. Supongo que los veré después —dice para después caminar en dirección a una de las salidas del campus.
Me despido de ambos, quienes parecen ignorarme por comerse la boca y salgo tras Hoseok.
—¡Espera! —le digo, él atenúa el paso hasta que lo alcanzo.
—¿Hoy no tienes que ver a nadie?
Lo miro confundido. Por un momento incluso pasa por mi cabeza que podría estar celoso.
—No sé de que hablas —contesto finalmente sin inmutarme.
Hoseok resopla antes de girarse a verme.
—Te invito a mi casa.
—¿Me estás proponiendo algo? —me mofo.
Hoseok me da una palmada en el hombro y se aferra a la correa de su bolso. Incluso con la bata puesta sus pantalones de chándal junto a sus calcetas coloridas sobresalen del conjunto.
—Eres un tonto —dice.
Al final acepto ir a pasar el rato. No me considero fanático de los automóviles, pero este en específico es una verdadera joya.
—¿Es de este año? —le pregunto mientras el cuero del asiento acaricia mi piel. Hoseok sonríe de lado y nos ponemos en marcha.
Tardamos cerca de una hora en llegar, ciertamente más de lo que esperaba. El portón es gigante, incluso hay una caseta con un vigilante que tenemos que traspasar. La casa, si no es que mansión, es blanca pero lo suficientemente percudida como para darle el toque perfecto de calidez.
El castaño deja estacionado el auto junto a media docena más.
—¿Nunca te he dicho la buena compañía que resultas ser? —bromeo.
Hoseok también se ríe mientras abre la puerta principal. No tengo tiempo de apreciar las costosas decoraciones cuando mi amigo me jalonea del brazo hasta el jardín trasero.
—Siéntete como en tu casa —me dice a la vez que se deja caer en una de las tumbonas. Su bata había desaparecido apenas había puesto un pie en el auto, desde hace un buen tiempo.
Dejo mi mochila en una de las sillas y me acerco a la enorme piscina que abarca al menos una tercera parte del jardín. Me acuclillo y examino la temperatura del agua.
—¿Puedo? —indago y Hoseok asiente levemente. Mientras paso mi camisa por mi cabeza continuó hablándole —Tengo una pregunta para ti.
Hoseok posa su vista sobre mí mientras me analiza, cuando me saco también los pantalones sus ojos se desvían hasta las ondulaciones del agua.
—Pregúntame entonces.
De un chapuzón entro a la piscina. Después de un día pesado venía bien refrescarse un poco.
—Bueno, la última vez que acompañé a Jimin a la sala de ensayos estabas tú —comienzo —. Realmente parecías disfrutar el baile. —Algo en lo que nunca podría mentir, pocas veces había tenido la oportunidad de verlo bailando, pero cuando lo hacía realmente se convertía en alguien más, parecía en libertad. Hoseok se incorpora y se acerca a la piscina, al lugar donde recargo mis brazos sobre los azulejos —¿Por qué si te apasiona tanto, estudias medicina?
Cuando se relame los labios me imagino lo que se sentiría besarlo.
Pero, ¿realmente me estaba cuestionando que se sentiría besar a un chico? ¿Qué se supone que estoy haciendo?
—Quería que mis padres se sintieran orgullosos de su hijo —dice, cada vez inclinando más su cuerpo hacia mi.
—¿No lo hacen ya?, ¿sentirse orgullosos?
—No lo sé —concluye reincorporándose y alejándose lo suficiente de mi.
Me impulso para salir de la piscina lo antes posible. No se logra alejar lo bastante rápido y consigo atrapar su antebrazo entre mis dedos. Las gotas de agua me escurren y lentamente pasan a la piel del castaño. Me da una mirada que no puedo descifrar y siento su respiración más pesada.
—¿Puedo besarte? —le pregunto sin esperar nada realmente.
—Creí que no eras gay.
—No lo soy.
—Bueno, esto no es muy heterosexual de tu parte —acerca su cara hasta que queda a centímetros de la mía.
—Solo me imagino a qué sabrás.
Entonces lo siento. Es algo más leve que un roce y dura menos de dos segundos pero logra desenfrenar a mi corazón de una manera que no creía posible.
Hoseok libera su antebrazo de mi prisión y recarga su palma contra sus labios luciendo avergonzado.
—Lo siento, no sé porque...
Ni siquiera lo dejo terminar cuando estrujo su camisa y lo acerco a mi de nuevo, alejando su mano de su boca. Esta vez hago más que solo pegar mis labios a los de él.
Aunque no es la primera vez que beso a alguien, siento como si lo fuera. Algo que no puedo explicar. ¿Besar a una chica también se siente así de bien?
—¿Hoseok? —alcanzo a escuchar antes de que el mencionado me aviente de nuevo al agua sin pensárselo dos veces.
Entonces caigo.
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