
13. Lujuria y tentación
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Capítulo Trece
"Lujuria y tentación"
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No iba a pretender que no le dolía; tampoco podía pretender que las cosas estaban bien cuando claramente era todo lo contrario.
Los últimos meses habían sido tan caóticos y estresantes que de verdad se sentía plenamente sorprendido de cómo es que seguía de pie.
Había estado en el hospital, perdió a sus amigos, su carrera estaba en pausa y se enteró de que tenía un mal cardiaco además de la depresión que traía a cuestas que no le dejaba tranquilo.
Pero podía ser peor, ¿no? Siempre puede ir peor y siempre terminaba comprobándolo de una u otra manera.
Ejemplo de ello era Mephiles y su jodida necesidad por fastidiarle la vida y la tranquilidad.
Tanto había insistido en que ensayara con sus nuevos compañeros que ahora se veía forzado a estar en el estudio por segunda vez con esos sujetos que no conocía de nada y que por una extraña razón no terminaban de agradarle.
Jet hablaba relativamente poco en comparación al tal Scourge. Ambos tenían al parecer muchas anécdotas juntos y pasaban la mayor parte del tiempo hablando de ello y de cómo fornicaban con mujeres a montones.
No le asustaba, tampoco le sorprendía. El no era una blanca paloma, tenía sus pecados como todos, pero había algo en las palabras de Scourge que no terminaba de agradarle.
Era una sensación extraña, un mal presentimiento que crecía en su interior y le obligaba a mantenerse alejado de ese par.
Por otro lado estaba el hecho de que sus prejuicios seguramente estaban nublando su juicio.
Ellos no le habían hecho nada, no podía rechazarlos por suposiciones sin fundamentos y en el fondo lo sabía.
Sabía que estaba mal y que debía darles el beneficio de la duda.
−Hey Blue−Scourge le llamó desde su posición y la música se detuvo−Tu nariz está sangrando, viejo−.
Instintivamente llevó una de sus manos hasta su nariz y efectivamente, el líquido vital corría libremente por sus fosas nasales.
Dejó caer la guitarra al suelo y con la manga de su camiseta comenzó a limpiarse de forma compulsiva.
El sabor metálico de la sangre era asqueroso y le estaban dando ganas de vomitar.
−Sí que le diste duro, Blue−Jet fue ahora el que hizo presencia en la conversación y encendió un cigarrillo después.
Le tomó unos segundos comprender a que se estaba refiriendo.
−Estoy limpio−Fue su respuesta mientras hacía presión en su puente nasal para dejar de sangrar.
Cómo cabría esperar, ambos compañeros solo rieron ante su respuesta.
Sonic tenía una reputación.
Era una leyenda entre los entendidos en la música y las fiestas desenfrenadas.
Era Big Blue el que daba las mejores fiestas, el que servía el mejor alcohol y contrataba los mejores "servicios".
Y desde luego, por servicio se refería a cualquier tipo de sustancia que pudiese ser considerada ilegal.
Que Blue estuviese ahí, con una nariz sangrante y una expresión de nerviosismo era síntoma inequívoco de que había estado en un viaje muy profundo.
−Creo que deberías relajarte un rato, te ha dado fuerte−Scourge le palmeó el hombro y le condujo de algún modo hasta el sofá de descanso.
−N-no consumo−Reafirmó apretando su nariz.
No sabía porque, pero el sabor metálico de la sangre le asqueaba un poco.
−Vale galán, te creo−Scourge le palmeó el hombro, condescendiente.
Podía escuchar al par de tipos conversar con completa normalidad, ajenos a sus dramas y problemas, tal como si fuesen un par de desconocidos.
Y en efecto, eran desconocidos, no había convivido salvo un par de ocasiones y aunque no podía decir que le desagradaban, no sentía esa sensación de compañerismo y confianza como la había con Knuckles y Tails.
Había algo en ese par que por mucho que deseara dejar de lado, no podía pasarlo por alto, era una sensación de incomodidad latente, como si algo malo fuese a ocurrir en su compañía.
La permanente sensación de que en cualquier momento le apuñalarían por la espalda...
−Hey Blue−Jet le habló−¿Te gustaría ir a una reunión en mi casa, para relajarte?−Le pregunto en un tono aparentemente amistoso y cordial.
Negó con la cabeza; no estaba en condiciones de salir, mucho menos de cometer alguna estupidez.
−Lo siento, yo no puedo−.
Ambos le miraron con recelo; ¿Big Blue negándose a una reunión? Eso si que era algo difícil de creer.
−Oh vamos amigo, necesitas distraerte, mira nada mas como estas−
Y aunque en su interior, el deseo de beber alcohol crecía latente, en el fondo sabía que debía negarse o todo el progreso que habría obtenido sería en vano. Ya había defraudado suficiente a quienes se preocupaban y velaban por su seguridad.
