25} Miss
Era casi medianoche y mis padres aun no dormían, podía escuchar su televisión encendida y posiblemente estuvieran hablando animadamente entre ellos.
Llegué a Driven en la tarde y mi madre no había parado de hablar ni de abrazarme un minuto. Mi padre fingía miradas de comprensión pero no podía ocultar su feliz sonrisa. Compartimos una deliciosa cena con Dave y su madre, donde los dos fuimos interrogados. En un día cualquiera hubiese hundido mi cara en el puré de papas, pero tengo que admitirlo: extrañé mucho a mis padres.
Me tiré acosté y acaricie mi viejo acolchado. Cuando estaba mal anímicamente nada de esto me importaba, pero ahora que la alegría había vuelto me doy cuenta de todo lo que echaba de menos este lugar.
Mi celular vibró en mi bolsillo e inmediatamente salté de la cama. Leí el mensaje:
"Estoy afuera"
Me acerqué a la puerta para ponerle una traba. Salí al balcón y me aventuré a bajar por la enredadera. Una vez cerca del suelo, estuve a punto de saltar y aterrizar sobre mis pies, pero unos brazos se apoderaron de mis caderas y me sujetaron mientras me depositaban suavemente en el piso.
Me giré y sonreí cuando vi a Justin.
Todavía con sus brazos en mi cintura, él inclinó su cabeza y pegó su frente a la mía.
-No perdiste tu talento para las huidas.
Comentó, sonriendo.
-No lo sé. Nunca me dejaste llegar al suelo sola.
Quise reprochar, pero no podía cuando, a pesar de la oscuridad, sus ojos brillaban cerca de los míos.
-Siempre te atraparé antes de caer.
Dijo, para luego depositar un beso en mi nariz y soltarme.
Lo seguí hasta su moto, aparcada a dos cuadras de mi casa. No podía acercarse mucho a esta para no hacer ruido. Mis padres no podrían siquiera sospechar esto, pero había que ser precavidos. Al pensar en eso, tragué el nudo de culpa en mi garganta.
El trayecto que recorrimos montados en el vehículo fueron menos de veinte minutos, y me los pasé disfrutando la nueva sensación que tenía esto. Porque a pesar de que escaparme de mi casa de esa manera e irme con Justin sin que nadie en el mundo mas que nosotros lo supiera era una situación vieja, no pude asociar ese momento ni una sola vez con alguno del pasado.
El chico aquí conmigo es una persona nueva, y por lo poco que pudimos compartir, he decido creerle.
Él tomó mi mano para ayudarme a bajar de la moto. Nos acercamos a la puerta de entrada de la casa frente a nosotros y supuse que era suya cuando sacó las llaves de su bolsillo y las metió en la cerradura.
Sentí un cosquilleo agradable, probablemente producto de los nervios, cuando abrió la puerta y me hizo un ademan con la mano para que entrara primero.
Lo hice y él me siguió, cerrando la puerta detrás de sí.
La sala era espaciosa pero no estaba para nada decorada, aunque había muchos aparatos electrónicos, todos apoyados en diferentes superficies. No creo que esta hubiera sido su casa en la adolescencia porque su personalidad estaba impregnada aquí y él antes solía vivir con sus tíos, a quienes nunca se molestó en presentarme porque no se llevaban bien.
Tampoco nunca me habló de sus padres. Solo una vez le pregunté por ellos y me cambió de tema tan deliberadamente que aprendí a no indagar sobre su familia.
La mano de Justin tomando la mía hizo que dejara mi inspección y me concentrara en él.
-¿Qué quieres de beber?
Me preguntó.
Su sonrisa también parecía algo nerviosa. No pude descifrar porqué ese sentimiento se cernía sobre nosotros hasta que nos sentamos en su sofa con unas sodas y me di cuenta: estábamos teniendo una cita. Una cita real, y después de tanto tiempo.
Encendió su televisor y lo conectó a Netflix antes de cederme el control remoto.
-Elige una.
Me ofreció.
Iba a tomar el objeto, decidida por una película, pero al ver mi determinación, él lo alejó de mi y entrecerró sus ojos con acusación.
-En lo posible que no sea una mierda de Zac Efron.
Sugirió con burla.
Rodeé los ojos.
-¿Quién te crees que soy? Dame eso.
Reí, quitando el control de sus manos y apuntando con el la televisión.
Efectivamente, yo había pensado en una película que tenía como protagonista a Zac Efron, pero no iba a darle la satisfacción a Justin de saberlo. Aunque, por supuesto, por la risa divertida y silenciosa que podía escuchar de su parte, él ya lo sabía.
Tuve, entonces, la sensación de que no hubo un bache de dos años en nuestra relación. De que simplemente nos acabábamos de reconciliar después de una fuerte pelea y ahora estábamos leyéndonos el uno al otro como si nunca nada hubiese pasado.
Sonreí ante esto y lo encaré.
-Bien, negociemos. Si puedo ver la que quiero ahora, vemos las que elijas tu el resto de la noche.
Ofrecí.
Él me miró a los ojos fijamente. Estábamos tan cerca que su respiración chocaba con mi cara. Cuando se humedeció los labios con su lengua, olvidé porqué me había girado hacía él, pero entonces dijo:
-Acepto el trato.
Puse la que quise.
Pasó su brazo por mis hombros y me acurruqué junto a él, apoyándome en su pecho. Juro que traté de prestarle atención a la historia dentro del televisor, pero no podía cuando su contacto estaba desequilibrando mi corazón, como el suyo, que lo sentía latir fuertemente. Acaricié su abdomen por encima de su camiseta, porque ya no resistia estar quieta sin estremecerme por la forma en la que él acariciaba mi mejilla con la mano que no estaba rodeándome.
Llevó sus dedos a mis labios y los delineó suavemente. No pude evitar suspirar silenciosamente.
-Chelle...
Su voz ronca me llamó, para luego decir:
-Quiero besarte.
No puse ni una sola objeción a eso. Levanté mi cabeza y acerqué mi rostro al suyo, haciendo contacto visual hasta que nuestros labios se tocaron y ambos cerramos los ojos.
Nuestras bocas no se pudieron separar durante las horas siguientes. Justin me trató con mucha ternura mientras nos besábamos sin sentido toda la madrugada y me sostuvo como si fuera lo mas preciado que tenía.
Me sentía feliz.
La vista del alba colándose por la ventana y la embriagadora sensación de Justin besándome casi hacen que me quede dormida.
Nos separamos un poco. Sus ojos estaban húmedos, abrumados por sus sentimientos, su pelo desordenado y sus labios entreabiertos tan hinchados que su sola imagen era hermosa.
Sonreí y me sonrió devuelta.
-Te llevaré a casa ahora.
Avisó, luego pegó sus labios a los míos para agregar:
-Aunque quiero que estemos así para siempre.
Bieber is Back - Tatteana Pedernera.
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