
Capítulo 77
(Hice doble actualización continua, si están aquí y no han leído el capítulo 76, les sugiero que se regresen al capítulo anterior para que no se pierdan. Luego andan perdidos en los comentarios preguntando lo escrito con anterioridad... 😂😂😂)

Todo un año transcurrió, solo con algunos altercados menores, personas que había que poner en su lugar, pero no tuvieron el menor de los rastros sobre Lezle. Jungkook parecía dar cada mes con uno de sus negocios, creían arrinconarlo, mas este no asomaba ni una uña. Lo buscaron por todos lados, África, Asia y el resto de los continentes, era claro que en algún sitio tenía que estar, solo que no lo encontraban.
Daba la impresión de que sin más desapareció, que se esfumó, como si hubiera muerto. Atacaban varias cosas de importancia, esperaban una reacción, pero era como si estuvieran luchando con un solitario saco de boxeo. No se confiaban o bajaban del todo la guardia, aunque había días que le hacía preguntarse si su enemigo existía o alguna vez existió.
Sin llamadas, sin mensajes ya fueran telefónicos o con algún acto que les mandara una señal, no había absolutamente nada. Lentamente, todos estaban entrando en un desgaste mental sin precedentes, luchaban contra este, pero se mantenía ahí, vigente y latente.
— ¿Qué harás hoy? — Indagó Seokjin estirándole algunos trozos de kimchi a su beta. — ¿No te llevarás a Yoongi? No lo quiero detrás de mí todo el día.
En los últimos meses, Min se había adentrado un poco más en la manada, haciendo tareas como hombre de apoyo tanto para su sobrino como Jungkook. Era divertido, todos pasaban una buena cantidad de tiempo trabajando, solo que continuaban alternándose porque no querían nadie que no fuesen ellos siete cuidando de sus hijos.
— No, se irá con Tae y Jimin, le toca a Jungkook quedarse contigo. Nam se viene conmigo, ahora que los cachorros están un poco más grande, es más fácil. — Musitó inclinándose para abrir la boca en vez de poner su cuchara para que Jin le colocara otro trozo de kimchi.
— Siguen siendo ocho contra dos. — Protestó Jungkook llegando a la mesa, caminando a pequeños pasos con el mentón sobre el hombro del Theta. — Debería al menos quedarse uno más.
— Yo podré volver más temprano si salgo en cuando se acabe el desayuno. — Escucharon la voz de Namjoon. — Realmente no hay mucho que deba hacer.
— ¿Dónde está mi omega?
— Durmiendo aún la resaca, ayer tomaron hasta la madrugada, supuestamente solo iban a ver una película ustedes dos. Me sorprende que estés en pie. — Miró el alfa al peliblanco que se reía.
— Es que soy un Theta. — Se encogió de hombros tirando la mandíbula de su esposo. — Dale un Besote a tu Theta. — El sonido resonó y, cuando se separaron, vieron al Jisung de once años negando con su cabeza mientras se tiraba en la silla.
— ¿Esa gracia es nueva ahora? Siéntate bien. — Espetó Jungkook serio. — ¿Dónde está tu hermana?
— Durmiendo.
— Ve a despertarla, hay que desayunar antes de que vengan sus profesores. — Mandó viendo al menor protestar para ir a buscar a su hermana, mientras Taehyung le daba un beso más antes de salir a buscar a Jimin. — Pasa por aquí antes de irte.
— Lo haré.
— Yo me voy también, un buen día tengan todos. — Espetó Hoseok poniéndose de pie para darle un beso a su omega y luego otro al Kappa que recién aparecía porque había estado vistiendo a los niños. — Me voy, nos vemos en la noche.
Como era costumbre, cada cual fue a lo suyo después de compartir un desayuno relativamente juntos. Debido a su temprana reunión con el líder de la manada Aire, el peli naranja fue el primero en irse, dirigiéndose al lado completamente opuesto de la ciudad junto a sus hombres. Descendió de su vehículo acomodando su camisa negra a juego con su pantalón del mismo color, el pequeño monedero dibujado por Ryujin y unas gafas de sol que ocultaban sus pocas horas de sueño en las últimas semanas.
