Hera
Fue sin duda el mejor polvo de mi vida pero tenía que salir de ahí cuanto antes así que recogí toda mi ropa y me vestí.
- Sin dudas fue la mejor noche de tu vida - y emprendí mi camino hacia la puerta.
Cuando abrí sentí como tomo mi mano y tiró de ella.
- Se te olvida algo - y volteandome me estampó un fuerte e intenso beso.
Pulse el ascensor para bajar y aún sentía un hormigueo en los labios, pedí un taxi y en pocos minutos estaba rumbo a mi casa.
Le escribí un mensaje a Catia y ella me dijo que ya estaba en su casa, quité lo que quedaba de maquillaje y me di un baño, me puse un shorts y blusa cortos para dormir más cómoda.
Una semana después de esa noche candente estaba cuidando a los trillizos y haciendo cuento con Catia.
- Entonces cuando me contarás sobre ese chico con el que te fuiste - otra vez preguntando lo mismo.
- No me apetece hablar sobre eso fresita - utilicé el apodo que le he dicho desde niñas para que ignorara el tema.
- Diría que fue un mal polvo pero te conozco ceresita - contraatacó con mi apodo.
Desde el día que confundimos la fresa con cereza y viceversa nos colocamos esos nombres, teníamos unos 11 años en ese entonces.
- ¿Los polvos son malos? - me preguntó Emily, mi niña tan inocente.
- No cariño, la tía Cat se equivocó, sigue jugando - le di una mirada de advertencia a Cat para que hablara más bajo de estas cosas frente a los niños.
Un mes había pasado desde aquella madrugada y aún estaba satisfecha, no había salido de nuevo a una fiesta ya que me pasaba los días cuidando a los niños y después trabajaba.
Por fin tenía el dinero para terminar los estudios de italiano, era mi idioma favorito y quería vivir o al menos visitar ese país.
Me inscribí en un pequeño curso de no más de 15 estudiantes, esa clase era para los alumnos del profesor Moore, el que entraba nuevo por problemas con el anterior profesor.
Entré al aula y me senté en una silla vacía que había en el fondo, en cuanto me giré para sacar una libreta y un lapicero para tomar las notas llegó el profesor y me quedé en shock.
<< Que está pasando aquí diosa mía >>
Por suerte no me vió y comenzó a presentarse.
- Buenas tardes estudiantes, seré su profesor por unos meses ya que mi amigo Mark tiene problemas y no puede estar aquí, soy Hermes Moore pero para ustedes seré el profesor Moore, no me gusta la impuntualidad ni las faltas de respeto. Espero que no vengan a perder el tiempo y me hagan perder el mío, si tengo más cosas que decir se las iré diciendo en el transcurso de los meses, muchas gracias - esto debe ser un chiste, no puede ser él.
Hay 9 chicas incluyendome y 6 chicos, se fueron presentando hasta que llegó mi turno y se me quedó mirando.
- Buenas tardes, mi nombre es Hera - no agregué nada más ya que lo ví innecesario.
El profesor Moore comenzó la clase y yo me entretuve observándolo un poco, vestía elegante pero cómodo, me pareció muy guapo y sexy hasta que me hizo pasar una gran vergüenza.
- Signorina, so di essere molto bello, ma potrebbe prestarmi attenzione? - me sonroje inmediatamente porque a pesar de que no lo hablaba bien lo entendía perfectamente.
- Lo siento - murmuré bajito por la vergüenza.
Continuó con su clase hasta la hora de irnos, recogí mis cosas y cuando estaba por salir me atrajo hacia él, me asusté pero luego observé que el aula estaba vacía.
- Quería decirle signorina que lo que pasó fue cosa de una noche, aunque no estuvo mal no se volverá a repetir, quería que lo tuviera claro - paciencia que si me dan fuerza lo mato, ¿cómo que no estuvo mal?.
- No se preocupe profesor, lo tengo muy claro, igualmente lamento decirle que no quería repetir, solo para que quede claro - no podía dejarlo así, tenía que soltar mi veneno también aunque no fuera cierto.
Me soltó y salí de ahí directo a casa, llamé a Catia para hablar y contarle todo de una buena vez.
Hermes
La vi recoger sus cosas y cuando pensé que iba a irse me dijo.
- Sin dudas fue la mejor noche de tu vida - sonrió y se fue, la seguí y le dije.
- Se te olvida algo - la voltee y le estampe un fuerte e intenso beso.
No sé porque hice eso pero tenía que hacerlo, no podía quedarme con las ganas si no la vería nunca más.
Una semana después de eso ya estaba esperando a una chica en el mismo departamento para follarmela.
Sentí como sonó el timbre y le abrí la puerta a una esbelta rubia, con un cuerpo despampanante y cara bonita, no la deje casi entrar y fui hacia ella para besarla.
El beso no me sabía a nada y fue bastante soso aún así seguí hasta llegar al sofá y desvestirla, ni siquiera tuve una erección pero pensé que era por todo el trabajo así que me pare frente a ella para que me hiciera una mamada.
Me bajó los pantalones y el bóxer para meterse mi polla en la boca pero otra vez no tuve una erección, chupo y jugó con mis bolas en vano porque no me la levantó ni siquiera un poco.
Esto no estaba funcionando así que saque mi verga de su boca y a ella del departamento. Ni hablar de el mal humor que tenía al otro día cuando fui a trabajar.
Después de eso cada vez que buscaba a alguien siempre pasaba lo mismo, no me provocaban erecciones ni deseos de follarlas. Un mes había pasado en esa gracia ya, Mark había hablado conmigo para sustituirlo dando clases de italiano y acepte solo porque era mi amigo y porque me vendría bien despejarme.
Entre al aula y no me fijé en nadie, solo comencé a hablar.
- Buenas tardes estudiantes, seré su profesor por unos meses ya que mi amigo Mark tiene problemas y no puede estar aquí, soy Hermes Moore pero para ustedes seré el profesor Moore, no me gusta la impuntualidad ni las faltas de respeto. Espero que no vengan a perder el tiempo y me hagan perder el mío, si tengo más cosas que decir se las iré diciendo en el transcurso de los meses, muchas gracias - no tenía humor para estar dando tanta charla así que empecé con las presentaciones para dar mi clase.
Se habían presentado 8 chicas y 6 chicos ya de los cuales no recordaba el nombre, hasta que la vi, mi polla se sacudió cuando mire sus labios mojados y recordé lo que hizo con ellos.
- Buenas tardes, mi nombre es Hera - sin agregar más, saboree su nombre, era hermoso.
Comencé la clase pero me di cuenta que me estaba mirando, más bien devorandome con la mirada, para nada me molestó pero tenía que olvidarme de eso, no era más que una niña.
- Signorina, so di essere molto bello, ma potrebbe prestarmi attenzione? - hablé en italiano y ella se sonrojó avergonzada.
- Lo siento - murmuro bajito.
Continue con la clase hasta la hora de irse, la observé hasta que estaba por salir y la atraje hacia mí, el aula estaba vacía ya así que hablé.
- Quería decirle signorina que lo que pasó fue cosa de una noche, aunque no estuvo mal no se volverá a repetir, quería que lo tuviera claro - aunque no era cierto ella no lo sabía y no quería que se hiciera falsas esperanzas cuando yo no repito con nadie.
- No se preocupe profesor, lo tengo muy claro, igualmente lamento decirle que no quería repetir, solo para que quede claro - no puedo creer lo que oigo, acaso no sabe quién soy.
La solte y salio de ahí tan rápido que no tuve tiempo de decir nada más.
Omg, porque hacen esoo? yo quería más s.e.x.o (eso no se dice jaja).
En fin, que les parecen nuestros bellos.
Voten y comenten por favor.
Con muchos abrazos y besos les dejo este nuevo cap.
Bea.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro