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Capítulo 2💋


Muchos decían que con un corazón roto uno podía decir y hacer muchas estupideces, Jimin no había creído en ello, viéndolo solamente como una excusa a sus acciones.

Pero... Apreciando el anillo que cubría uno de sus dedos, ya no podía seguir pensando en lo mismo.

Estúpidamente, pensó que había encontrado el hombre no perfecto, ya que hace tiempo que comprendió que la perfección no existía, pero sí creyó que Song Kang era su persona indicada.

Con su personalidad amable y buen rostro, el famoso actor, modelo y Mc de la televisión había sido un gran amigo, que en corto tiempo se transformó en algo más cuando descubrieron que ambos tenían intereses comunes por el otro, y la boca del otro.

Para ninguno era conveniente que los demás se enteraran sobre su orientación sexual, para Kang por su carrera, y él por su padre, por lo que había sido un acuerdo mutuo tener una relación a escondidas fingiendo ser simplemente amigos frente a otros.

Y se sentía tan estúpido por haber pensado que todo entre ellos estaba bien a pesar de que iban a un ritmo lento, que nada podría separarlos, que no existiría una tercera persona que interviniera...

Já, solo estupideces.

Abriendo la puerta del lujoso mueble lleno de licores caros y exclusivos que su padre tenía en su bar, Jimin sacó uno cualquiera y se sirvió en un vaso con ansias de querer olvidar cualquier sentimiento de dolor y traición que todavía quedara en él.

Cogiendo el vaso de vidrio con diseños, se tomó el contenido de un trago y juntó sus cejas torciendo sus labios cuando el ardor recorrió su garganta.

—Mierda, es fuerte —exclamó dejando con cuidado el vaso sobre la sólida superficie de madera, conteniendo sus ganas de toser.

Su mirada reparó en su mano izquierda nuevamente, donde se encontraba aquel brillante anillo de oro que no era más que una simple banda lisa, sin decoraciones o piedras preciosas, algo que seguramente se había elegido sin pensarlo mucho en el calor del momento.

Y solo ver aquel anillo en su mano, le recordó de su desplome en las Vegas, un desastroso error que le había seguido hasta su casa en Seúl y todo por culpa del estúpido Kang.

Si tan solo este no le hubiera engañado...

Soltando una pequeña risa amarga, Jimin pasó una mano por su rubio cabello, desordenando su aburrido peinado hacia adelante al peinarlo todo hacia atrás.

No, no podía echarle la culpa a alguien más por las estupideces que había cometido en las Vegas bajo el manto del alcohol.

Pero... ¿Realmente había sido un error? ¿Todo?

Sí, era verdad que todo había ocurrido bajo la influencia del alcohol, pero... No recordaba la última vez que se había sentido tan libre y bien, sin preocupaciones. No creía realmente que hubiese ocurrido alguna vez.

Lo peor de todo, es que ese sentimiento de libertad y despreocupación, de desinterés a los mandatos de su padre, le había quedado gustando.

Él recordaba perfectamente cada momento de lo ocurrido en las Vegas, aun si había estado influenciado por el alcohol, y ese pequeño gusto que había probado de libertad... No podía olvidarlo sin importar cuantos días habían pasado.

Claro que la razón por lo que había ocurrido todo seguía sin gustarle, el solo volver a recordar el engaño de Kang le molestaba desde las profundidades de su estómago.

Y lo peor de todo no había sido el engaño, no, lo que más molestaba a Jimin era con quién había ocurrido.

Gruñendo bajo, volvió a servirse otro trago de alcohol para olvidar el asco y desagrado, la rabia burbujeante en su interior que amenazaba con estallar.

Pero claro, el perfecto y aburrido Jimin no podía hacer eso ese día, ni cualquier otro.

—Aquí estás —exclamó Kang desde las puertas abiertas del despacho de su padre, mostrando su perfecto rostro—. ¿Estás bebiendo? —preguntó con sorpresa, acercándose.

Observando el vaso, Jimin asintió distraídamente.

—Siento que lo necesitaré para hoy —murmuró dejando de observarlo.

—Sé que Su-ji te cae mal y no es precisamente de tu agrado participar en estas cenas familiares, pero no creo que quieras que tu padre descubra que has bebido —indicó quitándole el vaso—. Mucho menos quieres que se entere de que has sacado algo de su colección privada.

Su estómago se apretó al pensar en la expresión de desaprobación y rechazo en el rostro de sus padres, algo que lamentablemente, ocurría con más frecuencia de lo que deseaba, sin importar cuánto se esforzara por ser el hijo perfecto que ellos esperaban.

Otra razón para no hacer un escándalo épico, sin contar... Que entonces todos descubrirían que le gustaban los hombres, claro.

—Su-ji y mi padre no me interesan tanto en ese te preciso momento —resopló y observó obligadamente a Kang cuando este tomó su mentón entre sus dedos.

—Sé lo que te puede ayudar mejor que el alcohol —le sonrió e inclinó su rostro acercándose.

El estómago de Jimin se revolvió apretadamente y las náuseas le invadieron al solo pensar en lo que esos labios habían tocado antes.

—¿Qué sucede? —preguntó Kang cuando le evitó a una escasa distancia de su rostro.

Jimin torció sus labios con disgusto y se alejó de quien supuestamente, era su novio desde hace unos siete meses.

Siete meses desperdiciados, valioso tiempo perdido.

—Estamos en la casa de mis padres —se excusó fácilmente.

Kang resopló y tomó su mano.

—Algún día tienes que decirles que no eres tan heterosexual como ellos creen, como tu padre piensa —indicó.

—¿A caso estás pensando en decirle al mundo y a todas tus fans que no eres tan heterosexual como ellas creen? —cuestionó alzando una ceja.

—Podría hacerlo —se encogió de hombros—. Cuando tú estés dispuesto a hacer pública nuestra relación.

"Si claro" pensó Jimin con ironía, sin poder creer el perfecto mentiroso que tenía delante de él.

Pero Kang era un actor, por supuesto que el hombre sabría mentir en sus narices y él, como todo el mundo, le terminarían creyendo por esa bonita sonrisa.

—Si, el día en que los cerdos vuelven lo pensaré —contestó apenas logrando mantener el tono de desagrado fuera.

—Bonito anillo, no te lo había visto —comentó cambiando de tema, tocándolo con su pulgar—. Combina perfectamente con tu traje, contigo —le sonrió.

Asco, eso era lo único que podía sentir Jimin mientras apartaba su mano.

Siete meses saliendo, tres conociéndose como amigos, y Kang todavía no lograba conocerlo tan bien si pensaba que el aburrido traje que no era de su gusto y que estaba utilizando solamente por su padre, era algo que le gustaba.

—¿Ya ha llegado nuestro querido y famoso señor Min? —preguntó cambiando de tema, fingiendo una pequeña sonrisa.

—Según lo último que escuché de Su-ji, estaba en camino —contestó.

Jimin apretó sus labios.

—Su-ji —repitió con disgusto el nombre de su prima.

Realmente, no creía que hubiera una mujer más irritante, superficial, controladora, mimada y envidiosa que su quedísima prima Jung Su-ji, y no, no decía aquellos defectos simplemente porque ella no era de su agrado, sino porque ella en realidad era así.

Y aunque su hermano Hoseok no parecía estar cortado con la misma tijera, no podía alabarlo del todo por sus nulas acciones antes los modales y maldades de su hermana, de las cuales él estaba completamente consciente y no hacía absolutamente nada por ello.

Nadie lo había hecho realmente.

Porque no dudaba que todos en su familia estuvieran inconscientes ante su mala personalidad, pero como era la adorable Su-ji, la pobre mujer que su padre abandonó cuando era solo una niña, todos la mimaban en todo lo que pudiesen, ignorando sus lados malos.

Si le preguntaban, Su-ji en realidad era una perra que fingía ser una santa y mosquita muerta cada vez que estaba frente a la cámara y otras personas, excepto con él.

Por alguna razón, con él soltaba su verdadero ser malvado, mostrando sus verdaderos colores para luego fingir ignorancia.

Desde que eran pequeños que Su-ji había sido así, y nadie había hecho nada por ello.

Absolutamente nadie le había creído ni dado un paso adelante para ayudarle cuando lo presenciaron.

"Es solo un juego de niños" "Deberías de aprender a diferenciar" "No deberías de dejar que todo te afecte" "Eres un hombre, no debes de quejarte"

Esas eran unas constantes palabras que le decían de niño cuando acusaba a Su-ji, y unas que se seguían manteniendo.

—¿Escucho celos? —sonrió su novio, volviendo a intentar acercarse.

El deseo de golpear su sonriente rostro con una botella surgió en él con ferocidad, pero no podía armar un escándalo en tan importante cena para sus padres y todos en realidad.

Solo el sonido del bendito teléfono pareció interrumpirles.

—¿Escuchas eso? Parece que te están llamando —le sonrió fingidamente.

—Es mi mánager, debo contestar —anunció observándole inseguro.

—Claro, no hay problema —le aseguró y tomó la primera oportunidad de distracción de Kang para alejarse con rapidez, abandonando la habitación solo para ser abordado por Hoseok.

—¿Estabas hablando con tu amigo? —preguntó interponiéndose en su camino.

—¿Nos estabas esperando o espiando? —cuestionó Jimin, sus ojos grises azulados viajando sobre su hombro hasta su primo, desconfiando de la perfecta sincronización.

—¿De qué fue de lo que hablaron? ¿Te dijo algo de Su-ji? —interrogó ignorando sus palabras.

Y observando la pose de hermano mayor protector, los pelos de su nuca se erizaron al comprender rápidamente lo que estaba ocurriendo.

—Oh mierda, tú lo sabías —exclamó.

Su primo no negó ni aceptó nada, lo que en realidad le decía mucho a Jimin.

—Tú, ustedes... —soltó una baja risa y amarga—. Esto es simplemente genial —negó.

—Fue solo un error —argumentó Hoseok apretando su mandíbula—. Y seamos sinceros, tampoco crees que alguien como Min Yoongi le haya sido completamente fiel a mi hermana.

—Eso es un argumento estúpido y lo sabes —indicó—. ¿Cómo la puedes estar defendiendo y cubriendo cuando ella se acostó con mi novio? —cuestionó bajando la voz.

—Si realmente fuera una persona importante para ti, habrías salido del armario y ya todos estarían enterados de su relación, por lo que en realidad Kang no te interesa mucho —se defendió.

Jimin retrocedió un paso como si hubiese recibido un golpe.

No había esperado nada realmente de su primo, pero aun así este había logrado lastimarlo y decepcionarlo una vez más.

Estúpido de su parte el haber pensado que Hoseok lo apoyaba a su manera al no decir nada sobre su orientación sexual tras descubrirlo con Kang unos meses atrás.

—¿Sabes qué? Simplemente, déjalo porque en este momento no estoy para escuchar tus estupideces para defender a Su-ji —negó pasando por su lado, siendo detenido por el agarre de este en su antebrazo.

—Solo te recordaré que es una noche no solo importante para mi familia, sino que también para la tuya —indicó—. Así que piensa muy bien las cosas antes de hablar, no querrás decepcionar a tu padre una vez más arruinándole la noche y la boda a Su-ji.

Tirando de su brazo bruscamente, Jimin salió del agarre de su primo con su interior burbujeando de rabia.

—¿Me estás amenazando?

—Solo digo la verdad —se encogió de hombros—. También me preocupo por ti —añadió.

—No puedo creer cuan hipócrita puedes ser —espetó volteándose y encontrándose con ni más ni menos que la nombrada Su-ji con su perfecto vestido y peinado.

—Lo siento, yo realmente no sabía que era tu novio hasta que Hobi me lo dijo —expresó con tono y expresión culpable.

—Maldita perra mentirosa —gruñó.

—¡Jimin! —espetó Hoseok alzando su voz.

—¿Qué está ocurriendo? —preguntó Kang apareciendo.

Observando como ambos amantes se contemplaban, Jimin resopló y decidió alejarse antes de que Su-ji comenzara con su pequeño teatro donde por supuesto, le haría quedar como el malo de toda la película cuando ella claramente había sido la mala.

Eso era lo que siempre ocurría, y absolutamente todos le creían, hasta sus propios padres y el ya...

Jimin ya se estaba comenzando a aburrir de ello.

Solo se necesitaba un pequeño empujoncito más, y él finalmente terminaría por soltar todo lo que sus entrañas habían estado soportando con decir hace tanto tiempo, y no creía que ni siquiera el pensar en la reacción de su padre pudiera detenerle en ese momento.

Es más, la intervención de estos probablemente solo terminaría por irritarlo más hasta explotar.

Y mientras bajaba las escaleras y contemplaba a su padre hablando amigablemente con Min Yoongi, algo le decía que... Todo comenzaría a cambiar después de la presente noche.

Para bien o para mal, ya nada le importaba tanto como debería de hacerlo, y eso ya le estaba dando una gran señal al respecto.

Su noche en las Vegas definitivamente había sido un error que, en cierta manera, le había arruinado... O liberado.




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Mis copitos, solo para avisar estaré subiendo fotos de los personajes al insta a medida que avanza la historia <3

Se les quiere, un abrazo y un besote, se me cuidan! <3

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