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Capítulo 13

No pudo dictaminar mentalmente a qué lado de la balanza pertenecían o se inclinaban más mientras condujeron a la mansión Bul. Es que por momentos, se sentían completamente cómodos, otros, cuando sin querer cruzaban mirada o sentían demasiado la presencia contraria, eran embargados por una extraña sensación de disconveniencia.

Podían escuchar el arroyo corriendo lleno de palabras que debían decir pero eran arrastradas por la corriente, quedando sepultadas bajo el agua y el lodo. Entre ellos existían supresores de emociones creados por sus cerebros, sorprendentemente efectivos.

A diferencia de cuando fue con Jimin, no hubo que detenerse en ningún instante porque ellos paseaban como una caravana admirada por todos, imparable, invencible. Esa sensación de tener el mundo a sus pies, el verdadero poder que no se debía presumir o exigir porque se palpaba en el aire embriagador. Desde algún lugar en su interior estaba esta evocación de una experiencia sin precedentes que hacía irreconocible sus emociones comunes.

Taehyung, a pesar de saber siempre que provenía de una familia importante, que sería el líder de su manada, nunca tuvo el deseo, la necesidad o el interés por mostrarse poderoso porque simplemente lo era. Todos conocían su nombre, estaban al tanto de su procedencia y dentro de la manada Mul, no hubo jamás alguien más poderoso que él a excepción de sus padres.

Sin embargo, el choque con Jungkook levantó un velo desconocido, despertó el deseo de poder para poder accionar sin límites. El llegar y que su presencia fuera reconocida, tener el mundo a sus pies como lo tenía el Alfa Bul era intrigante, quería llegar a ese nivel y superarlo. Así de competitivo se sentía, con esa nueva adrenalina empujándolo a más.

Jungkook chasqueaba sus dedos y podía garantizar seguridad y arreglar todo no solo en su manada, sino en todas, una extensión de territorios inimaginables que estaban bajo su mando. Si él hubiese tenido ese poder, no le hubieran matado a su nana, la élder Young todavía estuviera viva y él no hubiese experimentado una de las peores experiencias de su vida.

Ver como la vida se va escapando de un cuerpo para no regresar jamás, sentir la calidez de otra piel apagarse mientras la sangre caliente continuaba secándose en su propio cuerpo... La manera en que notaba la fuerza que otro ser hacía solo para mantener sus ojos abiertos, eso simplemente jamás se iría de su memoria.

Él vio a su madre morir pero fue diferente, se fue enfermando lentamente y eso le dio de cierta forma tiempo para hacerse a la idea que ese fatídico final llegaría. Cuando le daba las buenas noches o besaba su cabeza por largos minutos, se preparaba siempre para no verla despertar. Cuando finalmente llegó el día en que su madre no volvió a abrir los ojos, sucedió sin que él lo notara.

— Solo cuatro de ustedes entrará a la casa y permanecerán a una distancia prudente de donde yo me encuentre. — Jungkook dio las instrucciones deteniéndose solo breves minutos para mirar a sus hombres. — El resto permanece rodeando la casa, un metro entre cada uno de ustedes, quiero patrullas dentro de los perímetros de la mansión e incluso a un kilómetro a la redonda sin importar los anillos de seguridad ya establecidos. Nadie entra, nadie sale, nadie pasa por equivocación. ¿Queda entendido?

— ¡Sí, Alfa! — Exclamó Jaehyun, su hombre más cercano después de Namjoon y Hoseok. — Con su permiso. — Se disculpó realizando una perfecta venia de noventa grados antes de voltearse y comenzar a ubicar al resto de los licántropos.

Las manada Bul y Mul eran las más grande no solo por sus territorios sino también por el número de habitantes. ¿La desventaja? Los Fuego siempre estuvieron preparado para la guerra y obtuvieron la mejor de las preparaciones. No conocía el rigor de su sistema de entrenamiento pero la mayoría era despiadada, se notaba la diferencia hasta en su caminar. Aún así, Taehyung sentía un poco injusta la gran diferencia incluso entre las dos grandes manadas.

Cada vez que se reunía con el pelinegro era como un día de clases productivo que lo hacía pensar detalladamente sobre cómo estaba él dirigiendo a los suyos. No podía echarle la culpa de todo a Jungkook como lo hizo los primeros minutos. Sí, él tenía hombres de sobra para proteger al élder Young pero ellos también tenían un gran número de licántropos que, si estuviesen mejor preparados, podrían definitivamente soportar ataques de ese tipo e incluso mayores. Tenían guerreros pero, no tanto como los Bul y esto podía comprobarlo estadísticamente.

— Esto requiere disciplina, paciencia y muchos años de un dolor que a veces me pregunto si vale la pena. — Musitó Jungkook como si hubiera estado dentro de su cabeza. — La mayoría de mis hombres fueron entrenados cuando mi papá aún estaba al mando, al menos los más feroces y debo reconocerlo. Pero ellos fueron entrenados literalmente como bestias hechas para matar, ni siquiera para pelear. Muchas vidas se perdían n los entrenamientos, familias que lloraban pérdidas que no se podían reparar con incentivos o ayuda monetaria. A veces debemos pensar en la forma más efectiva de alcanzar nuestras metas sin avasallar todo a nuestro paso.

— A veces debemos sacrificar para obtener. — Contestó Taehyung en silencio mirando la gran fuente iluminada en el exterior a través de los cristales de la planta baja. — Si yo hubiera contado con un mayor número de hombres entrenados, no hubiera necesitado recurrir al consejo para una ayuda que me fue negada y ver morir al mayor que más quería y admiraba por detrás de mi madre.

— Lo siento mucho, Kim. — Expresó con sinceridad y quizás un poco de culpabilidad mientras servía una copa de vino para ambos.

Él hubiera ido por algo   más fuerte pero no consideraba apropiado que se perdiera en el alcohol en sus circunstancias, debía mantenerse en sus cinco sentidos ahora más que nunca.

— Gracias. —Habló volteándose para observarlo. — De igual forma creo que fue nuestra ineptitud lo que provocó todo esto, fue mi culpa no poder proteger a... — Su voz se quebró y él volvió a mirar hacia el cristal, no quería llorar una vez más delante de ese alfa que de una forma extrañado consolaba sin hacer mucho.

— Hasta las plantas lloran, incluso la bestia más feroz lo hace. Puedes hacerlo si lo necesitas, llora hoy todo lo que necesites, vive tu duelo como quieras pero después levántate, supéralo. Como líder de manada, nuestro tiempo para sufrir, nuestro dolor debe durar menos, no porque no lo sintamos, sino porque nos toca hacerlo a un lado por el bienestar de miles que depende de nuestras decisiones. — Se acercaba a él lentamente para entregarle una copa.

— ¿Has hecho eso?

— ¿Yo? Desde que nací. — Sonrió. — Fui el segundo de los hijos de mi padre, el primero de los dos alfas que una vez tuvo y sobre mí, como seguro te sucedió a ti, recaían todas las obligaciones. Tenía que cuidar de mis hermanos, de mi padre omega, de mí, de aquellos que ponían a entrenar bajo mi supervisión, luego mi manada y el resto de las manadas de Asia oriental. Yo no tengo tiempo para permitirme sufrir, Mul.

— ¿Acaso tienen alma ustedes?

— Todos tienen un alma aunque algunas sean más oscuras que otras. Sentimos pero si nos sentamos a regodearnos en el dolor, ¿quién se encargará de la estabilidad y vida de todos los licántropos, lobos e incluso muchos humanos de nuestra región? — Espetó calmado, alejándose varios metros para respetar ese espacio personal que sabía necesitaba.

— No sé si pueda superar esto que siento tan pronto. — Negó viendo esa pequeña colección de autos clásicos, todos Mercedes Benz, que podía ver detrás de la fuente, techados por un cristal que permitía ver el cielo. — Soy un alfa que debería brindarle consuelo a su manada y ahora está buscando el suyo propio en territorio enemigo.

— No seas tan duro contigo mismo. No somos mejores amigos o aliados pero hasta yo puedo decirte que no has hecho nada mal. Yo soy el Alfa líder, todas sus pérdidas también son mías. Lo que está pasando puede ocurrir en cualquier territorio del mundo, nadie es invencible, ninguna fortaleza es cien por ciento impenetrable. — Sonrió débilmente notando la mirada incrédula del castaño. — Solo debes mirarte, has tenido los cojones de venir contra mí e incluso alzar tu voz frente al consejo en la Sede. Muy pocos alfas o seres vivos en general podrían lograr eso.

Las comisuras de Taehyung se elevaron hasta mostrar una tímida sonrisa que alivió la opresión desconocida en el pecho de Jungkook. Cómo algo tan tan simple le hacía sonreír así cuando sentía su pecho querer rajarse en llanto. Todo estaba tan insoportablemente tranquilo, su lobo estaba tan cómodo que un sutil terror se instaló en él.

