Capítulo 19 (Pt. 1)
DESPERTAR
— Aun no despierta — soltó levemente mientras trataba de calmar las cosas.
— No me interesa que esté inconsciente o no, ¡lo quiero encerrado! — gruñó mientras imponía su autoridad.
— Pero debe de reponerse de todo, no sería bueno para su salud...
— ¡Vamos, es un dios! No creo que le afecte el trasladarlo hasta aquí mientras solo duerme — expuso de la manera más despreocupada.
— Debo pedirles que, por lo menos por nuestra relación, lo dejen así como esta. Yo cuidare que no escape; y en el momento en que despierte, seré yo mismo quien lo entregue — aunque el volumen de su voz era bajo, por lo gruesa de su voz podía capturar la atención de todos. — Pero les pido, por favor, que al menos lo dejen descansar un poco, se lo merece.
Ambos bandos observaron al último emisor, para después enfocar su vista curiosa ante su figura de autoridad.
— Por desgracia — soltó en un suspiro, — no puedo discutir contigo — se encogió de hombros.
***
Agradeció el hecho de que esta vez no hubiera despertado precipitadamente, pero estaba molesto debido a que se hubiera despertado a consecuencia de que se sentía incómodo por todo lo que tenía encima de su rostro y a todo lo que estaba conectado.
Se sentido un tanto cansado, molesto. Retiro la mascarilla de oxígeno de su boca, ya que se estaba ahogando. Dejo libre una ligera tos y se puso a analizar toda la habitación con sus entrecerrados ojos.
El lugar era de color blanco, carecía de ventanas y solo había una puerta que daba acceso a la entrada y a la salida. Loki se encontraba recostado sobre una cama de sábanas blancas. Enseguida de esta, había unos aparatos que emitían un pitido molesto y constante, de los cuales salían unos tubos y cables que lo conectaban a él.
Frente a dichos aparatos, había un sillón en donde estaba recostado un dormido Thor, quien estaba cubierto con una sábana. Al ver la posición en la que estaba recostado y debido a que aún tenía heridas en el rostro sin curar, supuso que este no se había separado de él en todo el tiempo en que estuvo inconsciente, el cual podría aproximar a unos dos días, posiblemente.
Comenzó a incorporarse en su cama y escucho como de una de sus muñecas tintineaba una cadena. Sonrió ante aquello, aun inconsciente no lo dejaban de custodiar.
Fue muy sencillo, para él, desaparecer aquellas cadenas que lo retenían en la cama, se quitó todos los conductos y cables que alimentaban y anunciaban su estabilidad, respectivamente. Al quitarse todo aquello se percató de un pequeño conducto que había ignorado hasta ese momento. Levanto las sabanas para reiterar que era lo que él creía que era y se encontró con la maldita sonda que estaba conectada a su uretra y salía hasta una bolsa que contenía sus desechos urinarios. Eso sí era el colmo, pero confirmo sus sospechas de que ya llevaba más de un día postrado inconsciente sobre aquella cama.
La saco con cuidado mientras se mordía los labios, hasta cierto punto esto le parecía muy denigrante, pero suponían cuestiones de su salud, aunque él lo odiara; lo que realmente le parecía malo fue el hecho de que algún mortal se haya atrevido a tocar su miembro sin su consentimiento, aquello se lo pagarían y muy caro.
El dolor fue mínimo, una vez que termino de sacarlo.
Se puso de pie con cuidado, evitando el despertar a Thor, camino con pasos ligeros y salió de aquella habitación con cuidado.
Una vez afuera, comenzó a buscar el aura de Sophia, ya que le carcomían las ganas de verla, quería saber cómo había seguido tras lo ocurrido, puesto que desconocía como había tomado su organismo aquella curación tan precipitada.
Al sentirla, no dudo en transportarse hacia donde estaba ella. Se materializo en una habitación semejante a donde él había despertado.
La encontró recostada sobre una cama, conectada a varios aparatos y a sueros para alimentarla. Estaba profundamente dormida, su pecho bajaba y subía a un ritmo constante, lo cual lo alivió. Se acercó más a ella y llevo el dorso de su mano hacia su mejilla y comenzó acariciarle, evitando sacarle la mascarilla de la cara. Se veía tan hermosa y serena en aquellas condiciones, a lo cual el dios no pudo evitar el sonreír, en verdad amaba a esa mujer y no podía evitarlo, ni mucho menos las diversas reacciones que tenía su cuerpo al sentirla tan cerca.
Su corazón había comenzado a acelerarse, sintió un nudo en su estómago y comenzó a sentirse relativamente nervioso. Quiso poder suprimir aquella endorfina que había comenzado a generar su cerebro en aquellos momentos, pero aquella sensación le agradó y decidió mejor experimentarla. Parecía un adolescente en plena primavera, tan patético, pero aquello era provocado por ella, así que todo estaba bien.
Se inclinó hacia ella y llevo sus labios a su frente en un delicado beso. El roce se sintió tan cálido y suave, aquel sabor de su piel, el cual extrañaba, lo volvió loco. Pudo sentir como es que todas sus terminaciones nerviosas, en esa área, estallaron de felicidad al simple roce con su tersa piel.
No entendía cómo es que había podido amar a alguien de esa forma. Aquella mujer le había arrebatado el corazón y lo había hecho de su propiedad, había arrasado con su orgullo y le había generado ese sentimiento puro que le había hecho obtener de vuelta su magia, solo con el propósito de mantenerla con vida, lo cual era algo que quería hacer sin necesidad de ser condicionado con su magia.
Quería hacer lo mejor para ella, ser mejor. Ella lo merecía. Por lo tanto debía de hacer las cosas bien si quería iniciar bien.
Sintió una presencia a su espalda, por lo cual tuvo que despegar sus labios de su frente y erguirse para dejar de importunar.
— Sabia que estarías aquí — pronunciaron unos labios que él conocía bien. Giro sobre sus talones y se encontró con Thor, el cual parecía agitado.
— Siempre tan oportuno — soltó tontamente.
— ¿Quién es ella? — Loki no pudo evitar el reírse.
— ¿Acaso son celos los que logro escuchar?
El ceño del rubio se frunció, denotando confusión, tras parpadear unas cuantas veces seguidas.
— No son celos, hermano. Es curiosidad — intento sonreír, enfocó su vista hacia el cuerpo tendido de Sophia. — Es muy linda, por cierto.
Loki dejo de lado su sonrisa y miro con recelo al otro dios, mientras daba unos pasos en torno a él.
— ¿Que sabes de ella? — no se contuvo al demostrar lo que realmente sentía, en verdad, ya le daba igual aquello.
Thor se encogió de hombros.
— Solo que le salvaste la vida — respondió mientras se acercaba a la cama de ella y dejaba de lado a Loki.
El Jötun observo todo a su alrededor: todo era muy semejante a la habitación en la que él había despertado, hasta el sillón que estaba al lado de la cama, en donde reposaban unas sábanas y las maquinas...
Alto, ¿Unas sábanas? Al parecer, al igual que él, alguien había estado custodiando el sueño de aquella mujer.
Alzó el rostro en dirección al rubio mientras evitaba el casi lanzarse contra el mismo.
— ¿Quien ha estado aquí? — señalo el sillón mientras elevaba su tono de voz.
— Creo que el Capitán — elevó un poco las comisuras de sus labios en gesto infantil, — Rogers no se ha separado de ella desde que tú se la entregaste, o eso había escuchado. Se me hace extraño que ahora no esté aquí.
Los ojos de Loki se abrieron grandemente y estos pasaron de Thor, al sillón y al final al cuerpo tendido de Sophie.
Fue en ese momento que sintió una oleada de un sentimiento que él consideraba tonto e infantil: celos. Una parte de él lo hizo razonar y le recordó que fue él mismo el que le encargo dicha encomienda al soldado, incluso lo amenazó de muerte si algo le pasaba a la mujer, a su amada.
— ¿Quién es ella, hermano? — volvió a insistir el dios del trueno.
Loki lo ignoro rotundamente.
Comenzó a respirar pausadamente, buscando tranquilizarse y no hacer nada estúpido. Se había prometido, así mismo, el comenzar las cosas bien, sin más disparates y sin ninguna masacre, solo por poder ser digno de ella.
La puerta se abrió, haciendo que ambos dioses giraran hacia su dirección. En el umbral de la puerta, lograron ver al rubio en cuestión. Steve cargaba con una bandeja en sus manos, en la cual había platos con comida. Su traje había sido sustituido por una camisa a cuadros, unos pantalones color camello y una chaqueta de cuero color café oscuro. El soldado se detuvo en seco una vez que se percató de su presencia, haciendo que casi se le callera la bandeja que tenía en las manos. Los observó con asombro e intento continuar su andar hasta su respectivo lugar en el sillón.
— ¿Cómo seguiste, Loki? — preguntó mientras colocaba la bandeja en un pequeño mueble y él se sentaba en el sillón.
— Mejor — se acercó al capitán, pero se inclinó hasta Sophia y le tomó la mano en un pequeño apretón, para después empezar a acariciarle el dorso. — ¿Cómo sigue ella?
— Estable. No ha despertado aun.
Por más que la conversación fuera un tanto común, lo espeso del ambiente era inminente y era algo que a Loki molestaba. Sabía que era debido a su presencia, pero tenía que demostrar que el dueño de aquella mujer era él, y por ende él tenía más derecho al estar a su cuidado que el capitán.
— He cuidado de ella.
— Pronto te lo recompensare.
— No quiero ninguna recompensa, era y es mi deber — Steve sujetó los cubiertos y comenzó a comer del plato.
Con esas palabras supuso que habían dado por terminada la conversación. Mas sin embargo, Loki no se apartó del lado de Sophie, tenía pensado permanecer todo el tiempo a su lado, ya que buscaba que fuera él quien viera primero sus ojos al momento en que despertara.
Aunque le pareciera ridículo, se sentía levemente desplazado. Sentía como invadían un lugar que él se había ganado a pulso.
Observó, con recelo, al capitán mientras este seguía disfrutando de aquel platillo. No dejaría que nadie, ni siquiera este patriota, intentara algo para separarlo de Sophia.
El Jötun tomo la frágil mano de la mujer y le acarició con los labios en un pequeño beso, sin despegar la vista del capitán, el cual simulaba no observarlo, pero Loki sabía bien que aquello no era así, puesto que lo estaba mirando de reojo.
El chillido de una de las maquinas comenzó a taladrarle los oídos. La vista de todos se enfocó hacia la máquina, para después enfocarse en la chica, la cual había comenzado a botar en la cama de manera agitada.
— ¡Háganse a un lado! — ordenó una enfermera que iba entrando junto con un grupo de personas vestidas de blanco, lo cual hizo suponer a Loki que eran enfermeras y doctores que estaban al cuidado de ella.
Comenzaron hacer lugar entre ambos dioses y el soldado para comenzar a atender a Sophia. Loki había comenzado a sufrir un ataque de ansiedad, mientras veía como los mortales se situaban de lado a la chica mientras ella seguía botando salvajemente en su lugar.
Tuvo que ser sujeto por Thor para no desplomarse sobre el suelo mientras el corazón se le aceleraba en gran medida.
Ambos rubios lo sujetaron de los brazos y lo sacaron de la habitación a rastras puesto que se había plantado en el suelo y ya los doctores les habían ordenado evacuar la habitación. Loki pudo ver, de reojo, como el semblante del capitán se mostraba también un tanto preocupado.
Se plantaron fuera de la habitación, en aquel blanco pasillo, mientras escuchaban todo el alboroto dentro de la habitación de la mortal.
— ¿Le había ocurrido antes? — cuestionó a duras penas debido al gran nudo que se había formado en su garganta, su voz sonaba apagada y fría.
— No. Esta es la primera vez — respondió sin despegar la vista de la entrada de la habitación. — Es extraño que haya sucedido justo en el momento de tu visita.
Los ojos del dios del caos se posaron, llenos de ira, sobre el soldado, el cual no dejaba de observar la entrada. Sus brazos estaban cruzados sobre su pecho y su respiración era profunda.
— ¿Insinúa algo, Rogers? — preguntó un tanto molesto, pero controlándose. Estaba haciendo uso de todo su auto control.
— En absoluto. Solo puntualizo el hecho que parezca extraño la coincidencia... Ya que, después de casi tres días, no había sufrido de ningún percance.
Intento relajarse, puesto que debía de mantener bien controlado todo. Respiró profundamente varias veces seguidas, para después lograr obtener un poco de serenidad, para así poder pensar y reflexionar la situación que se había presentado.
¿Qué era lo que le estaba pasando a Sophia? ¿Acaso le estaba afectando la magia que había usado para curarla? Lo segundo era imposible, puesto que si fuera cierto, desde un principio esta le hubiera afectado y no hasta el día de hoy. Debía de ser algo más lo que la estuviera haciéndole daño, pero el problema era saber que lo estaba provocando.
Entrelazo sus manos y comenzó a caminar en círculos por todo el pasillo. La preocupación lo estaba dominando por completo y en realidad ya no le importaba si lo estaban observando o no, ¡al diablo con las apariencias!
Se suponía que con la ayuda de la magia, ella ya debería de estar curada y no debería de estar aún inconsciente. Él ya había despertado, ¿Por qué ella no lo hacía aun?
— Tranquilízate, hermano — lo sacó de sus pensamientos la gruesa voz de Thor, el cual le estaba sujetando de su hombro, agarre del que no se había percatado y había hecho que dejara de dar vueltas sobre sus mismos pasos. — Ella se pondrá bien.
— Tú no sabes eso.
— Lo hará, ya lo veras.
Giró su rostro hacia el capitán, el cual había hablado sin siquiera dejar su lugar, observando como custodio la puerta principal de la habitación.
El refuego dentro de la habitación había cesado por fin y los médicos y enfermeras habían comenzado a salir del cuarto poco a poco. Una de las enfermeras les indicó que esperaran al doctor encargada de la mujer para que les diera el informe de la situación.
Esperaron por unos minutos hasta que un hombre joven de estatura media salió de aquella habitación observando entretenido un cuaderno de apuntes, el cual sujetaba entre gráciles manos. Alzó la vista ante el trio de hombres reunidos en torno a él, solo para después sonreírles.
— Tranquilos, ya está estable — soltó mientras se pasaba la mano por la corta melena castaña. — Tuvo una convulsión, la cual desconocemos que la haya provocado — el hombre observó los papeles y después pasó su vista sobre los tres hombres. — Necesito que un familiar me firme este documento para realizarle unos estudios a su cerebro en busca del problema.
Tanto Loki como Steve se observaron mutuamente. Tras unos segundos, el capitán asintió, dándole autoridad al dios, y se fue a sentar en una de las sillas del pasillo.
El pelinegro sonrió, tomo los papeles y firmo ágilmente. En verdad le parecía ridículo que en aquel mundo tuvieran que firmar para hacer absolutamente todo, complicando y alentando muchos procesos que podrían ser realizados en un santiamén.
Entregó las hojas y el hombre hizo unas señales, para después ser rodeado por un grupo de enfermeras que entraron al cuarto de Sophia y ayudaron a sacar la cama de la mujer, conduciéndola por el enorme pasillo.
Los tres hombres se quedaron observando hasta que esta hubiera desaparecido del pasillo, para después, girarse a ver entre ellos.
— Bonito vestido — señaló Steve con una sonrisa de medio lado. — Lindas piernas.
Thor contuvo unas ligeras risas mientras que el dios del caos se observaba a sí mismo. "¡Oh! Se refiere a la bata" pensó tras verlo con una ceja alzada y de brazos cruzados.
— Acabo de despertar — se colocó enseguida de Thor, mientras le daba un codazo en el costado para que ahogara las risas. — Me intrigaba saber cómo estaba.
— ¿De dónde la conoces? — cuestionó curioso el capitán.
— Estaba con ella cuando lo encontré en aquel establecimiento de café — mencionó Thor tras haber casi apaciguado sus risas, cosa que provoco que recibiera otro codazo del menor situado a su lado.
— Supongo que estuviste con ella todo este tiempo, ¿cierto?
— Eso, capitán, no es algo que le incumbe.
Loki se giró, dispuesto a ir a su habitación a buscar su ropa, ya que no soportaría estar más tiempo vestido de aquella forma, como también dudaba el hecho de que aguantara una broma más relacionada con dicho atuendo.
— Me incumbe. ¿Sabías que ella es una de los supervivientes de tu ataque a Nueva York, hace dos años?
Se detuvo en seco ante la mención de aquello. Giró sobre sus pies y encaró al rubio que se encontraba sentado.
— ¿Cómo lo sabes?
— Fui yo quien le salvo la vida — dijo mientras alzaba el rostro y posaba su vista al techo, simulando estar recordando lo ocurrido hacía tiempo atrás. — Yo fui quien la saque de los escombros de un edificio por petición del que creo era su padre.
Así que era por eso que el mortal no se había apartado de ella en todo este tiempo. La conocía, aunque solo era de vista. No supo cómo es que aquello lo hizo sentirse un poco más relajado ante la presencia del capitán y su instinto protector hacía para con ella.
Hasta cierta parte, debía de estar agradecido con aquel mortal, puesto que gracias a este, él pudo disfrutar de la compañía de Sophia todo este tiempo y podía decir que ahora estaba vivo y a salvo; pero aun así no podía evitar que una parte del él se sintiera un tanto incomodo ante aquello.
Lo observó por unos instantes y fingió sentirse agradecido con una falsa sonrisa.
— Entonces, debo agradecerte tu excelente trabajo de rescate — soltó con deje de sarcasmo. — Es la segunda vez que la cargas hasta un hospital, ¡Viva el valeroso Capitán América!
— ¿Sabes que no estaba buscando que me agradecieras, cierto?
— ¿Y sabes que no me interesa saber qué tipo de relación tienes con esta mujer, cierto?
— ¿Podían calmarse, los dos, por favor? Esto es un lugar de sanación y no puede haber rencillas en estos lugares — giró para con Loki y lo encaró, interponiéndose entre él y el capitán mientras lo sujetaba suavemente del brazo. — Necesitas descansar, hermano. El capitán puede quedarse cuidando a la mujer.
— Suéltame, yo puedo solo — se zafó del agarre y se giró para irse con rumbo a su habitación.
Thor lo siguió y ambos dejaron al héroe en aquella hilera de sillas fuera de la habitación de Sophia.
El regreso a su habitación fue en silencio, ninguno de los dos propicio a decir nada. Loki sabía que Thor se moría de ganas de saber todo sobre aquella mujer, pero el menor no estaba dispuesto a mencionar nada con respecto a Sophia, ya que temía que no fueran a ayudar a sanarla si se enteraban que aquella mujer estaba estrechamente relacionada con él.
Una vez afuera del pasillo de su cuarto, se encontró con un gran número de agentes de S.H.I.E.L.D. custodiando la entrada. Entró por la puerta, ignorándolos y posó su vista en el líder de aquella organización que él conocía muy bien, el cual lo estaba esperando con los brazos cruzados en su espalda. Estaba siendo flanqueado por una mujer de piel blanca y cabello oscuro recogido en una coleta, a la cual identificaba de la última vez que estuvo en la nave, y un hombre de cabello corto y castaño que estaba casi unos centímetros debajo de Fury, el cual nunca antes había visto.
— ¿Disfrutando de su periodo de libertad? — soltó Fury mientras se acercaba a Loki, con paso firme. — Espero que haya sido gratificante, porque a partir de ahora estas bajo mi jurisdicción. Y esta te impide estar fuera de tu celda sin razón alguna — giró su rostro hacia al hombre que había estado a su costado izquierdo y asintió. — Agente Filtz, escolte a nuestro querido dios nórdico a lo que será su nuevo hogar, por tiempo indefinido.
Filtz asintió y, dando unas órdenes, se acercó a Loki y lo sujetó de las muñecas. El pelinegro nunca opuso resistencia, puesto que aquello era algo que ya predecía que pasaría, era algo tan obvio. El resto de agentes lo rodearon y formaron dos hileras a sus costados.
Thor, solo observaba, impotente mientras colocaban a Loki unas esposas. Podía apostar lo que fuera que este ya sabía, también, de antemano, lo que le deparaba en la habitación a Loki.
— ¿Podría al menos otorgarme el permiso de poder vestirme con algo más decente, director?
***
Observó a la mujer mientras los doctores le recolocaban las intravenosas y volvían a conectarla a los aparatos que daban señales de vida. Aun con los estudios realizados con sus aparatos tan avanzados, no pudieron encontrar la razón por la cual había sufrido aquella convulsión horas atrás. Solo habían dicho que todo en ella estaba bien, que no mostraba señales de ningún daño interno.
Así que volvían a lo mismo. Explicaban que ella se encontraba sana, pero no podían dar razón por la cual no lograba despertar y mucho menos del porque había sufrido ataques.
Steve era consciente de que todo en esta era de la tecnología debía de ser más sofisticado, la ciencia había llegado a unos límites que en su época habían sido considerado algo inverosímil. Más, sin embargo, con todos sus avances y tecnologías, no habían dado una respuesta al mal que acongojaba a la pobre mujer. Hasta cierto punto, se sintió impotente.
Una vez que se había vaciado de nuevo la habitación, decidió ir a sentar y seguir al cuidado de la mujer.
Esta era la segunda vez que había estado sentado en la espera de que ella se repusiera, o que al menos despertara.
Aun podía recordar los días que paso en vela en la espera de que se repusiera tras la operación de alto riesgo a la que había sido sometida tras lo ocurrido en aquel hospital en donde la había encontrado tras el ataque. Sabía que aquello era algo que no le concernía, pero se sentía responsable por ello, puesto que aquella mujer había perdido a su creatura debido a la pared que le había caído a su espalda y la había aprisionado contra el piso. Los doctores habían dicho que la creatura había muerto al instante en que ella impactó contra el suelo y que, posiblemente, ella había quedado inconsciente debido al gran dolor que debió de haber experimentado durante todo ese tiempo.
Aun tras todo el tiempo que esperó, en esa ocasión, nunca la vio despierta, puesto que unos amigos de ella habían ido a buscarla para saber de su salud, y de ahí en adelante se hicieron cargo de ella hasta el día de su recuperación.
En cierta forma, lamentó el no poder estar con ella cuando despertó, lamentó el no estar junta a ella, apoyándola, durante el momento en que le dieron la noticia de su niño, como también lamentó el no poder ayudarla a sobresalir del dolor que le debió de haber provocado la ausencia de su hija – los doctores le dijeron que de haber nacido, hubiera sido una hermosa niña–. Era una completa desconocida, pero su sentido de protección lo había impulsado a tener esa clase de sentimiento.
Y ahora ella estaba ahí, postrada en aquella cama, inconsciente, mientras él estaba sentado, cuidándola, cumpliendo una promesa muda que hace más de dos años atrás no pudo cumplirle al hombre que había rogado por que la salvarla a ella y que se olvidara de él. En esta ocasión permanecería a su lado hasta que ella despertara y así poder conocerla, por fin. Lo único que sabía de ella era su nombre: Sophia; debido a que las personas que habían ido a visitarla no dejaban de repetirlo junto con las palabras: "¡por favor, despierta!, ¡por favor, resiste!".
Dio un prolongado suspiro mientras se recostaba en aquel sillón en donde se encontraba sentado.
Se estaba metiendo en un completo problema debido al hecho de que Loki estaba involucrado con ella. No sabía de qué forma o porque pero aquello era más que obvio. Podía tener una leve noción de lo que podría estar pasando entre ellos dos, pero, hasta cierto punto, podría parecer ridículo. No podía suponer que el dios del caos sintiera algo por esta mujer debido a que, bueno, era Loki, un hombre dañado y sin sentimientos. Pero la forma en la que se había mostrado durante el pequeño ataque que sufrió ella, –se había mostrado, de manera deliberada, un tanto preocupado, desesperado, lleno de ansiedad y de miedo– le decía lo contrario. Debido a esto había caído en la conclusión de que aquella mujer le pertenecía al dios.
Y era por eso que se sentía mal, era por eso por lo cual le sorprendió y le molestó, a partes iguales, el hecho de que Loki hubiera estado en aquella habitación, era por eso que se había sentido incomodo en el momento en que Loki había besado su mano, era por eso que no había podido corresponderle como se debía a Darcy y era por eso por lo cual necesitaba que esta mujer despertara cuanto antes; y todo debido al hecho de que, desde que la conoció hace más de dos años, había experimentado una especie de atracción tan fuerte que había pasado los últimos dos años reprimiéndolo, casi con éxito, hasta el momento en que vio aparecer a Loki con ella en brazos en un estado crítico.
Necesitaba verla, conocerla y saber la verdad para destruir, de una vez por todas, esa atracción de su sola belleza de una vez por todas.
***
Comenzó a caminar en círculos alrededor de toda la celda. Al parecer los humanos tenían una leve creatividad al momento de hacer sus lugares de confinamiento, puesto que todos eran iguales: un espacio circular, con un camastro pegado a la pared y una serie de paredes cristalizadas.
No es que fueran malas celdas, de hecho, podía apostar que cada vez las hacían más resistentes y más difíciles de destruir, aquello era obvio conociendo como trabajaba el ego de Stark. No, más bien, lo que le molestaba de aquellas celdas es que siempre eran iguales. ¿No podían, al menos, modificarlas? De solo estar dentro de ella, lo hacía experimentar una serie de repetidos y molestos deja vú.
Tras un rato de caminar por toda la celda, decidió sentarse, antes de volverse loco en aquella caminata sin fin. Deslizó sus manos sobre la gruesa y roñosa tela de mezclilla de su pantalón –agradeció el hecho que de Fury hubiera aceptado, al menos, dejarlo cambiarse de ropa, ya que había aborrecido aquella bata con la que había despertado–, aquella sensación era agradable a su tacto y lo hacía enfocar su atención e otro lado.
Pero aun así, en esta ocasión, no lo estaba consiguiendo.
Estaba buscando una explicación al porqué del ataque que había sufrido Sophia y aun no podía encontrarlo. Tenía una ligera idea de que pudiera deberse al hecho de que la curación que le había realizado hace días no había sido del todo completa, cosa que desecho al instante ya que le era imposible el creer que él, un dios poderoso, había fallado en una labor de aquella magnitud, su ego le impedía reconocer aquello.
Pero había algo que le dolía reconocer, y era el hecho de que tenía miles de preguntas a las cuales no podía dar respuesta. Casi nunca le había gustado quedarse con alguna interrogante, siempre que tenía alguna duda, buscaba darle respuesta en la brevedad posible. Pero en esta ocasión, tanto dudas como una mala corazonada, le indicaban que todo aquello iba por mal camino.
Y eso, era lo que lo tenía tan ansioso.
Cerró sus ojos y dejo de frotar sus manos contra sus piernas. Buscaría una forma en la como poder responder a sus dudas y una forma de lograr calmar su creciente ansiedad. Comenzó a respirar de forma más profunda mientras intentaba despejar su mente, estaba seguro que no podría obtener ninguna de las dos si no lograba serenarse y dejar su mente en blanco.
"¿Qué te preocupa, hijo de Asgard?"
Loki abrió los ojos y se encontró de nuevo en aquella habitación blanca en donde habitaba la serpiente emplumada con cuernos, la cual mostraba una leve preocupación en su perfecto rostro de color marfil.
— ¿Qué no se supone que tú eres parte de mí? Creo que es una pregunta innecesaria la que acabas de hacerme — pudo observar como Uróboros cambiaba su preocupación por una ligera sonrisa. Al parecer, desde el punto de vista de Loki, aquella serpiente si podía demostrar emociones. — ¿Esto será acaso un hábito entre nosotros, el que tú te entrometas en mi mente?
Uróboros se fue acercando a Loki, el cual se encontraba sentado de piernas cruzadas sobre el suelo blanco de aquella habitación. La serpiente recostó su cabeza sobre el suelo, frente al dios, y poso sus verdes ojos en la delgada figura que representaba Loki.
"No busco que sea un hábito, pero sí que te acostumbres a mi presencia" los ojos de la serpiente se iluminaron más mientras escudriñaba con la mirada al Jötun.
— No creo que pueda hacerlo — en cierta manera Loki se sentía intimidado por la enorme presencia que representaba Uróboros frente a él, pero por más que le hubiera gustado retroceder, no le daría el lujo a la serpiente de hacerlo creer que en verdad se había asustado.
"¿Acaso te intimida mi presencia, caminante del cielo*?" le sonrió mientras levantaba el rostro y lo ponía a la altura del de Loki. (*Nota: Uno de los tantos nombres con los que se le conoce a Loki en la mitología nórdica)
El dios del caos dio un suspiro mientras cerraba sus ojos buscando un poco de serenidad.
— Si sabes la respuesta, ¿para qué preguntas? — como siempre las palabras salían de su boca sin siquiera el ordenarlo. Gruñó un poco solo para después abrir sus ojos y enfocarlos a la divertida sonrisa que le mostraba aquella condenada serpiente frente a él. — ¿Cómo le haces para controlar mis palabras?
La serpiente dio un ligero suspiro, solo para después levantarse del lugar donde estaba y comenzar avanzar hacia alrededor del dios.
"Tengo control sobre todo lo que dices y haces, conozco bien tu mente y lo que piensas y sientes. Puedo hacer surgir tus verdades sentimientos y tus verdaderos decesos".
— Entonces — comenzó mientras se ponía de pie —, ¿Por qué preguntas si ya conoces la respuesta?
"Sería un tanto aburrido el solo obtener información de tu cabeza y no interactuar contigo" Loki rodó los ojos. "Además, no aprenderías nada si yo solo robara tus pensamientos y tú no aprendieras de ellos".
— Déjate de tonterías, sabes bien que es lo que me preocupa y por qué estoy hablando contigo.
Uróboros detuvo su andar y giro su cabeza en dirección a Loki.
"Conozco bien tu corazón, hijo de Jotunheim, y aciertas al decir que conozco aquello".
— Entonces, dime.
La serpiente giró su cabeza y enfocó su vista hacia un punto inexistente, para después cerrar sus ojos y comenzar a desvanecerse enfrente del pelinegro, el cual se sobresaltó ante aquello. Buscó con la mirada a su alrededor en busca de la enorme serpiente, la cual no tenía opción de esconderse en aquel lugar, el cual carecía de otra cosa que no fuera ellos dos.
Ante ese pensamiento, bajó su vista y comenzó a buscar entre sus piernas, lugar donde encontró a Uróboros en menor tamaño mientras comenzaba a escalar sobre sus piernas y comenzaba a enroscársele en la cintura mientras seguía subiendo hasta situarse en su hombro izquierdo.
— ¿Piensas asfixiarme? — no pudo evitar hacer aquella pregunta.
"No soy tan destructiva como lo hace parecer mi apariencia, solo busco que te dejes de sentir incomodo ante mi tamaño" le sonrió divertida mientras recostaba su pequeña cabeza sobre el amplio hombro de Loki.
— ¿Vas a decirme o no? — preguntó fastidiado mientras se cruzaba de brazos.
"Ella tiene tu collar, lo que significa que ella entró a un proceso de vincularse contigo. Dicho vinculo significa que parte de sus esencias están unidas o comienzan a unirse".
— Y eso, ¿en qué le afecta a ella?
Uróboros alzó la cabeza mientras volvía a enfocar su vista a la profunda nada de aquella habitación.
"El vínculo, por si no lo sabias, sirve para unir dos vidas por el resto de sus vidas. Si uno muere, el otro lo seguirá. Este tipo de vínculo se utiliza durante el matrimonio, con la persona indicada con la cual pasaras toda tu vida. Pero, para que este sea válido, ambos deben de estar de acuerdo en ello, para que de esta forma sus almas comiencen a asimilarse poco a poco."
— No entiendo... — no pudo terminar.
"Mira, hijo de Odín, tú y esta mortal acaban de profundizar el vínculo en el momento en que tu aceptaste lo que sientes por ella y recuperaste tu magia. Ahora tu esencia no solo se está vinculando a la de ella, si no también tu magia."
El dios abrió los ojos enormemente en el momento que comprendió al punto al que quería llegar su guardián.
Sophia no había despertado y sufría de estos ataques debido a que su alma estaba asimilando la enorme cantidad de magia que Loki había recuperado en los pasados días, agregándole, además, el hecho de que esta ya estaba condicionada a la protección de la mujer. Eso quería decir que la magia que Loki, que estaba destinada a su protección, era lo que la tenía en ese estado de inconsciencia. ¡Qué ironía!
Pero aun así no entendía en que momento habían comenzado con este vínculo. Él pensaba que el hilillo de magia que podía ver sobre de ellos era debido a la relación de entre el collar y el brazalete y no porque ellos estuvieran vinculados, y menos de esta manera. Loki creía que la razón por la cual ambos podían sentir lo que el otro sentía, era debido a esa unión que existía entre los artefactos y que, solo por el hecho de portarlos, los unía. Pero al parecer, eso iba mucho más allá.
"Si de algo sirve, el vínculo comenzó en el momento en que la besaste".
Aquello tomó por sorpresa al pelinegro y no pudo evitar el sentirse un poco feliz al recordar aquel primer beso que él le robo en un arrebato de celos, el cual la mujer le correspondió de igual manera.
A pesar de aquella buena sensación, no le quedo más que asentir al conocer la razón de vínculo.
Él inició el vínculo en el momento en acepto que sentía algo por ella y que quería que aquellos labios solo probaran sus labios y no los de alguien más. Sabía que podía escucharse muy cursi, pero aquello era lo que sentía, sabía que en esta habitación le era imposible mentir.
Soltó un profundo suspiro.
— Dime, ¿Por qué razón el collar me quemó mientras lo traía? — soltó al aire mientras fijaba su vista a la nada.
"Porque ya no te pertenecía, le pertenecía a ella. Lo único que hizo, fue rechazarte e indicártelo. Ella es la única que puede portarlo y tocarlo".
— Entonces, es un hecho que mi magia la mantiene inconsciente, debido al vínculo — Uróboros comenzó a desenroscarse de la cintura y de las piernas de Loki y subió todo su cuerpo al hombro del hombre, el cual no podía sentir el peso de aquella creatura.
El dios aprovechó esto para sentarse de nuevo en el blanco suelo de aquel extraño lugar, se cruzó de piernas y recargó sus codos en estas mientras entrelazaba sus manos. Pudo ver como la serpiente asentía débilmente a su afirmación.
— ¿Hay una forma de hacer que ella este despierta sin que el vínculo le afecte de esta forma?
"No lo sé, nunca antes había sabido de un vínculo entre un humano y un dios, será difícil saber cómo este reaccionará".
Loki refunfuñó mientras estiraba las piernas y se recostaba sobre el suelo. La serpiente, evitando ser aplastada, se posó sobre el pecho del dios y se acurrucó en el mismo.
— Eres de mucha ayuda, Uróboros, ¿lo sabias?
Escuchó sisear a la serpiente, en un son un tanto molesta.
"Eres el primero en hacer este tipo de vínculo, ¿Qué esperabas?"
— Una respuesta útil de tu parte, por lo menos — soltó mientras cerraba los ojos y comenzaba a respirar pausadamente.
"Te mantendré al tanto de todo lo que descubra, hijo de Laufey".
En esos momentos, sin necesidad de abrir los ojos, Loki sintió que el lugar en el que ahora se encontraba era de nuevo la prisión de S.H.I.E.L.D.
Decidió recostarse en su camastro y esperar a que aquella serpiente le trajera, al menos, algo de información útil. Estaba realmente preocupado.
¿Cómo era posible que a la mujer que había herido hace más de dos años y a la cual se había prometido a remediar el mal que le había hecho, la siguiera hiriendo ahora con algo que utilizaba para protegerla? ¿Qué solo lo único que podía hacer con Sophia era lastimarla o hacerle daño?
Comenzó a apuñar su mano solo para después dar de golpes contra la pared de cristal de aquella prisión por la impotencia de no poder hacer nada para ayudarla mientras que estaba encerrado en aquel lugar. Solo esperaba que Uróboros le supiera dar razón de una forma de dejar de hacerle daño a Sophia y confiar en que ella despertara en cualquier momento.
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