Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

Capítulo 20

Nota: Hay una escena subida de tono, la cual la autora espera disfrutemos.

VÍNCULO

La imagen se repetía una y otra vez. Y siempre ocurría lo mismo: Loki era abrazado por la chica y este perdía el control en sus facciones. Aquella mascara de burla, de dureza y desprecio que portaba el dios, se desvanecía frente a sus ojos y le era posible distinguir, aunque sean por unos segundos, un sentimiento que creyó ajeno al dios del caos por todo lo que él representaba: una especie de ilusión y felicidad. Y no tenía que olvidar que sus brazos se habían movido, tan velozmente, como si pareciera que se moría de las ganas por estrecharla, pero de última estancia, se arrepentía.

Avanzó más la cinta, hasta otro punto crítico en ella. Analizó la expresión cuando él lanzó, de un fuerte golpe, a la mujer contra la pared. Detuvo la cinta e hizo otro acercamiento al rostro del hombre, el cual había dejado aquel aspecto azulado que le había parecido muy interesante. Pudo ver como su rostro se transformaba a uno de completo arrepentimiento y dolor.

Dejó la tableta táctil con el video reproduciéndose sobre el escritorio y se recostó sobre su silla mientras se masajeaba el puente de la nariz.

¿Cómo era posible que un dios que disfrutaba del sufrimiento de mortales, se preocupe, salve y disfrute de la compañía de una mortal? Aunque todo le parecía muy claro, le era difícil de creerlo: el dios del caos se había enamorado de una mujer y, esta, era humana.

Sonrió ante aquel descubrimiento. Era la opción más viable, no había otra que fuera más certera que esta. Además, debía de recordar que Thor le había dicho que al hombre lo había encontrado en un Starbucks en la compañía de una muy hermosa dama que, al parecer, era la misma que aparece en la cinta a la cual, no debía de olvidar, le había salvado la vida.

Era obvio que, para Tony Stark, todo el asunto le parecía divertido, puesto que, por todo lo que había visto y vivido los últimos días, tanto el dios del caos como el Soldado de los cuarenta, estaban en un círculo de amores en los que tanto Darcy como Lerman -si, Stark conocía a la mujer misteriosa- estaban involucradas.

Sinceramente, no entendió como es que pudo contener las risas en esos momentos.

Señor, el director Fury acaba de salir de su junta, ¿cómo quiere que proceda? — resonó fuertemente la voz de JARVIS en el taller del billonario.

— Dile a Fury que necesito hablar con él — sonrió ampliamente el genio mientras se ponía de pie y tomaba su chaqueta. — Hay un cierto dios y una cierta chica que necesitan mudarse a esta torre.

***

— ¿Qué? — su ojos estaban abiertos grandemente y su voz apenas era un susurro.

El dios agachó por unos instantes sus ojos mientras buscaba algo en que enfocar su vista. Sabía bien que era lo que había dicho aquella serpiente, pero se aferraba a que esas palabras no fueran ciertas.

Se había empecinado en tratar de protegerla todos estos meses, había salvado su vida en dos ocasiones, se había aferrado a tratar de remediar el mal que había hecho en la vida de ella y todo para convertirse en el principal motivo de su pronta muerte.

Apretó los puños con furia y fijó sus ojos en la cabeza del guardián que se negaba a darle la cara.

— ¿Como que el vínculo la está matando?— preguntó en un grito potente. — ¡EXPLICATE!

Uróboros giró lentamente el rostro hasta posar sus ojos en el dios, el cual solo resoplaba por la nariz.

"No es el vínculo en sí, sino más bien tu magia".

Loki hizo un ademan de que prosiguiera, tras el leve silencio que la serpiente había iniciado, para después cruzarse de manos y observar atentamente a la creatura.

"Se supone que tu pareja de vinculación debe de estar a la par contigo, ya que ambos se complementan de igual manera: uno le da de lo que carece el otro. En tu caso, ella te está dando parte de su esencia, algo ya rudimentario en el vínculo, pero el problema es lo que tú le estas dando, lo cual es tu magia, su cuerpo no es capaz de canalizar tanto poder en tan poco tiempo".

— ¿Y qué tiene que ver mi cercanía? — preguntó un tanto confuso y molesto.

"Todo, puesto que mientras más cerca estés de ella más magia asimila, y eso es algo que su cuerpo no logra soportar. Es por eso que ella recae cada vez que estas en su cercanía, agregándole que por el vínculo ya te está cediendo parte de su energía vital".

Uróboros tenía un semblante serio, pero aun así, no podía ocultar del todo su tristeza. Al igual que la creatura, Loki podía ver a través de esta sin necesidad de usar su magia, desde el momento en que acepto a cooperar con ella, ambos se habían vuelto uno, como cuerpo y consciencia.

La serpiente tragó saliva y, tras pestañear varias veces, analizó de pies a cabeza al dios mientras abría un poco su grande hocico.

"Sus vidas están ligadas, en el momento en que tu mueras, ella te acompañara; y en el momento en que ella muera, tu solo perderás tu longevidad y tu magia, destinado a vivir una vida mortal. Es por eso que estos vínculos se utilizan solo para los habitantes de Asgard".

Loki guardó silencio mientras analizaba cada palabra que le acababa de mencionar su guardián.

Descruzó sus brazos y apretó sus puños en sus costados, mientras dejaba que una sola lágrima rodara por su mejilla que, a pesar de siempre tener una tonalidad nívea, estaba sonrojada por el enojo que estaba acumulando.

— Estoy matando a Sophia — susurró mientras no dejaba de apretar sus manos, mientras encajaba sus uñas en sus manos. — Mi sola cercanía la está matando.

¿Cómo podía estar pasando todo esto?

Mientras más él se empecinaba con aquella mujer, ya sea como en el principio, por simple curiosidad, o por amor, siempre se volvía un peligro para ella.

Todo este tiempo había luchado por estar a su lado, hasta el punto de que su sola presencia se había vuelto vital para él, anexándose a su vida de una manera que él no había previsto, haciendo creer que si la perdía podría llevarlo al borde de la locura. Era lo único por lo que seguía luchando, era por lo único que se seguía levantando cada mañana con un freno para no destruir todo a su alrededor, era por lo único por lo cual aún seguía en aquel lugar, soportando aquel encierro en la base S.H.I.E.L.D. Por ella.

¿En qué momento se había vuelto tan importante algo para Loki, para que su sentido de vida se fuera vuelto aquella mortal? Aquello era algo que el ya no podía negar, debido a que todo era parte ya de su vida, ella era su pilar, del cual se sostenía, puesto que era lo único que podía decir que tenía en la vida y que sin ella, la vida caricia de sentido. ¡Que bajo había caído!

Un dios como él, fuerte e intimidador, había perdido su identidad y, por ende, su propio sentido de vida, y dado por eso era la razón por la cual se había sujetado de ella de aquella forma.

La vista de Uróboros iba de aquí y por allá, como buscando algo, hasta que se detuvo en Loki y se acercó a él.

"¿Qué piensas hacer, hijo de Laufey?" cuestionó con un tono que trato de ser confortador, cosa que el dios ni siquiera percibió.

El hombre alzó la vista, un poco aturdido, y la fijó en la del guardián, el cual había comenzado a torcer su boca en una ligera facción de tristeza.

Sea como sea, la serpiente tenía razón, tenía que tomar una decisión y, en base a ella, debía de actuar. Tenía la solución más sencilla a todo aquello, pero era algo que no era de su agrado hacer.

Cerró sus ojos y se llevó las manos a su cara, para después frotarse sus mejillas suavemente con sus manos. Sabía que era la mejor opción para ella, para ambos; y aunque le doliera, tenía que cumplirla.

— Me voy a alejar de Sophia, hasta que termine de asimilar mi magia — dijo tras varios minutos de meditación y debate interno.

"¿Sabes cuánto tiempo puede durar en asimilar tu magia? Puede ser, incluso, el resto de su vida. Aun así, ¿estás seguro de tu decisión?".

El dios asintió con los ojos apretados, doliéndole aquellas palabras, puesto que sabía que la vida de Sophia debía de ser efímera, y por eso, él no podía desperdiciar el tiempo en disputas tontas. Pero tratándose de su vida, era mejor que ella disfrutara de lo poco que tenia de tiempo y muriera por causas naturales, a que él fuera el que le arrancara la vida de sus manos.

La serpiente cerró sus ojos y dio un prolongado suspiro.

"Espero y sea la mejor decisión, hijo de Odín".

***

— Ya estoy bien, puedo sostenerme sola.

— No pienso arriesgarme — podía identificar la preocupación en su tono de voz.

— Steve, no me estoy muriendo ni mucho menos soy tan inútil — expuso ella mientras terminaba de abrocharse los zapatos.

Steve la miró mientras se cruzaba de brazos y la miraba con una ceja alzada.

Sophie podía ver la preocupación expandirse por todo el rostro. Desde el momento en que la había sacado de aquella celda, la cara del rubio no había cambiado ni disminuido en su expresión, ni siquiera en el momento en el que llegaron al hospital y habían pedido que uno de los médicos los atendieran, ni mucho menos cuando le habían ordenado hacerle unos análisis y mucho menos ahora que los estaban esperando.

Debía de aceptarlo el hombre se había portado muy atenta con ella en todo momento. No se había despegado en ningún momento de ella, pero aun así no podía dejar de evitar el sentirse un tanto asfixiada, hasta cierto punto, le recordaba a Gabriel, los primeros días de conocerlo, pero con la única diferencia de que él no buscaba hacerle daño, sino más bien protegerla. O al menos, eso creía ella.

Una vez que terminó de ponerse las botas del traje -en verdad odiaba aquel atuendo, solo para poderle checar las costillas, tenía que quitárselo todo por completo-, intentó incorporase de la cama de exploración, pero el gran cuerpo de Steve, junto con sus enormes brazos que la rodearon, se lo impidieron.

— ¡Hey! — se quejó ella mientras lo confortaba cara a cara, dándose cuenta de la poca distancia que había entre ambos rostros.

Sophie pudo sentir como la respiración del soldado le rozaba la piel de forma que la hacía estremecerse, hasta el punto de hacerla sentir incomoda. Los ojos azules del Capitán pasaron de ver los de ella y fueron descendiendo lentamente hacia sus labios, los cuales los tenia entre abiertos mientras respiraba a través de ellos. Ella cerró sus ojos y cerró la boca para después girar su rostro hacia su costado mientras recargaba su espalda en la pared.

Aquello había sido totalmente incómodo para ella, solo por el hecho de que supo a donde hubiera podido llegar aquello de haber obedecido a su cuerpo, el cual le pedía a gritos que se lanzara sobre aquel hombre, pero, gracias a Dios, su mente dominó y regañó con furia a su cuerpo. "Él no es Loki" se dijo a sí misma, y como él no era Loki, ella no podía amarlo como amaba a Loki, como tampoco podía hacer nada de aquello con él.

La puerta del consultorio se abrió, haciendo que ella abriera sus ojos de golpe y posara la vista hacia la entrada donde un joven, el cual no podía ser más de cinco años más grande que ella, entró con una carpeta y una gran sonrisa en su rostro. Buscó con la mirada al rubio y lo encontró recargado en la pared con los brazos cruzados. ¿Cuán rápido podría ser aquel hombre?

— ¡Gracias a Dios, doctor! — exclamó Sophie mientras alzaba los brazos y trataba de simular un tanto de molestia y fastidio. — ¿Podría explicarle a este hombre que ya estoy bien y que me puedo incorporar sin su ayuda? — lo señaló con su índice mientras Steve solo alzaba la cabeza, le regalaba una sonrisa y negaba con la cabeza.

El hombre que recién entraba propicio una pequeña risa para después acercarse a ella y abrir la carpeta para comenzar a leer el contenido de esta.

— Pues vera... — comenzó con duda el hombre.

— ¡Por favor, yo también soy médico! — el hombre alzó la vista de la carpeta y observó a Sophia con una ceja alzada. — Ahórrese la paja y dígame lo que tengo con lenguaje técnico.

El hombre de cabellos castaños parpadeó por unos instantes para después soltar una ligera sonrisa y volver a posar sus ojos en los papeles que tenía en las manos.

— Ese es el problema señorita Lerman, — comenzó el doctor con voz seria — usted no muestra ningún daño en ninguna área de su cuerpo — alzó su vista y la enfocó en Sophia. — Usted está más sana que todos nosotros.

— ¿Cómo es eso posible, si hace un momento tenía un dolor como si se tratara de una costilla rota?

— ¡Ahora si lo aceptas! — exclamó un tanto sarcástico el soldado.

— ¡No estamos discutiendo eso! — le recriminó ella. — La cuestión aquí es, ¿Por qué no tengo nada y por qué me siento tan agotada?

— Eso podría explicarse por tu reciente caída precipitada por un abrazo tan amoroso por parte del amargado de Rodolfo el Reno.

Los tres sujetos giraron su cara hacia la puerta de entrada, de dónde provenía aquella voz. Y Sophia se encontró con un hombre que nunca creyó encontrarse de nuevo y mucho menos en esa situación.

— Hola Edward — le dedicó una mueca ella.

— Annette — regresó el saludo con una sonrisa burlona en el rostro. — ¿Qué tal tu vida?

— Bien, no me quejo — se encogió de hombros. — ¿Y tú?

— Con unos cuanto millones más — siguió con su sonrisa. — Oí lo de tus padres, mi más sentido pésame.

Sophia arrugó el ceño.

— Oí lo de tu mansión en Malibu, — le sonrió ahora ella con ironía — también lo siento.

— ¡Touche! — exclamó Tony mientras se acercaba.

Steve alzó la ceja confundido, mientras pasaba su vista de Sophie a Tony.

— ¿La conoces? — señaló a la mujer mientras veía al millonario.

Tony sonrió de lado mientras se quitaba sus oscuras gafas de sol.

— Mi empresa tiene relación con la empresa de sus padres, coincidimos en varias reuniones — respondió mientras se llevaba las manos a los bolsillos del pantalón.

— ¿Coincidimos? — elevó dos octavas su voz, la cual era de total enojo. — Más bien diría que me perseguías en la mayoría, Stark.

— Vamos, mi hermosa Annette, — comenzó mientras sacaba una mano del bolsillo y tomaba una de las manos de ella para besarla — deja de lado mis errores y mejor enfócate en el tiempo que convivimos felices.

Sophia rodó los ojos y retiró la mano de la del billonario. En verdad había olvidado lo muy fastidioso que podría ser aquel excéntrico hombre. No debía de negar que fuera divertido en ocasiones, pero en verdad, le debía muchas como para tratarlo así como si nada.

— ¿Annette? — sacó de sus pensamientos el soldado el cual interrogaba confundido mientras alzaba una ceja, en su rostro reflejaba la confusión de no saber qué era lo que estaba pasando.

Sophie se giró hacia su posición y le dedicó una amplia sonrisa.

— Es mi segundo nombre — dijo en su tono de voz normal. — Soy Sophia Annette Lerman, pero prefiero simplemente Sophie, — giró su cabeza hacia Stark y le dedicó una mirada de molestia — y eso es algo que Edward ya lo sabe.

— Al igual que tú sabes que soy simplemente Tony — se cruzó de brazos y alzo los hombros. — Prosigan con su discusión con el doctor.

Tanto el soldado como la mujer giraron hacia el doctor, el cual llevaba tiempo observando la discusión con una sonrisa en el rostro. A Sophie le pareció una persona muy alegre y demasiado joven como para trabajar ahí.

— Como les decía — pasó rápidamente las hojas con sus dedos, para después soltar un suspiro — no encontramos nada grave en la salud de la joven...

— ¡Perfecto! — exclamó Tony a la par que daba un aplauso, interrumpiendo al pobre joven. — Eso me confirma que ya puedo sacarte de aquí y llevarte a mi torre.

— ¿Qué? — cuestionó molesta ella mientras se ponía de pie en un salto. — ¡Yo no pienso ir a ninguna parte en donde tenga que estar junto a ti, no más!

— ¡Oh vamos Sophie! — recalcó el nombre el genio mientras se acercaba a ella y la miraba desde arriba, el cual solo le sacaba unos cuantos centímetros de altura. — Necesitas estar en constante revisión, agregándole el hecho de que debes de estar en custodia para un pronto interrogatorio.

— ¡No pienso ir a tu torre! — fijó sus ojos al hombre frente a ella y se cruzó de brazos. — Además aun no me han autorizado el alta...

— De hecho, porque no hemos encontrado nada, usted fue dada de alta hace unos minutos atrás.

— Mierda — suspiró ella en voz baja.

Stark le sonrió y agradeció al doctor.

— ¡Esta decidido! Tú vendrás conmigo a la torre al igual que Loki.

— ¿Qué?

— Serán mis invitados en mi torre y estarán bajo mi protección.

Sophia dio un suspiro mientras fijaba su vista al rubio que estaba a su espalda, el cual sonreía divertido ante la escena que se acababa de montar segundos atrás.

— No dejare que Stark te moleste — comenzó a decirle el rubio mientras se acercaba a ella y la tomaba de los hombros. — Vamos, sería un placer que fueras nuestra invitada.

— ¿Tengo opción? — preguntó con resignación mientras veía como el genio firmaba unos papeles y arreglaba unos asuntos con el doctor.

Sabía que sería un error ir a la torre, puesto que Tony también estaría ahí. Pero si Loki era trasladado ahí y ella se quedaba en aquella organización, jamás podría conversar, como era debido, con él.

Lo que tenía que soportar por arreglar las cosas con su chico.

***

Fury negó con la cabeza, con un semblante firme.

— No — comunicó su anterior gesto para darle énfasis a su negativa.

— ¡Por favor, Nicky! — chilló Stark. — Sabes bien que Loki no te dará nada de información con respecto a lo ocurrido.

— Es la única opción que me queda para obtener la verdad, puesto que tú te llevas a la otra fuente de información — arrugó el ceño y se cruzó de brazos.

— Cierto — asintió el filántropo mientras sonreía.

Sabía que convencer a Fury sería complicado, pero para Tony Stark, no había imposibles. Cuando él se proponía algo, lo lograba por cualquier medio.

— Además — agregó el hombre con el parche — ese dios nórdico tiene que pagar mucho por sus crímenes pasados. Por eso no pienso arriesgarme dejando a tu cuidado la custodia de Loki.

El celular de Stark vibró y este lo sacó de su bolsillo para después fijar su vista en el aparato.

— Demasiado tarde — dijo en tono serio. — El dios ya va rumbo a su celda en mi torre.

— ¿Qué?— exclamó anonadado el líder de la organización. — ¿Pero cuando?

Tony le sonrió carismáticamente para fijar su vista de nuevo al celular y darse la vuelta fuera de la presencia de Fury.

— Mientras tu yo discutíamos por lo de trasladar a la mujer a mi torre.

— ¡Stark, vuelve aquí, aun no terminamos de discutir esto! — gritó molesto el hombre mientras Tony lo dejaba atrás.

— Yo acabo de terminarla hace cinco segundos.

Y tras decir esto, desapareció de la presencia del líder de S.H.I.E.L.D., no sin antes escuchar su nombre proviniendo de los labios del mismo hombre a sus espaldas. Tony sonrió victorioso.

Tony Stark siempre obtenía lo que quiere.

***

En verdad, no había sido mucha diferencia el estar en la celda de la base de S.H.I.E.L.D. como estar en la de la Torre Stark. Para Loki seguía significando lo mismo: la privación de su libertad.

No es que fuera complicado el poder salir de ellas, puesto que su magia era superior a cualquier celda que el hombre de hierro pudiera construir. Hasta donde su conocimiento alcanzaba, según él, Stark no había conseguido lograr una celda a prueba de magia, ya que nunca había estudiado la magia como tal y, por ende, no conocía de ella.

Pero en realidad no importaba en cuál de las dos celdas se encontrara, pues al fin y al cabo, él tendría que huir para alejarse de Sophia y dejar de ser el causante de su muerte.

Según lo dicho por Uróboros, si seguía al lado de la mujer, a ella no le quedaría más destino que su propio descenso. Y no le gustaría vivir, el resto de su vida como mortal, con la culpa de haber sido el causante de su muerte. Supuso que sería mejor para ambos el solo limitarse a pasar como una "etapa de sus vidas". Al fin y al cabo, ella era una simple mortal que se había enamorado del dios nórdico de la destrucción y del caos, lo de ellos nunca hubiera ido mucho más allá.

Se sentó en el camastro y tomó el libro que le había llevado Tony el primer día que pasó en aquella celda. Lo hojeó un poco y se dispuso a volver a releerlo mientras esperaba el momento indicado para huir de aquella celda, no sin antes despedirse de aquella mujer que le había brindado un pequeño pedazo de felicidad a su negra existencia.

***

El cuarto que Tony le había dado era muy lujoso, tenía todo lo que podía desear de una habitación. Claro que no era como la que había en su departamento, puesto que la de su departamento era mucho más pequeña, pero aun así era cómoda.

Steve la había acompañado hasta aquella habitación y le había dado una pequeña bolsa la cual incluía un poco de ropa para mujer la cual ella podía utilizar a su antojo, cosa que agradeció ya que había comenzado a odiar el incómodo uniforme de S.H.I.E.L.D.

Lo que no terminaba de entender era por qué no le permitían salir de las instalaciones de aquella torre, según Steve le estaba estrictamente prohibido el si quiera asomar un cabello fuera de aquellas paredes que conformaban la torre. Le habían dicho que era debido a que era uno de los testigos presenciales del ataque de aquel monstruo a la ciudad. Pero aun así, no sabía de qué les podía servir una serie de fragmentos de recuerdos que su mente había almacenado de forma desordenada.

Pero lo que en verdad más le molestaba, era el hecho de que no podría ir por sus cosas personales, ni mucho menos avisarle a Sage de su estado -puesto que había olvidado su móvil en su casa y dudaba mucho que le fueran a prestar el teléfono de dicho lugar-. Tendría a todos innecesariamente preocupados.

Lo único que si agradeció de esos momentos, fue el haber tomado la decisión de dejar a Terry en la casa de sus padres en donde estaba siendo cuidado por la servidumbre desde hace más de dos años, puesto que si este lo hubiera acompañado en aquel departamento, seguramente hubiera pasado hambre y, posiblemente hubiera muerto.

Comenzó a reírse en voz baja. ¿Cómo es que había llegado hasta el pensar en su pequeño Corgi gales mientras estaba dentro de unos de los cuarto de Stark?

Tomó algo de la ropa que había en la bolsa que le había traído Steve y comenzó a cambiarse para quitarse aquel incomodo traje. Una vez que se puso algo más cómodo, fue directamente hacia la cama y, sin necesidad de quitar las sabanas, se lanzó sobre esta y se dispuso a tratar de conciliar el sueño, ya que se sentía en extremo cansada y no sabía el porqué. Pero, por obvias razones, no aceptaría el hecho de que el cansancio la estaba tumbando para que la volvieran internar, puesto que algo que odiaba de los hospitales era el hecho de ser ella la interna ya que le recordaba el día en que ella despertó y se enteró de que todo lo que había amado en su vida había dejado de respirar, y todo por culpa de un hombre con casco de cuernos, que al paso de dos años, ella había terminado enamorado de él.

Se acurrucó en la cama y, abrazando una almohada, cayó en un profundo sueño.

***

Se incorporó de su camastro -una vez que fueron más de las doce de la madrugada-, cerró el libro y dio un prolongado suspiro. Ya habían pasado más de un día y la chica no había ido a visitarlo. Eso solo le hizo suponer varias cosas: 1) que le habían prohibido ir a visitarlo, 2) que ella se negaba a verlo, por lo que le había hecho; o 3) que no podía verlo puesto que su misma salud se lo impedía. Pero fuera cual fuera el motivo, él quería suponer que se debía a que ella se encontrara indispuesta por motivos de salud y eso lo tomó como motivo suficiente, como para partir de su lado.

Fijó su vista a una de las cámaras que había en su celda, le sonrió retadoramente y, en una ráfaga de desafío de la autoridad, le hizo una seña obscena con su dedo corazón y desapareció de la vista de aquel aparato.

***

Señor — comenzó con un leve tono de preocupación la IA de Stark.

Algo que caracterizaba a Tony Stark, era el hecho de que nunca respetaba sus horas de sueño, puesto que siempre se la llevaba encerrado en su taller haciendo una invención nueva o haciendo mejoras en su armadura. Pero cuando disponía a dormirse a las horas adecuadas para dormir, todo el mundo sabía que estas eran sagradas y, por ende, nadie debía de interrumpirlas. Todos conocían aquello, todos, inclusive su IA personal.

Pero para que JARVIS lo hubiera despertado a esas horas, debía de haber algo importante, ya que estaba seguro que su mayordomo virtual no lo despertaría par cualquier simpleza.

— ¿Qué ocurre...JARVIS? — dijo somnoliento, mientras se masajeaba la cara intentando el despabilarse.

Escuchó un pequeño quejido a su costado y vio como Pepper se giraba hacia su otro costado, dejando a la vista su increíble y tersa espalda desnuda, cosa que hizo sonreír al filántropo ya que le había recordado la increíble sesión de sexo prometida que su increíble novia le había brindado aquella noche -debió de aceptar que si Pepper hacia aquellos exóticos bailes para enviarlo a la cama para que durmiera más seguido, se la llevaría más en la cama que en su taller, y no solo él, cualquiera se hubiera lanzado a ella en la primera provocación-.

Tomó la sabana y se cubrió más su entrepierna, no por evitar que alguien lo viera, puesto que el único que podía verlo era su asistente personal el cual era una simple máquina que lo había visto en peores condiciones, sino más bien lo hacía por puro hábito.

Señor, debo informarle que el Señor Laufeyson ha escapado de la celda — soltó con una voz etérea.

Tony pestañeó un poco y dio un profundo bostezo mientras llevaba sus pies hacia el borde de la cama.

— Y ¿hacia dónde se ha ido? — preguntó un poco más preocupado.

Desapareció de su celda y reapareció en la habitación de la señorita Lerman, Señor.

Tony gruñó bajo para después negar levemente con la cabeza gacha y una sonrisa en la cara.

— ¿Y para eso me despiertas, JARVIS? — no hizo ningún esfuerzo para ocultar su molestia hacia la situación. — Mientras que Loki no abandone la Torre, no es emergencia nacional. Es más, — se volvió a acostar y comenzó a taparse de nuevo con las sabanas — mientras este en la compañía de Sophie, te puedo asegurar que la única emergencia que habrá será por los gritos que aquella mujer suelte mientras que el dios del caos la corone con su "cetro del destino".

Se acomodó de nuevo en su cama y cerró sus ojos.

— Así que mientras no abandone la torre completamente solo, te pido, por favor, que no molestes JARVIS.

Muy bien señor.

Y dicho esto, Tony trató de volver a conciliar el sueño.

***

El cuarto era muy amplio. No podía negar que estaba muy bien adecuado para una persona como Sophia.

Buscó con la mirada a la mujer y la encontró hecha un ovillo en la cama. Podía ver como miles de colchas cubrían su cuerpo. El clima de aquella ciudad había sido muy frio, pero no suficiente como para afectar a Loki, pero al parecer si para la mortal que tenía frente a él.

Se acercó a la cama por uno de sus costados y, para su sorpresa, el ovillo que había visto sobre aquella cama no eran más que almohadas acomodadas de forma que simulaban ser su cuerpo. La respiración del dios se aceleró por unos segundos por la preocupación por conocer el paradero de la mujer. Pero su corazón se contrajo, por el alivio y el susto en partes iguales, al escuchar una puerta abrirse detrás suyo, junto al sonido del agua correr después de haber tirado de la palanca del retrete.

Giró sobre sus pies y se encontró con Sophia, la cual vestía un ligero pijama de franela de color azul, la cual le quedaba holgada y parecía ser muy cómoda.

Ella lo observó anonadada por unos segundos, para después sonreírle. Cerró la puerta tras de sí, para después accionar un botón que hizo que la luz de la habitación fuera apenas tenue.

— Pensé que no podías salir de tu celda — le soltó mientras se acercaba a él a paso lento, mientras arrastraba su pie derecho al caminar.

Cuando pasó frente al hombre, este pudo notar como es que su alegre cara se había comenzado a demacrar, haciendo que sus finas facciones se vieran un tanto puntiagudas. Logró ver que bajo sus ojos había unas ligeras manchas oscuras y que sus mismos ojos se hallaban hundidos en su zona. Su piel era de una tonalidad más amarillenta y su hermoso y vivo cabello había comenzado a perder ese brillo que siempre había amado ver.

No pudo evitar el entre abrir un poco la boca por la sorpresa. ¿Tan rápido había comenzado consumir su vida la magia y el vínculo?

— Nadie sabe que estoy aquí más que tu — cambió sus palabras en el último momento, puesto que no se atrevía a preguntarle por su estado de salud ya que se sentiría más culpable.

Ella se fue a sentar, con algo de dificultad, a los pies de la cama y le dedicó una radiante sonrisa.

— Y, ¿a qué me debo este honor de que su majestad venga y me visite? — preguntó ella en un tono sarcástico.

Loki suspiró y posó su vista hacia otro punto, ya que no tenía el suficiente valor para verla en aquel estado tan decaído. Eso lo impulsó a ser más concreto y salir rápido de aquel lugar para dejarla sola.

Ya tenía todo planeado. Ya sabía a donde iría y que es lo que haría. Tenía un plan y debía de ajustarse a él lo antes posible.

— Vengo a... — dudó por unos instantes, se lamió los labios y decidió proseguir. — Vengo a despedirme.

Giró su rostro para encararla y logró ver en ella una pequeña chispa de sorpresa, pero aquella sonrisa no desapareció nunca de su rostro.

— Así que me abandonas — soltó tras un bufido mientras agachaba la mirada.

— Ya no puedo permanecer aquí — comenzó Loki mientras comenzaba a ir de un lado a otro con pasos lentos. — Soy un dios y mi libertad no debe de ser condicionada por unos simples mortales.

— Loki, dime que me está pasando — soltó ella sin dejar tiempo entre la última palabra de Loki y la primera suya.

El hombre se detuvo en su caminar y fijó la vista en la chica.

— ¿Disculpa?

— ¿Hay alguna relación de mi salud con tu huida? — los ojos de ella se posaron sobre él y se abrieron suplicantes. — Quiero la verdad, Loki.

— En realidad, — comenzó una vez que tragó saliva — no me interesa para nada tu salud.

— ¡Basta de buscar maneras de herirme, Loki! — se puso de pie y se posó frente a él. — Te conozco bien y sé por dónde van estas palabras tan hirientes. ¡Quiero la verdad! ¿Qué me está pasando?

El aludido solo soltó un suspiro. Ya no había por que seguir ocultando las cosas, aquella mujer había descubierto todo y tenía derecho a conocer la verdad. Pero por más que él quería soltarla, no podía, puesto que no quería herirla. La mejor forma de hacerlo era que ella se desencantara de él y que sufriera por su culpa un tiempo, para que después buscara otro amor en que refugiarse.

— Por lo que veo, esta muy decaída — soltó con sorna.

Ella arrugó el ceño y apuñó las manos. Se acercó hasta el dios y lo empujó con la poca fuerza que ella aun contenía.

— ¡Me estoy muriendo idiota! — chilló mientras unas lágrimas resbalaban por sus mejillas. — ¡Y nadie sabe darme razón del porque!

Loki sonrió de miedo lado.

— Supongo que no son tan inteligentes.

Ella llevó sus manos hasta su cara y comenzó a tallársela fuertemente, mientras no dejaba de derramar lágrimas de sus ojos. Tras unos instantes, posó su vista furiosa hacia el dios.

— ¿Por qué me salvaste aquel día? — preguntó en un tono de voz más sombrío.

— No merecías morir de aquella forma — simplemente, se encogió de hombros.

— Ni tampoco vivir así... — giró su rostro hacia su costado para después abrazarse a ella misma. — Yo ya había tomado mi decisión...

— Y esa decisión, ¿se podría saber cuál era? Porque no veo que te sea tan malo el que te haya salvado.

— Yo ya había decidido morir — sonrió de medio lado.

Loki dejo de lado su frialdad y comenzó a sentir como el corazón se saltaba unos latidos. ¿Acaso había escuchado bien: ella quería morir?

Había escuchado de los propios labios de ella que ya había pensado, en más de una ocasión, el atentar con su vida -de hecho, él mismo había vivido aquella etapa suya-, pero no entendía por qué ahora ella buscaba la muerte. ¿Qué ganaba con perder la vida?

— ¿Y por qué habías decidido morir? — preguntó el con curiosidad mientras se acercaba más a ella.

— Ya no hay nada en mi vida que pueda tener sentido, ¿sabes? — comenzó ella mientras comenzaba a caminar en círculos alrededor del hombre. — Mi vida había llegado a un punto existencial en el que había perdido mi rumbo y mi sentido de vida. Hasta que llegaste a mi vida he hiciste lo que más te complació con ella. Le diste un nuevo sentido, pero uno muy enfermizo.

"Las destruiste, la comenzaste a levantar, sanaste las partes heridas, solo para volver a abrirlas y colocar el dedo en la llaga — tomó un poco de aire, para después posar el rostro sobre el Jotun y mostrar como sus lágrimas corrían por sus mejillas sin detenerse. — Habías construido unas hermosas y limpias ilusiones, y tú mismo te encargarse de destruirlas, una a una.

— No me lo agradezcas — soltó un tanto contrariado el dios.

Ella le tomó del cuello del atuendo que estaba usando y lo zarandeo por unos segundos, con la poca fuerza que aún le quedaba.

— ¡Y ahora te vas, dejándome casi al borde de la muerte! — soltó exaltada, su voz apenas se notaba alterada por la poca fuerza que tenía. — Al menos, ten la maldita hombría de decirme que es lo que está pasándome.

Loki la miró fijamente a los ojos y se compadeció de ella. Tenía derecho a saber la verdad, ella más que nadie.

— Te estas muriendo — le dijo tras un prolongado suspiro. — Entre tú y yo existe un vínculo que está provocando que vayas decayendo poco a poco.

Ella abrió expectante los ojos y pestañeo varias veces seguidas mientras parecía asimilar toda la información.

— ¡Pero, alégrate! — trato de imitar un tono de voz más animado, pero por el mismo dolor de ver a la mujer que amaba de aquella forma, no lo logró. — Si me voy de tu presencia, puedo salvarte la vida. Dicho vinculo, se debilitara.

Sophia lo miró por unos instantes con los ojos muy abiertos, para después soltarle las prendas y girarse hacia otro lado.

— Así que me estas matando y te marchas — dijo con un leve tono de ironía. — Al menos ten los pantaloncitos para hacerte responsable de tus actos.

— ¡Me estoy haciendo cargo! — alzó la voz mientras se llevaba una mano al pecho, como señalándose. — Por eso he decidido irme, es lo mejor para ambos.

La mujer lo encaró y alzo una ceja, molesta.

— Si todo esto es para concluir tu trabajo de hace dos años — tomó un cuchillo que había sobre una bandeja que parecía ser de comida y lo posó sobre su cuello mientras sujetaba una mano de Loki, la cual llevó hasta su cuello y lo obligó a tomar el utensilio. — ¡Vamos! Concluye tu trabajo de una puta vez. ¡Lo he estado deseando desde hace mucho!

La mano del Jötun comenzó a temblar ante aquellas palabras. En verdad, Sophie se encontraba igual, o hasta más, roto que él. ¿Tan lastimada estaba que buscaba la muerte tan desesperadamente?

Que equivocado estaba al venir hasta ella y tratar de convencerla que su separación era lo mejor para ambos y que ella podía encontrar a cualquier hombre que la pudiera ser feliz. Ambos estaban conectados de una forma tan obsesiva que se estaban destruyendo con esa separación tan estúpida. Loki se había intentado arrancar una parte de él para poder irse y dejarla a ella. Y ella se estaba desmoronando y perdiendo toda cordura al saberse abandonada por él.

Cierto, todo aquel drama era por ella, porque la quería viva, quería que disfrutara de todo el tiempo que le quedaba como humana para que cumpliera sus sueños e hiciera lo que más le pareciera. Pero en verdad le parecía estúpido que un vínculo que había sido creado para fortalecer la unión entre dos personas, estuviera matando a una de ellas. Le parecía en verdad tan ilógico. Todo ese drama había causado más que discusiones, peleas y distanciamientos entre ellos desde el día en que Thor los había encontrado en aquel establecimiento. No sabía el porqué, pero el solo recordar aquellas peleas entre ella y él le hacía sentir náuseas y un terrible dolor de cabeza.

Y fue ahí que comenzó a generar una loca idea. Tal vez era posible, tal vez no. Cabía la ligera posibilidad de que todo aquella decadencia de la mujer, no se debiera, sino más y menos, a todas aquellas peleas. Tal vez el vínculo los comenzara a dañar a ambos como una indicación de que no deberían de distanciarse, y en su caso, que no debían de pelear.

La idea le pareció ridícula y remota, pero se quiso aferrar a ella, porque no quería alejarse de Sophie, el solo hecho le hacía sentir como si tuviera que despedirse de una de sus extremidades. Y tal vez, eso ya fuera así, porque la mujer se había vuelto una parte importante de él.

Sophie acercó más el cuchillo a su cuello y este cortó la amarillenta piel de ella haciendo que sangrara, mientras ella solo cerraba sus ojos.

— Vamos, mátame — comenzó con voz decidida mientras se acercaba más al Jötun. — Sera lo mejor para todos, una carga menos con la que lidiar.

Y, tomando esas palabras, el dios le arrebató el cuchillo de las manos y lo lanzó lejos de ellos, solo para después sujetarla a ella de la cadera y plantarle un fuerte beso en los labios.

Al simple roce de aquella suave piel, el dios sintió como todo su cuerpo comenzaba a temblar. ¿Cómo carajos había vivido tantos días sin el sabor embriagante de aquellos labios? Los había ansiado con locura, solo que él no se había percatado de ello hasta que los volvió a saborear. En verdad, el simple sabor y olor de la piel de aquella mujer lo había comenzado a volver loco.

Ella comenzó a golpearlo en el pecho, en un intento inútil por poner resistencia. Pero el dios había acordado no ceder hasta que ella cediera ante sus brazos. Sujetó con más fuerza a la mujer y comenzó a profundizar más el beso. Deslizo su lengua por los labios de ella, solo para después morderlos y hacerla caer ante aquellas muestras de afecto. Algo que fue de mucha utilidad, puesto que tras lo ocurrido, ella comenzó a corresponderle a su beso con una intensa hambre que reconoció en él mismo.

A pesar de su baja estatura, ella había pasado a rodear su cuello con sus brazos en una búsqueda por tratar de profundizar el beso. Ambos habían comenzado a abrir sus bocas en perfecta sincronía, a tal grado que Loki nunca vio venir aquella mordida por parte de la mortal. Lo cual provocó que el dios, el cual había comenzado a pasear sus manos por toda la espalda de la mujer, apretara con fuerza la parte de su cuerpo en donde había dejado sus manos.

Sophie comenzó a dar unos pasos hacia atrás, haciendo que Loki la siguiera. Ambos se tumbaron sobre la cama, donde el dios optó por separar sus labios de ella y tratar de recuperar con ansías el aire del que se habían privado.

Observó por un instante sus bellos ojos color avellana y se percató que habían recuperado aquel brillo tan singular en ellos. Posó sus manos sobre cada lado de ella y se sostuvo con ellos a una distancia considerada, mientras ella no soltaba su cuello.

— Así que — comenzó entre cortadamente, entre jadeos, mientras intentaba recuperar el aliento, — ¿significa que me perdonas por lo de hace dos años y por lo de hace unos días?

Ella sonrió de medio lado y soltó su cuello para comenzar pasear sus manos sobre la armadura que estaba sobre su pecho.

— Si lo que querías era terminar en todo esto, no pudimos haber evitado el drama e ir directamente a la acción — el dios no pudo evitar reírse por el comentario para después negar con la cabeza. Ella dio un ligero suspiro. — Si, significa que te perdono.

Sophie le sonrió y, de manera inesperada, enredó en las caderas del dios sus dos marcadas y bien formadas piernas, mientras tiraba de él para acercarlo más a ella.

— No creo que sea correcto — comenzó Loki mientras pasaba una de sus manos por la pierna de ella, — comenzar algo como esto a sabiendas de que te estas muriendo por mi culpa.

— Deja eso de lado — le sonrió ella mientras lo jalaba del cuello y depositaba pequeños besos por toda su cara, — que en el momento en que comenzaste a recorrer mi espalda con tus manos, todo cansancio se ha desvanecido.

Y tras decir aquello se lanzó y mordió el cuello del dios, lo que provocó que este soltara un gemido y apretara una de las redondeadas y prominentes nalgas de ella, para después lanzarse sobre sus labios. Si algo adoraba de la anatomía de aquella mujer era que, tanto sus caderas como sus nalgas eran muy prominentes y eran algo que, por más que lo negara, le atraían mucho de ella.

Él la comenzó a guiar por la cama, para después pasar una mano por la espalda de ella y atraerla más hacia él, mientras que con la otra mano comenzaba a descender, por encima del pantalón de franela, hasta su pelvis, donde comenzó a acariciar aquella zona primero con movimientos ligeros, lo cual hacia que ella comenzara a estremecerse entre sus brazos.

Sus labios seguían degustando con locura los de ella, hasta que comenzó a descender por su mandíbula hasta que llego a su cuello. Comenzó con pequeñas lamidas para después comenzar dar una que otra mordida, lo cual hacia que la mujer diera unos ligeros gemidos, haciendo que la poca cordura del dios se esfumara.

En un arrebato de fuerza, la mujer lo hizo girar sobre si y quedar de espaldas sobre la cama y con ella sentada sobre de él, rodeándole con sus piernas. Sophia lo observó por unos instantes, para después dedicarle una sonrisa pícara y lanzarse de nuevo contra los labios de dios, mientras ella misma guiaba las manos de este por sus caderas hasta llegar a la parte baja de su camisa. Aquello lo tomó como señal de que aquel juego debería de terminar y deberían comenzar con algo mucho más placentero.

El dios tomó la camisa de ella y se la arrancó de tajo y la lanzó fuera de su vista. La necesitaba tener, frente a él, como era realmente.

Agradecía a todos los dioses que aquella mujer había decidido quitarse aquel sujetador tan complicado de utilizar, porque en verdad no sabría qué hacer si tuviera que volver a quitar aquella prenda.

Ella sonrió mientras cerraba sus ojos y daba un profundo suspiro. Loki se deleitó por un momento por aquella maravillosa vista, pero hubo algo que le llamó un poco la atención, su collar colgaba de su cuello, cosa que lo hizo sonreír. Los pechos de aquella mujer no eran tan pronunciados, pero estaban bien formados, cosa que hizo sonreír de manera picara al dios de las travesuras, lo cual lo hizo pensar en hacer honor a uno de sus tantos nombres, atrajo a la mujer hasta él y comenzó a darle besos y mordidas por todo el cuello, llegando hasta descender hasta sus pronunciados pechos, los cuales comenzó a lamer y a juguetear con su pequeños pezones, provocando que la mujer gimiera en su oído, provocando una cierta reacción en la anatomía del dios.

— Eso... eso es injusto — soltó entre jadeos la mujer mientras intentaba respirar de manera más prolongada, — tu estas completamente vestido y yo ya estoy semidesnuda... — el dios soltó unas ligeras risas mientras no apartaba la cara del pecho de aquella mujer. — Debería... debería de haber una regla sobre el permanecer vestido durante el sexo...

Loki separó su cara del pecho de la mujer y posó sus ojos en los de Sophie. Le sonrió en son de burla y jaló un poco de aire.

— De haber sabido como quitarme toda la armadura, desde hace unos minutos atrás ya me hubieras desvestido — alzó una ceja y remarcó más su sonrisa.

Ella lo miró con reproche y se sentó de nuevo sobre el hombre con los brazos cruzados. Loki logró vislumbrar, gracias a la poca luz que había en aquella habitación, como las bolsas bajo sus ojos comenzaban a disminuir poco a poco, hasta desaparecer.

"Así que una simple sesión de sexo hacía falta para que ella recuperara la salud" pensó mentalmente mientras se reía y comenzaba a recrear en su mente todo lo experimentado hasta ahorita en aquella noche, con la intención de que Uróboros lo viera y cerrara su maldito hocico y viera lo equivocado que estaba.

Enfocó sus ojos en el rostro molesto de Sophie y, tras dedicarle una sonrisa, sujetó las manos de ella y las condujo hasta la armadura de él, haciendo que ella comenzara a quitársela.

— Yo te guiare — le dijo con un tono de voz grave haciendo que las mejillas de ella se sonrojaran. — Podría habérmela quitado con magia, pero le quitaría lo erótico y lo divertido.

Sophia se relamió los labios mientras negaba con la cabeza.

Comenzó el juego entre ambos: ella intentando quitar la armadura mientras él solo la acariciaba por toda la espalda desnuda y depositaba uno que otro beso sobre su vientre.

Una vez que ella le había quitado toda la parte superior de la armadura y de sus prendas de una forma tan seductoramente lento, siguieron con todo aquel juego erótico que estaba comenzando a enloquecer a ambos. Rodaron, varias veces por la cama, en un arrebato de lujuria por arrancarse la parte inferior de sus prendas.

Cuando ambos estuvieron desnudos, no pudieron evitar el contemplarse detalladamente. Podían apostar que ambos habían soñado con un momento así entre ambos, en donde ni el pasado, ni mucho menos el futuro, les importara. Lo único relevante era el ahora, lo que estaban sintiendo, lo que estaban viviendo, lo que estaban experimentando.

Loki no pudo esperar más y, mientras ella lo rodeaba con sus piernas alrededor de sus caderas, entró de manera salvaje en ella, provocando que ella soltara un potente gemido que se volvió como droga en los oídos del dios.

Se habían unido, ahora estaban conectados y el Jötun pudo sentir como todo su juicio se enfocaba en ella, en sus facciones, en sus jadeos y en sus movimientos. Ya nada importaba más lo que estaba viviendo en eso momentos.

Esa noche, sin ni siquiera saberlo, ambos seres habían completado, por fin, un vínculo que ambos habían decidido hacer, pero nunca culminar, hasta esa noche.

***

— ¿Es enserio? — preguntó ella mientras soltaba ligeras risas por la revelación que acababa de hacerle el dios.

— Si — soltó en un suspiro el hombre mientras se hundía más en la cama. — Tuve tres hijos: uno es una serpiente, uno un caballo de ocho patas y el otro es un lobo.

Ella sonrió.

— Pensé que esa parte de la mitología era falsa.

— Es lo mismo que yo deseo — volvió a soltar otro suspiro.

Sophia se acomodó más sobre el pecho desnudo del dios, buscando escuchar con más detalle sus reconfortantes latidos del corazón. Ella no era muy experimentada en ese tipo de cosas, pero, debido a sus experiencias anteriores, podría asegurar que aquello había sido su mejor sexo. Por un momento creyó recordar todos los apelativos con los que se le conocía a Loki: "Herrero mentiroso", "dios astuto", "Transformista", "El astuto", "Viajero del cielo", "Caminante del cielo", "Mago de las mentiras", "Dios de las travesuras", "Dios del caos", "Dios de las mentiras", entre otras, pero por ninguna parte estaba escrito "Dios del Sexo", título que le sentaba muy bien y lo tenía muy bien merecido.

¿Cómo es que una discusión que se había dado por un "hasta nunca", había terminado de aquella forma? En verdad, era algo que no le importaba, pero agradecía aquello, lo agradecía con todo su ser. Puesto que su miedo a cualquier intimación con un hombre se había erradicado y todo gracias al dios sobre el que ella estaba recostada, el cual se encontraba desnudo con una mano acariciando el cabello de ella y la otra bajo la almohada.

— ¿No quisiste tener esos hijos? — preguntó un tanto somnolienta, la sesión de sexo la había agotado, pero pues era de esperarse, el estar teniendo sexo desde la media noche hasta casi las cinco de la mañana podría agotar a cualquiera. Pero por lo que podía ver, el dios aun tenia energías para más.

— ¿No leíste acaso los libros? — dijo carente de emoción. — Son monstruos y yo nunca decidí tenerlos.

— ¿Entonces, es cierto que tú eres la madre de algunos, cierto? — soltó unas risas ella mientras metía una mano por debajo de la espalda de él y comenzaba a aferrarse más.

— ¿No tienes algo más humillante que preguntar? Como... no sé, ¿mis antiguas relaciones? — preguntó con fastidio.

— ¿Qué hay de vergonzoso en Sigyn?

Loki soltó unas ligeras risas.

— Lo de Sigyn no es cierto — comenzó el dios mientras soltaba de vez en cuando unos bufidos. — Ella... solo es bonita.

— Eso me quita un gran peso de encima... — expuso ella tras un suspiro. — Pensé que me había metido con un hombre casado.

— Yo soy un hombre libre que nunca se ataría de aquella forma...

— Y aun así, tienes un vínculo conmigo... — ella se incorporó y se posicionó sobre el pecho desnudo del dios, el cual era delgado pero con sus músculos bien marcados. En verdad, el hombre era realmente atractivo. — ¿Podrías explicarme más sobre el vínculo?

El hombre cerró los ojos por un momento y puso sus manos sobre las caderas de la mujer mientras le plantaba un beso en la frente.

— El vínculo está ligado al collar que tu usas — llevó su mano hacia el collar que colgaba del cuello de ella, para después llevarla hasta su brazalete, — como también está ligado a mi brazalete.

— Entonces, ¿se basa solo de estos artefactos? — soltó ella mientras se giraba y se recostaba de lleno sobre el cuerpo de Loki, mientras tomaba el collar entre sus manos y lo comenzaba a inspeccionar.

— Si — dijo muy secamente el hombre. — Y te agradecería que no hicieras ese tipo de movimientos sobre mí.

Ella sonrió divertida ante lo que le dijo y comenzó a menear sus caderas sobre el hombre, sintiendo en su piel el miembro del hombre el cual parecía animarse un poco ante aquellos movimientos.

Loki gruñó entre molesto y divertido, aprisionó a la mujer entre sus brazos y acercó sus labios a su oído.

— Te lo advertí.

Y dicho esto, giró con la mujer en brazos, le comenzó a morder la oreja y empezó a pellizcar sus costados provocando que la mujer soltara unas pronunciadas carcajadas.

— ¡BASTA! — gritaba ella mientras se retorcía entre los brazos del dios entre risas y llanto. — Deja... deja esto... basta... ter-termina de decirme... lo de... lo del vínculo... — las palabras salían entre risas mientras evitaba ahogarse por su propia falta de aire.

Loki le ronroneó en el odio para después depositarle un beso en su hombro y dejar de pellizcarle sus costados.

Ella comenzó a respirar agitadamente mientras intentaba regular su propia respiración. Había quedado bajo el pesado cuerpo de Loki, el cual la estaba aprisionando con sus bien formadas piernas y sus fornidos brazos. Giró su cabeza, buscando poder captar la mirada del dios, pero este tenía los ojos cerrados y había comenzado a respirar muy pausadamente. Se veía tan relajado y calmado que no quiso seguir insistiendo en el tema y decidió imitar al hombre.

Cerró sus ojos e intentó conciliar el sueño.

— El vínculo — comenzó con una dulce y seductora voz — hace que nuestras vidas estén unidas, que nuestras almas se entrelacen de por vida. El vínculo hace que nos complementemos: lo que me hace más fuerte, te haga más fuerte a ti y viceversa.

"Pero el vínculo no se da si nosotros no lo decidimos — tragó saliva y escuchó como se pasaba la lengua por los labios. — Es una tradición en Asgard que todos los matrimonios estén vinculados. Se dice que si uno muere, el otro lo seguirá.

Ella sonrió, pero sin abrir los ojos. Se acurrucó más en los brazos del hombre y dio un pequeño suspiro.

— Y ¿eso es lo que te hace estar tan relajado? — preguntó divertida ella.

El hombre negó con la cabeza lentamente.

— Lo hace el hecho de que ya no estés muriendo — sus palabras sonaron pesadas y arrastradas, como si hubieran salido muy forzadamente, pero ella podría sentirlas sinceras, carentes de toda mentira. — Te ves muy repuesta. Tu piel ha dejado de ser tan amarillenta y fea — le decía mientras acariciaba las caderas de ella con una de sus manos.

— Se le llama estar muriendo, no estar fea. Pero gracias por el detalle, querido — le reclamó ella con leve sarcasmo.

El dios bufó levemente y la atrajo más hacia él.

— Necesito dormir. Ya — le indicó ella mientras sentía que el sueño la comenzaba a vencer.

— Duerme, te veré mañana — le susurró él en su oído para después darle una pequeña lamida por el cuello y le depositaba un beso en su oreja.

Aquel gesto hizo sonreír a Sophia, aunque fuera muy provocativo, lo sentía muy tierno y sensual. Le hubiera gustado poder corresponderle a aquel gesto, pero en verdad se sentía cansada y necesitaba dormir. Y sentía que si no dormía, aunque fuera unas horas, ahora si se moriría, no por un vínculo mágico que había hecho con un dios nórdico, sino por tener sexo con dicho dios que parecía ser insaciable.

— Te amo, Loki — soltó ella mientras caía rendida en los brazos del dios.

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro