
Capítulo 44
Minutos de paz convirtieron en dos horas de abrazos, miradas y besos. De un Jungkook que continuamente contemplaba su ya no tan desnuda mano para admirar el anillo que a esta adornaba. Volvía a sentirse tranquilo, su lobo también, sin lugar a dudas Taehyung era todo lo que precisaba en su vida.
— Todo huele a ti. — Mientras inhalaba profundamente con sus ojos cerrados, acostado en la arena con el castaño sobre él. Jungkook se sentía conectado al mar, como si hubiese una invasión de su pareja por cada lugar, algo que no esperaba experimentar de su mano. — Un olor que eleva mis sentidos.
— ¿Quieres perderte en mí entonces? — Una pregunta llena de trampas.
— Tae...
— Ahí está el mal pensado. — Rodó los ojos fingiendo inocencia. — Hablo de entrar al mar.
— ¿Olvidas que estamos en enero y pleno invierno? No existe poder en este mundo que me haga entrar al agua en estos momentos.
— ¿Qué tal si estuvieras sucio y tuvieras que entrar a bañarte por obligación? — Indagó separando la mejilla del pecho contrario remplazándola con su mentón. — Podemos aguantar frías temperaturas.
— Tú vienes del Ártico, perteneces a las manadas Agua y Ártico, yo al Fuego. Polos opuestos.
— Que al final se encontraron y coexistieron. — Espetó tomando sus mejillas para besarlo, permitiéndose dejar de lado todo lo que no los encerrara única y exclusivamente a ellos dos. — No importa de dónde somos, si no a dónde pertenecemos. Yo pertenezco a aquí, a tu corazón, a nuestra relación y los sentimientos que juntos hemos construido. — Su mirada azul brillante se perdió en aquella roja que enredaba con la suya hasta que ambos cerraron sus ojos y sin necesidad de mapa alguno encontraron sus labios.
Tal cual los besos anteriormente compartidos ese día, fue uno lánguido, profundo y sin connotación sexual alguna. La gran diferencia la hizo las manos del castaño que sobre la tela del grueso suéter que llevaba el contrario, comenzó a palparlo. Se adueñaba sutilmente del calor que emanaba su cuerpo, podía sentir como aquella marca de los Bul que él mismo llevaba consigo perennemente le causaba un ardor que espantaba cualquier rastro de posible frío.
Curioso, por ser del Ártico, estar potencialmente ligado a la nieve y las bajas temperaturas, ellos podrían soportar el frío. Los Bul, ellos combatían ese frío con su calor, sin permitirles embargarlos completamente en una lucha por territorios como la que hicieron sus manadas, pero que en ellos, coexistían perfectamente sin necesidad de que uno acabase con el otro. Él tenía una llamarada de fuego en su interior, Jungkook el hielo más puro. Dos elementos de la naturaleza que parecen repelarse como ellos y que tan bien pueden coexistir juntos si así lo deseaban.
Por algún motivo, confirmar eso lo hizo sonreír entra beso, sentándose en su regazo para ubicar sus rodillas a los costados de sus caderas. Atrajo por su nuca con fuerza al pelinegro que por un breve segundo quedó confundido, siguiéndole la corriente poco después enrollando sus manos alrededor de su cintura. Ambos sonrieron mientras sus bocas recorrían el cuello contrario, sus mandíbulas o sus propios labios.
Se movían al ritmo de las olas, permitiendo que sus respiraciones se mezclaran agitadas y alegres por estar en aquel libre lugar sintiéndose de esa forma, con cada sentimiento a flor de piel, embargándolos como sus miradas, como ese amor que galopaba por sus cuerpos y hacía casa en sus corazones, adueñándose de sus cerebros.
Las yemas frías de los dedos del Theta recorrían por debajo del suéter de Jungkook. Un contraste que su ardiente piel agradecía, principalmente esos pezones que el menor atrapó con fuerza, logrando que gimiera en su boca. Las manos del pelinegro se colaron por el pantalón de Taehyung, apresando sus glúteos, afincándolo más a su entrepierna para guiar el movimiento de su cuerpo, como si se rehusara a dejarlo ir o a tener la mínima distancia.
Se rozaban tan deliciosamente por encima de la ropa que sus pensamientos se disipaban. Un tsunami podría arrastrarlos en ese momento y ni siquiera así las manos de pelinegro o las del Mul posadas en el cuello y cabello del Alfa se soltarían. Nadie más debía decirlo, tenían la seguridad de que ellos no volverían a separarse aunque juntos tuvieran que enfrentarse a las peores catástrofes.
Sus erecciones eran palpables aun cuando tan bien resguardadas estaban. Los movimientos de Taehyung no eran calculados, pero tenían el ángulo, precisión y velocidad perfecta como si hubiesen sido planificados con antelación. Sus cuerpos seguían una coreografía creada pos sus instintos. Cada detalle de esta era perfectamente ejecutada, cada mordida, cada uña que raspaba una piel, cada beso, mirada o cada pellizco fue en el momento justo, del modo deseado.
Las caderas del theta tartamudearon, un gemido murió en su boca abierta sin dejar salir sonido alguno, dejando que una mano de Jungkook se elevara para tirar de su cabello y presionarlo contra él. Ahí sentados en esa arena donde el aire marítimo los golpeaba, con sus ropas puestas y la fuerza de lo que sus cuerpos estaban viviendo.
Taehyung estalló en un orgasmo que contagió al pelinegro, siendo seguido solos segundos más tarde cuando ambos echaron sus cabezas hacia atrás con sus ojos brillantes y sus caninos fuera mientras gruñían y se movían liberándose dentro de sus prendas de vestir, en una suciedad que jamás se sintió tan pura y limpia.
— Maldición Mul, ¿qué haces conmigo? — Jungkook buscó su boca para soltar en esta los últimos gemidos, terminando con sus ojos cerrados y apoyando su frente en el hombro de Taehyung.
— Ensuciarte para que aceptes darte un baño en el mar conmigo. Una manipulación de la que ambos nos beneficiamos. — Le guiñó un ojo alejándose de su cuerpo, levantándose para comenzar a desnudarse, sintiendo el aire frío chocar contra su piel, viendo como esta reaccionaba y las hermosas pupilas del alfa dilatarse. — Sígueme.
Dándose la vuelta corrió por la arena en dirección al mar, transformándose en aquel hermoso lobo blanco que sin aullar llamaba a su compañero. Jungkook negó riendo, dejándose caer en la arena vencido antes de levantarse, desnudarse y echar a correr en dirección del otro animal. No estaba seguro de si ya podía transformarse, sentía que su animal deseaba salir, pero no estaba seguro de poder lograrlo. No obstante, lo intentaría, siempre lo haría....
Consiguió que su lobo emergiera feliz y salvaje, perdiéndose en aquella agua fría mientras movía sus cuatro patas para nadar cayéndole atrás al contrario, jugando como cachorros. Era la primera vez que Jungkook se permitía jugar de ese modo con alguien que no fuera sus propios hijos y era tan renovador como hermoso.
Dos lobos mojados retozaron en la arena, combatieron e intentaron someter al otro hasta caer ambos vencidos bien cerca del mar. Las olas se acercaban para acariciarlos muy sutilmente antes de retirarse para permitirles tener privacidad. El oleaje los saludaba junto al cielo y el resto de las criaturas que ahora no eran más que espíritus vagando por las nubes.
Con su pelaje negro, el Alfa de Alfas cubría a su pareja, apoyando su cabeza sobre el cuello contrario, lamiendo por momentos sus orejas, mordisqueándolo, molestándolo, consintiéndolo y dejándole saber una vez más que estaba ahí, protegiéndolo de la mejor forma que podía aunque no fuera la más infalible.
Tal cual lo cubría en ese momento, él sería su escudo, para llegar a Taehyung, tendrían que atravesarlo a él y por su vida, por sus hijos que eran lo más importante para él, no se los dejaría fácil. Solo matándolo serían capaz de ganar tiempo, porque sería el primer lobo en convertirse en fénix y resurgir de las cenizas solo para despedazarlos vivos.
