
11 -INQUEBRANTABLE
"INQUEBRANTABLE"
"Porque me importas"
(...)
El sonido del motor de la Jeep de Stiles resonaba en el estacionamiento de la secundaria mientras la lluvia fina empañaba las ventanas. La noche anterior todavía pesaba en la mente de Damon. No solo por el beso, sino por todo lo que significaba. Liam no era solo alguien por quien sentía algo más allá de la amistad; era alguien que, de alguna manera, le daba paz. Una paz que ni siquiera había encontrado en sí mismo desde hacía mucho tiempo.
—¿Vas a quedarte ahí todo el día? —preguntó Stiles, deteniéndose junto a la puerta del auto con una expresión burlona.
Damon rodó los ojos y salió del vehículo, ajustándose la chaqueta.
—Estaba pensando. Algo que deberías intentar alguna vez.
Stiles puso una mano en el pecho, fingiendo estar ofendido.
—Oye, mi mente es un arma letal.
—Sí, letalmente impulsiva —murmuró Damon antes de notar que Liam los estaba esperando en la entrada de la escuela.
El beta parecía nervioso. Damon podía verlo en la manera en que tamborileaba los dedos contra su muslo y en cómo evitaba mirar en su dirección por más de unos segundos.
—Voy con Scott —anunció Stiles con un gesto de la mano—. No hagan cosas raras en la escuela.
Damon suspiró, ignorando la burla, y caminó hacia Liam.
—¿Todo bien? —preguntó con un tono tranquilo, como si la noche anterior no hubiera pasado.
Liam asintió, pero su mandíbula estaba tensa.
—Sí... solo que...
Damon esperó, dándole tiempo para ordenar sus pensamientos.
—No quiero que las cosas se vuelvan raras —soltó finalmente Liam.
Damon arqueó una ceja.
—¿Raras cómo?
Liam dejó escapar un suspiro frustrado.
—No quiero que esto cambie lo que ya tenemos. No quiero que te sientas diferente conmigo.
Damon se quedó en silencio por un momento antes de esbozar una sonrisa suave.
—Liam, tú ya eres importante para mí. Desde antes de lo que pasó anoche. No voy a tratarte diferente, y no voy a dejar que esto arruine lo que tenemos.
Liam pareció relajarse un poco con esas palabras, sus hombros perdiendo parte de la tensión.
—¿Entonces seguimos siendo…?
Damon apoyó una mano en su hombro con un gesto tranquilizador.
—Seguimos siendo nosotros.
Liam esbozó una sonrisa genuina, una que iluminó su rostro de una manera que hizo que el pecho de Damon se sintiera cálido.
—Gracias —murmuró el beta.
Antes de que Damon pudiera responder, una voz familiar los interrumpió.
—¡Chicos, reunión de emergencia en el vestidor! —gritó Scott desde la entrada de la escuela.
Ambos compartieron una mirada antes de apresurarse a seguir al alfa.
---
El ambiente en el vestidor estaba tenso. Scott estaba apoyado contra los casilleros con los brazos cruzados, mientras Malia y Kira intercambiaban miradas de preocupación.
—¿Alguien puede explicarme por qué se siente como si todo Beacon Hills estuviera en peligro otra vez? —preguntó Stiles, exasperado.
—Porque lo está —respondió Scott con seriedad—. Los asesinatos no se han detenido, y ahora sabemos que los asesinos no son solo cazadores… también hay gente en la escuela involucrada.
—Genial, justo lo que necesitábamos —bufó Liam.
Damon se cruzó de brazos, analizando la situación.
—Entonces, ¿qué hacemos?
Scott suspiró, pasándose una mano por el cabello.
—Necesitamos vigilar la escuela. Si hay alguien más en la lista del Benefactor, tenemos que encontrarlo antes que ellos.
—Yo puedo ayudar —dijo Liam rápidamente.
Damon lo miró de reojo. Sabía que Liam quería probarse a sí mismo, pero también sabía que aún tenía problemas con el control de su ira.
—Liam, tal vez sería mejor que...
—No. Quiero hacer esto —interrumpió el beta, con firmeza.
Damon lo estudió por un momento antes de asentir.
—Está bien. Pero nos cubrimos las espaldas mutuamente.
Liam le sonrió de lado.
—Siempre.
Scott los observó con curiosidad, notando la facilidad con la que se entendían.
—¿Algo que quieran contarme? —preguntó con una sonrisa divertida.
Damon le lanzó una mirada de advertencia.
—Scott…
Liam se sonrojó levemente y miró hacia otro lado.
—No hay nada que contar.
—Claro —dijo Stiles con sarcasmo, pero dejó el tema.
Scott sonrió para sí mismo. No necesitaba que se lo dijeran; lo veía en la forma en que Damon siempre estaba cerca de Liam, en cómo el beta lo buscaba instintivamente cuando algo iba mal.
La conexión entre ellos no era solo algo pasajero. Era algo real.
---
Más tarde esa noche, después de haber patrullado la escuela sin éxito, Damon y Liam se encontraron en el techo del edificio. La vista de Beacon Hills bajo la luz de la luna era algo que Damon siempre encontraba reconfortante.
Liam, sin embargo, estaba inquieto.
—Oye… —comenzó el beta, mirando el suelo.
—¿Sí?
Liam tardó unos segundos en responder.
—Gracias por confiar en mí hoy.
Damon sonrió levemente.
—Siempre confío en ti.
Liam lo miró, su expresión suave y vulnerable.
—A veces siento que soy una carga para ustedes. Que siempre soy el que comete errores.
Damon frunció el ceño y se acercó más a él.
—No eres una carga. Eres parte de la manada. Parte de esto.
Liam dejó escapar un suspiro tembloroso.
—Entonces, ¿por qué sigues cuidándome tanto?
Damon tomó una decisión en ese momento. Una que no tenía que ver con la manada, ni con lo que era correcto o no.
Se inclinó ligeramente y, con la mayor suavidad posible, dejó un beso en la frente de Liam.
El beta cerró los ojos, permitiendo que el gesto lo envolviera con calidez.
—Porque me importas —susurró Damon contra su piel.
Liam abrió los ojos lentamente, su mirada reflejando algo profundo, algo que iba más allá de las palabras.
Damon le ofreció una sonrisa tranquila.
—Y siempre voy a estar aquí para ti.
Liam no respondió con palabras. En su lugar, se inclinó y apoyó su cabeza contra el hombro de Damon, dejando que el momento hablara por sí solo.
El viento sopló suavemente a su alrededor, la luna brilló sobre ellos, y por primera vez en mucho tiempo, Liam sintió que, sin importar lo que pasara después, no estaba solo.
Damon estaría con él.
Siempre.
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