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Capítulo 34

Taehyung había estado tratando desesperadamente de masturbarse desde antes que se decidiera a llamar a Jungkook horas antes. No estaba ni cerca de lo que necesitaba. Tenía dolor y necesitaba enterrar su miembro en algo, mínimo ser follado hasta sentirse quebrar o estaba seguro de que se volvería loco antes de que la luna estuviera en su punto más alto. Su piel se sentía como si estuviera en llamas a pesar del frío que lo azotaba, era como si su cuerpo tuviera mente propia mientras sus caderas avanzaban automáticamente en su puño.

No podía creer que Jungkook, Namjoon y Jimin hubieran pasado por sus estros de esa manera. Nunca pensó que ellos estuvieran tan locos como lo hacía en ese momento. Honestamente, sentía que iba a morir. Por eso en el pasado siempre pasó sus rutinas acompañado, aunque después de esto no se encontrara más con quien lo había ayudado. Quería llorar, estuvo llorando hasta que olió a Jeon Jungkook mucho antes de verlo.

¿Qué podría realmente conocer el mundo de los Thetas cuando quienes pertenecían a esa casta nunca llegaban conocerse a sí mismos por completo?

Sí, podrían existir algunos puntos generales que se llegaron a conocer, pero cada Theta se manifestaba diferente dependiendo de su tiempo, instinto, sus parejas, todo era un cúmulo de situaciones que podrían evidenciar activamente los poderes o el alcance de esa casta.

Eran un enigma difícil de descifrar en su totalidad, eran la adivinanza y rompecabezas que muy pocos lograban resolver. Kim Taehyung era uno de esos porque, no solo era un Theta, sino que también un descendiente de la Diosa Luna cuyas características y alcance aún estaban sin revelar por completo. Tal vez, el Alfa Bul era el ser hecho para desenterrar la mayoría de esos secretos.

Ese Alfa que ahora secaba las lágrimas de alguien que gruñía por el dolor y, que en vez de atacarlo en busca de satisfacción inmediata se dedicaba a olerlo. Taehyung sintió su aroma desde que entró a sus territorios, su cuerpo lo percibía y ese era uno de los motivos por los cuales sus garras habían estado arañando el suelo sin control logrando que abandonara su erección. La anticipación y espera estaban haciendo mella en su interior porque desde horas antes, estuvo necesitado de su compañero.

Quiso enloquecer cuando buscó algo que perteneciera o al menos hubiera usado el Bul, encontrándose que no quedaba absolutamente nada de su esencia en la casa. Eso dio paso a su indescriptible mal humor, ninguno de los aromas que sentía era el que quería, le disgustaban, lo alteraban sacando su lado más agresivo. Cuando finalmente lo escuchó a metros de él un pequeño alivio se instaló en su pecho, pero debido a la demora, se encontró aullando desde lo más profundo de su pecho.

Si hubiera estado en su forma de lobo, su cola se hubiese agitado feliz con tan solo sentir los pasos apresurados que se acercaron a su puerta. Al esta abrirse finalmente y ver a su Alfa, más que atacar de inmediato, estaba feliz, aliviado. Por eso estaba relativamente tranquilo. Entonces, cuando sus lágrimas fueron secadas, sus caninos salieron a relucir y una pequeña descarga de feromonas fue liberada.

Mar, tundra y Jungkook... Ese tercer aroma que el pelinegro no había reconocido por mucho tiempo no era nada más que una nueva versión de su propio aroma emanando de Taehyung. El Theta podía recrear los aromas de sus compañeros e incluirlos en el suyo sin necesidad de ser impregnados o marcados. Cuando ellos querían, imitaban el aroma de alguien más. Fue difícil diferenciarlo al inicio para Jungkook, no podía olerse bien a sí mismo, pero se reconoció porque ese aroma, vino cargado de recuerdos, olía a esa cabaña donde ellos compartieron la primera rutina del Mul.

Con un alto gruñido, el Theta caminaba de un lado a otro mostrando sus caninos y garras. Saliva corría por su boca, un caminar parsimonioso que el Alfa comenzó a imitar antes de darse cuenta. Uno gruñía, el otro lo hacía a mayor volumen, más grueso e intimidante. Sus feromonas se liberaban alternadas, mezclándose, cada vez más potentes, más agresivas. Sus miradas se estudiaban como si una vez más estuvieran a punto de atacarse, mas no era así.