Percibiendo los sentimientos del contrario, el lobo blanco levantó su cabeza, sus cuellos se acariciaron, se enrollaron y volvieron a permanecer acostados varios minutos. Se levantaron, sacudieron sus pelajes y retomaron su forma humana, corriendo tomados de las manos hasta donde habían dejado sus ropas para vestirse y correr en una pequeña competencia hasta el auto que habían dejado estacionado de ahí a unas cuadras.
— Gracias por el día de hoy, no lo olvidaré jamás. — Mencionó el pelinegro ahora sentado en el asiento del conductor. El castaño solo asintió con un puchero, disfrutando de las caricias en su cabeza. — Descansa, yo manejaré de regreso. Ya tú recorriste tu mitad. — Se inclinó para dejar un beso en sus labios, alejándose cuando Taehyung comenzó a profundizarlo. — Supuestamente estás cansado.
— Lo estoy, pero tus labios son mi elixir de vida. — Sonrió volviendo a acomodarse en su asiento, mirándolo aún con el cinturón de seguridad colocado. — Te amo.
— Yo también te amo, Tae. — Le devolvió una sonrisa mucho más calma, relajada. — Yo también te amo.
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Todos estaban sentados en la cocina, Jimin sobre el regazo de Namjoon, restregándose contra este mientras el peligris acariciaba su espalda y le entregaba los documentos a Jungkook. Ya habían comido, ahora, aunque la mesa del comedor tenía seis sillas, solo tres se estaban utilizando porque Hoseok también se encontraba en el regazo de un Yoongi que miraba cada papel con detenimiento y Taehyung estaba igual de cómodo sobre los muslos de su alfa, pendiente de la conversación y cada detalle.
— Este es Lee Taeyong... — Mencionó Taehyung señalándolo en una fotografía que Hoseok sostenía para que el Kappa la viera.
Todos esperaban la respuesta del mayor que fruncía su ceño, negando y confundiendo a todos por su silencio. Cuando Yoongi elevó la vista, se encontró con todos aquellos ojos fijos en él.
— No es Lezle, él no es mi hermano. — Musitó finalmente.
— ¿Estás seguro? — Indagó Hoseok.— Él era quien llevaba consigo ese olor que reconociste.
— El mismo que llevó mi sobrino y Jungkook, eso no los hacía Lezle. Este sujeto no es mi hermano. — Sentenció dándole seguridad a todos, notando la frustración que emanaba de Jungkook. — Me quede observándolo porque siento que lo vi en alguna ocasión, pero lucía muy diferente. Es decir, el sujeto que yo recuerdo, era un alfa escuálido al que mi hermano se follaba de vez en cuando, una vez por alguna razón Lezle lo llevó junto conmigo, dejó que ese día ese alfa fuera quien se lo follara y, terminando con él... — Calló mirando como Hoseok se removía molesto en su regazo. — Vino conmigo para hacer lo mismo. Después de ese día no volví a verlo, se parecen, pero luce muy diferente.
— Podría ser por los experimentos de tu hermano. — Mencionó el peli naranja sin mirarlo, observando con molestia la foto que había estado sosteniendo antes de dejarla caer en la mesa.
— Esa es una buena opción. Puede ser un peón de mi hermano, pero definitivamente no es él.
Taehyung se levantó tan frustrado como el pelinegro, ambos frotaban sus sienes porque eso parecía un laberinto, si seguían sin dar con Lezle, él continuaba teniendo la mayor ventaja.
— Aquí en estos documentos dicen que en los registros de mensajes de Lee Taeyong salieron a relucir varios nombres y personas, ¿no han investigado? — Namjoon asintió alejando un poco a un Jimin que continuaba lamiendo su cuello mientras se enrollaba sobre su cuerpo.
— Confirmamos casi todas las identidades, ninguno era Lezle, los seguimos incluso durante el tiempo que Jungkook fue retenido, ninguno de ellos es quien estamos buscando. — Espetó el alfa peligris frunciendo su ceño mientras miraba a su omega y luego regresaba su atención al resto que los miraba igual de extrañados. — Los únicos dos nombres que nos falta por investigar son, Xiao Dejun y Wong Yukhei. Al parecer ambos son traficantes de China y trabajan junto a Lezle.
— No... — Musitó Yoongi palmeando el trasero del beta para que este se levantara, imitándolo solo para rebuscar entre los documentos. — No son traficantes que trabajan junto a Lezle, al menos no Wong Yukhei. Xiao es quien se ocupaba de China así como Titanic se encargaba de Corea. — Mencionó sacando una foto que vio de Taeyong conversando con el nombrado. — Este es Xiao Dejun.
— ¿Sabes entonces quién es Wong Yukhei? — Indagó Jungkook, recibiendo un asentimiento de cabeza por parte del kappa que rebuscaba desesperado sobre la mesa.
Sin querer, su mano se estiró cerca de Namjoon y Jimin, chocando con la mano del mayor, ganándose un gruñido por parte del omega con ojo color ámbar y brillantes que tenía sus caninos fuera. Por un momento Yoongi detuvo sus movimientos, mientras el Alfa Kim se levantaba de la mesa llevando consigo a su destinado bajo la mirada de todos. Cuando desaparecieron de la cocina la mueca en el rostro del kappa desapareció, reanudando su búsqueda.
— ¿Qué buscas? — Preguntó Taehyung algo desesperado por el silencio delos presentes. Solo escuchar el ruido de los papeles estaba poniendo de mal humor.
— Esto... — Musitaba Yoongi frunciendo su ceño, escuchando a Namjoon regresar junto a ellos solo. — No creí que apareciera, pero aquí hay una. — Agregó extendiéndole una foto al pelinegro, viendo como los otros tres presentes se acercaban para verla confundidos. — Una foto de Wong Yukhei, el nombre chino que solía utilizar mi hermano cuando precisaba algo legal donde debiera presenciarse.
— Aquí solo estamos nosotros... — Habló Jungkook señalando la fotografía en donde su mano derecha y él estaban sentados en WayL. Esa fue una foto que uno de sus hombres tomó disimuladamente bajo la orden de Jungkook cuando fueron a cerrar el acuerdo de los territorios con Taeyong luego de que este fuera a su casa. — ¿Quién de todos estos hombres es Wong Yukhei, es decir, Lezle? — Yoongi extendió su dedo para presionar la fotografía, dando dos golpecitos sobre el sujeto.
Todos se miraron algo incrédulos porque nada de eso hacía sentido. Era imposible que ese hombre fuera justamente Lezle. Arrebatándole la foto a su pareja Taehyung la volvió a mirar como si sus ojos le hubiesen fallado antes.
— ¿Lucas? — Todos preguntaron al unísono haciendo que Yoongi fuera ahora el sorprendido.
— ¿Todos lo conocen? — Asintieron mirando nuevamente la fotografía antes de que se alejaran, cada uno por un lado diferente.
— ¿Es idiota cobarde es Lezle? — Cuestionó Hoseok con una sonrisa que no llegaba a sus ojos. — ¿El mismo Lezle del que hemos hablado? ¿Me están jodiendo?
Taehyung tomó asiento en una de las sillas y cerró sus ojos Antes de saber todo esto, de descubrir su vida completa, él siempre supo que Lucas era un hipócrita, alguien que andaba buscando mayor poder porque se lo podía ver en sus ojos. Nunca le agradó y por eso siempre lo mantenía al margen, cada vez que le ofrecía alguno de sus trabajadores o se acercaba demasiado. Sin embargo, nunca, ni en sus más remotos pensamientos, por su mente pasó que tuviera una cola tan larga como esa.
— Organiza a nuestros hombres. — Esperó Jungkook poniéndose de pie mientras miraba al peligris. — Tenemos que ir a WayL en estos momentos.
— No servirá de nada. — Intervino Taehyung agarrando su hombro. — Recuerda lo que me dijiste, debemos pensar con la cabeza fría. Él ya debe saber que estamos tras su pista, vació aquella fábrica abandonada donde te tuvo retenido, nada nos dice que no haya hecho lo mismo con aquel lugar.
Lleno de rabia, los ojos de Jungkook se tornaron rojos antes de golpear la mesa del comedor con tanta fuerza que esta se quebró por esa zona. El theta agitó su cuerpo fuerte al estruendo, pero caminó hasta él para acariciar su espalda. El pelinegro se volteó algo agresivo para apartarlo, mas se encontró con las garras de Taehyung que se aferraron a su cuello con fuerza mientras sostenía su otra mano.
— Contrólate. — El Alfa gruñó y él lo imitó, enseñándole sus colmillos, dejando que su lengua se filtrara y mostrara mientras la saliva caía y su agarre se afianzaba. — ¡Contrólate!
Todos los presentes se quedaron quietos en su sitio cuando la voz de mando del Theta resonó en el lugar. El otro alfa, beta y kappa se miraron para luego dar varios pasos atrás al notar que Jungkook no cedía frente a Taehyung, notando como el aroma del aire se tensaba y rápidamente cambiaba.
— ¡No uses tu voz de mando, soy tu Alfa! — Contraatacó el pelinegro liberando su mano sostenida para tomar el cuello contrario y apretarlo tanto como lo hacía Taehyung.
— ¡Y yo soy tu Theta! — Replicó encontrándose con aquellos ojos dilatados, sintiendo la fuerte respiración del contrario ir calmándose. — ¡Contrólate!
Jungkook gruñó, lo empujó antes de voltearse y apoyarse sobre lo que quedaba de la mesa resoplando, cerrando sus ojos para intentar calmarse. Cuando el castaño volvió a acercársele, no obtuvo nada más que un último resoplido por parte del Alfa. Aliviado, Taehyung exhaló acercándose más para abrazar su cintura.
— Ahora entiendo mucho mejor lo que me dijiste, mi amor. Tenemos que ser cautelosos y por ahora, es mejor hacerle creer que no sabemos quién es, que seguimos ajenos a todo o a gran parte de esto. Debemos hacer las cosas bien y yo necesito para eso al Alfa de Alfas que nunca pierde, pero también al licántropo que me ha enseñado, al que me acompaña y me ama. Te necesito en todos tus sentidos, por favor.
— Con cautela y sin llamar la atención, quiero toda la información que se pueda recopilar sobre Lucas, Wong Yukhei, WayL y todos sus socios activos o pasados. Ver todos los que tienen que ver con Xiao Dejung e incluyo el propio Taeyong. — Musitó Jungkook con voz gélida, pero calma, haciendo que el castaño sonriera y mordiera su labio inferior orgulloso. — Tejamos una gran red, veamos cuál es el lado más frágil o descuidado y veamos el impacto que tiene en las demás. No dejemos que Lezle vuelva a tomar la delantera.
— Sí señor. — Exclamaron los exesposos simultáneamente, sabiendo lo que tenían que hacer sin más órdenes.
— No hagan una recopilación agresiva de información, será obvio y de igual manera sabrá que ya conocemos su identidad, si cambia todo, podría dificultársenos las cosas. Pretendan actuar como hasta ahora. — Se giró hacia Taehyung y lo abrazó, sosteniendo su cintura para depositar un beso en los labios. — Tú y yo tenemos que viajar
— ¿Viajar? — EL pelinegro asintió. — ¿A dónde?
— Sorpresa...
Viendo como la pareja comenzaba a perderse en su burbuja, el resto de los presentes decidió que era momento de abandonar el lugar a ir a sus habitaciones para descansar y levantarse bien temprano porque todos tenían mucho que hacer. Sin embargo, cuando Namjoon entró en la habitación de Jimin, se dio cuenta de que, lo más probable, sería que a él le tocaría retrasar varios asuntos. No podía moverse a ningún lado si su omega había comenzado a entrar en celo.

¡Happy VDay!
¿Cómo están?
¿Listos para terminar el año?
Espero que se encuentren bien...
LORED
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