Capítulo 71
Jungkook esperaba un nuevo cargamento de armas para sus hombres en el puerto de Sokcho. Había ido con sus hombres aunque sin Namjoon o Hoseok. Era una transacción rápida de la que se podía encargar. Todavía estaba molesto, frustrado porque su exesposo y el actual estaban siendo demasiado emocionales sin pensar las cosas con frialdad.
Los dos eran imposible hasta cierto punto, ni siquiera Yoongi pudo ayudarlo, puesto que Hoseok aunque los entendía, respaldaba a su omega porque quería verlo tranquilo. Él solo contra el mundo siempre era agotador.
Sintió su teléfono vibrar, como si se hubiesen puesto de acuerdo, sus hijos y Taehyung escribieron al mismo tiempo haciéndole sonreír internamente. En ambos mensajes estaba la pregunta de cuánto tardaría trabajando y lo mucho que lo extrañaban, que ya querían verlo y llenarlo de besos. La similitud en los textos fue aquello que casi le hizo reír abiertamente, terminando por elevar sus comisuras cuando nuevos mensajes entraron con fotos de ellos haciendo las cosas más tontas. Lo iban a volver loco de amor, nunca se imaginó que tuviera tanto para dar.
— Señor, ya descargamos y despachamos todo el cargamento. — Avisó Jaehyun entregándole un ePad donde podría controlar los datos. — ¿Qué sucede? — Preguntó cuando el Alfa levantó la mano mirando a su alrededor sin voltear del todo su cabeza.
— Silencio... — Musitó olisqueando el ambiente, dejando que sus sentidos sensoriales hicieran una nueva revisión del lugar. Algo simplemente no se sentía bien.
— ¿Señor?
El castaño observó a su jefe llevar una mano a su espalda y, justo en ese momento, le apuntó a Jungkook a la cabeza, logrando que este gruñera bajo mientras elevaba ambos brazos sin soltar el tablet. El sonido de varias armas preparándose, el barullo entre sus hombres, todo le dejó claro que, entre ellos, estaba a punto de desatarse una lucha que debió haber previsto y no lo hizo.
Porque en el último tiempo, su cabeza le había dado prioridad a sus problemas personales más que aquellos con la manada o los negocios en general. Tal vez por eso había caído en una trampa de principiantes sin podérsela oler con anterioridad. No obstante, un lobo siempre sería uno sin importar los cambios que sufriera, error de cualquiera que se hiciera la idea de que lo derrotarían tan fácilmente.
— ¿Es en serio, Jeong Jaehyun? — Por detrás de Namjoon y Hobi, este era el hombre más cercano a él, ese que le apuntaba con la pistola a la cabeza mientras otros lo señalaban con varias armas. — Así que quieres pescar en río revuelto, interesante.
— ¡Cállate! — Se atrevió a decir sacando sus colmillos. — Hace mucho que dejaste de ser digno de mi respeto, de ser llamado Alfa de Alfas cuando incluso te convertiste patéticamente en la Luna de otra manada. Una cosa es follarte a otro Alfa o Theta como el Mul, otra muy diferente dejarte someter. ¿Así quieres llevar una manada? No necesito retarte, tengo que erradicar a la raíz de todos los desbalances, la pérdida de equilibrio a la que llevas a nuestra especie.
Jungkook se rio analizando los alrededores, sintiendo cierto temor porque, si se estaban atreviendo a enfrentarlo a él, nada le daba la seguridad de que no estuvieran en ese momento intentando de someter a su familia, sus hijos, Taehyung. Necesitaba cerciorarse que estuviera bien y solo estuvieran yendo por él aunque esto era muy poco probable.
— ¿En serio piensas que podrás gobernarnos a nosotros los Alfas y al resto de todos cuando te has vuelto tan débil? Patético, no eres el Alfa que eliminó a todos los que se cruzaron en su camino, incluyendo su padre, ese que se hizo con el título y poder correctamente. ¡Ya no eres mi Alfa!
— Eso es algo bueno. — Asintió Jungkook.
Eliminando la ladeada sonrisa en su rostro le lanzó el tablet a su cara para a gran velocidad tirar del brazo que sostenía su pistola y poner el cuerpo contrario delante, utilizándolo como escudo mientras corría hacia el contenedor más cercano para evitar ser herido por los disparos que comenzaron. Temía que la potencia de los tiros que le disparaban no fueran lo suficientemente potentes como para atravesar el cuerpo de Jaehyun.
El impacto era tan fuerte que lo sentía en sus manos, cada colisión de bala, cada ruido que para él se multiplicaba, los quejidos del otro alfa, todo parecía suceder en cámara lenta y a su vez a una velocidad extremadamente rápida. No hacía mucho sentido si se pensaba, pero justo así era. Podía escuchar sus órganos comenzar a colapsar, como el metal se abría espacio en su carne.
— No tienes que desearlo, yo simplemente soy tu Alfa te guste a ti o no, lo mismo va para todos los aliados a su casa. ¿Quieren ver quién mea más alto y distante? ¡Ese soy yo! — Exclamó dejándolo caer al suelo, viendo como este le estiraba la mano en pedida de una ayuda que no le daría, ya estaba muerto.
Tomando la pistola que tenía en su espalda, corrió entre los contenedores que eran como un laberinto creado por él, nadie podía conocer su puerto mejor que él. Intentaba conectarse a Taehyung a través de su vínculo, no sabía si era porque no podía concentrarse bien mientras corría, pero no lo lograba.
Sacando su teléfono y mirando a los alrededores sintiendo algo más que un tintinear de bala contra los contenedores. No sabía en ese preciso instante si sus hombres o aquellos que se voltearon en silencio estaban ganando, pero lamentablemente, ese no era un momento en el que podía quedarse a averiguarlo o acompañar a sus hombres hasta el final. Quizás ahora mismo lo estuviesen viendo como un Alfa cobarde que dejaba a los suyos atrás, alguien egoísta que solo pensaba en sí mismo y sus familiares, pero no podía ser diferente.
Llegando a uno de los falsos contenedores que no eran más que una fachada, abrió una diminuta puerta para entrar en este. Corrió hacia el vehículo que allí se encontraba mientras las luces se prendían automáticamente dejando ver no solo las armas que adornaban las paredes, sino también el SSC Tuatara en el que se iría. Actualmente, ese era legalmente, el vehículo más veloz del mundo, con solo cuatro en Corea del Sur, todos pertenecientes a él, guardados para casos de emergencia como ese, no para lujo personal.
Todos estaban colocados en lugares estratégicos como los puertos, su nueva mansión y otro en Busan, la ciudad donde también tenía demasiados negocios y a la que solía viajar con mayor frecuencia. Justo en ese momento, estaba deseando que sirvieran de algo, porque necesitaba salir de ahí lo más rápido posible. Su familia lo necesitaba.
Tocando un botón en el auto que estaba conectado vía Bluetooth con el contenedor modificado, Jungkook traqueó su cuello y tomó la pistola en mano. En cuanto la puerta se elevó, le disparó por la ventana parcialmente baja a los licántropos que se encontraron frente a él, atropellando a otros para hacerse camino y salir del aquel puerto de Sokcho con éxito.
Desesperado, el Alfa intentó marcarle a Seokjin quien, aún molesto por la conversación anterior con Jungkook, se negó a responderle el teléfono haciéndolo maldecir con lágrimas en los ojos. Llamó a Taehyung, pero este se encontraba riendo con Jimin sin escuchar y atender su teléfono. Le marcó a Hoseok, mas antes de que este pudiera contestar, Jin le arrebató el móvil.
No sabía qué hacer o a qué lugar ir primero, justo le estaba ocurriendo su mayor temor, tenerlos separados y tener que decidir por uno. Si iba por Taehyung, dejaba desprotegido a sus hijos, si iba a por ellos, era su destinado quien quedaba solo. Maldecía y gruñía por haber cedido, por no mantenerlos juntos aun conociendo los riesgos.
Cerró los ojos rezándole a la Diosa Luna que los ayudara, que los protegiera, recordando que incluso ella se había enojado, advirtiéndole que no volvería a interceder en lo que fuera que les sucediera a ellos o sus hijos. Estaba tan jodido, la distancia entre Sokcho y Seúl era de dos horas y media, aunque lograra reducir la mitad del tiempo, todavía tardaría una hora o más en llegar.
— ¡Por la Diosa Luna, Namjoon! — Gritó agradecido cuando este contestó su llamada mientras conducía a la mayor velocidad posible sin seguir el reglamento de tráfico. — ¿Dónde estás?
— Paseando con mi hijo. — Respondió con evidente preocupación debido a la voz de su jefe y mejor amigo. — ¿Qué sucede?
— Acabo de ser emboscado por Jaehyung, es alguien que tenía acceso a casi toda nuestra información, conocía la nueva mansión aunque no la seguridad de esta. Presiento que irán por ustedes así que quiero que lleves a todos al búnker para prevenir, nadie conoce de este a excepción de nosotros siete. Estoy seguro de que están haciendo un ataque múltiple, no podemos correr riesgo.
— Estoy yendo de regreso a la mansión. — Avisó agitado, también preocupado.
— Te estoy confiando mi vida de la mano de mis hijos, Namjoon. Por favor, protéjanlos con la vida, a los tres cachorros, se incluyen tuyo. — Logró decir apretando con mayor fuerza el timón.
Debía ir primero a sus hijos, mas estos estaban un poco más seguros en la mansión no solo por la seguridad de esta, sino porque había más seres para defenderlos, quienes lo harían con su vida. Taehyung, en cambio, estaba solo, a punto de parir y sin siquiera poder transformarse para ayudar a su fortaleza física. Solo esperaba estar tomando la decisión correcta y que con esta, nadie saliera heridos.
Terminó la llamada con su mano derecha y aceleró más, zigzagueando entre los vehículos buscando adelantar, procurando no causar un accidente porque a nadie le convendría.
— Creí que era el único, fue tan raro... — Se reía Taehyung viendo a Jimin caminar descalzo hacia la cocina.
— Nada tiene de raro, yo puse a Namjoon a ordeñarme prácticamente. — Los dos se carcajearon al compartir parte de la intimidad que habían tenido con sus parejas. — Tae. — Llamó mirando el frío. — ¿Fresas o caqui?
— ¡Fresas! — Gritó mirando su ordenador, pensando en las dos llamadas hechas por Taeyong, en su mensaje.
Algo seguía rondando en su cabeza, sabía que ellos tenían un ciclo que cerrar, en algún momento lo harían, pero no en ese. El único problema es que comenzaba a pensar que quizás, esa llamada no fue hecha exactamente para tratar algún tema relacionado con su relación o la inexistencia de esta.
Su destinado había respetado sus palabras y por esos meses, no lo contactó, ni siquiera una vez le mandó un mensaje aun cuando el Theta sabía que moría por hacerlo. ¿Por qué se reportaba justo en ese momento? Seguía buscándole una respuesta a su mensaje, no sabía, pero esas palabras nunca le daban buena espina.
— Estaba pensando, es decir... Namjoon y yo hemos decidido casarnos, más bien él me convenció de hacerlo el próximo mes. Entonces, quería informarte que serás el padrino, no es una pregunta, sino un aviso.
— ¡Felicidades! — Gritó riéndose. — Ya era hora, maldición. No es que haga diferencia de todos modos, ustedes parecen una pareja de casado desde que se conocieron, cuando mi Alfa ni siquiera me daba la hora. Ven para abrazarte, no me voy a levantar.
— Sé sincero, tú no le dabas ni la hora, no te acordabas de él, ni siquiera querías nada con él.
— Error, quería tener sexo con ese alfa hermoso. Además, lo recordé en cuanto fui a su oficina y lo vi, es solo que no sabía que no se había olvidado de este sabroso Theta. — Elevó las cejas con diversión.
— Fresas para mi princesa.
— Princesa mi chorizo, Omega. — Se quejó dándole una patada desde el sofá sin levantarse mientras el mayor se reía, levantando las manos para que las frutas no se cayeran del plato en que las traía. — Dame acá, tus sobrijos tienen hambre.
— Mis amores, de no ser por ustedes, ahora mismo asaría a quien los lleve en el vientre al carbón. Parece todo un cerdito apetitoso. — Se burló esquivando la fresa que el Theta le lanzó. Entre carcajadas, se inclinó para besar su barriga y abrazarlo, relajándose ambos cuando los dedos de Taehyung acariciaba los rojos cabellos contrarios. — Los amo, estamos deseando verlos nacer. Te envidio tanto, a estas alturas yo no podía salir del maldito baño. Me hubiera encantado un embarazo como el tuyo. — Protestó levantándose. — Voy al baño. — Se inclinó para morder la fresa que el menor acababa de llevarse a la boca, arrebatándosela con un sutil roce de labios.
— Voy a empezar a cobrarte cada vez que roces mis labios.
— Y yo cada vez que manosees mi trasero. — Respondió alejando la mano de Taehyung de sus glúteos, divirtiéndose con su mueca. — Ya vengo.
Jimin se dirigió a uno de los baños de la planta baja mientras el Mul se paraba con dos fresas en la mano para subir a su habitación en busca de su teléfono. Cuando le estaba mandando mensajes a su esposo, Jimin llegó y dejó aquel aparato olvidado para bajar emocionado a verlo. Quería preguntarle a Jungkook cuándo regresaría otra vez y pedirle que le trajera algo rico para comer.
Una, dos... Tres bombas explotaron por los alrededores haciendo que tanto él en la escalera como Jimin en el baño se lanzaran al suelo por varios segundos antes de correr ambos a varios escondites de armas que tenían a su alcance. Si venían con armamentos por ellos, transformarse no era la mejor opción, además, el Theta aún no había intentado volver a hacerlo, las últimas veces, no logró hacer emerger al gran lobo blanco.
El peliblanco sentía que su velocidad había disminuido un poco, pero no lo suficiente como para actuar. Por un momento, su barriga ni siquiera se la sentía aunque estaba consciente de que allí estaba. El omega intentó pedir refuerzo, esas bombas explotaron eran suficiente para derribar a la mayoría o más bien totalidad de los licántropos que los cuidaban.
El tiroteo les hizo volver a sentir una adrenalina casi muerta. Tuvieron demasiadas semanas de tranquilidad a las que se acostumbraron, pero era momento de recordar que ellos no eran como cualquier licántropo o persona aunque lo quisieran.
A ninguno le tembló el pulso para comenzar a disparar una vez que las puertas de la mansión fueron derribadas con una explosión de menor alcance que las anteriores. Fue tan ensordecedor el ruido de esto mezclado con todas las alarmas que se activaron. Eran licántropos, no humanos como los que usaba Lezle, eran sujetos que estuvieron viendo días e incluso horas antes andando entre los suyos.
Jungkook había advertido mil veces que muchos estarían en desacuerdo con el cambio al que se estaban enfrentando y no solo eso, la sed de poder era algo mundial, no de un único individuo. Si los eliminaban, aquellos que lo lograran, ascenderían al inexistente pero aun así vigente trono de los licántropos.
— ¡Maldición somos solo dos!
Jimin gritó activando algunas de la mini bombas que tenían en la casa por seguridad, mientras intentaba cubrir a Taehyung al mismo tiempo que buscaban una salida. No sabían qué tan rodeados se encontraban y eso les jugaba en contra en ese instante. De haber estados todos juntos, hubiesen tenido un mayor chance de salir ilesos de eso.
— ¡Deja de cubrirme solo a mí! — Gritó también el Theta cambiando la munición de su arma antes de lanzar un grito de dolor casi desgarrador cuando una bala impactó en su pierna.
— ¡Hijos de los mil demonios! — Protestó Jimin cuando intentó socorrerlo y quedaron rodeados.
Ninguno de los dos habían dejado de sostener sus armas con miradas aterradoras, no obstante, fueron superados en números. No tenían muchas salidas, ni siquiera un lado decente por el cual huir como en la mansión, sin túneles, sin otras salidas obvias, algo que en ese momento los hacía maldecir.
Varios de los licántropos que les apuntaban pertenecían a la manada Mul, la mayoría de ellos. Uno que había querido el puesto del omega, le empujó al pelirrojo la cabeza con el cañón de su pistola divertido. No obstante, Jimin gruñó volteándose, golpeando su brazo antes de sacar sus garras y barrer con esta su garganta, logrando que todos quienes los rodearan le lanzaran advertencias para no matarlo, moviéndose como hormigas.
— Te faltan demasiados huevos para llegar a mí, imbécil. — Habló con desdén, inclinándose para llevar sus manos hacia el Theta que intentaba gruñir para doblegar a todos sin mucho éxito.
Cerró sus ojos lanzando un quejido, su vista y sus pensamientos se unieron con su Alfa. Como si tomara prestada parte de su fuerza, sus garras comenzaron a aparecer, abrió sus ojos brillantes sorprendiéndolos. Sacó la lengua entre sus colmillos amenazadores, ensanchando su garganta para darles un gruñido tan fuerte que todos soltaron sus armas, cayendo de rodillas en el mismo momento que un nuevo tiroteo inició. El Bul abrió fuego contra todos ellos en su estado más indefenso, Taehyung y Jimin volvieron a tomar sus armas, disparándole al resto hasta haberlos matado a todos.
Los tres sostenían sus armas jadeantes, la mano del omega incluso temblaba, porque por un instante creyó que no volvería a ver a su hijo, a Namjoon. Solo por un momento, deseó haber permanecido más tiempo con ellos ese día. Sus lágrimas cayeron mirando los alrededores, corriendo para hacer un barrido en la mansión mientras Jungkook corría hacia su esposo.
— E-Estoy bien, estoy... — El Theta se aferró a su cuello también con lágrimas en sus ojos. De no haber sido por la cercanía de Jungkook, en ese momento él no hubiese podido recuperar parte de su fuerza perdida debido al embarazo. — Estás aquí, los cachorros.
— Están a salvo, la mansión tenía mucho más hombres que ellos, están seguros. — Mencionó dándole una mirada que el menor comprendió, perdiendo el rostro en el cuello de Jungkook mientras este sacaba sus garras y se abría paso en su pierna para retirarle la bala. — Shhh, casi la tengo, amor, un poco más. — Lo alentó abrazándolo con fuerza con una mano, mientras continuaba su búsqueda. — La tengo.
— ¡Sácala!
— Ya voy, ya la saco.
Los colmillos de Taehyung se clavaron en el pecho contrario provocando que el mayor siseara y arrugara su frente, soportando el dolor hasta que finalmente retiró la bala. Una vez hecho esto, comenzó a cicatrizar, algo que no había estado haciendo de forma automática como con las heridas normales. Jungkook se quitó la ropa y luego se transformó para lamer su herida.
— Todo despejado. — Avisó Jimin viendo la escena. — Yo me tengo que ir, tengo que ir a la mansión y...
— Iremos a la mansión. — Espetó Jungkook una vez en su forma humana otra vez. — No es una pregunta, no acepto que me lo discutan. Así que ni siquiera intentes negarte, Mul. Nos vamos a la mansión.

¡Holita!
Para los que me han preguntado, sí, estamos en la recta final de BW, pero el desarrollo de los capítulos a veces termina siendo demasiado largo y lo que creo que puedo poner en uno terminan siendo dos🤦🏾♀️
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