11} Bye
-Hubo un asesinato en Driven. Él que lo cometió al parecer es un pez gordo de la ciudad, por lo que buscaron alguien mas a quien echarle la culpa. Adivina a quién eligieron...
Justin lo relató con un tono aburrido, pero sus ojos eran inquisidores sobre mí, posiblemente esperando saber si yo creía que el era inocente.
Asentí.
-Tuve que irme. Yo no tenía ninguna posibilidad contra esa gente.
Siguió explicando.
Eso era algo que yo ya sabía, no sé por qué se tomó la molestia de contarlo. Cierto enojo brotó en mi interior.
-Me parece perfecto. Es que si tan solo te hubieses despedido...
Dejé la frase suspendida.
Me dí cuenta que soné un poco resentida, y no tendría que estarlo. Después de todo, este es un tema muy viejo y yo pensaba que lo tenía superado.
El semblante de Justin se ensombreció un poco y se inclinó hacia adelante, apoyándose en la mesada y mirándome atentamente.
-Hay dos buenas razones por las cuales no me despedí.
Comenzó a decir.
Humedeció sus labios con su lengua, un gesto usual en él, pero aun así tuve que hacer un esfuerzo por olvidarme de eso y concentrarme en sus siguientes palabras:
-Si yo me hubiese acercado a ti para decir adiós, Chelle... ¿no hubieses dejado todo para irte conmigo?
Preguntó lentamente.
Fruncí el ceño lo mejor que pude.
-Por supuesto que no.
Contesté.
Pero mentía. Y él lo sabía.
-Y yo no iba a dejar que hicieras eso. Yo no podía arruinar así tu vida.
Continuó como si yo no hubiese hablado.
Me sorprendí ligeramente. Que en su fuga hubiese habido un gesto carente de egoísmo, era inesperado.
-Y la segunda razón: yo no iba a poder dejarte si te veía antes.
Concluyó.
Volvió hacia atrás, recostándose en el respaldo de la silla.
Hubo un par de minutos en silencio, donde yo me quedé asimilando sus palabras.
-Está bien. Como sea.
Dije al fin.
Traté de sacarle importancia porque por algún motivo su explicación estaba perturbando mi cerebro de forma agradable, y eso no es algo que tiene que provocarme un ex novio.
Un muy manipulador ex novio.
-¿Por qué volviste?
Solté lo primero que vino a mi cabeza, porque no podía soportar estar quieta en mi asiento mientras mi interlocutor me observaba con atención.
-Encontraron a otro culpable, el caso esta casi cerrado, así que estoy libre de cargos.
Respondió.
-Pero no de culpas, por eso viniste a hablar conmigo.
Otra vez, mi tono resentido.
-Quería saber como estabas.
Repitió lo mismo de nuestro primer encuentro.
-Pues estoy bien. ¿Cómo me encontraste?
Quise cambiar de tema, porque no quería entrar en detalles con él sobre mi vida.
-Terminé la escuela a través de exámenes e hice varios cursos de informática. Estoy trabajando en una casa de computación no muy lejos. Me enteré que estudiabas aquí por tu computadora.
-Es de Dave.
Logré articular mientras maldecía el día que Grace rompió el aparato.
Un bufido de su parte llamó mi atención. Él estaba mirando su mano mientras tamborileaba la mesada con sus dedos.
-El mejor amigo prodigo.
Murmuró.
Cuando eramos novios, los celos de Justin rozaban lo irracional pero sin embargo respetaba mi relación con Dave. Entonces un día se enteró por comentarios en el colegio de que mi amigo y yo nos habíamos besado una vez, y ya no le gustó en absoluto.
-Entonces... ¿tu estás bien?
Vacilé al preguntar.
El paró el movimiento de sus dedos, levantó la vista y sonrió. Esta vez con una sonrisa completa y radiante.
-No me has pedido que me fuera aun.
Comentó.
Parecía satisfecho por eso e inmediatamente me pregunté por qué yo no lo había hecho.
Me encogí de hombros, queriendo parecer desinteresada.
-Me das curiosidad.
Dije.
Levantó las cejas como si eso lo sorprendiera.
-Bueno, mi vida no es tan interesante.
Se levantó del asiento e hice lo mismo de inmediato, sobresaltada.
-Tengo cosas que hacer, así que si me disculpas.
Señalé la puerta con mi cabeza.
Él se giró a mirarla y luego volvió su vista a mí. Por alguna razón desconocida, la furia brilló en sus ojos mieles y pude divisar los viejos tiempos en él.
-Claro.
Masculló.
Sacó del bolsillo de su chaqueta unos anteojos de sol y se los puso, preparándose para partir. Se acercó a la puerta y lo seguí de lejos.
Esta vez si, era el adiós definitivo.
A pesar de mi repentino corazón acelerado, me preparé para despedirme, pero él habló primero:
-Suerte esta noche. Probablemente cuando el jugador termine el partido tendrán un buen festejo.
Su voz denotaba las suficientes emociones negativas para enfurecerme.
Odio las connotaciones pesimistas en las frases y él lo sabe.
Así que no me detuve a pensar como es que él sabía sobre Daniel si no que directamente escupí:
-Lo tendremos.
Su cuerpo se tensó.
-Por supuesto que si.
Dijo entre dientes.
-¡Vete!
Elevé la voz y abrí la puerta, sosteniéndola para él.
-¿Ahora si quieres que me vaya, Chelle?
-¡Desaparece!
-Es que siento que podrías enojarte si lo hago sin saludar...
Su sarcasmo fue el colmo, pero antes de que pudiera gritar de frustración, vi que el ponía su media sonrisa divertida de nuevo.
Caminó fuera, hasta el pasillo y se volvió a mirarme.
-Te extrañe tanto.
Habló.
Luego, se fue.
Bieber is Back - Tatteana Pedernera.
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