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3

Chuuya observó atento a la puerta, la cual fue abierta con brusquedad, lanzando a alguien dentro. El pelirrojo se acercó, intentando comprobar la identidad del sujeto. No, no podía ser. 

« ¿Poe? »

Lo dio vuelta, pero en ves de reincorporarse, Poe estaba aferrado a un libro. Estaba en forma fetal, tenía en la comisura de sus labios sangre. 

No tardo mucho en ponerse a la defensiva el pelirrojo, al ver como dos guardias se acercaban.

—Calma, Chuuya-kun. —dijo el jefe de la Mafia, entrando con las manos detrás de su espalda. 

—¿Qué mierda le hicieron a Poe? —dijo a la defensiva. 

Mori saco una foto de un sobre que le entrego un Guardia, para luego enseñársela. 

—¿Reconoces quien es? —dijo Mori en un tono calmado. 

—Akutagawa —respondió el pelirrojo.

—Él intento escapar de la Port Mafia —dijo ampliando su sonrisa—. ¿Ves el libro que tiene Poe? Lo escondieron ahí.

El pelirrojo quedo consternado, pero no dejaría su posición escudando al castaño. Menos cuando estaba jadeando por los golpes que parecían haberle dado. 

—Esto es simple, necesito que regreses a la Port Mafia como ejecutivo —hizo una pausa—. ¿Sabes que significa? 

—Mi libertad por la de Akutagawa —dijo con una risa melancólica—. Lo haré. 

Chuuya intentaba no tener una sonrisa amarga, pero ¿Cómo no tenerla? Cuando había podido estar en la luz, gracias al plan de Dazai. No culpaba a Akutagawa, cuando has estado tanto tiempo en la oscuridad, al ver la luz corres hacia ella, sin importarte si te quedas ciego en el proceso. 

Mori le entrego el contrato a Chuuya, además de un bolígrafo que reconocía por las iniciales que tenía en el final. 

Sin pensarlo, firmo el papel. 

El pelinegro chasqueo los dedos, de inmediato los guardias entraron; Chuuya ni tuvo oportunidad de reaccionar, cuando tenían a Poe agarrado. 

—¡Déjenlo! Firme tu puto contrato —reclamo, apartando a los guardias como podía.

Mori se acerco con paso tranquilo, aprovecho su cercanía y saco su bisturí, posicionándolo en la yugular de Poe; Chuuya le iba a propiciar un golpe, pero Elise lo detuvo.  

—Lo siento, Chuuya, pero dejarlo con vida es un riesgo para la organización. —dijo poniendo en practica su cometido, más cierto detective freno su ataque. 

Ranpo había entrado a la acción, quien tenía a Fukuzawa por detrás. 

—Vaya, pero que tenemos aquí. —dijo con una sonrisa Mori. 

Chuuya aprovecho para liberar presión en Poe, apartando Guardias. Fukuzawa con rapidez, ataco a Mori, empezando una pelea entre estos. Ranpo aparto los guardia que quedaban, para luego tener a Poe en brazos. 

Atsushi ingreso a los segundos con rapidez, para ponerse a la defensiva, escudando a Poe y Ranpo. 

—Ya puedes soltar ese libro, Poe —dijo con un tono triste—. Llegué, te trataran tus heridas, gracias por confiar en mi. 

Poe escupió sangre. 

—Sabía que ibas a llegar, tu ultra deducción nunca falla, Ranpo-kun. —dijo dedicándole una sonrisa al detective. 

El libro comenzó a brillar, dejando ver un Akutagawa no en mejores condiciones que el portador del manuscrito. 

El pelirrojo corrió a abrazar al recién llegado, le aliviaba saber que él estaba bien. 

—¿Chuuya-san? —pregunto Akutagawa. 

El pelirrojo no respondió, solo lo abrazó mas fuerte. Akutagawa correspondió el abrazo sin entender nada, aunque con sentir como el otro lo apartaba de repente, lo entendió. 

—Chico tigre, llévate a Akutagawa lejos —dijo el pelirrojo, para luego darse la vuelta, dándoles la espalda.

Atsushi no lo pensó cuando vio como Akutagawa iba a detener la caminata de Chuuya. El albino agarró a Akutagawa y lo cargo como saco de papas en su hombro, él otro protesto, pataleo, pero Atsushi no lo iba a soltar, no después de ver como el pelirrojo se despedía. 

No lo admitiría en voz alta, pero Atsushi se sintió agradecido por el sacrificio de Chuuya.

Ranpo no espero por una señal, para saber que tenía que salir de ahí. Cargo a Poe, pero antes le dio un papel a Chuuya, para luego correr detrás del albino. 

Chuuya suspiro. Contó hasta tres, para luego ayudar a Mori contra Fukuzawa, se saco los guantes con cuidado, para golpearlo cuando él otro esquivaba a Mori. 

El pelirrojo no quería pelear, pero si se detenía, Akutagawa corría peligro. Mas temprano que nunca, Fukuzawa se retiro con una sonrisa amarga.

.

Chuuya observó como Mori cerraba la puerta junto a los guardias por detrás, con cada paso que sentía mas lejos de aquel cuarto, se sentía mas ahogado. Esperaba que Akutagawa pudiera vivir como él siempre anhelo. 

A pesar de que le pelirrojo firmo sin pensarlo dos veces, leyó algo que lo dejaba mas tranquilo "Gin Akutagawa podrá retirarse de la Port Mafia de igual manera". Sabía que eso fue un regalo, un capricho que le había concedido Mori, pero no evitaba sentirse calmado por saber que no tendrían como obligar a Akutagawa para regresar. 

Intento no pensar en como se sentía, abriendo el papel que Ranpo le había entregado, un plano de un lugar espacioso, parecía una reserva natural; bajo hasta el final del papel, donde decía "Volveré mañana a aclarar tus dudas".

Chuuya reconocía el plano, intento pensarlo, saco su cuaderno que había escondido. Lo abrió, analizo las iniciales que había escrito con anterioridad, cuando remarco la "Y", recordó. 

« Yosano »

Recordaba a la chica, era una joven que trabaja en la Agencia, mas de una vez la había visto. Ella había sido la que le entrego los planos, pero ahí estaba la duda ¿por qué? Le resultaba familiar, pero no entendía el porque.  

Decidió guardárselo para preguntarle a Ranpo, mañana.  

En cuanto a las demás iniciales, había completado el nombre de cada una. Le había costado, pero ahí estaban "Yosano, Ranpo, Poe y Tachihara". 

Se maldijo a si mismo, al saber los nombres da cada uno, ya que estuvo tan cerca, pero no se dio cuenta antes. Cuando golpeó la pared por la ira, sintió una risa socarrona. 

—Así que ¿Dejaste que Mori tomara tu libertad? —dijo Dazai en un tono calmado. 

Chuuya esta vez no se sorprendió, solo se sentó en su cama con los brazos cruzados. 

—No quiero hablar de eso, Dazai. —dijo de forma escueta. 

—Parece que tuviste un mal día —dijo el castaño, al no recibir respuesta, continuo—. ¿Recuerdas cuando hiciste volar una organización solo porque dijeron que tus sombreros son feos? 

—Si me vas a regañar por eso otra vez yo..—respondió, pero al oír la risa contenida del otro lado, entendió—. Si, lo recuerdo, esos malditos me dijeron que eran horrendos, y por tu jodida culpa ¡Me quemaron uno! 

Chuuya chasqueo la lengua al recordarlo. 

—Tu y yo sabemos que esos sombreros son horrendos, al menos luego de eso te invite a un karaoke —dijo Dazai—. Luego de eso, después de cada misión, cantábamos hasta que nos echaran. 

Dazai soltó una risa amarga. 

—Hey, todavía queda tiempo; cuando nos encontremos, podremos ir a un karaoke cuanto queramos. —respondió tratando de calmar al otro.

—Cuando salgas de ahí, podemos explotarle el auto a Mori ¿Qué dices? —dijo en un tono divertido. 

Chuuya río por ese comentario. 

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