Capítulo 1
CUMPLEAÑOS
Necesitaba un respiro. Se sentía muy cansado. Pues claro, quien no lo estaría después de haber pasado dos años en un cuarto de tortura impuesta por tu "amoroso padre". Dos años, ya han pasado dos años midgardianos desde la última vez que estuvo en ese asqueroso planeta y donde había sido humillado de la forma más patética por esos midgardianos. Dos años ya desde que su hermano lo había traído a rastras a Asgard y había sido recibido como un traidor, dos años desde que el padre de todos le había arrebatado su magia y lo había confinado en esa celda para vivir las mas crueles torturas mientras perecía y era privado de todo alimento, bebida y visita de cualquier ser que se atreviera a hacerlo. Ya había pasado dos años viviendo completamente solo, en un completo silencio, eso le agradaba, solo se podía escuchar el pequeño crujir de sus huesos y el rasgar de su piel, provocado por las dos mesas de picos que chocaban contra su cuerpo.
Loki se encontraba atado de pies y manos, colgado en medio de la pequeña habitación, mientras era sujetado de las muñecas por grilletas que a cualquier muestra de movimiento brusco se incrustaban un poco más en la piel con los picos que estas contenían en su interior. No había dormido desde hace dos años ya, a pesar de que después de todo el tiempo, aun no se acostumbraba al dolor y aun así no podía conciliar el sueño.
Pero este día era diferente.
Las mesas habían dejado de funcionar. Se habían detenido y él aun no entendía el porqué.
Escucho unos pasos que se acercaban a lo lejos. Estos se situaron frente a la puerta y abrieron una rejilla que estaba en la parte superior de la puerta de metal. Levanto el rostro y logro ver unos ojos color miel asomándose por la rejilla, seguidos por una voz.
— ¡Alégrate traidor! —Dijo con voz potente y seria — Porque el padre de todo ha decidido regalarte un día de descanso de tu tortura, en memoria de tu primer amanecer. Disfrútalo porque tal vez sea el último.
Cerró la rejilla y salió a paso apresurado fuera de ahí.
Loki quedo en silencio, atónito a lo que acababa de escuchar. Descanso. El padre de todo le ha dado un descanso. Había buscado un momento exacto para poder escapar de aquella terrible tortura, pero antes tenía que descansar antes de recuperar todas sus energías, pero le era imposible poder recuperarse por culpa de las torturas. Sonrió maliciosamente. Que estúpido y sentimentalista había sido Odín, le estaba dando la oportunidad de poder recuperar energías y así darle la oportunidad de escapar. No tenía magia, pero aún le quedaba su energía vital que podía utilizar como magia de reserva. Tenía que planear una forma de escapar pero rápido, mientras descansaba de su tortura. Comenzó a andar su mente brillante y comenzó a idear algo. Ya había encontrado el momento oportuno para escapar y la forma de distraerlos a todos mientras él lo hacía. Recordó que cada cierto tiempo, Odín le cambiaba de tortura, dándole escasos minutos entre tortura y tortura. Había tratado de memorizar el tiempo que duraba cada tortura, cada detalle le era esencial, debía conocer bien a su alrededor. También logro recordar que los guardias hacían sus rondas cada 8 horas. Y si su memoria no fallaba, mañana le impondrían el cambio de tortura, que coincidía con el cambio de guardias.
Sonrió.
Bien, ahora solo le quedaba descansar e idear un plan perfecto y conseguir una distracción que le ayudara ejecutar su plan sin ningún contratiempo.
Se relajó y dio un ligero suspiro. Lo necesitaba, su cuerpo y mente se lo pedían. Pero no todo fue como lo esperaba.
Sintió como una puñalada se le incrustaba en su espalda y lo atravesaba por el pecho. No pudo evitar gritar, tanto por la sorpresa como por el dolor. Vio como era su cuerpo atravesado y como sentía el dolor, pero se sentía fuera de su cuerpo, como si fuera alguien más.
La lanza salió de su espalda y el sintió como se desplomaba en el suelo. Soltó lo que sujetaba en sus manos y cayó en sus piernas.
Las esposas se incrustaron en sus manos por el forcejeo y lo hicieron soltar un alarido. Abrió los ojos y se vio a sí mismo, de pie junto a él, se vio a si mismo sonriéndole y logro escuchar como su hermano le gritaba. Cerró sus ojos y comenzó a toser sangre.
Cuando volvió abrir los ojos, se volvió a encontrar con las mesas del mecanismo de tortura tal y como las había dejado antes de cerrar los ojos. Se sintió confundido.
Sintió una punzada en su mente.
Después, un golpe en seco le llego de la nada a la sien. Dio otro alarido. ¿Qué demonios estaba pasando? El escenario frente a el cambio y vio como muchas mujeres, que vestían elegantemente, gritaban histéricas ante un hombre que estaba frente a él. Loki se sentía desplomado en el frio suelo. Logro ver frente a él la espalda del que fue su atacante. Era el mismo que se abalanzaba contra un hombre de edad ya avanzada. Perdió el conocimiento.
Abrió los ojos desesperado, mientras jadeaba, necesitaba con mucha urgencia el aire. No entendía que era lo que estaba pasando. Ya había recibido dos golpes de la nada que lo habían transportado a distintos lugares que le parecían familiares y en todos los casos, siempre se sentía fuera de su cuerpo y podía verse a si mismo moviéndose de aquí para allá.
"Un descanso. El padre de todo te dará el día libre en memoria de tu primer amanecer".
Era una mentira. Como todo lo que decía Odín. Era otra tortura que le estaba aplicando el padre de todo. Lo estaba haciendo vivir cada golpe o muerte que él había provocado en su visita en Midgard.
—Maldito. —dijo entre dientes.
Sintió otra punzada en la cabeza y se vio a si mismo atacándolo de lleno con el cetro de los chitaurris. La energía comenzó a quemarle la piel, sentía como le ardía cada parte de sí. Dio un alarido fuerte. Su mente le ardía y al mismo tiempo sentía como se le desgarraba la piel en su pecho.
Su odio hacia Odín se incrementó de un salto. Odiaba lo que le estaba haciendo.
"Te dije que no habría lugar en el universo donde esconderse de mí, asgardiano. Te encontrare, y te hare que me pagues lo que me debes".
Escucho esa voz y comenzó a temblar. La reconoció de inmediato.
Estaba equivocado. No era Odín el que le estaba provocando esa agonía.
"No podrás huir de mi insignificante asgardiano".
Thanos. La voz provenía de Thanos. Levanto el rostro en busca de su torturador, pero estaba solo, su habitación estaba completamente sola, solo estaba él y las mesas de piedra.
Las punzadas en la cabeza volvieron y sintió como su corazón dejaba de latir unos instantes, junto a la sensación de como su mente era arrancada de su cuerpo. Dio otro alarido. El dolor era insoportable, mucho más que el que le provocaban las torturas. Los sentía en un cuerpo mortal, no en su condición de dios.
Tenía que escapar, y lo tenía que hacer ahora. Thanos ya sabía su ubicación y era cuestión de días para que lo buscara y lo matara. Loki no le tenía miedo a Thanos, lo podía vencer. Pero sin su magia, todo le sería más complicado.
Las visiones, punzadas y dolores cada vez se hacían más intensos. Los alaridos cada vez eran más constantes. Debía adelantar su plan de escape. Tenía que buscar una distracción, pero su mente estaba tan concentrada en las visiones que le era imposible idear algo.
Hasta que llego a él un recuerdo fugaz. Tenía algo en su habitación que podría utilizar como distracción, solo debía acceder e ella.
Debió de concentrarse lo más que pudo para trasladar su mente fuera de su cuerpo. Le costaría mucha energía hacerlo, él lo sabía, pero era necesaria hacerlo, antes de que Thanos viniera por el o lo dejara muerto o loco de tanto dolor, lo primero que pasara, no le beneficiaria en nada.
Había logrado salir del cuarto de tortura e iba avanzando entre los grandes pasillos de las mazmorras del palacio de Odín. Había muchos guardias que custodiaban a otros presos, pero no podían verlo. Estaba ahí, pero era imperceptible, invisible. Aunque lo podría disfrutar, el hecho de poder huir de sus guardias, quería reírse de ellos, pero el dolor le impedía, la desesperación de poder salir de ahí era más grande que su deleite por la humillación hacia sus guardias.
A veces sentía que en vez de avanzar retrocedía.
Otra punzada en la cabeza. Ya estaba a punto de llegar a las habitaciones. Sentía como le punzaba y ardía cada centímetro de él.
Llego a la primera habitación y decidió entrar. Observo todo a su alrededor y gruño. Era la habitación de Thor, lo supo porque su "hermano" estaba recostado en la cama, sumergido en sus pensamientos. Dio un alarido. Le seguía doliendo cada recuerdo en todo su cuerpo. Thor se levantó de un jalón, saliendo de su ensimismamiento y hablo casi en un suspiro, pero la mente de Loki no dejo que entendiera que fue lo que dijo, sentía en exceso el dolor de su cuerpo. Decidió avanzar. Su habitación se encontraba enseguida de la de Thor.
Al llegar a ella se fue directamente a su escritorio. Todo estaba tal y como él lo recordaba, no pudo evitar sonreír. Busco apresuradamente lo que buscaba, mientras las punzadas seguían y mientras se agotaba cada vez más. Soltó una pequeña risita y dio vuelo a su hechizo para que su distracción diera comienzo. Mientras su mente volvía velozmente a su cuerpo.
Thor estaba terminando de bañarse. Tomo la toalla y comenzó a secarse con ella. Hoy era un día importante para él. Y como tal debía de estar presentable, limpio. Hoy su sonrisa era verdadera frente a alguien más que no fuera Jane. Este día era muy especial, ya que hoy era cumpleaños de su hermano y, por ende, era el día en que Odín, padre de todo, le permitiría visitar a su hermano, después de haber pasado tanto tiempo solo confinado en esa cámara de torturas.
El día del juicio sintió como en pedazo de él se destrozaba al enterarse que su primer amor seria castigado de esa forma tan brutal. Sintió rencor hacia su padre, pero su madre le había dicho que el padre de todo obraba siempre por un motivo, así que no le quedo más que resignarse.
Pero aun así no podía dejar de sentirse sin una parte de él mientras Loki se encontraba sufriendo de esa forma, mientras él no podía hacer nada más que esperar en silencio. No podía verlo, no podía tocarlo, no podía besarlo. Se recrimino a sí mismo. Ahora estaba con Jane. Amaba a Jane y mucho. No se desvivía por ella, pero si la respetaba y la extrañaba cuando pasaba unos pocos días sin ella. Sabía que si la perdía, le dolería mucho, sabía que no se podría recuperar tan fácil de su perdida. Estaba realmente enamorado. Pero es que desde el primer día que la vio, quedó prendada por su belleza y determinación. La fue conociendo y comenzó a sentir amor por ella, pero no lo quería aceptar, pero estuvo seguro en el momento en el que ella se lanzó a él y la beso. Y después de eso se había hecho adicto a esos labios. Pero había unos besos que hace mucho también lo mataban. Un amor antes del de Jane, un amor de juventud, del cual no se pudo olvidar nunca. Loki.
Se dirigió a su armario, con la toalla rodeándole la parte baja del cuerpo, y tomo su traje asgardiano de gala, perfecto para un momento para este. Ya vestido, se tumbó en su cama, mirando el techo.
Lo único que tenía en mente era Loki. Se llevó su mano a sus labios y, cerrando los ojos, los acaricio. Loki. Comenzó a recordar cuando eran jóvenes y las veces que Loki se colaba a su cuarto en las noches porque tenía miedo y quería sentir los brazos de Thor. Una de esas veces habían quedado tan cerca uno del otro, que Thor no había soportado más y lo beso. A lo que Loki correspondió de buena gana. Ambos se quedaron pegados por sus labios, ninguno quería apartarse del otro, hasta que el sueño los había tumbado. Recordó esa vez en el prado, ya mayores, cuando la hombría se les notaba. Recordó como ese simple beso se fue elevando de intensidad y habían terminado con los dos desnudos saboreándose entre sí. Las caricias y los aruñones que su hermano le había dejado mientras el entraba y salía de el a una velocidad casi enloquecedora. Lo recordaba y muy bien.
Se llevó ambas manos a la cara y se dio pequeños golpecitos para después restregárselas por toda la cara.
Se preguntaba si Loki recordaba todo lo que habían vivo juntos. Él había sido el que tomo la virginidad de su hermano, Thor había sido el primero en la vida de Loki, y eso lo había hecho muy feliz y, a la vez, lo había enloquecido. No fue la única vez. Solo estuvieron unas cuantas veces juntos. Tenían que disimular cualquier relación que existiera entre ellos. La que más presente tiene fue la noche antes de la coronación fallida y en la que se habían prometido estar siempre juntos, a pesar de que Thor se volviera rey, que siempre serian iguales entre ellos. Pero no pudieron cumplirlo. Ninguno de los dos. Y eso a Thor le dolía.
Ahora su hermano estaba encerrado y, en parte, era por su culpa. No pudo detectar a tiempo el pesar que Loki arrastraba en su alma, no reconoció verdaderamente su sentir. Fue egoísta en su relación. Solo se preocupó por su felicidad y no por la de su hermano. Apuño la mano y las azoto contra la cama con toda su furia contenida. Se sentía impotente, no pudo hacer nada por su hermano.
Pero aun guardaba la esperanza. Esperaba que esta visita a su hermano lo hiciera recapacitar. Si había fallado antes, ahora tenía que enmendar esos errores a toda costa. Se lo debía a Loki, por todo el amor que una vez hubo entre ellos.
Le pareció escuchar un ruido, como un gruñido. A eso le siguió la sensación de estar siendo observado. Se incorporó a sentarse en su cama de un jalón y dijo lo primero que se le vino a la mente.
— ¿Loki? —pregunto Thor casi en un suspiro. No sabía por qué lo había dicho, pero fue lo que sintió.
Nada ni nadie le respondió. Agacho la cabeza. ¿Que estaba esperando? ¿Que Loki le respondiera? Era absurdo. Loki se hallaba en prisión dentro del cuarto de torturas, era ridículo e imposible que se encontrara en su habitación. Además estaba sin magia, le iba a ser imposible salir de su encierro sin que nadie lo notase.
Se levantó de su cama y se dirigió a la puerta de su habitación. Ya era hora de que fuera a visitar a su hermano. Tenía el gran objetivo de hacerlo recapacitar. Solo contaba con este día. Si era necesario prescindir de el en su totalidad, lo haría, así que ya no podía perder más tiempo.
Llevo su mano al pomo de la puerta y cuando comenzaba a girarlo un estruendo lo detuvo.
¿Que habrá sido eso? Fue un ruido como de una explosión y, al parecer por la intensidad de esta, fue en la habitación de su hermano, aun costado de la suya. Abrió la puerta desesperado y otras explosiones se escucharon por todo el pasillo y por toda la habitación de Loki. ¿Estaban siendo atacados? Entro apresurado a la habitación de su hermano y logro ver mucho humo. Cuando intento adentrarse, escucho los gritos de una mujer, que si mal no reconoció, eran de su madre. Salió apurado de la habitación de su hermano y decidió ir a socorrer a su asustada madre. Al estar frente a ella confirmo lo que había sospechado. Estaban siendo atacados por unas criaturas raras y deformes de color ámbar. Cuando logro golpear a una de ellas, otras explosiones se escucharon por todo el palacio, una tras otra. Al parecer, venían más.
Cuando la mente de Loki logro regresar a su adolorido cuerpo, alcanzó a escuchar las explosiones que provocaban sus pequeñas criaturas, que tenía pensado usar el día de la coronación. Había sido un plan B, por si el plan con los Jötun no daba resultado. Había colocado runas por todo el palacio, que eran accionadas por la runa principal que es encontraba en su habitación, para después seguir un lineamiento que recorría todas las paredes del palacio, provocando pequeñas explosiones cada vez que una runa era activada y un homúnculo salía de esta. Solo lamentaba el hecho de que su habitación saldría afectada en todo esto por las explosiones. Pero le daba igual, debía escapar y agradecía que en Asgard nadie manejara la magia como él lo hacía y que nadie se había percatado de dicha travesura que él había tenido planeada.
Los recuerdos lo seguían torturando. Tenía que salir cuanto antes, debía romper la conexión con la mente de Thanos. Comenzó a enfocar su energía en los grilletes y cadenas que lo sujetaban de sus manos. Los comenzó a congelar, sabía que sus habilidades como Jötun no le habían sido arrebatadas como su magia. Cuando logro congelarlas, se percató de que el mecanismo que detectaba el movimiento dejo de funcionar. Comenzó a mover con toda su fuerza los grilletes y las cadenas comenzaron a resquebrajarse, hasta que lograron romperse haciendo que Loki cayera de lleno al suelo. Le dolió. Su cuerpo estaba todo adolorido y esa caída le provoco caer mal y que se lastimara la pierna. Soltó un alarido, pero de volada se calló, no quería que lo escucharan. Aunque estaba seguro de que los guardias estarán más entretenidos acabando con esas creaturas que el mismo había creado.
Hizo lo mismo con los grilletes de sus pies. Se levantó, costándole mucho trabajo. Cuando intento caminar comprobó que si se había lastimado su pierna. Gruño por lo bajo y se dirigió apresurado a la puerta. Dibujo con su sangre una runa y la hizo estallar con algo de magia. Agradecía haber estudiado algo de magia rúnica. Se asomó a través del umbral, no vio a nadie. Sonrió. Su plan estaba funcionando. Los guardias fueron a proteger el palacio dejando los calabozos desprotegidos. Los recuerdos lo seguían torturando, pero al menos había podido conseguir más tiempo de conciencia entre recuerdo y recuerdo. Salió corriendo de su calabozo, como pudo. Casi se tropezaba, no podía dar pasos seguros por la condición de su pie. Luego estaban los sueños vivientes que lo atormentaban y le causaban vértigo. Había podido salir de los calabozos por pura suerte. Se encontraba un poco mareado y desorientado. Una cosa era salir de ahí su pura mente y otro muy diferente salir con todo y los pesares que acongojaban a su cuerpo.
Se sostuvo de la pared. Necesitaba un respiro. Miro a su alrededor. Vio unas sombras. Alguien venia. Las explosiones se escuchaban cerca. Se escondió detrás de un pilar. Al parecer eran unos guardias. Se preparó para un ataque. No permitiría que lo volvieran a encerrar. Pero, para su fortunio, los guardias no lo vieron. Al parecer estaban ocupados con lo de las explosiones. Suspiro.
— ¡De prisa! ¡El padre de todo acaba de caer en el sueño de Odín y su mujer necesita nuestra protección! —gritaron tan potente, que él los logro escuchar.
Sonrió descaradamente. Todo iba mejor de lo que había planeado. Si el padre de todo estaba en su sueño, los guardias estarían más ocupados en defenderlo, que en darse la tarea de custodiarlo y, por ende, a perseguirlo. Cuando los guardias se retiraron del pasillo, salió de su escondite y comenzó su arduo andar hacia la salida del palacio. Sentía tan cerca la salida. Nadie lo notaba. Podría pasar como parte de la servidumbre que huía mientras estaba herida. Estaba vestido solo con un pantalón y camiseta de manta de color verde con adornos color arena, a eso agreguémosle que sus ropas estaban rasgadas de algunos lugares, llenas de tierra y sangre seca. Fácil si podía pasar por unos de la servidumbre del palacio, ya que todos mostraban una condición similar. Pero él lo odiaba. Extrañaba sus suaves ropas hechas de seda y su esplendorosa armadura. Pero ahora no podía darse el lujo de llamar la atención. Debía seguir adelante, hasta el final para poder escapar sin ningún contratiempo. Paso por unos pasillos que estaban casi vacíos. Los recuerdos seguían torturándole haciendo que se tambaleara de vez en cuando, ya se habían hecho menos constantes, pero aun así seguían siendo fuertes.
Logro llegar a la entrada del palacio. Las explosiones seguían sonando. Una de ellas fue en la entrada del palacio. Los escombros casi le caían encima. Se tropezó. La caída le dolió. Se incorporó en un santiamén, no podía perder nada de tiempo. Cuando estuvo de pie, vio a un homúnculo frente a él, observándolo, cautelosamente. La criatura se abalanzo sobre de él y, cuando estuvo lo suficientemente cerca, Loki lo sujeto del cuello haciendo que el homúnculo rugiera. Dijo unas palabras y la criatura comenzó a brillar mientras se retorcía del dolor. Loki comenzó a absorber la energía de la criatura. Esta comenzó a desvanecerse poco a poco, hasta que quedo solo ceniza y tierra. Después de eso, él comenzó a sentirse mejor, lleno de energía, pero aun así no era suficiente. Comenzó a correr con dirección al Bifröst. Tenía una idea de escapar y se parecía mucho a lo que hizo en un principio, la primera vez que cayó. Pero algo lo detuvo. Fue un grito que provenía de una voz. Una voz que creyó que ya nunca escucharía.