Diez hombres se bajaron de dos camionetas, entrando al gran edificio junto con él, no obstante, una vez que pusieron un pie dentro del recinto, uniéndose a los hombres de la manada con la que iba a tratar, todo se sintió un poco raro para el beta. Se detuvo en su lugar, mas antes de poder sacar su arma, su cuello fue inyectado y el resto de sus hombres abatidos con tiros a quema ropa. Lograron disparar, pero solo entre ellos mismo y a objetivos inexistentes.
No supo cuánto tiempo estuvo dormido o desmayado, solo sabía que su cabeza quería explotar por un dolor punzante que lo atacaba. Él fue el primer eslabón tomado por Lezle, Hoseok lo supo en ese preciso momento, por el modo del ataque, quizás el único que se atrevería a hacerlo de ese forma. Por lo que todos habían hablado por largo tiempo, las jeringuillas y las drogas eran lo suyo.
A su alrededor, había seis hombre, dos en las esquinas traseras de la habitación a los que no podía a la perfección, dos en el medio, justo a sus costados y dos adelante, pegados a la puerta. Parecían maniquíes, de no ser por como escuchaba sus respiraciones y órganos funcionando, lo creería.
— Lo tenemos señor, tal como usted mandó. — Escuchó el beta decir antes de que la puerta se abriera y Lucas apareciera.
Hoseok, trataba muy poco con él, iba a WayL, pero siempre le pareció un idiota manipulable que no sabía donde estaba parado. Un licántropo que parecía de otra casta, que aparentaba muchas veces ser un sumiso asustadizo que jugó con absolutamente todos con gran facilidad. Lo veía, sabía de lo que era capaz, pero aún no lo creía.
— Hola, Jung Hoseok... — Musitó avanzando hacia él mientras uno de sus hombres colocaba una silla frente al beta y volvía a salir para cerrar la puerta. — Ya nos conocíamos, pero permíteme presen-
Su voz se quedó estancada en el aire, su nariz se arrugó y sus ojos brillaron haciendo su corazón latir desenfrenado. La pierna que había estado cruzando volvió a acomodarse en el suelo, sirviéndole de apoyo para levantarse e ir hasta el beta. El menor intentó alejarse del contrario, pero amarrado a esa silla, no había mucho lugar a donde ir. Llevó con cierta inseguridad la mano derecha a su cabello para tirar de esta a ambos lados, revelando las marcas en su cuello. Una debía ser del ex omega de Jungkook, la otra, de su hermano.
Se tambaleó dando dos pasos hacia atrás, mirando a un Hoseok que le devolvía la mirada confundida, preguntándose si ese sujeto también había estado drogándose. El pelinegro levantó la mano como si quisiera acercarse sin poderlo hacer, todo su cuerpo comenzaba a fallar.
— ¡Salgan! — Exclamó sin mucha fuerza. — ¡Salgan! — Gritó una vez más, intentando recomponerse. — ¿Te uniste a mi hermano?
— ¿No es obvio? El hermano que te has querido follar por décadas es mío, soy su Beta y él es mi Kappa. ¿Celoso? — Enarcó una ceja, oh, tenía miedo por algún lado, no sabía si podía olerlo o no, mas eso no significaba que ese enfermo pudiera decir cualquier estupidez, no cuando se trataba de sus licántropos.
— Por favor, ¿por qué estaría celoso de él? Una cosa es haber querido aparearme para aumentar la especie y otra muy diferente que tuviera esa clase de sentimientos por él, hubiera usado incluso solo su esperma si no fuera porque para el ksi quedar embarazado necesitan que lo anude, ni siquiera un beta podría embarazarme. — Bufó peinando su cabello, mirando una vez más a Hoseok con detenimiento, sus ojos, su nariz, sus labios, su cuerpo, su olor. Podía ser que estuviese oliendo así debido a la unión con su hermano, pero esto no era común en un beta cualquiera. — ¿Qué recuerdas de tu niñez?
— ¿Qué clase de pregunta es esa? — Negó mirando hacia el suelo, sin embargo, cuando levantó la mirada, se encontró que en aquellos ojos de irises púrpuras, lágrimas caían tomándolo por sorpresa. — ¿Crees que saber algún dato de mi niñez te ayudará a llegar a mis líderes y familia? Si es así, olvídalo, puedes empezar a torturarme desde ahora o incluso matarme porque no te voy a decir una mierda.
Escupió hacia el Ksi, mas su saliva solo cayó en su camisa y este ignoró ese acto, su semblante no cambiaba, parecía encontrarse en un completo shock. En la mente de Lezle, miles de cosas estaban pasando a la misma vez y el contrario lo podía ver. Lo vio cerrar sus ojos negando, llevándose una mano a la cabeza mientras se peinaba el cabello mirándolo. Sus miradas se encontraron, se volteó caminando hasta la pared delantera, apoyándose en esta con las dos manos mirando hacia el suelo, escuchando los movimientos del beta para liberarse sin preocuparse por esto.
Cerró sus ojos, comunicándose con cada parte de su interior, rebuscando en su memoria, sus investigaciones, absolutamente todo. Un grito tomó de sorpresa a Hoseok, viendo como Lucas comenzaba a golpear la pared con fuerza tal que podía escucharla resentirse desde su interior. La golpeó hasta que sus manos chorrearon sangre y luego cayó al suelo envuelto en temblores. Lloró, se quebró como pocas veces, casi ninguna, se abrazó sus piernas mientras maldecía y dejaba salir de su pecho todo su dolor.
Hoseok no sabía exactamente cómo procesar eso. Había sacado sus garras para intentar liberarse de esas cadenas, pero en algún punto solo se quedó viendo a Lezle quebrarse. Ese no le parecía el infeliz que era, estaba loco, por eso sacudió la cabeza, mas ese comportamiento con matices infantiles y otros demasiado profundos, lo dejaron perdido. Quizás porque era estúpidamente sensible a los llantos, el resultado fue que por sus mejillas también corrieron algunas lágrimas que intentó limpiarse con el hombro sin éxito.
Casi una hora después, el Ksi avanzó en su dirección como si estuviera gateando, se sentó al pie de su silla, pasando los dedos por sus brazos logrando que el beta se retorciera y alejara.
— N-No te voy a h-hacer nada, t-tranquilo.
— Te creí. — Ironizó haciendo una mueca el peli naranja. — No me toques.
— ¿Me permitirías traer mis utensilios y sacarte unas muestras de sangre? — Preguntó con voz ronca por el llanto, aún hipando, mirando a Hoseok sin poder apartar su mirada.
— ¿Por qué demonios te permitiría a ti, jodido loco, extraerme sangre para convertirme en uno más de tus experimentos?
— No experimentaré contigo, solo necesito tener la certeza absoluta de algo. — Afirmó intentando ir hacia la silla donde había estado sentado para mirarlo. — Podría parecerte loco, pero es necesario. — El menor se carcajeó frente a su locura, confirmando que estaba tan loco como decían. — Solo será un pequeño test de sangre. Solo necesito confirmar que eres... Que eres... Esto te parecerá loco, pero hace treinta y cuatro años, yo di a luz a un hijo que me fue arrebatado y murió, e-eso es lo que había creído hasta ahora, lo que me dijeron, lo que las pruebas arrojaron y yo mismo confirmé. Suena más que loco como dices, pero por tu olor, por lo que despiertas en mí, estoy c-casi seguro de que eres mi hijo.
— ¿Estás bien? — Preguntó Hoseok antes de estallar en una risa sin precedentes, una que duró varios minutos y le hizo temblar cuando miró el rostro ajeno y notó que no había un solo ápice de diversión o burla. — A ver, yo tuve a mis padres, un beta y un omega que me cuidaron hasta que me casé con Namjoon. Murieron cuando masacraron nuestra pequeña manada, pero yo tuve a mis padres y esos, no tenían nada que ver contigo. Yo soy un beta que...
— No eres un beta. — Lo interrumpió haciéndolo callar. — No es del todo imposible que un beta masculino preñe a un kappa porque esta casta está hecha para aparearse con todas. Sin embargo, uno como Yoongi, después de... De todo lo que le hice para fortalecer su cuerpo, no concebiría con un beta común, aunque había una posibilidad, siempre hay un margen de error. ¿No sientes picor en tu abdomen, en la zona más baja llegando a tus ingles?
Jung frunció el ceño confundido porque no comprendía cómo sabía eso, era un escozor que tenía desde hace un buen rato, casi desde que comenzó a hablar con Lezle. No obstante, eso nunca pasó, no cuando se vieron en WayL durante todos esos años.
— Los hijos de los Ksi, suelen carecer de esencia o llegan con una demasiado débil al nacer que muchas veces puede ser pasado por beta. Esto cambia comúnmente cuando algún familiar de cierta forma "activa" su esencia, siempre mediante una mordida. Pueden ser tus padres, hermanos, tíos e incluso tus primos más cercanos o abuelos. Esto no es suficiente para verificar ti casta, pero sí confirmar que eres uno de ellos, en este caso, un descendiente del Ártico cuyo aroma se activó cuando un familiar, Yoongi, quien sería en este caso tu tío si yo estoy en lo correcto sobre que eres mi hijo.
— Estás enfermo y quieres que piense que nosotros estamos tan enfermos como tú. Yoongi es mi compañero, con quien tengo hijos, uno incluso con nuestra sangre. Si lo que quieres es que me aleje de tu hermano, con esas estupideces no lo lograrás. — Negó, eso no lo aceptaría ni en un millón de años, eso era imposible porque desde que tenía memoria, estuvo con sus padres y esos no tenían nada que ver con el Ártico y toda esa locura sin sentido.
— Que los licántropos en los últimos años hayan adoptado costumbres de humanos, que se hayan "civilizado", no significa que su naturaleza sea una locura. Son animales salvajes aunque lleven el disfraz de un cuerpo humano gracias a la licantropía. Que estés aquí, vivo, explica el motivo por el cual yo no me volví completamente loco, por el que no morí. Creía que había sido gracias a las alteraciones en mi cuerpo, pero quizás, sea esto, que tú realmente no habías muerto.
— ¡No, jamás! — Gritó gruñendo, eso no era cierto, Lezle solo estaba jugando con su mente para confundirlo. — ¡Enfermo, estás jodidamente enfermo! Y-Yo no puedo ser... ¡Yo no soy tu hijo! — Volvió a gritarle, viendo como nuevas lágrimas caían por el rostro de Lezle, no iba a caer en su teatro, no lo haría.
— Podremos salir de dudas con solo hacernos un examen de ADN, puedo extraerte sangre y obtener tus resultados en horas. — Hoseok negó. — Podríamos tenerlo de inmediato. — El menor ensanchó sus ojos, no quería saber nada.
Con todo lo experimentado en los últimos años sabía que todo era posible, tal vez eso explicaba la razón por la que sus padres quisieron entregarlo tan rápido al hijo del líder, el por qué nadie protestó y él no se parecía en nada a ninguno de ellos dos. Ese podría ser el motivo de tantas cosas si se ponía a pensar con detenimiento que estaba comenzando asustarse.
Pero no, él tampoco se parecía a Lucas más allá del color de las pieles y... ¿Los ojos o cabello a pesar de la diferencia de colores? Negó, no era posible, no quería saber nada, por lo que a él respetaba, todo eso era una locura, una mentira, una estafa en la que no caería. Esas pruebas saldrían negativas, era Lezle intentando quebrarlos uno por uno lentamente.
No podía ser cierto porque si era así, si por la más remota posibilidad era así, Yoongi se iba a alejar de él, sus hijos... Él no era hijo del antiguo alfa que se sorprendió cuando se presentó en su manada con Jungkook y Namjoon, ese que sorprendió a todos permitiendo que se quedaran en la mansión aceptando los deseos de su hijo pese a protestar por esto y rehuirle constante mente. Él no era her- hermano de Jungkook. Todo eso era imposible, según las leyendas el Ártico y los Bul se unieron con sus líderes, no antes.
— No e-es cierto, no puede ser cierto. No pienso perder toda mi jodida vida por tu culpa, no soy ni me interesa ser tu hijo. Mátame de una buena vez, prefiero eso a que me arrebates a mi familia de esa manera.
— Yo nunca te la arrebataría, es decir, ¿por qué la perderías?
— Porque si tus locuras tienen una mínima verdad guardada, mi kappa y yo... El licántropo que yo amo y yo, eso con quien tengo un precioso hijo, seríamos tío y sobrino. Algo enfermizo, algo incorrecto que nadie aceptará, que yo no acepto y que él tampoco lo hará. ¡No quiero saber una mierda, yo no soy tu hijo!
Lezle permaneció callado durante algunos segundo mirándolo con intensidad hasta cerrar sus ojos. No dijo nada, no hizo mucho ruido cuando se levantó sin más de su silla y caminó hasta la contraria, zafando todas las cadenas que sujetaban al beta. Hoseok no podía creer que lo estuviera liberando sin más, estaba buscando la trampa cuando escuchó el estruendo del metal chocando con el suelo.
— Vete con tu familia, acepto tu decisión. Tú y yo, no somos nada, olvida todo lo que conversamos. Borra simplemente este día de tu memoria.
El peli naranja se levantó veloz, empujándolo, golpeándolo sin recibir un solo golpe de regreso. La puerta se abrió mostrando a varios licántropos armados, pero su jefe simplemente negó.
— ¿Quién les dio autorización de entrar? ¡Salgan! — Hoseok se había detenido, miraba con detenimiento a ese licántropo que tenía en sus manos.
Podía matarlo, podía hacerlo. Sacando sus colmillos y dejando sus ojos amarillos brillar, evidenció sus garras, cargándolo y lanzándolo contra la pared para ir hasta él. No estaba permitido perder la oportunidad, se repetía esto con cada patada, sería muy fácil y rápido sacar su corazón o arrancar la cabeza.
— No vas a volver a lastimarnos, no lo harás. — Se quejaba golpeándolo, sintiendo unas emociones extrañas en su pecho, una pérdida de fuerza repentina cuando sin querer las feromonas del Ksi salieron debido a la fragilidad momentánea de su cuerpo ahora que no tenía supresores. — ¡Maldición!
Gritó dándole un último golpe en el rostro antes de tambalearse buscando apoyo con la primera pared que encontró. Apoyándose en ellas avanzó hacia el exterior, por orden de Lezle, nadie se atrevió a detenerlo, lo dejaron avanzar en varias direcciones buscando una salida hasta que la encontró. Le abrieron la puerta y salió, encontrándose con que había estado en el sótano de un edificio extremadamente elegante. Sin embargo, las letras de este estaban en chino o cantonés, no estaba seguro. De lo único que tenía seguridad, era de que no estaba en Corea del Sur.
Se sentó en el césped ignorando a los transeúntes que lo miraban como si hubiera perdido la razón o estuviese borracho por su aspecto. Gritó una vez más queriendo pensar en todo y pensando en nada mientras lloraba. ¿Por qué él? ¿Qué demonio iba a hacer ahora si salió de allí como un cobarde que no pudo matar al hombre que tanto daño les había hecho?
Lezle tampoco se movió del suelo donde cayó, permaneció allí buscando respuestas. Era claro que el antiguo líder Bul no estuvo interesado en un hijo beta, seguramente había obligado a algún élder a forzar el conocimiento de su casta y quedó completamente decepcionado, echando al bebé de la manada como a él. Un maldito que debió haberle dado a su hijo, aunque tenía sentido, después de todo, el Bul creyó que había acabado con él.
Maldecía, a la vez agradecía entre llanto y risa como un loco porque al menos, no lo mató, lo envió con alguien que le permitió crecer con bien. Desconocía si esas personas le dieron amor, esperaba que sí, porque no podría ir a acabar con ellos si lo maltrataron y abusaron porque ya estaban muertos. Además, tendría una deuda con ellos por criar un hijo que no era suyo, ya fuera por obligación, caridad o deseo propio.
Arrugó la nariz oliendo el aroma del beta, levantó su vista cuando notó los zapatos en su campo de visión, encontrándose con un Hoseok aparentemente recompuesto. Había regresado...
— Muérdeme. — Espetó sin un ápice de duda y seriedad. — Muérdeme y salgamos de duda, no podré simplemente aparentar que no me dijiste nada aunque no quiera. Viviría atormentado toda mi vida. Veré qué hago después de confirmar cualquiera que sea el resultado. Muérdeme y dime, confiaré en tu palabra, pero repetiré por mi cuenta los exámenes. Una confianza parcial, solo necesito saber ahora algo, después lo corroboraré.
Se agachó en el suelo exponiendo su cuello, escuchando a Lezle resoplar muy bajo con sus comisuras intentando elevarse sin poder. Incorporándose se arrodilló y levantó su propia camisa, mostrando la zona donde él se había tatuado la estrella del ártico.
— El cuello es para tus parejas, esta zona, — señaló su tatuaje, — para tus padres.
Hoseok sintió su estómago revolverse con repulsión. La sola idea de hijo de dos de las personas más sanguinarias y peligrosas que había conocido, lo hacía querer vomitar de la impresión. Jungkook al menos tuvo al omega que le dio a luz, pero él, tendría a dos demonios como padres y no estaba muy seguro cómo procesar eso.
Con cuidado, levantó su camisa revelando esa zona, donde había estado teniendo la picazón nombrada anteriormente. Cerró sus ojos creyendo que estaba demasiado loco por permitir aquello cuando sintió sus dedos posarse en su cintura. Un aliento, un pequeño olfateo y unos caninos comenzaron a atravesar su piel sin mucha reverencia. Fueron muy breves los segundos antes de que Lezle se alejara con una sonrisa en el rostro mientras se limpiaba sus labios que hizo negar una vez más a Hoseok.
— Epsilon... — Murmuró tanteando el terreno, no sabía si realmente el peli naranja quería escuchar la confirmación. — Confirmado, e-eres mi...
— ¡Basta! No digas más, necesito irme a Corea, necesito salir de aquí yo... — Se levantó apresuradamente bajando su camisa cuando sintió la lengua del contrario. — ¿Qué haces?
— Apresurando tu cicatrización. — Comentó con calma. — Puedo escoltarte personalmente o enviarte en un avión privado con tu familia en estos momentos. — Espetó callando cuando cayó en cuenta. La familia de su hijo, si él continuaba adelante con sus planes, estaría estropeando toda la vida de su propio hijo, acabaría con su felicidad y no sabía si podría vivir con eso. — Lo que tú decidas.
— Quiero irme solo, no te quiero cerca de mí y no significa que si nuestros caminos vuelen a cruzarse, yo no seré capaz de matarte. Podrás haberme dado la vida, Lezle, pero no eres mi padre, no eres mi familia. — El mayor empuñó sus manos sintiendo sus garras cavar en su piel.
El aire comenzaba a faltarle, comprendía sus palabras, pero por primera vez, le estaba doliendo tanto algo sin despertar una segunda emoción como la rabia que solía hacerle frente a aquello que lo lastimaba. No podía sentir rabia hacia su hijo, no cuando él tenía toda la razón de sentirse así, no cuando era como un milagro no merecido que le estaban dando. Hizo tanto por él, castigó a tantas personas por su muerte y sin embargo, ahí estaba, frente a él. ¿Podría quitarle algo más cuando no le había dado nada? ¿Tendría que cerrar sus ojos y dejar pasar lo que le hicieron a un hijo por el bien del otro?

2/2
Perdonen por dividir el capítulo y alargar más el final, este debió haber sido el penúltimo pero fueron casi 8k de palabras y me da cosita cuando quedan tan largos, siento que se vuelven tediosos.
Reiteraré esto una última vez aquí dado que prácticamente estamos en el final. ¡Por favor, si no les gusta la historia y deseas abandonar la historia, háganlo en silencio! Si creen que estoy tan jodida de la mente como Lezle para andar "tomando partido por él", si piensan que Tae y el resto de los personajes no tuvieron desarrollo o que este fue pésimo. Si están molestos por giros que a decir verdad fueron avisados con pequeñas pistas desde el comienzo, si un millón de cosas más, gracias por llegar hasta aquí y darme la oportunidad, pero pueden retirarse en cualquier segundo.
En fin, dependiendo de la extensión, no vemos en el o los capítulos finales. Seguramente lo tendré que como este dividir mínimos en dos. Vamos a ver. Si prefieren un único capítulo final, déjenmelo saber en los comentarios.
🌹✨Reinas, guerreras, todos los días son nuestro, todos los días, muchas mujeres dan el todo por el todo, abren sus ojos y enfrentan un día más. No obstante, quiero desearles un hermoso día internacional de la mujer.✨🌹
Por si no logro actualizar mañana, "Happy Yoongi Day" 🤩🥰💜
LORED
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro