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©CHAPTER FORTY-SEVEN.

⭐25 de diciembre.

Hoy era Navidad. Justin no había liberado a Barbara de su encierro, durante estos últimos dos días y estuvo pensando mucho sobre eso. Tenía planeado algo que, aunque le rompería el corazón... Probablemente eso la haga feliz a ella y Justin solo pensaba en su bienestar aunque aveces se comporte como un hijo de puta.

Hoy iba a sacarla de ese cuarto y por eso mismo estaba más que nervioso, no sabia como Barbara iba a reaccionar.

Justin quería que pasaran la navidad juntos como toda una pareja feliz pero obviamente a Barbara no se le ha olvidado lo que paso puesto que en los últimos dos días se la paso llorando y ni siquiera se detenía para comer un poco. La comida era traída por las sirvientas o aveces por Dave, el chico intentaba entablar una conversación amistosa con ella pero Barbara apenas le dirigió una mirada.

Justin se levantó de la vacía cama, aquella donde su pequeña Baby Girl había dormido infinidad de noches con él, donde había pasado los amaneceres más hermosos despertando a su lado, donde habían hecho el amor innumerables veces que cuando las recordaba solo le dolía el pecho. Eran muchos recuerdos para una sola cama.

Fue al baño y tomo una ducha fría para luego vestirse con uno de sus típicos trajes de vestir negro.

Justin no estaba mejor que Barbara. Las enormes ojeras debajo de sus ojos solo lo confirmaban. Ha estado más que serio en estos dos días, perdido en el alcohol, ahora mismo tenía una resaca de infierno pero no le importaba e incluso se notaba que no la tenía.

—¡Dave! —llamo al chico.

—¿Si señor? —dijo apareciendo al instante.

—Quiero que saques a Barbara y la hagas hacearse —ordeno son dejar de caminar directo a su oficina.

—Pero ¿Si no quiere? —pregunto inseguro.

—Obligala —soltó duro.

Dave paro de seguir a Justin pero él sólo siguió el camino a su oficina.

Cuando entro a ésta, se sentó en el asiento de su escritorio, destapo el wiskey y se sirvió en su vaso. Esa era prácticamente su nueva rutina, solo salía de su habitación y venía a su oficina a emborracharse, incluso se había terminado varias botellas de diferentes vinos.

Por otro lado, Dave entro en la habitación de donde Barbara había sido encerrada, la miro ahí, pegada a la pared, sentada en el suelo mientras su vista se perdía en el frío suelo. Las lágrimas bajaban por sus mejillas pero no emitía ningún sonido. Parecía muerta en vida. La comida que había traído ayer en la noche seguía intacta y parecía que se generaría gusanos.

—Barbara... Necesito sacarte de aquí... Te llevare a que te duches y vistas bien —dijo con cautela.

Ella solo movió la cabeza de lado a lado negando sin quitar la vista del piso.

—Vamos... Justin te espera en su oficina, además, es navidad —dijo mientras se acercaba a ella poco a poco.

Ella solo soltó un suspiro sin hacerle caso en absoluto.

—Bien, tendré que usar la fuerza —dijo y la tomo en brazos.

Barbara pataleaba y se movía frenéticamente mientras lloraba, gritaba y golpeaba a Dave, incluso llego a morderlo pero el chico ni se inmutó y siguió caminando tranquilamente a la habitación de Justin la cual tendría que haber compartido con Barbara desde que llegaron.

Dave llego al baño y abrió la llave de la ducha, la metió dentro de ella y el agua comenzó a caer por el cuerpo de Barbara por que si, la había metido con ropa. Ella solo alcanzo a soltar un grito por lo fría que estaba el agua y comenzó a llorar ruidosamente.

—¿¡Por qué me haces esto!? —grito llorando.

Dave sabía que no se lo decía a él sino a Justin, quien pudo escucharla por que tenía una cámara en todas partes de la casa y esta mañana puso una en el baño. No es que no confiara en Dave pero de todas formas quería asegurarse.

—¡Te odio! ¡Ojala nunca hubieras aparecido en mi vida! ¡Todo estaba tan bien antes de que me secuestraras! —lloro fuertemente.

Justin solo escuchaba y veía todo lo que pasaba, se sentía tan mal por ver a su pequeña en esas circunstancias.

Una sola lágrima cayó del ojo de Justin... Claro que le dolía lo que Barbara pensaba de él. ¡Justin no podría vivir sin ella!  No se imagina que habría sido de su vida de mierda si no la hubiera encontrado y ahora escuchar a su pequeña decir que hubiera deseado que jamás la hubiera encontrado le rompía el corazón en pedazos.

La amaba pero él estaba seguro de que ella a él no lo hacía más.

Dave le lavo el cabello con delicadeza, sin mirar más abajo de su cuello.

La saco de la ducha con una toalla, puso la ropa que Justin había escogido para ella en la cama.

—Vístete, si no lo has hecho cuando vuelva, lo haré yo —dijo ya enfadado.

Salió de la habitación sin esperar a que Barbara le respondiera.

Ella se vistió ya que no quería que Dave la viera desnuda y menos que la cambiara. Solamente se cepillo el cabello pero no se hizo ningún peinado, ni siquiera se maquilló.

Dave entro a la habitación minutos después y la tomo del brazo para llevarla a la sala y dejarla ahí sin decir nada para luego irse nuevamente.

—Buenos días —dijo una voz más que conocida para Barbara.

Ella se dio la vuelta para verlo ahí parado a unos pasos de ella.

Se congelo al instante en que lo vio, definitivamente no caería en sus brazos esta vez.

Esperó les haya gustado.

Gracias a todas las que me felicitaron por mi cumpleaños, este capítulo es dedicado para ustedes.

⚠ aviso

No haré maratón.

All the love. ♡

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