El Theta y el Alfa estaban cortejándose como lo hacían antaño. Esa lucha de poder y dominancia no es más que un juego entre sus lobos porque ya ellos hacían mucho se habían aceptado, provocado y estudiado. Sin embargo, el Theta no podía aparearse sin luchar, sus rutinas nunca fueron las más pacíficas y con su compañero, lo era menos.

Jungkook lo estaba descubriendo y la idea no le desagradaba, él era el Alfa perfecto para su Taehyung, nadie más podría darle lo que él. Le ofrecía todo lo que el menor quisiera en incluso más. ¿El fuego evaporaría al agua o el agua apagaría al fuego?

Lejos de lo que muchos imaginaban, la relación entre el agua y el fuego que parecen enemigos desde los tiempos remotos, era la más estrecha entre los cuatro elementos principales. El planeta Tierra estaba rodeado de agua, pero su núcleo era lava, fuego en su mejor forma. Uno necesitaba del otro, así como ellos dos. El Mul necesitaba al Bul y viceversa. Eran los mejores enemigos y aliados por naturaleza, mucho más dentro de esas cuatro paredes que los envolvía.

Sus cuerpos se habían acercado, uno a centímetros del otro. Taehyung provocaba, Jungkook intimidaba, ambos gruñéndose tan cerca que la baba que rodaba por sus comisuras al estar en constante muestra de sus caninos terminaba cayendo y mezclándose.

El Theta estiró su mano para atraer demandante el cuello contrario, comenzando a guardar sus colmillos para besarlo. Algo que salió mal, el pelinegro agarró su mano, lo volteó hasta pegarlo con la puerta y lo inmovilizó con fuerza, escuchando un gemido salir del contrario. Se le acercó al ritmo que él deseó, estirando su lengua hasta que esta entró en contacto con su nuca. Una rápida lamida fue esa primera, la que le siguió se recreó mucho más.

Su aliento tan caliente sobre la fría saliva lograba que cada vello en el cuerpo acorralado se sublevara. El corazón de Taehyung estaba latiendo demasiado rápido, el del contrario no se quedaba atrás, pero en ese momento el Alfa no iba a ceder hasta no darle a su pareja todo lo que sabía que necesitaba. Le demostraría que su mejor decisión fue escogerlo, él sería un gran Alfa para él en cada ámbito de su vida, incluyendo el más salvaje y sexual.

Taehyung logró voltearse, empujarlo e ir a su encuentro para dominarlo, pero enhebrando sus dedos en su cabello lo alejó con fuerza hasta regresarlo a su lugar anterior, mas sin que le diera la espalda, quería que lo viese bien a la cara.

— Soy tu Alfa, Theta. Será mejor que aprendas a comportarte. — Le gruñó enseñándole sus caninos, notando como una cuadrada sonrisa se dibujaba en el rostro contrario, viéndolo relamerse sus propios colmillos.

Apretó más su agarre y el cuello de Taehyung se estiró a consecuencia, exponiendo su garganta, esa que el pelinegro recorrió con sus dientes y luego con su lengua, dejando un beso al final del recorrido.

— Eres jodidamente hermoso. — Musitó colocando leves besos en la mandíbula tensada del Mul, desplazando su nariz y labios por su piel, ese olor que había identificado cuando era extremadamente leve días atrás.

— Soy irresistible.

— Eso también, lo acepto. — Espetó pegando su cuerpo al contrario, presionándolo. — Pero podrás llegar a ser mucho más hermoso en mis manos, esas que pueden quebrarte y volverte a armar de mil formas distintas. — Sus ojos estudiaron como tragó con fuerza contra el nudo en su garganta.

La vista de Taehyung también lo buscaba, luchando por admirarlo bien a pesar de que su cabeza estuviese echada hacia atrás. Humectó sus labios, abrumado por el impulso de besar a Jungkook, con fuertes fantasías regresando a su cabeza, reescribiéndose de modo diferente, más candentes y peligrosas. Deseos que solo ese Alfa despertaba en él.

Cuando Jungkook elevó la mirada se encontró con la intensidad en esos ojos azules que no sabía cómo descifrar. Algo que nunca ha visto y que le hizo dirigir su atención nuevamente a los labios que se relamían. Solo necesitaba un poco de esos labios para calmar su ansiedad, quería devorar a Taehyung, darle urgentemente todo lo que necesitaba, pero el Theta necesitaba batallar. Por eso todo lo que pudo hacer fue apretar con mayor fuerza sus cabellos, inclinarse hacia adelante y presionar sus labios contra los ajenos.

Escuchó las garras de Taehyung arañar la puerta detrás de él, pequeños trozos de maderas caer al suelo. Solo con eso que tantas veces habían hecho, sus corazones latieron con fuerza, aun cuando sus labios no se movían y Jungkook mantenía al contrario inmovilizado, sus cuerpos estaban derribando el velo de la contención.

Una fuerte mordida sobre su labio inferior fue lo que hizo que Jungkook rompiera el hechizo, golpeando la puerta a centímetros de la cabeza del peliblanco, imponiéndose a él. Una gran adquisición de aire y una alta vibración en las cuerdas vocales del pelinegro crearon un gruñido de larga duración que intimidó y encantó al Theta que quedó con su boca entre abierta. Esto le permitió al Alfa hacer gran uso de ella, olisqueándola, lamiéndola y por último, incursionando su lengua en el interior, sintiendo como el cuerpo contrario se relajaba ante el inicio de un posesivo beso.

Duró solo unos segundos antes de que se retirara nuevamente, en cambio se sintió extenso, en una extraña mezcla de demanda y entrega. Demandaba obediencia, entregaba amor enmascarado.

— Alfa... — El nombrado liberó por un instante los cabellos de Taehyung, solo para tomar sus brazos y elevarlos, posicionándolos encima de su cabeza mientras su muslo izquierdo se acomodaba entre sus piernas. — Beso... Bésame... — Exigió Taehyung, encontrándose con una mirada seria que le hizo callar.

En esa pelea por demostrar su dominio y poder, Jungkook recorre desde su cuello hasta sus labios con su lengua solo para molestarlo un poco más. Lo besa, más profundo esta vez, inspirándolo, pensionándolos sin permitirles la menor libertad, tan fuerte que hace que el peliblanco gruña y busque aferrarse a algo sin poder moverse. Apretó su agarre, incursionó su lengua más a fondo, cerrando por segundos sus ojos cuando fue succionada.

El cuerpo de Taehyung se movía muy ligeramente a su encuentro, con sus manos sujetas, su cuello preso de aquella mano firme y aquel muslo entre sus piernas, eso era todo lo que podía hacer. Se estaba volviendo trémulo, esclavo de su calor.

Esos tímidos movimientos fueron tornándose más demandantes, más veloces buscando satisfacerse un poco con la fricción que le fue negada en cuanto la mano que sostenía su cuello se clavó en su cadera para detenerlo.

Fue muy tarde, en el sucio pijama que llevaba Kim Taehyung, este se derramó completamente con algo tan sencillo como un beso y pequeños roces. Bueno, eso y la presencia impuesta del Alfa, todo lo que hacía por muy inocente que pareciera se volvía un estímulo directo para él.

Abrió jadeante sus labios contra los de sus compañeros para canalizar su orgasmo, uno seco que lo golpeó porque de su miembro nada expulsó más allá del líquido pre seminal que se estuvo filtrando por su deplorable estado de excitación. La tela suave y húmeda se pegaba a su cuerpo tanto como la dura mezclilla negra de los pantalones de Jungkook.

No luchó cuando el pelinegro tiró de él por sus cabellos hacia la cama volviéndose a besar con desenfreno mientras retiraba finalmente la camisa de su pijama. Tampoco cuando las garras de Jungkook se clavaron en su trasero para levantarlo y sentarlo a horcajadas sobre él. Creyó que finalmente le dejaría ser libremente, no fue así.

Tal parecía que el Alfa no quería que él lo tocase porque cruzó ambas manos detrás de su espalda y allí las mantuvo mientras lo besaba pausadamente, sabiendo lo mucho que Taehyung detestaba esos jugando con él. El peliblanco quería mordidas, algún forcejeo, pero su pareja saboreaba sus labios como si fuese la primera vez. No existía un sabor mejor que aquel que emanaban sus cuerpos, no conocían esencia más deliciosa que la que ellos emanaban y llenaban la habitación.

Sus lenguas se enroscaban y acariciaba, ajustándose a un control que Jungkook llevaba y Taehyung pese a todo cedía, luchando contra todos sus impulsos para adaptarse al ritmo impuesto. Apenas respiraban, solo se besaban, deslizando sus lenguas entre los labios, degustándose, saboreándose, impregnándose del otro. Ya no sabían dónde comenzaba el olor de uno y terminaba el del contrario.

La mano de Jungkook serpenteaba por su cuerpo, lo amasaba, arañaba suavemente o lo pellizcaba en sus erectos pezones enrojecidos por la fuerza ejercida. El Theta se retorcía cada vez que en medio de esa suave niebla un relámpago azotaba sus protuberancias. Algo que estaba supuesto a doler para otros quizás, pero que a él solo lo estremecía.

Entonces lo supo, Jungkook le daría lo que él anhelaba, pero solo cuando así lo decidiera. Lo transportaría al cielo con una sutileza que solo él como Alfa podía brindarle, mas luego lo dejaría caer en el infierno con un castigo que solo el Alfa de Alfas podía otorgarle. Casi se contorsionó sobre su regazo y fue tanta la presión que ejerció sin querer sobre la bestia enjaulada detrás de los pantalones de Jungkook que este tuvo que gemir.

No lo esperaba, el corazón de Taehyung dejó de latir por un segundo, volviéndose acto y seguido eufórico. Quería más de esos sonidos y por eso se comenzó a mover contra los límites que le imponían, besándolo con más fuerza. Su cordura pendía de un hilo, el maldito Alfa lo sabía y no le importaba. Mordisqueaba ahora las protuberancias en su pecho, haciéndolo jadear sin importarle qué él quería realmente.

— No me importa qué tan Theta seas, el Alfa sigo siendo yo. — Su voz fue tan baja como la de Taehyung, ronca, amenazante y firme. — Las órdenes esta noche las doy yo así que no te muevas sin mi autorización y controla tus gemidos, Mul.

Su voz de mando no le afectaba, pero como si lo hiciese, Jungkook sabía ya el efecto que causaba en él y la estaba usando a propósito. Gimió, a pesar de la advertencia lo hizo, no solo como un reto, sino porque todo su cuerpo se electrificó con esa voz.

De alguna forma ávida entre aquellos besos y caricias, fue acostado sobre aquellos divinos muslos, su pecho completamente sobre el colchón, solo su trasero y miembro quedaban sobre los pantalones de Jungkook. La tela áspera en su pene era agradable mismo si aún tenía el fino pijama sobre su cuerpo que no le permitía un contacto directo.

Se escuchó como si algo hubiese explotado, en cambio solo fue la palma de la mano derecha de Jungkook colisionando con su trasero. Un gruñido abandonó su boca, pero otra nalgada llegó, luego otra y otra. Fueron diez las que contó, cuando llegó a esta cifra, no gruñía, solo jadeaba. Cada vez que fue azotado, la vibración que esto causaba iba reventando en diferentes puntos de su cuerpo. Su entrada, su falo, su vientre, pecho, garganta y por último algún lugar de su cerebro.

No hubo caricias entre uno y otro, fueron golpes continuos que causaban que su cuerpo se moviera, esto también creaba fricción, estimulándolo de muchas maneras diferentes. Podía escuchar la respiración de Jungkook, no importaba lo mucho que la contuviera, cada vez que dejaba caer su mano y esta entraba en contacto con su cuerpo, su respiración quedaba enganchada.

Notando la humedad en su mano, Jungkook la olió y después la lamió. Sus ojos encendidos parecían querer brillar más, desde su vientre bajo un remolino se formó hasta que por su garganta un fuerte gruñido salió.

Taehyung no comprendía lo que sucedía, las manos del pelinegro tiraron de sus pantalones hasta los muslos. Sintió un aire frío batir contra su entrada cuando sus nalgas fueron separadas, incómodo, excitante.

— ¡Maldición! — Se escuchó la voz de Jungkook resonar. — ¿Desde cuándo te ocurre esto? ¿Cuántas veces te ha pasado?

— N-No entiendo.

— Estás lubricando. En todas las veces que he estado contigo nunca te he visto lubricar. — Menciona mirando como de aquel rincón de su cuerpo brotaba ese líquido que manchaba toda su piel.

La fragancia no era dulce como el de un Omega, Gamma, Dseta o incluso Ksi, muy diferente a los Kappas que carecían completamente de aroma cuando del destilado anal se trataba. Según lo que captaron las papilas gustativas de Jungkook era como un ácido cítrico que nunca antes había experimentado. Algo tan novedoso como lo que estaba admirando.

— Yo no... — Calló procesando sus palabras con cierta dificultad, buscando cordura para ser capaz de responder coherentemente. — Es la primera ves que me ocurre. Jamás he l-lubricado, como Alfa nunca lo hice, supongo que ahora, no sé... ¡Ah! — Exclamó cuando el impacto de la mano del pelinegro volvió a sentirse sobre su trasero.

Ahora su miembro sí sentía la tela del pantalón ajeno contra él, lo estaba ensuciando, pero nada de eso le importaba. Jungkook estaba perdido en la imagen, cada vez que le pegaba al Theta, varias gotas salían de aquel palpitante sitio. Se relamió sus labios, completamente embrujado por lo que veía, introduciendo dos de sus dedos sin dar aviso.

No tanteó, no jugó, fue directamente a su próstata, encajando y sacando esos dígitos a gran velocidad. Fueron muchos los gemidos que abandonaron la boca de Taehyung, esa corriente eléctrica que lo recorría cuando estiraba un poco sus paredes y regresaba a su punto de goce era exquisita.

Procurando callarlo y provocarlo, el Alfa tapó su boca con la mano, sin contar que esta será mordida por el licántropo que al final logró amortiguar un poco sus jadeos mientras se movía al encuentro de esos tres dedos que ahora se encontraban en su interior.

— J-Jungkook... — Llamó cerca de su liberación. — A-Alfa...

El aludido siseó por el dolor de la mordida que se tornó más severa, mas no se detuvo, no hasta que sintió sus dedos encharcarse con una sustancia fría pese a venir del interior de su cuerpo. Dos últimos movimientos alargando su orgasmo y los sacó de su interior dejándolo en protesta por la pérdida.

Las quejas de Taehyung finalizaron cuando vio llevarse esos dedos llenos de él a su boca, degustándolos, chupándolos. Era muy egoísta de su parte no dejarle saber cómo era el sabor de un Theta, por eso se incorporó una vez más para quedarse a horcajadas y unir sus bocas en un moderado beso.

— Puedes correrte ahora por ambos lados con la misma intensidad. — Musitó Jungkook admirando por unos segundos sus pantalones. — Eso es tan jodidamente sexy, Theta. — Expresó mientras se mordía su labio inferior e iba por un beso más frenético que no pudo dominar por completo.

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¡Hola por aquí!
Estoy consciente de que quizás estén un poco decepcionados al llegar al final de este capítulo y ver la forma en que ha quedado.
Este capítulo me bloqueó, el primero que escribí me dejó extremadamente inconforme por lo que lo borré y reescribí, pero nada me gustaba. Estaba escribiéndolo cuando vi la hora y noté que ya son casi las 4am por este lado del mundo.
Entonces, para no dejarlos hoy sin actualización, he dividido este capítulo en dos, esta es la primera parte y luego terminaré la segunda si no me duermo yo o ustedes primero 😂 En verdad lo siento,.
Sigo sin saber qué demonios escribí pero si sigo cambiando cosas entraré en un bloqueo que no quiero con esta historia. Así que así mismo lo he sacado y espero que sea de su agrado pese a todo.
‼️YA SÉ QUE MUCHOS SE MOLESTAN POR ESTAS ESCENAS O SIMPLEMENTE LES INCOMODA. ‼️ POR FAVOR, NO ME DEJEN COMENTARIOS SOBRE ESTO, PUEDEN SALTARLOS O ESPERAR A LOS PRÓXIMOS CAPÍTULOS. ‼️

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