Agencia de Muerte y Eternidad (AME)
Juzgado de Madre Muerte
Era inconcebible, en sus más de 500 billones de milenios sentenciando avatares jamás había visto nada similar; ella le indignaba y avergonzaba; un ser tan irresponsable no merecía poseer el título de Muerte.
—Danielle Ravencroft, eres la segunda peor parca de la compañía y cabe señalar que nuestro número es infinito—Dijo una figura titánica, sin rostro, cubierta por una túnica negra y estrellada, que parecía la suma total de todos los universos a su cargo. Era Madre Muerte, una criatura tan antigua y aterradora como poderosa, juzgaba a las parcas, (sus avatares) desde su tribunal oscuro en el final de los tiempos.
—Eres una vergüenza, tu universo habría durado más si hubieras hecho tu trabajo, debías reclamar a los necios y a los fantasmas. —Gigantescos dedos esqueléticos señalaron a la diminuta acusada, una mujer más bien joven, vestida de negro, cuya extraña ropa gótica la hacía lucir como una estrella de rock; su cinturón de grabados metálicos, las pulseras de picos, ropa ajustada y botas largas resultaba peculiar tomando en cuenta el trabajo que desempeñaba.
El rostro pálido de la joven mostró una sonrisa torcida y forzada.
—Lo siento, yo ah... estuve ocupada—se excusó nerviosa. —Mi universo era complicado, había héroes y cosas así.
—¡¿Ocupada?!—El grito de la gran muerte debió haber causado una calamidad en algún lugar del basto multiverso.
—No hiciste más que desperdiciar tu vida inmortal en libertinaje y miseria; fiestas de dudosa moral, alcohol en cantidades absurdas, travesuras de naturaleza tan insultante que solo mencionar me enferma. ¡Debería borrarte en este instante!
La acusada tragó saliva, pensó en escapar, pero los dos esqueletos gigantes a su lado armados con guadañas erradicaron esa idea tan fugazmente como había llegado; de todas formas una huida precipitada no le serviría de nada, no en los dominios de su jueza. Estaba bien jodida.
—No, no pueden borrarme, me prometieron una reencarnación en un universo de mi elección, quiero una comedia romántica subida de tono con Henry Cavil y Tom Hiddleston.—reclamó levantando la voz.
—Eso sería una recompensa para un trabajo que nunca hiciste. Tu predecesor, Dirac, estaría decepcionado de ti.—la voz reverberante e inquisitiva habria matado a cualquier hombre mortal.
La acusada estaba temblando, quería aferrarse a esa túnica desgarrada y espantosa, rogar por una segunda oportunidad, pero sabía que si se la daban no haría nada diferente, seguiría siendo la misma.
—¿Existe algo que pueda hacer para redimirme?— preguntó con la mirada baja y sin muchas esperanzas.
—Haré lo que sea, reclamaré fantasmas, brujas, demonios, entidades cósmicas, dioses, trapeare el piso del décimo nivel en la necropolis...
—Guarda silencio...
Madre muerte se reclino en su asiento oscuro y cruzo sus esqueléticos dedos.
—Me agrada que demuestres tal nivel de determinación, verás... la decisión ya fue tomada, serás reasignada; de otra forma no estaríamos hablando.
—¿Reasignada?
—El consejo y yo acordamos darte una segunda oportunidad. Serás compañera de Kindred, actualmente la peor parca en la nómina, su realidad se está saliendo de control, va a necesitar ayuda.
La acusada soltó una risa histérica.
—Si, Madre Muerte, es interesante que haya esperado toda la eternidad para tener sentido del humor. Pero esto no es ni un poquitin gracioso.
—¿Humor? No conozco ese sentimiento. Dirac creía en ti; Él pensaba que eras fuerte y que merecías mucho más qué morir quemada en la hoguera por una turba de campesinos ignorantes, demuestra que no se equivocó...
Ella se estremeció al recordar la vida que llevo el tiempo que fue mortal.
—No tiene sentido, somos las peores muertes de la compañía ¿porque diablos nos asigna el mismo mundo?
Los gigantes con guadañas hicieron caer de rodillas a la acusada al hacerle cortes en las piernas.
—Au... idiotas, estos pantalones valen 600 dólares.
Madre muerte golpeo su estrado con furia.
—Mis órdenes no deben ser cuestionadas, esto es mucho más grande que tú, Danielle. El destino de Runaterra pende de un hilo, los espectros se expanden con impunidad mientras Kindred juega en el bosque a cazar almas inocentes.
Danielle se encogió de hombros.
—¿Y que se supone que debo hacer?
—Tu trabajo, restaurar el equilibrio entré la vida y la muerte sin importar el costo. Si fallas y los fantasmas ganan no habrá más oportunidades para ti o Kindred. ¡Ambas serán borradas y su fracaso junto a ustedes!—Exclamó furiosa.
—Esta bien, lo siento ayudaré a Kindred.—asintió Danielle con miedo.
—La archivista Grimar te informará sobre los detalles preliminares, ahora lárgate de mi vista...
Agencia de Muerte y Eternidad
Archivos e inteligencia
Danielle se apoyaba sobre algo parecido a un archivero que debía medir al menos 500 kilómetros tanto de largo como de ancho.
—Es una pesada, para ella todo es trabajo, trabajo y más trabajo. —dijo mirando a su alrededor, el sitio le parecía tan impresionante como aburrido, no tenía principio ni final, era un espacio blanco con millones de archiveros metálicos en todas direcciones, a su lado estaba la archivista Grimar; rebuscando entre los gabinetes.
—Si, se a lo que te refieres...—repusó Grimar ajustando sus anteojos.— Llevo más de 5,000 años sin un día de descanso, atrapada en montañas de papeles. En vida fui archivista para la CIA en el universo 35880—W3F y ahora después de muerta sigo con lo mismo, faltan 995,000 años para mí jubilación, es horrible.
Su semblante reflejó impotencia, ella era bajita, de color y cabello rizado, vestía un traje formal sobre su esbelta figura.
—No pensé que trabajar para la muerte sería tan aburrido, daría lo que fuera para que me asciendan a parca— por un segundo la envidia brillo en sus ojos.
Su compañera bostezó, sin poner mucha atención a las venenosas quejas.
—Yo viví en los 1700, me quemaron en la hoguera porque las mujeres teníamos prohibido usar ropa corta y pensar... bueno también me acosté con algunos chicos, me emborrache y tal vez quemé la mitad del pueblo por accidente. Pero debí haber tenido un juicio justo, esos malditos me acusaron de brujería y de ser la amante del diablo; en menos de 30 minutos ya era un montón de ceniza... Nadie lloro por mi, ni siquiera mis padres, esos bastardos hijos de puta hicieron una fiesta al día siguiente de mi muerte, debiste verlos gritar de alegría mientras me quemaba...
Grimar parecía anonadada.
—Cielos...
—Siempre supe que era una decepción para ellos, pero eso último fue demasiado. Mientras mi piel se derretia apareció Dirac, me ofreció ser su sucesora, era eso o...
—Ir al lugar malo, al infierno... Lo sé, leí tu expediente, a mí me hicieron una oferta similar a la tuya, Danielle— señalo Grimar.
La interlocutora bufó.
—Llamame Death, nunca me gustó mi nombre. Y bueno, un millón de años al servicio de la muerte suena más agradable que la condenación eterna...
—¡Lo encontré!—exclamó la archivista levantando una pesada carpeta.
—Universo 2224-LOL Runaterra. Aquí está tu destino.
La oyente se sentó cruzando las piernas.
—Terminemos con esto, ilustrame morenita...
—Un momento, no puedes decirme así, eso es racista...—reclamó Grimar con molestia.
La más alta sonrió.
—No, decirte negra sería racista, morenita suena lindo, como ya sabes viví a principios de los 1700, así que no voy a disculparme por usar la palabra con N, mi familia tenía esclavos, yo era la única que no los trataba mal, no usaba el látigo con espinas.
Los ojos de la archivista despidieron relámpagos de rabia.
—Agh, olvidalo.— comenzó a pasar las hojas de la carpeta— Mira esto, es un mundo de fantasía, con diferentes especies inteligentes, existe la magia, alquimia, ninjas, psicópatas con mejoras químicas, vikingos; además hay una especie de torneo perverso dirigido por un dios maligno...
Danielle se levantó con un quejido de pereza.
—Mierda, y creía que el mundo de los héroes era complicado. De acuerdo, dime a dónde ir y yo me las arreglo, será interesante.
—Las islas de la Sombra, antes llamadas islas bendecidas— respondió Grimar.— Ahí está la fuente de la corrupción. Debes tener cuidado de no despertar al rey arruinado, aun faltan algunos años para eso, antes debes debilitar la niebla negra, si despierta ahora seria imparable.
—Bla, bla, bla, profecias, dejalo asi.
—Esto es genial, al ser un mundo de fantasía hay muchos más peligros de los que deberían, incluso hay trolls, no como los de internet, aquí literalmente existen los trolls.
—Estare bien, ya he jugado D&D.
Grimar bufó.
—Realmente eres la peor parca de todas, también esta el tema de Kindred, el tiempo los ha desquiciado un poco...
Ella agitó la cabeza.
—¿Que significa eso?
La de cabello rizado tomó aire.
—No reclama las almas qué le corresponden, caza seres humanos por diversión; aquí se menciona que en un momento de locura y soledad se dividió en dos entidades, Lobo y Cordera.
—No me digas que se convirtió en furro, por favor no lo hagas.
La archivista levantó los hombros y asintió.
—Es bastante extraño. Madre Muerte la considera la peor parca porque nunca hace su trabajo, al menos tu lo hacías de vez en cuando, pero esos dos... si no fuera por la orden de Kinkou y otros grupos que se dedican a mantener el equilibrio en su universo...
Death la interrumpió.
—Ya la habrían condenado al lugar malo o borrado—dijo aburrida.
Una puerta se materializó al frente, Grimar la abrió e hizo una seña a su compañera, ella la atravesó de mala gana. Al traspasar el umbral se encontró en un lugar que solo podía ser comparado con un aeropuerto alienígena. Miles de criaturas de diferentes razas, colores, tamaños y formas iban de aquí para allá, cruzando distintos portales hacia ubicaciones enigmáticas.
—Nunca voy a entender como funciona este sitio...
La archivista meneo la mano.
—Es un pasaje, muchas parcas tienen más de un mundo a su cargo.
Grimar levantó una guadaña, el artefacto brillaba en un tono púrpura, funcionaba con energía oscura que permitía desgarrar el velo entre realidades.
—Antes de que abra el portal debo infórmate algunas cosas, para empezar un par de los héroes de tu universo original escaparon a esta realidad, uno de ellos es Alexander Blackhart, su cambio de universo estaba escrito en el libro del destino así que no hay problema. El otro es Seyfried Stratoscaster, que utilizó magia para reescribir la realidad. Madre Muerte le tuvo piedad así que es libre de quedarse en Runaterra.
—¿Que?, ¿Blackhart? , ¿Ares sobrevivió?, ¿el idiota enamoradizo? — El rostro de Death mostró un extraño cúmulo de emociones, sorpresa, frustración, asombro.
—Asi es, ¿ya lo conocías?
—Tuvimos algo casual. Quiza lo engañe y ahora me odia, a mi me gusta molestarlo.
La oficinista asintió con una leve sonrisa.
—Es un héroe, quizá pueda ayudarte a llegar a las islas.
Ella negó con la cabeza.
—El que me preocupa es el hijo de puta de Seyfried, o "Dark Caster" como se hace llamar. Es un villano, en cuanto lo vea voy a descuartizarlo...—sus ojos brillaron iracundos.
Grimar asintio.
—Si, supongo que puedes hacerlo, Madre Muerte sólo lo dejó quedarse, no le interesa lo que pueda sucederle en un mundo tan peligroso. Pero debes tener cuidado con Kindred, como ya te expliqué perdió la cabeza, o mejor dicho la dividió. Puede que no quiera cooperar contigo...
—No importa, trabajo mejor sola...
Su compañera bufo.
—Si como no, nunca has hecho bien ningún trabajo. Te dejaré en la ciudad donde cayó Ares, es la más family friendly que encontré...
La archivista Cortó el aire usando la guadaña, abriendo una brecha en el espacio-tiempo, la grieta se abrió hasta formar un portal, la ciudad del progreso se alzó majestuosa frente a Danielle, ella suspiró.
—Podrias venir conmigo, no creo que noten la ausencia de una de las mil millones de archivistas en la biblioteca de la muerte, y me vendría bien una nerd inclusiva que haga el trabajo de investigación por mí, sin ofender.
Grimar meneó la cabeza, estaba triste.
—Lo pensaré, pero si la jefa me descubre... bueno, ya sabes...
Su interlocutora asintió—¿Cuánto le queda a este universo mágico?— pregunto con los ojos entrecerrados.
—Ah, unos treinta mil años, tal vez un poco más —dijo antes de entregarle la carpeta.
—Suerte, no pierdas esos papeles ahí está toda la información sobre Runaterra, tienes que memorizarla. Sabes cómo contactarme si surge algún inconveniente...
Death sonrió.
—No te preocupes, lo haré.—le guiño un ojo a la archivista y se despidió.
—¡Te llamaré si necesito algo!
Un momento después Danielle se encontraba caminando por las deslumbrantes calles de Piltover con la carpeta negra bajo el brazo izquierdo, una sonrisa se instaló en su rostro revelando así su verdadera naturaleza frívola y autodestructiva, que hasta el momento había permanecido oculta bajo su velo de torpeza.
Los papeles desaparecieron en un resplandor púrpura, luego hizo tronar su cuello.
—Al carajo, primero un trago.
...
Bar de Leyendas Piltover (Una subsidiará de Gragas internacional Drinks and Co.)
Había sido una mañana tranquila, Samuel Greed, solo tenía a Dan en la barra. A Dan lo había dejado su esposa por un miembro de la familia Ferros, un tipo bien parecido, rico y mejor amigo de Jayce (el famoso héroe del mañana). Dan llevaba más de dos meses borracho, entraba desde muy temprano al bar se iba hasta el cierre y dormía en una banca, cuándo no estaba bebiendo pedía limosna a los transeúntes; pero era un buen tipo, solo había tenido mala suerte. Sam lo sabía y por eso no le ponía una patada en el trasero.
Por desgracia ese día se vería obligado a hacerlo. Gragas llegaría como a las tres para promocionar su nueva marca de cerveza con un concurso y recoger el dinero de la caja fuerte, necesitaba que todo estuviera impecable; además de su jefe vendrían un par de campeones del norte, Sejuani y Olaf, principales competidores en el concurso de bebida.
Con tantos eventos programados no podía tener a Dan ahí, su olor tracendia la más negra repugnancia, solo acercarse a él resultaba en un muy posible desmayo.
—Dan..—dijo el barman, serio.
—Si, Sam...
—Se acabó, es hora de que te vayas, tienes meses sin bañarte, ve a casa...
El borracho rompió a llorar.
—Ya no tengo casa, Selene me quitó todo en el divorcio— dijo en una penosa demostración de lloriqueos y rabietas.
—Ese maldito de Eron Ferros, arruinó mi vida. Ahora solo quiero que el alcohol me maté...—dio un trago a la botella que había adquirido esa mañana.
—Y lo hará si sigues bebiendo de ese modo—comentó Sam sintiendo lástima.
El sonido de la puerta capturó la atención del encargado, Samuel quedó pasmado al ver la figura que se aproximaba con paso sereno; un breve recuerdo de los chicos de Pentakill pasó por su mente; la ropa negra y ajustada, el color pálido, el cabello largo más negro que la noche, todo era una muda confirmación, ella era...
—Una Nalgotica...—murmuro Dan.
Samuel sintió la necesidad de golpear al borracho imprudente y subnormal.
—¡Cállate, estúpido irrespetuoso!
Por suerte la joven parecía no haber escuchado las palabras de los hombres.
—Saludos pueblerina—dijo Danielle sonriendo.—Dame lo más fuerte qué tengas.
El barman la miro confundido.
—Ah, soy varón, me llamo Samuel.
Ella abrió los ojos con evidente sorpresa.
—Lo lamento, no es común ver a un chico de cabello largo y rosa, tus facciones son muy finas, eres más bonito que el ochenta porciento de las chicas que conozco, ¿Que shampoo usas?, tu cabello es asombroso.
Samuel no pudo evitar reír.
—El cabello es por la genética, soy de Zaun y...
Death lo interrumpió.
—Si, yo soy de Tlaxcala, solo dame lo más fuerte que tengas chico anime. Llevo una semana sobria, y ya empiezo a sentir culpa y depresión.
—Lo más fuerte... , ¿se refiere al famoso aniquilador especial de Gragas? —inquirió con seriedad —¿Está segura?, esta bebida es famosa por disolver hígados.
Ella asintió con una extraña sonrisa.
—Si, quiero uno de esos.
El encargado tomó aire, por un instante se perdió en la mirada de la clienta; ella era del tipo que le gustaba, diferente, segura de sí misma, irresponsable, loca, salvaje... si, le gustaban las chicas malas, las que lo metían en problemas.
Death rodó los ojos, el encargado no dejaba de mirarla con expresión ausente.
—Oye, amigo, en serio necesito beber algo...
Sam se sonrojo de vergüenza.
—Lo siento. Trabaja un aniquilador.
Abrió una curiosa gaveta a su espalda, que se alineaba sobre las interminables hieras de vino, era roja y tenía grabada una calavera parecida a la de los frascos de veneno. Sam sacó 4 botellas de aspecto extraño y se dispuso a preparar la bebida fatal.
—Billis de dragon infernal—dijo vertiendo el contenido de la primera botella en un vaso de hierro.—Sangre de Barón Nashor—continuó—Toxina macabra de Noxus. —Al añadir la toxina tuvo que apartar la vista pues el vaso estalló en chispas ambar.
—Agua destilada en las islas de la sombra, y cubitos de hielo negro para evitar que le disuelva la garganta, señorita.
—Llamame Death...
Sam le acerco la bebida, que se movía por voluntad propia, no tanto como para derramar su nocivo contenido, pero si lo suficiente para que fuese notorio, solo olerlo le quemo los bellos de la nariz, Danielle hizo una mueca.
—Agh... mierda, debí empezar con algo más ligero. Al diablo, nada puede matarme.
Brindó por un nuevo inicio, Dan levantó su botella y Sam un vaso de agua.
—No deberías brindar con eso, es de mala suerte—comentó el joven de cabello rosa.
Death bufo.—No querrás discutir con una alcohólica—sin más engulló el horrible brebaje de un solo trago.
—Mmm, no está mal—relamio sus labios, el sabor era dulce a la vez que picante y ácido, la garganta se sentía como si estuviera tomando litros de Coca-Cola.
—Ja, ¿tanto drama para esto?, Pensé que me sacaría las entrañas por la boca o algo asi.
Sam esbozo una sonrisa condescendiente y retrocedió.
—Solo espere...
El rostro confiado y frívolo de la parca cambió de repente a uno excitado y ansioso, se levantó de un salto para gritar de manera atropellada:
—¡Dos mil doscientos sesenta y ocho soldados, cuatrocientos fusiles combatieron mil seiscientos peones asombrosamentemuertosperovivios!
Una fuerza invisible la hizo volar contra la pared a su espalda. Sam y Dan vieron como era azotada de un lado a otro cual si estuviera poseída por un demonio. Finalmente cayó de pie al centro del bar donde comenzó a bailar.
—¿Tu también escuchas la música?—preguntó Dan.
El dependiente asintió.
—Si, me encanta el ritmo.
Pará cerrar con broche de oro escupió un torrente de fuego verde al techo, Samuel tomó un extintor y apago el incendio espectral como muchas veces antes.
Danielle volvió a sentarse en la barra, sudando y temblando.
—Maldita sea, eso fue estúpido, diabólico y horrible. —dijo a punto de desmayarse.
—Grimar tenía razón, este lugar es peligroso.
—Parece que aún no explota tu hígado ¿Quieres que llame a urgencias?—preguntó el barman, preocupado.
Ella rompió a reír. —Claro que no, quiero otro.
El sujeto la miró sorprendido, nadie pedia una segunda ronda, la mayoría terminaba en el hospital o perdía el conocimiento por dos semanas.
—¿Acaso buscas la muerte?, ¿por eso el nombre excéntrico?, Death.
Lo miró con gracia.
—Te equivocas amigo, hace mucho que encontré a la muerte. Ahora solo quiero vivir y divertirme en grande.
—Bien, te daré otro aniquilador si me dices tu verdadero nombre...—propuso Samuel con gesto pícaro.
La parca lo miró de arriba a abajo correspondiendo la expresión coqueta.
—Está bien, no me avergüenzo de quien fui, ni de lo que soy ahora. Danielle Ravencroft es el nombre que me otorgaron mis padres, fui la novena de doce hijas y la única idiota acusada de brujería.
Sam rió—¿Entonces no eres una bruja?, es bueno saberlo.
—No precisamente.—respondió sacando la lengua.
—Si emm...—carraspeó— ¿que te trae a Piltover, Danielle?, veo por tu apariencia que no eres de por aquí. ¿Quizá de Jonia o Noxus?
Ella se cruzó de brazos.
—He sido tolerante contigo y en especial con apestosin aqui a mi lado—dijo señalando a Dan.—pero no haré esto.
—¿Que quieres decir?
—Lo pondré en términos simples, no quiero socializar, y menos con alguien de cabello rosa con evidentes problemas psicólogicos por abandono, solo quiero que me sirvas mas alcohol. Tengo que embriagarme y matar a alguien.
Sam golpeó la barra furioso.
—¡Mis problemas psicólogicos no tienen nada que ver con mi padre ausente!
Una vorágine de personas entró al bar gritando y riendo de alegría, al frente estaban Olaf y Sejuani, ambos aclamados y venerados por la enloquecida multitud, tras ellos surgieron la Sheriff Caitlyn y Jayce; como cada año habían sido invitados a participar en el concurso.
Sam sintió como se congelaba la sangre en sus venas.
—¡¿Que?, imposible, aún no es ni medio día!
Death resoplo con hastío.
—¿Ahora que carajo ocurre...?
El dependiente trago saliva.
—El concurso de bebida. —Unos poderosos brazos lo envolvieron por la espalda.
—¡Samuel, mi empleado favorito!
Danielle miró como un hombre enorme, obeso y desalineado levantaba al barman con un increíble abrazo de oso, casi podia escuchar los huesos del joven romperse. Gragas había llegado mucho antes de las 3.
—Jefe... llega temprano—dijo en un hilo de voz, su rostro había pasado a color morado a causa de la falta de aire.
—El camino desde el Freljord fue favorable, pero dime, ¿que tal estas muchacho?
—Sin contar los huesos rotos, creo que bien...
Gragas le dio una palmada en la espalda que casi lo derriba.
—¡Jaja!, veo que sigues teniendo un excelente sentido del humor, por eso te contraté.
—Hola, quiero otro aniquilador. —interrumpió Death, aburrida y con expresión repelente.
—¿Otro?— preguntó Gragas sorprendido, el vaso de hierro frente a la inusual clienta lo decía todo—Qué curioso, ni el hombre más fuerte puede articular palabra alguna luego de 6 horas tras ingerir mi aniquilador especial, lo hice para matar dragones.
—Cool, sirvanme otro.
—¿Quien es ella?, me agrada—dijo Gragas riendo.
Sam se encogió de hombros.
—Danielle, es nueva en la ciudad.
El dueño preparo personalmente el aniquilador y se lo tendió a la parca.
—Hasta el fondo.
Al igual que con el anterior tomó todo el líquido de golpe, dejando boquiabiertos a los observadores.
—Delicioso— dijo con voz ronca.
En esta ocasion no hubo efectos secundarios, salvo por un pequeño erupto de vapores en forma cráneo cáustico.
—Ah... dulce veneno.
—Increible—reconoció Gragas—tiene talento, señorita, debería entrar al concurso de tragos.
Los ojos de la chica despidieron chispas.
—¿Que me dan si gano?
—Pará el primer lugar una provisión de por vida de mi nueva cerveza y dos millones de monedas de oro. Solo tendrías que firmar un contrato donde se advierte que podrías morir y que no puedes demandarme si eso sucede. Ya sabe, pequeñeces burocraticas.
—Estoy dentro, gordito, me ganaste con la cerveza.
A su lado se perfilaron varios individuos, liderados por Olaf y Sejuani: grandes e inigualables campeones de cabello dorado y piel blanca ambos se alzaban al menos 30 centímetros por arriba de Death; quien ya de por si era alta.
Ella encaró a sus adversarios, no parecía ni un poco impresionada.
—Parecen formidables, y algo racistas si me lo preguntan, apuesto a que no tienen una hermosa amiga color chocolate, yo si la tengo; es nerd solitaria y usa anteojos, eso pone la suerte de mi lado, los buenos protagonistas siempre tienen un amigo negro.
—Cielos, si que es rara... —dijo Sejuani en un gruñido.
—Gracias.
De súbito le dio un rápido beso en los labios a la campeona, luego tomó una botella de cerveza a su espalda y se la reventó en la cabeza, por fortuna la rubia traía casco.
En un primer momento Sejuani no supo cómo responder pero inmediatamente enfureció y golpeó con su puño hacia adelante, Death alcanzó a quitarse.
Gragas y Caitlyn tuvieron que intervenir para controlar a Sejuani, quien había decidido matar a su agresora. Samuel estaba aterrado, los campeones eran vistos como seres sagrados que inspiran el mayor de los respetos, él mismo era un gran fanático.
—¡Danielle, ¿Porque hiciste eso?!
Levantó los hombros sin demostrar preocupación.
—Posiblemente ese segundo aniquilador me jodio el cerebro; creo que no debí tomarlo. ¿También estas viendo a Bob esponja besándose con Batman por allá? — señaló un rincón del bar.
Sam puso una mueca —No...
—Bueno es oficial, tengo alucinaciones. Ahora si me disculpas debo ir a vomitar.— explicó sonriendo.
...
Algunos preparativos más tarde
Habia llegado la hora, la batalla se daría en una enorme mesa redonda justo en el centro del bar, todos los competidores estaban en posición. No había vuelta atrás. Death miró a sus adversarios, dos de ellos no parecían estar en consonancia con el evento, una era la chica de ropa costosa y sombrero, el otro era un tipo bien parecido, cuya eterna sonrisa de dientes perfectos ya empezaba a ser molesta, Jayce.
—¡Damas y caballeros! —anuncio Gragas, gritando a todo pulmón.
—Bienvenidos al décimo noveno concurso anual de tragos. En esta ocasión tenemos diez contendientes, ya conocen las reglas, serviremos tragos aleatorios a cada competidor, el último en pie gana. —Los espectadores gritaron emocionados.
Se acercó a la mesa y presentó a los concursantes; inició por si mismo 17 veces campeon, continuó con la 2 veces campeona Sejuani, siguió con Olaf, Jayce, y La sheriff.
Finalmente nombró a los desconocidos; unos gemelos rudos y musculosos nativos de Noxus, un tipo de Zaun más máquina que hombre llamado Gregor, luego Dan, que pese a las advertencias de Samuel había entrado al concurso buscando morir, y finalmente Danielle.
—Empieza la primera ronda, ¡cinco Yordles!—bramó Gragas. Los espectadores, en su mayoría ciudadanos de Piltover miraban la escena y gritaban.
-¡¡Fondo, Fondo, Fondo!!
*(En el universo Runaterra 2224LOL se les conoce como Yordles a los shots de tequila)
Sam y otros meseros le sirvieron a cada competidor. Los vasos fueron vaciados en un instante, aparte de algunos eruptos no hubo mas inconvenientes.
—Segunda ronda, ¡10 Whiskys carmesí de Noxus!
-¡¡Fondo, Fondo, Fondo!!
De nuevo el alcohol entró en los participantes, ninguno mostró señales de querer retirarse.
—Tercera ronda, ¡Ron de aguasturbias, una botella!
-¡¡Fondo, Fondo, Fondo!!
En esta etapa se retiro la más civilizada de los contendientes tras darle apenas un sorbo a la botella. Caitlyn coloco su sombrero sobre la mesa. Aunque un poco decepcionados, los agentes de policía que se habían presentado para apoyarla aplaudieron.
Los ojos de la campeona estaban llorosos, lo que había ingerido no era poco.
—Una dama sabe cuando retirarse, casi me matan esta mañana y no me siento con los mejores ánimos para beber...
Jayce tampoco terminó la botella, era demasiado alcohol, por lo que fue descalificado.
—No está en mis planes que me hagan un lavado de estómago.
—¡Cuarta ronda!, Vino arruinado.
Danielle miró sorprendida el líquido azul resplandeciente que le habían servido, un solo trago casi le hace volver el estómago; el sabor de esa cosa era asqueroso, similar a beber los jugos putrefactos de un cadáver. Al mirar a los demás notó que sólo Sejuani, Gregor, Gragas y Dan habían ingerido el espantoso líquido sin mayores problemas. Olaf y los gemelos de Noxus estaban fuera, aunque se retiraron por el espantoso sabor de la bebida mas no por ser incapaces de continuar.
—No es una buena forma de morir—comentó Olaf, poniendo su casco sobre la mesa.
Determinada a ganar sin importar el costo Danielle aguantó la respiración y virtió el vino en su garganta; no lo saboreo, en consecuencia ocurrió algo extraño, el color de su piel pasó de blanco pálido a verde por unos segundos. Seguido a esto tuvo una vision en la que unos ojos espectrales se abrian, luego una serie de imagenes entraron en su cerebro como acido, legiones de espectros devoraron el sol, una niebla satanica que poseia personas, un rey fantasma que se alzaba y finalmente la oscuridad eterna.
—Mierda, estupidas alucinaciones.—agitó la cabeza para volver a la realidad.
Gragas quién ya sentía los sadicos efectos del alcohol anunció la última ronda tras un breve descanso de 5 minutos, sin embargo todos los concursantes a excepción de Gregor estaban más que perdidos de borrachos, esto gracias al vino arruinado, cuyos anómalos efectos consisten en embriagar y causar alucinaciones en quien sea tan estúpido como para tomarlo.
—Hip... última ronda. Aguamiel del Freljord, tarro magico—dijo Gragas con voz apenas audible y entre risas.
Sin duda la bebida más fuerte de todas. Gregor, quién había permanecido imperturbable tuvo que retirarse cuando su hígado mecánico explotó, y Gragas se quedó dormido sin poder saborear el gigantesco tarro de Aguamiel que le habían servido y fue descalificado.
-¡¡Fondo, Fondo, Fondo!!
Solo quedaba Ravencroft, Dan y Sejuani. Ignorando al borracho apestoso; las chicas se empinaron el enorme tarro, guiadas únicamente por el orgullo en el caso de la ruda campeona y diversión en el caso de la parca.
Durante 5 minutos estuvieron bebiendo sin dar cuartel ni respirar, mirándose fijamente, mientras la multitud miraba estupefacta. Por desgracia la fortaleza de Sejuani se rompió al recordar que estaba tomando de un tarro mágico sin fondo, y finalmente cedió cayendo de espaldas, y tuvo que ser trasladada al hospital.
Al principio Death sonrió pero su felicidad se derrumbo al sentir el alcohol retornar por su garganta, de inmediato cubrió su boca y corrió al baño.
Dan se tambaleaba en su lugar mientras daba pequeños sorbos al tarro de aguamiel.
—Selene...— murmuró al ver a su ex esposa entre la sorprendida multitud.
De pronto aplausos y exclamaciones lo hicieron saltar de su silla. Sam anunció al inesperado y confundido ganador.
—El ganador, ¡Daniel Maxlord!—una carreta de oro se derrumbó a los pies del borracho.
Dan comenzó a llorar y suplicar como un bebé.
—Por favor Sam, no puedes hecharme, no tengo a dónde ir, limpiare la orina del piso—decía visiblemente asustado.
Sam intento explicarle la situación
—Dan, ganaste el concurso de bebida ¿No lo entiendes?, esto no es orina, es oro y es tuyo, eres rico. Ya no tienes que mendigar ni vender tu cuerpo a los raros turistas de Jonia.
Los ojos del hombre se abrieron con indescriptible alegría, la emoción fue tal que el efecto del alcohol amainó.
—¿Que?, Sam yo... ¿rico?
Una mujer de vestido escotado llegó hasta Dan empujando a los observadores, era alta, rubia y bastante atractiva.
—¡Mi amor, cielo santo! —tomó la cabeza del ganador y la pego contra sus pechos.
—Ya podremos volver a estar juntos, nos volveremos a casar mañana mismo, tu sabes que siempre te amé.
—¿Que paso con Eron?—inquirió Dan.
Selene frunció el seño.
—A quién le importa ese imbécil seguro está trabajando como toda la gente pobre y mediocre, yo siempre te ame a ti, ese bastardo intentó separarnos.
El rostro de Dan se contrajo reflejando ira.
—¡Sheriff!—exclamó apartando a Selene.
Caitlyn se acercó a la pareja, se notaba un poco mareada.
—Felicitaciones, señor Maxlord, ¿Que ocurre?
—Está mujer me está acosando, quiero presentar una denuncia.
La sheriff asintió.
—Muy bien, es suficiente, vamos.— tomó a Selene por el hombro, pero ella se puso violenta
—No me toques, perra asalariada.
La frente de Caitlyn enrojecio de rabia.
—Acaba de agredir a un agente de policía, tendrá que acompáñame a la comisaría, señora. — Sin más le torció el brazo a Selene y se la llevó entre jaloneos.
La mujer intentó resistirse, pero era inútil.
—Estúpida, sueltame, ¿no sabes quien soy? Soy la señora Maxlord, Dan por favor, ayudame.
—Cuidate Selene y no me busques mas...—dijo su ex esposo sin mirarla.
—No esperen, Dan, Dan, ¡Dan!
...
Más tarde
—¿Danielle, estas bien?—Samuel entro al baño, fue recibido por un reclamo de la parca.
—¿La frase "Baño de damas" no significa nada para ti?.
La chica estaba sentada al fondo junto a un retrete, se veía mal, un líquido azul resplandeciente le manchaba la boca y blusa. Sam llegó hasta ella, incluso en ese estado le parecía hermosa.
—No quería molestarte, pero ya es hora de cerrar.
—Carajo...
....
Nota del autor :
Creditos al autor de la imagen
Esta historia no es inclusiva; pero si lo cancelan... entonces si es inclusiva.
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