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10} Saturday

-¡Michi!

El grito de Grace hizo que me incorporara en la cama de un salto.

-¿Qué?

Jadeé.

-Es tarde.

Avisó.

Ella me estaba mirando con interés. Nunca me había quedado dormida, pero los calmantes y el agotamiento emocional habían podido conmigo.

Me senté y me quedé mirando hacia la nada. Consideré la opción de no ir a clases, pero Dave estaba demasiado preocupado anoche cuando  rechacé su propuesta de dormir con él y tuvo que dejarme sola en el apartamento. Se había dado cuenta inmediatamente después de volver con la cena que se me había ido la mano con las pastillas.

Ahora el embotamiento cerebral ya no estaba, y podía sentir mi pecho arder con el recuerdo de la visita de ayer. Pero no quería pensar en ello.

-¿Cómo te fue con Alex?

Pregunté, levantándome y dirigiéndome al baño para prepararme rápidamente.

-Espero que bien. Al principio no parecía tener su atención, pero después se relajó.

Respondió.

Cuando estuve lista, ambas salimos del edificio y nos dirigimos a nuestras respectivas clases. Al encontrarme con Dave y compartir el día con él, no hizo ningún comentario sobre la noche anterior, pero se mostró muy cuidadoso conmigo

El viernes por la mañana, en cambio, si me acosó con preguntas a las que yo respondí con mentiras. No podía decirle lo de Justin, porque se alarmaría demasiado. Incluso pienso que llamaría a mis padres, y no voy a pasar el resto de mi vida encerrada en mi casa como ellos pretenderían.

 Almorcé con Daniel, Gary y Crystal. Pero ahora las cosas parecían diferentes. Era una cuestión de percepción mía, seguramente, porque mi novio seguía exactamente igual, tal vez emocionado por el juego que se aproximaba. Me acariciaba constantemente mientras hablábamos con nuestros amigos, y yo me apretaba contra él deseando con toda mi alma sentir una electricidad y estremecerme.

Eso no pasó.

Mi encuentro con Justin me había sacudido tanto, que me sentí frustrada. Pasé toda la tarde pensando que podía hacer para arreglar esto. Lo mejor sería recibirlo mañana en mi apartamento, aclarar algunas cuestiones y terminar esto lo más rápido posible. Si. Seguramente esta inquietud en mi se deba solo a las cosas inconclusas entre nosotros. Él se iría de nuevo, esta vez para siempre, y todo volvería a ser normal.

-Necesito el apartamento libre mañana para estudiar.

Anuncié, cuando Grace y yo nos acostamos esa noche.

Me miró desde su cama con el entrecejo fruncido.

-Nunca te molesté a la hora de estudiar.

-Solo son un par de horas. No mas. De todas formas tenemos que prepararnos para el juego de la noche.

Ella estuvo mas que satisfecha con esa respuesta, así que cuando llegó el sábado al mediodía, yo estaba sola.

Daniel y Dave me mandaron diferentes mensajes pero los contesté de igual forma, excusándome con el estudio.

No pasaron muchos minutos después de las doce antes de que la puerta sonara. La abrí y me encontré con el encargado del edificio. Le di permiso para que mi visitante pasara.

Dejé la puerta abierta pero me alejé de ella porque mi corazón ya había empezado a bombear sangre a un ritmo frenético. Tomé una respiración profunda.

Justin Bieber apareció. No había terminado de cruzar el umbral cuando ya tenía sus ojos puestos en los míos. No los apartó cuando cerró la puerta tras él.

-Hola, Chelle.

Me saludó con cautela, examinando mi rostro, como si tuviera miedo de que me diera un ataque.

Cuando su vista volvió a hacer contacto con la mía, asombrosamente pude inhalar y exhalar correctamente.

-Hola...

Contesté.

Su rostro, tenso hasta el momento, se relajó por el alivio. Era evidente que no quería presenciar una escena como la del jueves.

Tomé la postura madura que me había propuesto. Caminé erguida hasta la mesada y me senté en una silla. Hice un gesto para que me imitara con la que estaba frente a mí. Lo hizo. 

Mierda.

Estaba sonriendo de costado y sus ojos brillaban, justo como pasaba cuando él pensaba que algo que yo hacía era gracioso. Mayormente cuando yo estaba enojada.

No me importó estar entreteniendolo, mi problema era que no podía pelear contra la sensación de cosquilleo en mi estomago cuando vi su divertida mueca.

Miré hacia otro lado.

-¿Tienes algo que decir?

Mi tono fue tan formal que pudo incluso haber sido británico. 

Sus ojos brillaron aun mas, pero al parecer mi enojo se reflejo en los míos porque inmediatamente borró todo rastro de diversión de su rostro.

-Está bien. Hablemos.


Bieber is Back - Tatteana Pedernera


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