Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

10. Memorias...

Ha pasado más tiempo del que tenía previsto, una disculpa... pa' escribir esta historia tengo que andar tristona.


Dispensen...

.

.

.


Capítulo Diez
"Memorias..."


.




.

.

.

.


−Y cómo te iba diciendo, Blue... estos son tus nuevos compañeros−Dictaminó con cigarro en mano y una pose poco interesada en lo que sucedía a su alrededor.

Mephiles nunca se había caracterizado por mostrarse particularmente interesado en nada que no fuese el dinero, por ello no le sorprendía en lo más mínimo que aún después de saber que en el hospital le habían ordenado reposo absoluto este se pasara esa información por el par de testículos arrugados.

Vale, quizás esa era una imagen mental que no necesitaba, pero el punto era que aquella mañana nada más entrar por la puerta de cristal de la disquera fue recibido con miradas de odio y cuchicheos que prefirió ignorar.

Era lógico; debieron creer que moriría.

Ojalá... pero no.

−¿Estás escuchándome blue?−Exhalo el humo directamente en su cara incomodándole.

Ni siquiera hizo falta que dijese algo más; a este punto de la situación lo único que quería era ir a casa y seguir durmiendo.

La noticia de su nuevo equipo aunque no fuese una novedad, tampoco le venía en gracia. Ese par de tipos no tenían nada de parecido a Knuckles y Tails.

−Este es Scourge−señalo al sujeto más alto y de mirada altanera−Este es Jet−El más bajo hizo un amago de saludo−Voy a dejarte a solas con ellos para que puedas aprender unas cuantas cosas−Ironizó.

A solas, el tipo que se hacía llamar Scourge le miró de arriba abajo y le dedicó una sonrisa confianzuda, casi como si se conociesen de toda la vida.

−Vaya chasco te has aventado, ¿eh?−De su boca el aroma a cigarro y alcohol mareó al cobalto haciéndole retroceder inconscientemente hacia atrás−Mephiles dice que habrá una gira, así que hay que ponernos en acción−.

Jet, el más silencioso hasta ese momento asintió dándole la razón al otro. Dos contra uno, era juego perdido por lo que solo suspiró con resignación y tomó con apatía la guitarra entre sus manos para afinarla de mala gana.

Lo último que necesitaba en ese momento era forzar su cerebro a hacer y decir cosas con las que no se sentía cómodo, pero daba igual.

Había firmado y sus opiniones se iban al cuerno.

Así de triste.

Scourge y Jet parecían conocerse de antes, la forma en que interactuaban era tan armónica que le hizo sentir cierto deje de culpabilidad. Quizá sólo estaba siendo un idiota y su negatividad le impedía tratar de llevarse bien con ese par.

Lo medito un par de minutos, dudando sobre qué era lo correcto en estas instancias. Podía ignorarlos y hacer todo de mala gana o podía tratar de llevarse bien y al menos conseguir amistades saludables en su vida.

−Hey Blue−Jet le sacó de sus pensamientos−Ya comenzaremos, inicia−.

Tomó una gran bocanada de aire y lentamente comenzó a tocar la guitarra a la par que sus nuevos compañeros se unían ante aquella pieza musical.

Tocar le hacía sentirse relativamente mejor; lo ayudaba a olvidarse de la realidad enferma en la que vivía y aunque no conociese a esos tipos la armonía que tenían era incluso hipnótica.

Se detuvo de golpe y miró directamente al par de sujetos que también le observaban sin comprender que era lo que estaba sucediendo.

−¿Por qué te detienes?−Preguntó sin ocultar su molestia el oloroso Scourge.

−Lo siento... me canso rápidamente−.

Ambos amigos se miraron entre sí unos segundos y Jet suspiró.

Seguramente pasarían horas ahí metidos, esto iba para largo.

Ninguno de los dos se molestó en ocultar su molestia, no estaban para jueguitos de diva y el que ese bastardo de Sonic fuese la estrella no significaba que ellos fuesen menos.

Tosió fuertemente y trato de mantenerse en pie; segundos después sólo sintió el golpe impactar directamente en su trasero y cadera.

Ambos extraños observaban sin comprender del todo que estaba sucediendo; pero fue Jet quien le ayudó a incorporarse.

−No luces muy bien−.

En efecto, no era el mejor de sus días.

−Necesito descansar... perdón−.

Y sin más salió de aquella habitación dejando a un par de malhumorados sujetes maldecirle entre dientes ante evidente falta de profesionalismo y pérdida de tiempo.

Vaya pésima primera impresión...

.

Salió de aquel edificio sin mediar palabras; caminó con rapidez por entre la gente y sólo alcanzó a notar como Big le hacía señas entre la multitud preguntándole que estaba sucediendo.

Aunque no se molesto en responderle; solo quería caminar y nada más.

Huir...

De la vida, de los pensamientos.

De todo...

Sólo caminar sin mirar atrás y sentir que podía ser libre de esa opresión en el pecho y ese sentimiento de vacío que no parecía querer abandonarlo jamás.

Dolía, quemaba. Quemaba como el infierno estar así, sólo en el mundo sin ningún amigo a quien acudir.

Tails, Knuckles...

Incluso ella...

Amy...

Pensar en Amy le daba tristeza, impotencia y tanta culpabilidad. Pero sobretodas las cosas, le hacía sentirse cómo un reverendo idiota.

Ella se fue, le dejo sólo y hundido en un espiral de sexo, drogas y mucho alcohol en el que difícilmente podría salir sin ayuda. Lo sabía, en el fondo sabía que seguramente iba a morir de una congestión alcohólica o de alguna manera poco honrosa.

Tal vez lo merecía...

Tal vez sí debía sufrir todo esto por ser un pésimo amigo, un pésimo compañero y sobretodo, un pésimo esposo.

Sonikku...

Su voz, su maldita y melodiosa voz seguía grabada en su mente como un eco incesante que lo torturaba una y otra vez.

Sonikku...

−Maldita sea, Ames...−Se dijo para sí y algunos solo lo miraron raro.

Tantos días, tantas noches, horas y minutos habían transcurrido desde que ella se fue y no podía sacarla de su mente; le daba una y mil vueltas a esa noche. Analizando todos y cada uno de los detalles, por minúsculos que estos fueran, buscando desesperadamente alguna razón.

Algún pequeño indicio por minúsculo que fuese del porque...

Lo que sea...

Sólo una bendita razón, aunque fuese mentira. Sólo quería aferrarse a esa simple y pusilánime posibilidad.

A la posibilidad de que fuese ella quien estaba errada y no él...

Porque por una y mil vueltas que le diese, en el fondo sabía que era su culpa; que nadie más que él era el culpable de las consecuencias de sus actos y si ella se fue era una consecuencia de sus excesos.

De sus estupideces, de sus vicios.

De la jodida influencia de Mephiles en su vida.

Caminó un rato más hasta llegar a un parque cercano y decidió que necesitaba descansar. Tomó asiento en una banca alejada de todos los visitantes y respiró con relativa tranquilidad.

El aroma de los árboles y las flores le ayudaba a estar en paz.

Era extrañamente relajante...

Y le daba tanto sueño...

.


−Sonikku−La melodiosa voz de su mujer le llamó desde la sala y dejó su guitarra en el suelo para acudir a su llamado.

Camino con tranquilidad mientras tarareaba una canción alegremente; desde su posición podía observarla con un plato enorme de chilidogs haciéndole señas de que se apresurara.

−Hey Ames−Tomó asiento a su lado observando gustoso el contenido del plato−¿Hoy es un día importante y lo olvidé?−.

Ella sólo negó suavemente con la cabeza y después le sonrió.

−Pensé que podríamos pasar un rato solos...−Estaba tan animada que ni por todo el trabajo del mundo la dejaría plantada.

−Tu ganas−tomó un chilidog y le dio una gran mordida−Sabes que no puedo decirte que no cuando hay chilidogs de por medio, ¿no?−Bromeó.

−Nadie puede resistirse a mi comida−Se jactó−Pero no es sólo por eso que quiero un tiempo a solas... hay algo que quiero hablar contigo−Estaba extrañamente seria.

Verla así, tan seria y serena le daba a entender que algo malo estaba pasando.

−Muy bien−dejo la comida en el plato−Tiene toda mi atención, Señora The Hedgehog−.

Esperaba un sonrojo de su parte, una sonrisita cómplice, algo... lo que fuese.