¿Cómo una persona que solo le atraía sexualmente, con la que constantemente quería matarse podría estarle ofreciendo tanta paz en medio de todo lo que estaba ocurriendo?

Su mirada viajaba a él, su presencia calma lo reconfortaba tanto como le intrigaba. Sin desearlo, sus pupilas estudiaban con detenimiento todo el lugar pero sobre todo, el dueño de este. Aún bajo esa tenue luz podía admirar cada detalle de ese salón, de ese licántropo que en su forma humana parecía el más sexy de los hombres.

No era el momento para detallar esas cosas, el ardor en sus ojos, el bajo aullido de su lobo. El dolor de su manada que se filtraba por su cuerpo, todo era más que suficiente para que se concentrara en algo más pero ahí estaba, notando como ese antebrazo tatuado se elevaba con una copa que removía.

Emanaba una gracia pocas veces vista, como llevaba el rojo líquido a sus labios que por momentos brillaban rosáceos gracias a esto. Su cabello negro perfectamente peinado parecía rebelarse dejando un mechón caer sobre su frente, incluso ese pequeño lunar en su barbilla...

¿Qué lo hizo caminar hacia él? Quizás lo estaría deduciendo e investigando después de esa noche por largos días. Sin embargo, sus pasos fueron lentos y firmes en su dirección en un tiempo perfecto porque llegó justo cuando el Bul colocó la copa a un lado.

Jungkook no se esperó ese repentina cercanía, no contó con la forma en que el contrario tomaría su rostro y unirían sus labios sin pedir autorización o avisar. Lo primero que hizo fue alejarse, encontrándose con dos lágrimas que descendían de unos ojos cerrado que se abrieron solo para mirarlo. Sus labios trémulos parecían rogarle, estos también lloraban, relucientes por la bebida o quizás la saliva de su lengua, no tuvo tiempo para averiguar cuál era antes de ser apresado una vez más.

No hubo palabras entre ellos, el bajo de una lejana música resonaba distantemente dentro del cráneo de Jungkook mientras se inclina más cerca, resoplando con fuerza contra el pulgar de Taehyung antes de morder por instinto la punta de este. La mano que hasta momentos antes sostuvo su copa, fue sostenida por el castaño que abandonó también su bebida, entrelazando sus dedos, llevándolos hasta sus labios.

— Taehyung... — Advirtió el Alfa Bul volviendo a poner distancia entre ambos porque ellos dos no deberían tener ese tipo de acercamiento, no era posible.

Un leve sonido entrecortado entre respiraciones cortas se pudo escuchar. Sus labios estaban enrojecidos, resbaladizos e hinchados por la gran presión y fuerza puesta en un único beso. Con esa luz tenue miró por un momento al castaño como si estuviera listo para destrozarlo, comérselo y tragárselo entero. Cerró sus ojos alejando esas ideas de su mente pero fue una tarea difícil.

Las caderas de Taehyung se movieron hacia adelante lánguidamente. Lo hizo incluso una segunda vez, saboreando la sensación de Jungkook debajo de él, ya medio duro aunque hubiese estado luchando contra eso. No pudo evitar preguntarse cómo sería sentir a Jungkook correctamente ahora que eran adultos. A decir verdad, no recordaba prácticamente nada de aquel primer encuentro, no fue tan memorable para él, no porque no lo hubiese disfrutado, sino que no quería apegarse a ese momento o recuerdo.

Ese alfa que lo ayudó quedó relegado a una experiencia única en el momento que su rutina pasó y él pudo pensar con claridad. No se volverían a ver, no le interesaba volver a verlo, ¿cuál era el punto? Se ayudaron y saciaron mutuamente, sexo que pudo haber tenido con él o cualquier otro, anda de eso fue importante.

Sin embargo, ahora, se preguntaba como se sentiría volver a tener su polla enterrada profundamente dentro de él o al revés, perderse completamente en el pelinegro. Con frecuencia se desvanecía con solo pensarlo desde que lo vio en aquella oficina.

Desde hacía varios años, Jungkook no tenía la insoportable necesidad de obligarse a sí mismo a reprimirse, contenerse frente a alguien más. En ese instante, sin ni siquiera quitarse la ropa de sus cuerpos, unos movimientos  asombrosamente lentas, lo suficiente como para tener a Taehyung como un adolescente caliente, él estaba poniendo todo de sí para no dejarse llevar.

En una situación así, las personas lidiaban con sus emociones de maneras imprevistas porque nadie sanaba o sentía igual, mas no creía que fuera prudente que el alfa Mul estuviera buscando liberarse de esa forma. Lo alejaba pero Taehyung regresaba él. Claramente podía utilizar la fuerza, tenía diferentes formas algo brutas pero eficientes de alejarlo pero... Era difícil.

Era un licántropo increíblemente sensible a ciertos estímulos y emociones, especialmente frente a Taehyung. Lo escuchaba gemir contra él en esa posición en donde no estaban completamente parados ni tampoco sentados sobre una mesa en aquel salón. El castaño mordió su labio con fuerza para exigir que le abriera el paso pero todo lo que hizo fue enterrar su puño en su cabello antes de tirar.

El mejor tipo de veneno salía de esos labios, enviando una especie de zumbido frenético a latir bajo su piel. Hipó al intentar separarlo cuando el contrario pleiteaba por unir sus labios, encontrando la mirada de Taehyung justo cuando avanzaba.

Era una intensidad aplastante, la forma en que Jungkook finalmente decidió responderle su beso, tomando el control de este, decidido a absorber cada pequeño sonido que el Mul hacía en respuesta. Sus dedos estuvieron firmes en el cabello castaño hasta que su palma comenzó a alisar su espalda, curvándose directamente contra su trasero, agarrándolo con fuerza.

Fue difícil para Kim respirar, pero se deleitó con la presión tan dominante en la que fue agarrado, reviviendo algunas memorias del pasado. Oh, le gustaba la forma en que Jungkook lo manejaba cuando estaba así, perdiendo la batalla contra su propio ser.

— Por favor... — susurró Jungkook tirando de sus brazos para alejarlo y poner algo de distancia al caminar por su habitación. — Detengámonos aquí.

Pero lo que no esperaba o tal vez sí, fue que el contrario ignorara sus palabras y volviera a acercársele para darle un beso. Su mente gritaba una advertencia en oposición, un débil intento de autoconservación, levantando varias banderas rojas a medida que se acercaba.

Su cuerpo hizo cualquier cosa menos inclinarse automáticamente hacia Taehyung antes de que tuviera la oportunidad de actuar. Una parte de Jungkook  exigía que le diera a ese alfa lo que deseara, dejar que se saliera con la suya y desechar su mejor juicio o moralidad a favor de revelar todo lo que ese castaño tenía para ofrecerle. Esa forma en la que no se le medía aún cuando con sus garras le apretó el cuello por un momento. No quería pelear, no en ese momento en el que tan destruido ya estaba, le gustaban las peleas justas pero costaba todo de él contenerse correctamente.

El primer toque sobre su pecho desgarrando los botones de su camisa fue imprevisto y explosivo, una energía abrasadora que corrió a lo largo de la superficie de su piel. El cabello en la parte posterior del cuello de Jungkook se erizó mientras la palma de Taehyung pasaba como un fantasma sobre su mejilla. Apenas habían hecho contacto físico más allá del de sus bocas, pero para él es como si los agarraran con toda su fuerza.

Cerró sus párpados, estaba retrocediendo, lo estaba intentando pero esto hizo que los abriera de golpe, mostrando ahora el fuego en sus ojos. Por reflejo, el mar brillo en los contrario, sus lados más salvajes y primitivos estaban tomando control de ellos.

Cuando Jungkook apretó con fuerza la mandíbula de Taehyung y caminó haciéndolo trastabillar hasta hacerlo chocar con un mueble lleno de trofeos que se tambalearon antes de morder y luego lamer desde el cuello hasta sus labios. No estaba seguro pero Taehyung creyó que gemir en voz alta, Jungkook lo confirmó cuando su boca mostró rastros de una sonrisa.

Mientras aquella mano se presionaba plana contra su rostro por fin, el alfa Mul cerró los ojos ante la sensación; hubiera deseado no haberlo hecho para poder ver la belleza de Jungkook de cerca, apreciar cada característica completamente perdido por el momento pero le fue imposible evitarlo.

Se olvidó de eso en el momento en que Jeon unió sus bocas de una forma tan demandante, posesiva pero, ¿suave? Era extraña esa mezcla pero fue tanta su emoción que por muy leves momentos su lobo tomó el control mostrando sus orejas y caninos. No llegó a sacar su cola pero podía sentir en su pecho como se regocijaba una vez más por hacerle perder el control a Jungkook.

Fue tan seguro y firme desde el principio que casi no podía responderle libremente, mudo y aturdido por la sensación de los labios finos pero tan besables de su enemigo en los suyos. La forma en que se burlaba de ellos de forma preventiva, solo para guiarlo luego en un beso dulce que calmaba por segundos la agresividad anterior.

A diferencia de su primer encuentro o aquella noche en WayL, permitió sin mucha lucha que Jungkook liderara. Así se sentía reconfortado, no tenía forma de pensar en la pérdida, de llorar por su incompetencia o, al menos eso creyó hasta que sintió al contrario lamer sus lágrimas y detenerse.

No, no quería parar en ese momento, no le permitiría al Alfa Bul retroceder en ese instante. Una de sus manos viajó a su cabello, la otra a su cuello y juntas lo atrajeron a un nuevo beso. Hubo un poco de forcejeo cuando Jungkook quiso que lo soltara pero al final volvió a entregarse.

Era como si el pelinegro conociera todos los trucos para hacerlo derretir. Su deseabilidad expresada en cada movimiento ingenioso, cuando este inclinaba la cabeza a la derecha o trazaba el punto detrás de su oreja que no dejaba de hacerlo sentir un hormigueo en su interior. Sus feromonas eran tan fuertes que seducían a su propia esencia.

Cuando la lengua de Jungkook se deslizó hacia afuera, trazando la costura de sus labios, Taehyung inmediatamente le concedió una vez más la entrada, sin darse cuenta de su forma hasta que estuvo jugando con el techo de su boca. Dejó escapar un gemido de sorpresa ante la humedad, la forma en que se deslizaba sobre cada cresta.

El Bul se dirigía hacia la parte posterior de los dientes de Taehyung, evitando deliberadamente a su lengua mientras chupa sus labios con los suyos. Era una forma de besar nueva para él, extraña pero excitante a la vez porque se sentía como si intencionalmente estuviera intentando intercambiar sus aromas.

Sin embargo, el castaño se impacientó y se esforzó por impulsar más la intimidad de sus cuerpos. Ignorando el hecho de que se estaban moviendo al ritmo de Jungkook, no al suyo y que, él podría obtener fácilmente la ventaja en un instante si quisiera. Taehyung estaba completamente superado por este sentimiento embriagador que lo animaba a simplemente darse un capricho.

Cuanto más necesitado se volvía, más retrocedía el dueño del increíble lobo negro que por momentos alucinó ver. Lo besaba con avidez un segundo pero, luego le daba un ligero beso en la comisura de la boca al siguiente, dando lo suficiente pero recibiendo mucho más a cambio. Incluso cuando compartieron un fuerte gemido, cada caricia de Jungkook alternaba entre lo sutil y agresivo.

Todo lo que Taehyung solo quiere es dejarse llevar por sus instintos, follar como si fueran a aparearse aunque fuera solo esa noche, no entendía por qué el contrario lo mantenía a raya. No le dejaba profundizar el beso aún cuando se beneficiaría de su desesperación, debería querer alimentarse de esa energía tanto como fuera posible. Y, sin embargo, pareciera que solamente era él quien deseaba llevar ese encuentro a un nivel más allá.

El Alfa Bul nunca dijo que no podía tocarlo, estuvo tentado de ver qué pasaría si lo hiciera y tomara el control, tal vez lo impulsaría a finalmente besarlo como se merecía. Pero todo terminó abruptamente antes de que Taehyung sintiera que lo había probado como era debido. Jungkook retiró suavemente su mano y puso algo de distancia entre ellos.

Sus brillantes ojos se encontraron pero no le gustó como vio aquel fuego retroceder en vez de expandirse y devorarlo entre sus llamas. Se deseaban, podía sentirlo pero odiaba como una vez más Jungkook daba un paso atrás tal cual hizo en aquel club.

Joder, Taehyung era perfecto y aunque por momentos se rehusaba a avanzar o a su presencia, su lobo parecía también adorarlo. Aspirando su aroma silvestre y marítimo mezclado, Jungkook comenzó a recuperar sus sentidos.Taehyung lo mira con desconcierto, manoseando su pecho y provocando un rugido en su garganta, contento y complacido por notar como no se alejaba hasta que los colmillos del Bul se mostraron y el aroma que emanaba se volvió agrio, amenazante.

— No seas codicioso. — Fue lo único que dijo mientras se recomponía, su voz baja, gruesa, intimidante.

— ¿Por qué te alejas? Solo quiero que me hagas olvidar todo en tu cama, puedo ver que reaccionas a mí, no te desagrada el hecho de que yo sea un alfa, no lo hizo tampoco en el pasado.

— ¿Una vez más esto se trata solo de ti y lo que necesitas en el momento? — Preguntó ahora sin poder evitar la molestia que comenzaba a aparecer. — ¿Crees que puedes acudir a mí para ayudarte como lo hice en el pasado?

— ¿Por qué no podrías? Me trajiste a tu casa y... — La risa de Jungkook fue estridente y corta, desapareció como llegó confundiendo a Taehyung. — ¿No te atraigo? Aquí no estamos hablando de algo más que sexo.

— Lo sé, estoy consciente que esto para ti es solo sexo pero no puedo ofrecértelo. — Asintió mirándolo sin expresión alguna. — Aunque quisiera, no puedo. — Fue lo único que dijo antes de alejarse e ignorando la copa que no terminó de beber, optó por servirse algo un poco más fuerte. — Discúlpame un momento...

Sin decir más, Jungkook se dirigió hacia el baño más cercano para refrescar su rostro, enfriarse y poder calmarse. Cuando salió, notó como Taehyung se escabullía para irse sin siquiera despedirse, recreando aquella escena del pasado. Rió alto, no pudo evitar hacerlo.

— Supongo que algunas cosas nunca cambian. — Expresó con una ironía palpable para el castaño que suavemente volvía a cerrar la puerta sintiéndose atrapado.

— C-Creo que lo de hace un instante no debió ocurrir, justo ahora no es el mejor momento. — Comentaba mientras se volteaba para regresar a él.

— Tienes razón, no tiene que pasar, no ahora, sino en lo absoluto. Estoy de acuerdo contigo en que estuvo mal, por eso intenté evitarlo en un inicio. Como siempre, supongo...

Aquella vez fue parecido, él intentó evitarlo aunque quizás no con la fuerza necesaria, se dejó envolver por el castaño para quedar solo después de que este se marchara como si estuviese huyendo.

— Estuvo quizás mal de mi parte el forzar un sexo sin motivos en el peor de los momentos. Por un sexo casual que podríamos tener con cualquiera casi hecho a perder todo, yo... De verdad, lo siento. — Estaba siendo sincero, lamentaba haberse dejado llevar por sus instintos.

— Tienes razón. — Concordó mirándolo impasible. — Perdón si interrumpí tu partida, puedes marcharte. — Se dio la vuelta y se sentó en su salón seguido con cautela por el otro alfa que sentía el pálpito de que no debía solo irse sin más.

Ellos se sumieron en un silencio sofocante, este sí era incómodo para ambos pero ninguno dijo nada. Algo avergonzado por la forma tan absurda en que se le ofreció para terminar siendo rechazado, Taehyung se recompuso superficialmente buscando sentarse en uno de los sillones.

— Jeon... — Musitó con cautela para llamar la atención del pelinegro. — ¿Sucedió algo?

— No ha sucedido nada. — Su tono fue más relajado y esto fue un alivio pero todavía podía oler su molestia en el aire. — ¿Puedo hacerte una pregunta? — Eso fue inesperado pero el contrario asintió. — ¿Por qué te fuiste de esa manera?

Ese no era el mejor momento, no deberían estar hablando de temas como ese, cosas que ya estaban en el pasado y no podía cambiar pero necesitaba por alguna razón conocer la respuesta. Tal vez solo así podía cerrar ese ciclo de su vida que no selló del todo. Creyó que sí pero se equivocó porque cuando él sellaba algo, no volvía abrirse y, la reaparición de Taehyung, lo que había sucedido hacía un rato, le demostraba que su sello falló. No fue tan eficiente como solían ser todos los que él puso a lo largo de su vida.

— En aquel entonces nosotros éramos dos adolescentes desconocidos que no sabían ni el nombre del otro. Yo estaba pasando por mi primera rutina y por mucho control que intenté tener, no lo logré. Fuiste el único alfa por los alrededores capaz de ayudarme y a día de hoy te lo agradezco infinitamente. No sé qué me hubiera ocurrido en ese entonces de no haber sido por ti pero no creí necesario alargar algo sin sentido. No fuimos amigos o amantes, no necesitábamos entrar en contacto con el otro. No creí necesario despertarte, no lo sé, simplemente me fui.

Los labios de Jungkook se entreabrieron pero volvieron a cerrar acto y seguido sin poder siquiera beber lo que tenía en su mano. Su mirada se perdió en un punto cualquiera del piso antes de asentir con una leve sonrisa y elevar su visa para observarlo.

— ¿Pensaste en algún momento en ese encuentro?

— No. Es decir, sí pensé en ello. Maldición, fue mi primera rutina, logré pasarla con un alfa en vez de un omega como yo siempre quise pero, más allá de eso, no. Ni siquiera recordaba muy bien tu rostro. — Rió divertido ignorando que no todos en la habitación encontraban graciosas sus palabras. — Cambiaste bastante, te veías creo menos voluminoso antes, apenas te reconocí cuando te vi. Ubiqué tu aroma y tu rostro pero antes de eso no recordaba muy bien cómo lucías.

— Ya veo... — Musitó desganado sin prestarle atención a lo que sea que estuviese ocurriendo en su pecho. — Sexo casual sin compromisos o sentimientos.

— Exactamente. — Respondió animado Taehyung hasta que sintió el cambio de aroma en el ambiente. Jungkook no estaba molesto, tampoco alegre o excitado pero no reconocía ese olor. Entonces, como si una bombilla se prendiera en su cabeza, arrugó su frente... — ¿Tu forma de tratarme desde que nos reencontramos fue alguna especie de desquite hacia mi persona por irme sin despedirme? ¿Porque no me gustaste y tomé todo como sexo casual?

— No, mi forma de tratarte no se debía al pasado sino a tu actitud presente. Eras un alfa desafiándome incluso ante el consejo. No había manera en que mi actuar pudiera ser diferente frente a ti o cualquier otro. Sin embargo, sí me molesté contigo. — Confesó tomando un poco por sorpresa a Taehyung. — Logras sacar lo peor de mí.

Una vez más el silencio se instaló mientras ambos le daban un sorbo a su bebida pero este fue mucho más corto que el anterior.

— Yo no tengo derecho a molestarme con alguien por es simple hecho de que no quisieras estar conmigo. No es obligado sentir algo por otra persona únicamente porque esta tiene sentimientos por ti. El gusto, el querer y el amar son cosas que no se pueden condicionar o comprar.

Sus palabras no solo eran por el momento, realmente lo pensaba y sentía, él jamás lo trató de esa forma porque se estuviera desquitando o estuviera dolido. Sí, le afectó y aún le afectaba ese alfa pero no por eso iba a declararle la guerra o querer matarlo. Su dolor no se manifestaba de esa manera.

— Lo único que verdaderamente me molestó de ti fue tu falta de respeto y tacto. Cualquier alfa en mi lugar hubiese reaccionado del mismo modo o peor cuando otro alfa, uno enemigo inclusive, invadiera por la fuerza y sin autorización su territorio. Te tomaste atribuciones que no te correspondían en un ámbito muy diferente. Mi vida personal y esa que llevo como el Alfa de alfas, no se entremezclan.

— Por un momento pensé... — Calló mirando a Jungkook.

— Sé lo que pensaste. — Sonrió tranquilo. — Pero yo antes de ti tenía una vida y después de ti también la tuve. Ni siquiera los destinados pueden esperar que sus parejas hayan estado toda su existencia aguardando por ellos sin vivir porque no todos tienen la suerte de encontrar a esa pareja perfecta. Algunos encuentras a sus destinados de niños, adolescentes, adultos ya con hijos incluso pero hay quienes jamás lo encuentran. Yo no sería tan iluso e inmaduro como para esperar eso, mucho menos de alguien que no es mi destinado. Me molesté porque después de ayudarte, de esos tres días, me hubiera gustado que al menos dijeras adiós y no que te desaparecieras de ese modo.

— En ese momento no creía que mi accionar fuera a molestarte, de hecho, incluso creí que te sentirías aliviado cuando despertaras y vieras que yo no causé ningún estrago en tu vida. Vamos que, después de follar con alguien solo para saciarte, cuando esa euforia pasa, lo que menos deseamos la mayoría de las veces en extender ese momento incómodo al no ser que ya conozcamos y nos guste la persona.

— Eso es algo que también entiendo ahora pero en aquel entonces no lo entendí. Lo entiendo porque sé cómo es que todos actúan pero no comparto esas ideas. Mínimo, decir hola, gracias o adiós, eso es lo que considero correcto pero bueno, esa es mi opinión personal supongo.

Sonrió llamando a uno de sus hombres para pedirle que trajera algunos bocadillos. No tardó mucho, regresó con algunas cosas para picar que ambos agradecieron pues, era evidente que Taehyung no había comido nada ese día y Jungkook aunque por razones diferentes, tampoco quiso comer.

— Lo que ocurrió entre los dos para mí fue un hermoso recuerdo del fin de mi adolescencia y eso debo agradecértelo ahora que te vuelvo a ver. No tengo razones para odiarte por lo pasado, aunque me molesté, no podía esperarte eternamente, ninguno podía hacerlo y esa tal vez fue mi respuesta más clara a mi pregunta.

¿Jeon Jungkook había estado esperando por él? ¿Le gustó tanto que durante todos esos años no lo olvidó? No se lo creía, es decir, que ese alfa, el más poderoso y de cierta forma despiadado hubiese estado esperando por él, alguien que no conocía de nada, se le hacía demasiado extraño e incluso estúpido. No estaba minimizando sus sentimientos pero no entendía el motivo ingenuo para esperar por un completo desconocido con el que se folla una única vez.

— Creo que nosotros nunca hubiésemos podido estar juntos. Puede que exista esta tensión entre alfa y sexual que nos golpea cuando nos encontramos. Un capricho nuestro pero no existe un amor construido entre ambos. — Habló Taehyung mirándolo de cierta forma aún procesando todo. — Los sentimientos se crean y entre nosotros no hubo oportunidad o tiempo para eso. Por eso entiendo que hayas dejado de esperar por mí. Somos medios salvajes...

Rió llevándose un trozo de carne muy poco cocinada a su boca bajo la atenta mirada de un Jungkook que ahora permanecía calmado a un lado tomando otro pedazo de carne aunque no de conejo como tomó el castaño.

— Mírame, me volví loco por un instante cuando sentí que follabas con un omega porque somos seres básicos. Porque a fin de cuentas me siento atraído por ti, me gustas... — Admitió mirándolo. — Sin embargo, somos dos alfas que aunque quisiera no tienen el tiempo para conocerse. Si lo tuviéramos, de igual forma no podríamos estar juntos por infinitas razones.

— Tienes toda la razón, no estamos hechos para estar juntos aunque también reconozco que la atracción entre nosotros es muy fuerte. Motivos para guardar distancia nos sobra y te agradecería que en un futuro, de no ser por asuntos oficiales, no te me vuelvas a acercar. Si estás obligado a venir a mi casa, evitemos los espectáculos.

— Oh, eso no puedo prometértelo, mi lobo es muy rebelde. — Negaron y rieron juntos inclinándose para brindar. Sostuvieron el contacto visual quizás más tiempo del requerido y esto los hizo sonreír una vez más cuando lo notaron. — Pero lo siento, no quise hacer aquello.

— Asunto olvidado.

— Jeon... — Llamó con cierta duda tras sopesarlo por un rato. — ¿Puedo pasar la noche aquí? Es decir, sin hacer nada, no te preocupes, no moveré ni un dedo. Es solo que... En realidad no quiero regresar a mi manada aún, me iba a ir a un hotel pero tampoco me apetece dormir solo. Sé que es absurdo que te pida esto, es decir yo...

— Quédate, puedes quedarte esta noche conmigo.

Esa noche, ambos conversaron en la cama del pelinegro hasta que en algún momento cayeron perdidos en un profundo sueño mientras sus cuerpos se fundían bajo las sábanas sin notarlo. Esa noche, cuando un nuevo mechón gris apareció en su cabeza y su espalda brilló, no hubieron dolores que hicieron al castaño retorcerse, no hubieron pesadillas. Cuando el calor de su cuerpo se hizo insoportable a punto de quemar, el Alfa Bul no sintió más que la necesidad de abrazar al otro alfa con mayor fuerza.

Después de tres días intentando dictarle las cosas a mi ordenador, con algunas notas que pude pasar directamente y unos pocos párrafos que quedaron adelantados, he terminado este capítulo de casi 6k de palabras.
Menos mal que dividí el anterior, estaba destinado a ser dos yo creo porque sino su extensión hubiese sido de 8k.
Si hay errores o algo creen que está fuera de lugar, déjenme saber porque la creación de este capítulo fue una difícil aventura con mis limitaciones.😂 Lo arreglaré mañana cuando despierte

[Aquí debería haber un GIF o video. Actualiza la aplicación ahora para visualizarlo.]

Hoy fue el estreno de Life goes on y el lanzamiento de BE. ¿Ya escucharon todo?
¿Cuáles fueron sus canciones preferidas? A mí me gustaron todas😂 pero B&G me caló fuerte.
LORED

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