Negó nuevamente y se puso de pie dispuesto a salir de aquella sala de ensayos.
−Perdón−Se disculpó−Pero quiero ser diferente−Y sin más salió de ahí, prácticamente huyendo.
Necesitaba aire fresco para recobrar un poco de serenidad; su nariz había dejado de sangrar pero la sensación de incomodidad seguía latente dentro de sus fosas nasales.
De resto, solo le quedaba regresar a su hogar y tratar de dormir un poco si es que eso era posible.
Salió con pasos lentos y torpes de aquella agencia de música y dejo que el frío de la noche le cubriese; las estrellas en el firmamento le daban un toque especial al gélido ambiente. El frío cubriendo sus huesos le provocó escalofríos.
Abriéndose paso por entre las calles, el constante ir y venir de los autos de cuando en cuando le encandilaban. Seguramente no debían pasar de las ocho de la noche y el ya estaba cayéndose de sueño.
Últimamente su vida era un constante estado de somnolencia del cual no podía deshacerse.
Sonikku...
Detuvo sus pasos e inspeccionó su entorno; aquella voz solo estaba en su cabeza, única y exclusivamente en su cabeza.
Y entre más pronto se convenciera de que sólo era su imaginación jugándole una mala pasada, más rápido podría solucionar su vida tan jodida.
Continuó caminando resuelto a llegar lo más rápido que le fuese posible a su hogar, cuando no muy lejos de donde se encontraba distinguió una figura femenina que se acercaba hasta él con paso rápido.
Ni bien pasaron dos segundos aquella mujer de cuerpo voluptuoso se presentó frente a él con una sonrisa coqueta y una mirada que podría derretir a cualquiera.
−Hola primor...−Le saludo−¿A dónde vas con tanta prisa?−.
La observó de arriba abajo un momento; su cara le resultaba ligeramente familiar, pero no recordaba de donde.
Dudó un momento en responder, trataba de recordar dónde había visto a esa chica.
−¿Ahora no saludas a las viejas amigas?−Le pregunto en son de burla y se sintió incapaz de poder responder−Puta madre, Blue ¿Por qué no me llamaste?−el reclamo de la chica hizo chillar sus oídos.
¿Quién era? No tenía ni la más remota idea.
Confundudo ante sus propias vacilaciones, pensó que lo más prudente sería disculparse y seguir de largo con su camino antes de que fuese más tarde.
Pero, la mirada furiosa y poco amigable que tenía aquella chica no hizo sino provocarle un leve escalofrío.
−¿En serio no tienes ni idea de quién soy?−La mirada incrédula en rostro se transformó en una mueca de burla−Parece que la coca te derritió el cerebro−se burló.
Quería que le resultase gracioso, pero lo triste era que no. Seguía sin tener la menor idea de quien era ella.
Aspiró fuertemente con la nariz encogiéndose de hombros como señal de que desconocia de que era lo que ella le hablaba.
Estaba lo bastante consciente que durante sus noches de excesos hizo y dijo muchas cosas de las cuales ya no recordaba nada.
−Lo siento, yo no...−
La fémina le tomo de la barbilla y besó sus labios de manera sensual y provocativa.
Bastaron cinco segundos para que su cerebro pareciese reiniciarse y la leve idea de quien era ella surcó sus pensamientos.
Era una de sus amantes sin duda alguna, pero ¿quién?.
−Soy Fiona, primor−Le acarició la mejilla y el viento pareció levantar un poco la falda que apenas le cubría el trasero−Habías estado bastante perdido, Blue−Hablo nuevamente y sus blancos dientes se curvaron en ua media sonrisa.
La falda corta y la chaqueta de cuero apenas le cubrían del frío, pero no parecía importarle.
Aquella chica tenía un aroma a cítricos mezclado con el insesante masticar de un chicle con sabor a mentol.
−Pareces ansioso bebé−Sus uñas manicuradas le acariciaron el torso por encima de la sudadera−Necesitas divertirte−sentenció, coqueta besándole nuevamente.
Le tomó mas de dos segundos ser consciente de que lo que estaba viviendo era real.
Ella le miraba y reía con sorna, deleitándose de la confusión que le generaba.
−Escucha...−habló al fin cuando pudo conectar las neuronas−Yo la verdad no sé...−.
Los dedos fríos de la chica acariciaron su entrepierna por encima de la tela de sus pantalones deportivos.
−Shhh bebé, vamos a mi departamento, hay algo que quiero compartir contigo−lo besó nuevamente y la idea de negarse le pasó por la mente.
Pero se sentía tan bien...
Era como si cuerpo se moviese por si solo y le obligase a seguirla de manera casi hipnótica.
−Yo no...−trató de safarse de aquella sesión de besos apasionados, pero ella le haló del cuello y le obligó a besarla otra vez.
−Vamos Blue, ¿no me deseas?−jadeó entre risas y todo se desconectó.
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Cuando abrió los ojos, alrededor de las 3 de la mañana la sensación de que había hecho algo malo le invadió de los pies a la cabeza.
Miró a su alrededor confundido, había un peso sobre su pecho que no le parecía familiar y el aroma a cítricos seguía en sus fosas nasales.
Recostada en su pecho ya hacia la joven le peliroja de hacía unas horas, completamente desnuda durmiendo plácidamente.
¿Se habían acostado? La falta de ropa interior le aclaro cualquier sospecha y se sintió mareado ante ello.
La había cagado hasta el fondo.
Se suponía que sería mejor que eso, que arreglaría su vida y dejaría de hacer esa clase de cosas.
Pero no podía...
¿Por qué terminaba echándolo todo a perder?
Como pudo logro liberarse del agarre de la chica y buscó con la mirada sus prendas ya esparcidas por toda la habitación.
Se sentía vacío y sucio...
Sentado en la orilla de la cama todo le daba vueltas.
−Soy un idiota...−
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De nuevo en la calle el frío de la noche le envolvió. Sentía la impetuosa necesidad de tomar un baño y deshacerse de la sensación de suciedad que el embargaba.
La había cagado hasta el fondo. Tanta planeación y esfuerzos de ser un mejor tipo se fueron al carajo por una noche de calentura.
Y lo triste es que ni siquiera podía recordar el encuentro. Su mente se mantenía en blanco, como si hubiesen eliminado aquellas imagenes de su base de datos.
Era como si hubiese estado en el limbo durante todo ese tiempo.
Algo ocurría con su cerebro...
Tantas drogas y desvelos habían afecto sus neuronas, podía intuirlo.
Ni siquiera era capaz de recodar que había estado haciendo durante esa mañana, era como si le hubiesen un lavado de cerebro completo y gratuito dejando únicamente la sensación de que algo faltaba.
Tenía que volver a su hogar, la necesidad de cubrirse con las mantas le invadió, solo necesitaba algo de calor y dormir como sino hubiese un mañana.
Caminó un paso y luego otro mientras sus pies se movían en direcciones opuestas causándole una sensación de vértigo que le hizo parar al instante.
Se detuvo un momento mientras todo a su alrededor daba vueltas y no se quedaba en su sitio. Los ojos le dolieron y sintió el repentino deseo de vomitar.
Esa sensación que precede al vomito dominó por completo sus sentidos durante por lo menos cinco minutos, pero nada salió.
Solo se quedo ahí, quieto y ante la apremiante necesidad de dormir un rato y olvidarse del mundo.
Levemente más repuesto se aventuró a dar un paso y esta vez sus piernas parecieron responder de mejor manera.
Caminó unas cuantas calles en silencio; todo a su alrededor estaba apagado, cubierto por las penumbras propias de la noche y la soledad tranquilizadora que le precede a una jornada laboral.
Todo el mundo dormía cómodo en sus hogares, todos ajenos a sus estupideces y delirios.
Era tan idiota.
Se detuvo un par de veces debido a los mareos, aunque luego de un rato llegó al umbral de su puerta y se desplomó sin más.
Al menos había llegado esta vez...
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−Yo creo que es una idea genial−Tails lucía tan emocionado y feliz, que era inevitable no sentirse contagiado por la felicidad del jovencito.
Miró a Knuckles quien estaba sereno y pensativo, analizando lo dicho con minuciosidad.
−¿Qué dices Knux, te nos unes?−Quizá estaba tentando a la suerte, pero iniciar ese proyecto sin sus dos mejores amigos no era una opción.
Knuckles por su parte seguía sin saber que debía responder. Porque aunque se sentía feliz por el éxito que Sonic había obtenido, la idea de ser "famoso" no le agradaba del todo.
−No sé, Sonic−se rascó la nuca, pensativo−Me gusta mi vida tranquila y solitariamente acogedora−aseveró y sus amigos le observaron, comprensivos.
−Knux, entiendo perfectamente que esto puede ser un gran cambio para ti, pero... somos un equipo−su voz había cambiado ligeramente al decir esto último−Quiero decir, nada sería lo mismo si tu no estás−Afirmó, al mismo tiempo que Tails asentía con la cabeza.
Tal vez no sería lo mismo sin él; pero la duda razonable estaba en la mesa y no podía pasar por alto sus inquietudes.
−Yo no...−
−¡Hey Chicos!−Una cuarta voz se hizo presente en la habitación y todos giraron para apreciar a la dueña quien tenía entre sus manos un pastel y una sonrisa adornándole el rostro−Hice un pastel para celebrar que las cosas al fin están mejorando para todos−.
