
capitulo 12
En la sala de la mansión del zorro estaba un tigre, su pelaje naranja brillaba reluciente igual que sus rayas de color negro, sus ojos de ojos verde claros y cabellera castaña le hacían lucir joven, unos 25 años como mucho. Un traje elegante de color blanco cubría su esbelto cuerpo. En sus manos cargaba un maletín de tamaño medio. Se le veía serio, mirando por la ventana hacia la calle.
—Julian.- dice Hoyt desde atrás de él caminando con tranquilidad a uno de lis enormes y cómodos sofás que tenia en la sala.
El tigre lo mira de reojo y después de un segundo se da la vuelta caminando hacia el mismo lugar. Deja el maletín sobre la mesa de centro y se sienta frente al zorro. La mirada de ambos se conectan, y el silencio doma por completo el momento. Pasaron algunos segundos hasta que el tigre decide hablar.
—Aquí está lo producido esta semana.- acerca sus manos al maletín y abre este dejando ver en su interior muchos billetes ordenados con precisión para que en el poco espacio que había entrara mucho dinero. —Pasamos la barrera de los 500 mil, Mr. Posh.
—Me alegra oír eso.- saca un fajo de billetes y lo acerca a su nariz para olerlo mientras con sus dedos pasa sobre todos los billetes rápidamente. -¿Ya sacaste lo que debemos?
—Así es, el dinero está libre para usted y los siguientes proyectos. El plan que hizo con esos dos estúpidos lobos fue excelente.
—Pero aun no acabo, Julian.- deja el fajo de nuevo en la maleta y sonríe con malicia. -Ya tengo a uno de ellos en la palma de mi mano.
—Ya veremos que sucede.
En el taller, ambos lobos terminaban un pequeño trabajo que tenían para cerrar el negocio. Nicolás ya se había ido a casa con su pareja, y había dejado su lugar limpio y organizado como era debido. Cuando ambos terminan se van a cambiar para irse.
—Hay que llamar a Roy para saber cuando llegan las piezas.- le recuerda Sebastián a su compañero y mejor amigo.
—Lo haré en unos minutos.- al terminar la frase su teléfono suena por una llamada entrando. Cuando el lobo ve el contacto que lo llamaba sonríe. -Hablando del rey de Roma.- contesta el teléfono. -¿Diga?
—Daniel, espero que todo esté bien.- dijo Roy desde la otra linea, su voz es tranquila aunque se oía bastante movimiento cerca. -Las piezas te llegaran al taller en unos minutos. Una de mis trabajadoras no tardará en llegar.
—Está bien, estaremos atentos.- responde Daniel amable. -Gracias, nos vemos pronto.- cuelga la llamada y guarda su teléfono. -No tardará en llegar el pedido.
El de pelaje gris asiente tranquilo y se sienta junto a su escritorio relajando su cuerpo.
—Oye, yo debo ir a terminar unos papeles en casa. ¿Puedes quedarte a esperar las piezas?- le pregunta Daniel.
—Claro.- responde como si nada Sebastián.
El de pelaje blanco le explica donde estaba el dinero y que piezas eran y se va rápidamente. Tenía que hacer unos últimos papeles para registrar los autos en la carrera del valle.
Pasan los minutos Sebastián se están aburriendo. Cuando al fin llega el pedido va a recibir las piezas. Al abrir la puerta, una perrita husky de pelaje blanco y negro en la parte trasera de su cuerpo le sonríe amable.
—Buenas noches, señor.- dice educada y entra rápidamente. En sus manos tenia una caja pesada con las piezas que necesitaban. -que cosa tan pesada.- murmura para si mismo y suspira. Estaba agotada. Se sienta en una silla cercana para relajar su bello cuerpo delgado. A simple vista se le podían dar las medida de una modelo, y sus hermosos ojos verde esmeralda le daban un detalle muy lindo, casi como un ángel. Su cabello negro le llegaba a la cadera, y con un mechón rosa que le tapaba parte de su frente y caía sobre uno de sus ojos.
—¿Estás bien?- le pregunta Sebastián al verla tan cansada.
—La estúpida camioneta de la compañía me dejó tirada a casi un kilómetro de aquí.- se le oía enojada, un cambio de actitud muy drástico al que tenía a la hora de entrar. La husky también notó esa cambio y soltó un suspiro para relajarse. -Perdón, pero no es que pueda mantenerme educada cuando la rabia me domina.
—Tranquila, te entiendo.- dice restándole importancia y saca el dinero que debía pagarle. -Si gustas puedo llevarte de nuevo al negocio.
—Gracias, pero creo que no puedo volver sin la camioneta.
—Soy mecánico, puedo traerla y darle un vistazo.- le sonrie amable.
Los ojos de la husky brillan levemente y se levanta para agradecerle. —Vamos.
Ambos van al auto de Sebastián, y al entrar la perrita se veía sorprendida. —Este auto es impresionante.- al decir eso nombre la marca del auto y sus características, todo de memoria. Eso sorprendió al lobo el cual miró de reojo a la chica. Sus ojos verdes eran muy bellos, casi hipnóticos. Ese cuerpo parecía de una diosa en la tierra, toda una belleza deseada por cualquier hombre.
—Oye...- dice el lobo llamando su atención después de arrancar el auto y empezar el viaje a por la camioneta. -aun no me dices tu nombre.- se le notaba algo nervioso.
—Sara, Sara Paws.- le dice tranquila con una amable sonrisa.
—Sebastián Doger, un placer.
—El placer es mio.
El viaje sigue en silencio hasta llegar al lugar donde estaba la camioneta. Sebastián le dio un vistazo y después de unos 10 minutos consiguió repararla. Sara agradecida le da un beso en la mejilla y sube a la camioneta.
—¿Cómo podría pagarte?- le pregunta la chica sonriendo.
—Bueno...- las mejillas del lobo se ponen rojas. -¿Tienes novio?- la chiva al escucharlo suelta una leve risita y niega. En sus labios se hace una coqueta sonrisa. y de la guantera saca un lapicero y una pequeña hoja de papel. Escribe algo y le da el papel a Sebastián.
—Escribe cuando quieras.- le dice coqueta y se va en la camioneta.
El lobo mira el número con una sonrisa. Se guarda la tarjeta y se va a su casa.
Espero les guste, voten si es así y comenten, ya saben que si quieren aparecer en la historia, solo me dicen o a posh-o por mensaje privado
Gracias Y hasta la próxima
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