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01

—Definitivamente no te acompañaré. Es mi respuesta final.

—Seokjin, dile a tu hermano que no le cuesta nada acompañarme­ —me exige la vocecilla de Park Jimin.

Aparto la vista de la mesa de Kim Jennie y sus amigas para poderme deleitar con los rostros de Jungkook y su amigo.

—Jungkook, no te cuesta nada acompañarlo —repito como grabadora yo.

Si no fuera por los enfebrecidos quejidos de los menores que me acompañan, a esta hora la cafetería del campus sería uno de los lugares más tranquilos que se podrían encontrar.

—Tengo que recoger a Tae de su facultad —se excusa mi hermano.

—¿Recogerlo? —indago sin pizca alguna de sutileza.

Me distraigo cuando Lalisa no evita girar su rostro para atender todo el alboroto que se comenzaba a armar, al momento en que su mirada me encuentra le dedico uno de mis mejores guiños y ella pone los ojos en blanco para después seguirle la conversación a Jennie.

El inconfundible sonido de un vidrio rompiéndose atrae mi atención de nuevo. El chico de espeso cabello rubio ha dejado caer un vaso.

—¿Bromeas? —Jimin parece estar alucinando de un momento a otro.

Cuando Jungkook le replica, es cuando noto lo perdido que me encuentro.

—No, es verdad. Taehyung y yo estamos saliendo —declara.

La última vez que vi a Jungkook podría haber jurado que no era homosexual, y si no mal recuerdo eso fue esta mañana antes de salir de casa.

—¡¿Por qué no me dijiste que sales con mi mejor amigo?! —Jimin se levanta de su asiento y aumenta aún más el volumen de su voz, indignado.

—La pregunta sería: ¿por qué tu mejor amigo no te dijo que sale conmigo? —omite la parte en la que aquellos tres son mejores amigos auto declarados.

—No sabía que fueras gay —interrumpo entonces.

Jimin exhala y vuelve a tomar asiento a la vez que atrapa mi botella de agua para declararla como suya. Esta vez ni siquiera el peso de la mirada de Kim Jisoo me hace perder la concentración.

—Si, bueno, yo tampoco lo sabía —alza los hombros—. Pero Taehyung llegó hoy llegó a la facultad con el cabello rubio, y wow, realmente se veía precioso. Entonces me pidió- me exigió saber en dónde me había metido ayer, después de eso me ruboricé.

Jimin deja salir una carcajada ante aquella absurda palabrería.

—Porque eso se escucha muy creíble— suelta.

—¡De verdad!, ¡estaba todo rojo! —lo jura mirándome con aquellos ojitos de ciervo que hacen que mis instintos protectores de hermano mayor salgan a la luz cada vez, le hago una seña para que continúe, no sin antes de darle una mirada de advertencia a Jimin, quien se encoge en su asiento. —Le dije que me gustaba cómo se veía y luego lo besé —relata.

Jimin escupe el agua que ha estado tomando y cuando me salpica realmente pierdo la paciencia.

—¡Jimin!

—¡Lo lamento!, es que, ¿lo has oído? —me pregunta— ¡Acaba de decir que lo besó, sin más! ¡Como si fuera una película romántica!

Jungkook recarga su lengua contra su mejilla que ahora se ve abultada, quizá arrepintiéndose de la historia que comparte.

—Quizá contar esto no ha sido mi mejor idea —concreta mi hermano.

Aunque ciertamente nunca había notado interés en alguna chica por parte de Jungkook, nunca me había cruzado por la cabeza el pensamiento de que quizá quienes le gustaran eran los chicos.

Tuvieron que pasar 30 minutos más hasta que Jimin dejó de alegar. El menor había declarado que besó a Kim Taehyung frente a todo su grupo de historia del arte, por lo que Jimin no pudo evitar sentirse ofendido al descubrir que no fue el primero en enterarse.

A estas alturas probablemente todo el campus sabía que Jungkook y Taehyung eran pareja.

Entonces aquí estaba yo, caminando junto a un rubio chillón que se quejaba de sus dos mejores amigos mientras nos dirigíamos al aula de danza, porque al final no podía simplemente dejarlo ir solo cuando sus mejores amigos lo han abandonado.

—¿Seguro que no estás celoso? —le pregunto.

—De verdad —contesta él —. O bueno, quizá estoy un poco celoso.

Paro de caminar cuando llegamos al aula, fuera de esta, junto a la puerta, hay una vieja máquina expendedora.

—¿Te gustaba Taehyung?

—¡Claro que no!

—¿Entonces Jungkook? —no era un secreto que Jimin era abiertamente homosexual, y tampoco era secreto que yo procuraba no meterme en los asuntos de los demás aún cuando no los entendía.

—No es eso —contesta —. Es solo que desearía que encontrar a alguien fuera así de fácil como relató Jungkook. Casi parecen ser el uno para el otro; como destinados —remarca.

Dejo caer mi mochila al piso y seguidamente me siento entre ella y la máquina expendedora.

—Te espero aquí. Si tardas más de cinco minutos me iré sin ti —le advierto. Saco mi celular de mi bolsillo antes de que él desaparezca por la puerta.

Facebook me mantiene ocupado un rato antes de que una voz que jamás había escuchado me llame vagamente.

—¿Tendrás unas monedas que me cambies?

Volteo hacia arriba para encontrarme con un chico que nunca había visto. Su cabello era de un castaño tan obscuro que incluso podría confundirse con el negro, lleva un bucket hat tan feo que me hace dudar de su excéntrico sentido de la moda, y carga una sonrisa que se adorna con dos pequeños hoyuelos arriba de sus comisuras.

—Lo siento, no tengo —le respondo embelesado con sus facciones mientras dejo de lado mi celular y me levanto con delicadeza.

Sus ojos parecen agrandarse una vez su bonita sonrisa desaparece.

—Ya, bueno. Gracias —encoge los hombros y antes de que pueda regresar al aula de danza tomo su antebrazo en un impulso, resbalando mis dedos sobre la tela de su sudadera Adidas.

—Me llamo Seokjin.

Su expresión más que de confusión, parece de sorpresa. Lo he tomado inadvertido.

—Lo sé —se ríe de la forma más dulce que alguna vez había escuchado —. Jimin suele hablar mucho de sus amigos —al ver que aún esperaba escuchar su nombre, pronuncia: —Me llamo...

Jimin interrumpe repentinamente provocando que dé un brinco casi imperceptible, por lo que acabo soltando al chico.

—¡Hoseok! —mi amigo se asoma por la puerta con timidez. —¿Viste mi maleta?

El chico, Hoseok, me da una rápida mirada de pena mientras se aleja de mi.

—La vi por los casilleros hace un rato, quizá deberías preguntarle a Taemin —pronuncia antes de desaparecer por la puerta otra vez. Jimin frunce el entrecejo antes de pedirme cinco minutos más y desaparecer detrás de él.

Entonces, ¿Hoseok? Parecía ser un chico interesante.

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