Colocó el pastel sobre la mesa y todos observaron curiosos como estaba adornado con betún en color celeste y tenía la palabra "Lo hicimos" escrita en él.
Del mandil en su regazó tomó un pequeño cuchillo para cortar el pastel y les ofreció un trozo a cada uno.
Estaba tan feliz que no pareció notar hasta ese momento el ambiente tan incómodo a su alrededor.
−Me siento feliz por ustedes−dijo mientras los observaba, levemente enternecida−Es decir, nunca dudé de que lograrían alcanzar el éxito, me alegro tanto por ustedes−lágrimas de emoción y nostalgia resbalaron por sus mejillas.
Amy era alguien muy sensible y emotiva.
−Tranquila, cariño−Besó su cabeza con ternura y le abrazó levemente−Estoy seguro que todo nos resultará de maravilla−miró a Knuckles quien se mantenía sereno y también les observaba−Seremos amigos tomes la desición que tomes, sin presiones−.
Tails también le observaba expectante, consciente de que cualquier cosa que saliese de su boca sería decisivo para el futuro que venía por delante.
Miró a sus amigos unos cuantos segundos y la imagen de un trío de niños felices y risueños surcó sus pensamientos.
Habían crecido juntos, todos sin familia y sin un hogar, solo se tenían los unos a los otros y ante esto, habían prometido estar juntos, hasta el final.
Suspiró de manera enigmática y una media sonrisa le adornó el rostro.
−Esta bien, ustedes ganan−alzó su puño en señal de aprobación−Me uno−.
Ahora serían un equipo...
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Una luz pareció golpearle de pronto; se removió incómodo mientras otra más llegaba a la par y la idea de que quizá estaba lloviendo le llegó al pensamiento.
No había abierto los ojos, pero su mente había despertado unos segundo antes buscándole sentido a lo que estaba sucediendo.
Mas luces llegaron y el ruido de murmullos y risas se escucho de pronto.
Abrió un ojo y luego otro, viéndose rodeado de cámaras y sujetos que le asediaban desde arriba con miradas morbosas.
Le tomó un par de segundos comprender que estaba sucediendo. Tirado en el suelo, sintió como las cientos de fotografías que le eran tomadas por esos paparazzis sin nada mejor que hacer con sus vidas le paralizaron.
−Oh sí, esa expresión lucirá perfecta para primera plana−dijo uno de ellos y el tumulto de fotográfos se acercaron todavía más hasta él.
Asediándolo, invadiendo todo lo que quedaba de privacidad en su vida.
−Sonic The Hedgehog, una estrella caída−dijo otro entre burlas.
Y la confusión se vio sustituida por la ira y malestar.
De pie, trató de empujar a aquellos sujetos buscando liberarse de sus acosadoras miradas, pero fue inútil.
Entre mas luchaba por liberarse, más cerca parecían estar.
Juzgándole...
Se reían, se burlaban de su debilidad. Y ante esto, sólo pudo atinar a hacerse bolita y recargarse en la pared, presa del miedo y la impotencia.
Ya nada tenía sentido...
¿Qué sentido tenía luchar contra el ojo público? Todos le juzgaban, no le quedaba nada que perder.
Sonikku...
Seguía escuchándola en su mente, el eco del recuerdo le ponía incluso peor. Sentía las lágrimas de impotencia cubrir sus mejillas y como mojaban sus rodillas a las que se mantenía firmemente aferrado, en búsqueda de mantenerse ligeramente más cuerdo.
Podía entrar a su hogar, lo sabía.
Pero las piernas dejaron de responder. Había dejado de escuchar, solo la sensación de desolación estaba presente en su interior.
El sonido de la puerta principal abriéndose de golpe capturó la atención de aquellos intrusos quienes vieron con molestia como su festín de fotografías era interrumpido por la intromisión de Big quien no parecía ser el mismo sujeto apacible y sereno de siempre.
−¡LARGO!−Gritó y todos los sujetos huyeron despaboridos en el acto.
Miró con tristeza a la joven estrella quien temblaba aferrado a sus piernas y con pasos lentos se acercó hasta él.
−Sonic−Le habló bajito, tratando de llamar su atención.
Sólo podía escuchar los sollozos del cobalto y como murmuraba frases que no parecían tener un verdadero sentido.
−Entra a la casa, por favor−.
No obtuvo una respuesta por parte del muchacho.
Podía escucharlo llamar entre sollozos a su ex-esposa y se sintió verdaderamente apenado por él.
Sufría demasiado...
Y no podía hacer nada por él.
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Continuará...
Dispensen, como siempre, escribo a las prisas y ya no sé donde tengo el cerebro...
Se cuidan y gracias por leerme.
Atte.
Gri.
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