Pero ella seguía con esa actitud serena en el rostro.

−Mephiles me llamó−el tono de su voz cambio ligeramente−Al parecer, cree que el término "Señora The Hedgehog" es algo perjudicial para tu carrera y en su lugar sería ideal que sea llamada Amelia Rose, la asistente personal del soltero y codiciado Sonic The Hedgehog−Soltó, entre molesta y dolida.

Quiso reír ante lo hilarante que le resultó pensar en Amy cómo su adorable y sexy asistente, pero el que ella no haya reído le indicó que de verdad parecía estar molesta ante dicha situación.

Algo había hablado con Mephiles en un inicio; alegando que sus fans consumirían mayormente su contenido si les daba un pequeño deje de esperanza de conquistarlo.

Acarició el rostro de la fémina y le sonrió suavemente.

−Te prometo que sólo serán unos meses en lo que la gira por el oeste se concreta−El tono ligeramente suplicante con el que pronunció esas palabras no pareció suficiente para hacerla cambiar de opinión.

Estaba molesta y profundamente ofendida.

−¿Cómo puedes pedirme algo así?−Se puso de pie−Es simplemente inaceptable...−No iba a hacerla cambiar de opinión tan fácilmente.

Entendía el rechazo, podía imaginar lo que Amy sentía y lo respetaba; aunque en el fondo la idea de progresar en su carrera aún clamaba por llegar hasta límites insospechados.

Tal vez...

De pie, junto a su esposa le tomó delicadamente de la barbilla y sonrió coquetamente; debía al menos intentar convencerla.

−Ames... sabes que eres mi chica−le abrazó−Y no importa el título, siempre serás la única mujer para mí−.

Ella seguía mirándole con desconfianza.

−¿Me lo prometes?−.

−Claro que sí, empezamos esto juntos... y juntos lo terminaremos...−

.

Despertó de golpe al sentir el líquido frío impactarse contra su rostro; la lluvia le había alcanzado sentado en el parque.

Parpadeó un par de veces tratando de calcular cuanto tiempo había dormido. El cielo oscuro y el parque desierto le dio a entender que seguramente serían alrededor de las 9:00 de la noche.

De pie, comenzó a caminar con pasos lentos en busca de algún taxi que le llevase hasta su hogar.

Poco a poco la lluvia le empapó...

Era gracioso, pero la lluvia parecía enjuagar sus penas, o al menos unas cuantas.

El frío le hacía sentir extrañamente mejor, alejando esa sensación de ardor que inundaba su pecho.

Tal vez caminar hasta su hogar no sería tan mala idea...

.

−¡No puedo creer que le hayas dejado irse así nada más!−Reprendió la joven de mirada azulada mientras miraba con preocupación la lluvia torrencial por la ventana.

Big, quien hasta este punto había permanecido en silencio bebiendo su té de menta, sólo puro suspirar.

−Le busqué por tres horas y no lo encontré−dejó con cuidado la taza sobre la barra de la cocina−Es un adulto y nos guste o no, no podemos interferir en su vida−.

Cosmo sólo pudo mantuvo un silencio prolongado; quizá Big tenía razón, pero no por ello se sentía menos preocupada por lo que sea que pudiese pasarle al joven Sonic. Más a ún tomando en cuenta que estaba en recuperación.

−Está diluviando afuera...−sirvió un poco más de té para Big−Me preocupa que algo malo pueda haberle sucedido...−.

La puerta se abre de golpe; dejando a ambos empleados anonadados ante la escena que se suscitó frente a ellos.

Sonic, completamente empapado, tiritando de frío y con la mirada perdida en el vacío.

Big se abalanza con toda la rapidez de la que es capaz de reunir y le sostiene antes de que caiga al suelo.

−Esta muy frío−Le dijo a su compañera quien parecía haber perdido todo el autocontrol−Anda y ve por una frazada−

Podía sentirlo temblar, estaba tan frío y débil que seguramente de un resfriado no se iba a salvar.

−Nos preocupaste, Sonic−Le dijo, ayudándole a quitarse el suéter y los zapatos a duras penas.

No obtuvo una respuesta verbal por parte del joven cobalto.

Segundos después, Cosmo regresó con ropa seca y unas cuantas mantas para poder ayudarlo a entrar en calor.

Torpe y lentamente como un niño que recién aprende a vivir, se despojo de aquellas prendas empapadas y entre trastazos le condujeron hasta su habitación.

−¿En qué estabas pensando?−Big se sentó al lado de su cama y el tono paternalmente meloso en que pronunció aquellas palabras le hizo sentir extraño.

Podía escucharlo, en lejanía las palabras que este pronunciaba resonaban como eco dentro de su mente pero las fuerzas no le alcanzaban para responder algo medianamente coherente.

Le dolía la nariz.

Los ojos...

El corazón...

−Ames...−Susurró torpemente y Big sólo lo observó levemente contrariado.

−Duerme...−Le dijo y salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí.

En medio del pasillo la joven ama de llaves miraba sin entender que estaba sucediendo.

−¿Quién es Ames?−Preguntó extrañada la jovencita.

Su estadía en la residencia The Hedgehog no había sido tan prolongada y definitivamente desconocía muchas de las cosas que habían pasado.

Big por su parte solo le dedicó una mirada enigmática y continuo caminando sin responder a su cuestionamiento.

El corazón roto de Sonic The Hedgehog tanto física como espiritualmente hablando terminarían por acabarlo...

.

−Vas a encargarte de contestar el correo de sus admiradoras−Mephiles dictaminó mientras exhalaba el humo del cigarro directamente en su cara−Atenderás el teléfono y vas a notificarme cualquier posible oferta de trabajo que vaya presentándose−.

Amy escuchaba atentamente cada palabra pronunciada por su mánager sin mover un músculo. Se quedo ahí, sentada asimilando una a una de las nuevas ocupaciones de las que se haría cargo.

−Fiestas y compromisos sociales debes agendarlos y hacérmelos llegar con 24 horas de anticipación−.

Amy asintió en silencio y miró de soslayo a su marido quien se mantenía estático sin saber a ciencia cierta que decir. Parecía extremadamente orgulloso de la seriedad con la que estaba asumiendo tal papel.

−Y que no se te ocurra intentar alguna demostración de afecto en público−del maletín sacó un fólder lleno de papeles y se lo tendió−No tienes permitido hablar en público sobre la relación, no puedes decir que eres su esposa ni hacer uso de tus derechos mientras estén en ambientes públicos−le tendió su pluma favorita y le señaló la equis en el contrato−Firma aquí−.

Amy miraba con tristeza aquel montón de hojas perfectamente alineadas y unas cuantas lágrimas se acoplaron en sus mejillas mientras leía el contenido.

Básicamente estaba renunciado a ser la esposa de Sonic.

−Ames, cariño... tranquila−Se acercó hasta a ella al sentirla tan alterada−Es temporal, lo prometo−Trataba de aligerar la pena en su alma.

Odiaba verla así, pero ambos se habían prometido que triunfarían costase lo que costase.

Suspiró derrotada y entre lágrimas firmó aquella hoja ante la atenta mirada de Mephiles quien parecía complacido con tal acción.

−Hiciste lo correcto, Rose...−Finalizó dejándolos solos y en completo silencio.

Verla llorar le partía el alma...

Esa punzada en su pecho...

Tosió con brusquedad y el dolor aumentó.

Amy lloraba, su vista se hacía borrosa y el dolor iba en aumento.

Abrió los ojos de manera brusca y soltó un grito de dolor debido a las punzaciones en su pecho. Tenía la vista desorientada, mucho frío y su cuerpo parecía haber sido arrollado por un camión.

Trato de incorporarse pero las fuerzas y el dolor le hizo retroceder.

−No te esfuerces, estás muy débil−.

Esa voz...

Giró el rostro tan rápido como le fue posible y sentada a su derecha, la joven le observaba con naturalidad.

−Tikal...−murmuró.

−Te has portado muy mal, Sonic−Le dijo con su tono maternal y procedió a limpiar el sudor en su frente−Tienes fiebre−Añadió después.

Sólo pudo atinar a sonreír antes de caer rendido nuevamente ante el cansancio y la fiebre.

La volvería a soñar...

.

.

.

Continuará...
Una disculpa por la tardanza y dispensen mi poca creatividad...
Se cuidan y muchas gracias por leerme.
Atte.
Gri.

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro