2} Rain
Ya llevábamos cursado la mitad del quinto año cuando Justin Bieber llegó a nuestra escuela secundaria en Driven. Y aun siendo el chico nuevo, todos lo conocían a través de rumores en la ciudad tales como: "vende droga", "tuvo incontables riñas callejeras", "estuvo detenido una noche en la comisaría" o "su carácter es muy violento".
Nadie se atrevió a acercarse a él. Yo tampoco, al principio. Pero a él parecía no importarle generar miedo, me atrevería a decir que hasta lo disfrutaba.
Cuando lo llegué a conocer supe cuales rumores eran ciertos y cuales no. En realidad todos eran ciertos, excepto lo de la droga. Cada vez que alguien hacía mención a un estupefaciente de ese tipo, Justin dejaba claro su repudio con una mueca.
Pero si, era temperamental como el infierno. Nuestras peleas (que por alguna razón, eran constantes) resultaban una verdadera tortura.
Hablamos por primera vez en la biblioteca del colegio. Después del almuerzo, yo pasaba el tiempo libre leyendo algún libro, y él (que ni siquiera se presentaba en la cafetería) se sentaba una mesas mas allá y se pasaba el rato con su teléfono celular. Eso me irritaba. ¿Por qué tenía que ir a una biblioteca para eso?
Mas tarde me enteré que había red Wi-Fi allí y todo encajó.
Ese miércoles todo era normal. Solo la lluvia golpeando con fuerza las ventanas me daba un toque melancólico, así que decidí releer Romeo y Julieta para hacer mas dramático mi día.
Llevaba pocas páginas de lectura cuando una sombra cayó sobre mi. Levanté la vista y dos ojos mieles se encontraron con los míos. Duros, intimidantes y hermosos ojos mieles.
-Ambos mueren.
Soltó las palabras con brusquedad, señalando el libro en mis manos.
Levanté mis cejas hacia él. Sabía que estaba siendo obvio solo para molestarme.
-¿En serio? ¡No tenía idea! ¿Cómo?
Pregunté.
Justin se encogió de hombros desinteresadamente, pero suavizó su tonó al decir:
-DiCaprio se envenena a sí mismo y la otra era una actriz terrible.
Se ganó mi corazón en ese momento.
No es que todos los días de lluvia me retraigan a ese instante en el que él me sonrió por primera vez, pero casi.
Quité la vista del ventanal cuando Grace entró al local de comidas, cerrando de golpe su paraguas. Me saludó con la mano antes de acercarse y sentarse frente a mi en la mesa.
-Espero que esta maldita lluvia se acabe para el viernes.
Se quejó.
-Yo también. No me quiero presentar a mi primera cita con Daniel Kraus en bote.
Comenté.
-¡Por supuesto! Ademas la humedad hace que mi cabello...
Grace se interrumpió, mirándome de repente con la boca abierta.
-¿Cita con Daniel Kraus?
Jadeó.
-Agradezcamos al Santo Dave.
Bromeé, divertida con la reacción de mi amiga.
-Dímelo todo, ahora. Quiero hasta el mas mínimo detalle.
Le conté que Daniel y yo nos cruzamos "accidentalmente" en el apartamento de David, como caminamos juntos hasta las clases de la tarde, hablando animadamente. Y no salteé la parte en la que me pidió mi número y me hizo jurar que nos encontraríamos el viernes.
Cuando terminé, Grace tenía los labios apretados en una linea tan fina que, supuse, estaba reprimiendo un grito. Cuando se recobró, dijo:
-Sabía que ibas a lograr algo acechándolo tanto.
-¡No lo acechaba! El tipo entrena sin camisa. Tengo sangre en las venas, Grace.
Ambas reímos.
-¡No puedo creerlo! Por supuesto que vas a dejarme prepararte, tienes un lindo vestuario que jamás usas. Y con un toque de máscara y brillo de labios tranquilamente podrías modelar para una revista.
Ella sonaba tan emocionada como yo estaba, así que no puse objeción a eso.
Pero la charla terminó en cuanto hubo comida frente a nosotras. Atacamos nuestros pastelitos y sorbimos de nuestros batidos hasta que estuvimos satisfechas.
-¿Sabes, Michelle? Estoy muy feliz por ti.
Dijo, unas cuantas horas mas tarde, cuando la noche ya había caído y estábamos acostadas en nuestras respectivas camas.
Sabía que lo decía en serio. No la conocía cuando pasó toda mi historia con Justin, pero ella definitivamente estaba al tanto de todo.
-Yo también estoy feliz al fín.
Susurré contra mi almohada.
Pero a pesar de eso, mi sueño fue intranquilo. Me desperté sobresaltada muchas veces durante la madrugada, con la angustiosa sensación que solo dejan las pesadillas. Me levanté y tomé un vaso de agua, tratando de calmarme.
No me gustaba cuando mi corazón se aceleraba de esa forma. Me recordaba a los ataques de pánico de los que soy victima desde mi niñez. Y no eran una simple hiper-ventilación. Era pánico puro. Tanto que tuvieron que medicarme para controlarlos.
Este fenómeno empezó a una edad muy temprana, pero con los calmantes recetados fue disminuyendo y cuando llegué a mi adolescencia ya no existía.
Y luego empezaron de nuevo. Cuando mi relación con Justin Bieber se volvió tan inestable que no podía respirar cerca de él, pero MUCHÍSIMO menos si lo tenía lejos.
Hola de nuevo a los calmantes.
Tomé uno y cuando volví a la cama, me quedé dormida instantáneamente.
Bieber is Back - Tatteana Pedernera
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