Thor destruía a las bestias color ámbar con mucho esmero. No eran muy fuertes, pero si resistentes. Ya habían podido desalojar a Frigga del pasillo. Pero las noticias que portaba no eran muy buenas. El padre de todo había caído en su sueño. Ya lo habían estado esperando, pero nunca creyeron que sería este día. Lo bueno es que había caído antes del ataque, no estaba presenciando lo que ocurría, sabía que podía ver todo en ese estado, pero no podía hacer nada.
Las explosiones seguían y las creaturas seguían apareciendo. Thor no podía saber de dónde salían tantos y quien los estaba dejando entrar.
Seguía atacando con todas sus fuerzas, aun no se había agotado. Veía como Sif y los tres guerreros atacaban con todas sus fuerzas. Habían llego tiempo atrás, después de que Frigga les había dicho de la situación del padre de todo. Desde entonces estaban luchando con todo para defender el palacio.
— ¡Thor! —Gritó Fandral— no dejan de aparecer nuevos.
Thor ya se había percatado de eso. Pero lo que no entendía era que es lo que buscaban. Atacaban y avanzaban, pero no tenían un objetivo en común.
—Están atacando por atacar—dijo con voz potente Sif, mientras le cortaba el brazo de tajo a uno de los homúnculos—. No creo que tengan un objetivo en concreto.
—Es una distracción —dijo Hogun cuando lanzo una daga y esta se incrusto al cuello de la creatura.
Thor termino de desintegrar a uno con su maso cuando comenzó relacionar todo. Una explosión más sonó, esta al parecer provenía de la parte baja del palacio, donde se encontraban los calabozos.
—Loki—dijo Thor casi en un susurro. Volteo a ver a sus amigos, estos seguían luchando contra los homúnculos —. Amigos, sigan defendiendo el palacio, yo iré a resolver el origen de esto.
Tumbo a otra creatura con su Mjölnir y salió corriendo en dirección a los calabozos. Habían atacado a las prisiones y su hermano estaba ahí, no había quien lo defendiera, porque los guardias estaban defendiendo al palacio. Tenía un presentimiento y se le manifestaba como una opresión en el pecho. Necesitaba saber si era por miedo a que Loki no pudiera defenderse, porque su padre le había arrebatado su magia, o si era por que Loki era el causante de dicho ataque.
Llego a los calabozos y se encontró con un poco de humo y algunos homúnculos, se deshizo de ellos y se dirigió a la prisión donde se encontraba su hermano. Tenía miedo, no porque su hermano estuviera creando todo aquel desastre o por que estuviera indefenso mientras lo atacaban, no, él tenía miedo porque no sabía cómo estaría Loki y cómo iba a reaccionar al verlo. Ya habían pasado dos años desde que no lo veía y no sabía nada de él.
Su corazón se aceleró al estar frente a la puerta de Loki y ver que esta se encontraba destrozada y fuera de su lugar. Entro apresurado y se encontró con la habitación de tortura vacía. Dio un grito de desesperación y salió fuera de la habitación lo más rápido que pudo. Solo tenía en mente una cosa: encontrar a su hermano.
Todo indicaba que él había provocado todo ese ataque. No había cambiado, su hermano seguía perdido en su camino. No podía enfurecerse, solo entristecerse, pero ahora su plan debía de seguir, ahora más que nunca. Debía de rescatar de las sombras a su hermano.
Se lanzó directamente a la puerta del palacio mientras destruía todos los homúnculos que se le ponían enfrente, sentía la adrenalina corriéndole por todo su cuerpo. Al estar en la puerta se dirigió directo al Bifröst, había algo que lo impulsaba a ir al puente, como un imán atrae al metal. A lo lejos vislumbro un cuerpo que se movía torpemente. Su corazón se saltó unos latidos y su respiración se aceleró. Cuando lo vio más de cerca no pudo evitar sentirse más sorprendido y a la vez sentirse culpable. Loki estaba frente a él con un cuerpo todo magullado por los dos años que vivió de torturas. Torturas que vivo por su culpa. Thor se sentía el único responsable de todo lo que Loki había sufrido.
— ¡Hermano! —le grito con voz potente Thor, que estaba a unos metros detrás de él. Sintió una opresión en el pecho mientras lo veía de frente. Ya tenía dos años sin verle y topárselo así, de repente, mientras intentaba huir, le hizo sentir una punzada en su corazón. Después de odiarlo en solitario desde hace mucho tiempo, su mente le recordó aquellos momentos que habían pasado juntos. Se estremeció y sacudió su cabeza ligeramente. Ya no debía de sentir nada por él, no se lo podía permitir. Por culpa de Thor había sido torturado de las formas más crueles durante todo ese tiempo. Su cuerpo había sido ultrajado, herido y humillado. Sintió otra punzada en su cabeza y otro recuerdo lo acecho seguido por el característico dolor punzante de la herida que él provoco. Intento ahogar si grito, pero no lo logro y arqueo su cuerpo un poco. Thor intento acercarse a él, pero el rápido retrocedió unos pasos, quería estar lo más lejos que pudiera de Thor.
—Hermano, por favor, déjame ayudarte —dijo suplicante Thor, mientras lo miraba directo a los ojos.
—No soy tu hermano —dijo con veneno en su voz —. Deja de llamarme así.
Loki no podía permitirse ningún signo de debilidad frente a Thor. Aunque su cuerpo dijera otra cosa, él no mostraría debilidad, no más. Miro de forma amenazante a Thor mientras se dirigía a las orillas del Bifröst. Tenía pensado saltar y viajar, utilizando el cumulo de estrellas como fuente de energía, lejos de ahí, si era posible, fuera del límite de los nueve reinos.
—Dime, Loki, ¿Tu provocaste esto?
Loki sonrió y miro a Thor.
—Te refieres a las explosiones, ¿Cierto? Creo que fueron provocados por esos monstruos de color ámbar. Por cierto, ¿Sabías que esas creaturas están hechas de un poco de tierra, cenizas de roble, agua y magia para compactarlas? Pueden servir como fuente de energía para absorber —dijo sarcásticamente tratando de sonar lo menos cansado posible.
—Loki, hermano, por favor recapacita, no tienes por qué seguir con esta locura —soltó Thor buscando mostrarse de la formas más calmada que pudo, debía de mostrarse sereno si quería convencer a Loki —. En este ataque nuestra madre casi sale herida.
—Oh, Frigga, valiente mujer. Muy bella, pero dura de vencer. Ha sido un fortunio, entonces, que hayas estado tu para salvarla; tú su verdadero y único hijo.
—Por favor Loki —decía Thor mientras se acercaba unos pasos a Loki —, muestra más respeto...
— ¿Respeto? —lo interrumpió mientras una punzada en su cabeza lo atormentaba ("maldición, otro recuerdo"), comenzó a elevar la voz— ¡Respeto! ¡Como vienes tu hijo de Odín, a hablarme de respeto cuando ni tu familia, ni la servidumbre lo tuvo conmigo en estos años en los que estuve cautivo!
Había estallado, no quería mostrar nada de sentimientos hacia él, pero eso había sido el colmo. Aparte las punzadas en la cabeza no lo ayudaban.
Como es que le pedía algo que a él nunca le tuvieron, siendo que el pertenecía a la familia real. A su memoria vinieron todas aquellas veces en que los guardias lo torturaban. No lo respetaban, ¿Por qué habría de respetar él?
—Loki, hermano, recapacita —insistía Thor—. Aún hay tiempo para enmendar lo que hiciste.
Loki lo miro, entre serio y triste. Uso un poco de su energía vital y en su cuerpo apareció el traje que por mucho tiempo porto con mucho orgullo. Quería demostrar a su hermano que aun podía ser alguien, que aun podía imponer respeto, que a pesar de ser un preso, un traidor, podía ser alguien importante, que podía seguir luciendo lo que es.
Camino unos pasos más cerca de la orilla del Bifröst giro en su lugar y con una ligera sonrisa de decepción, miro directo a los ojos de Thor.
—No, ya es muy tarde.
Dicho esto, se dejó caer por el puente. Mientras caía conjuro un hechizo que lo transportaría a su próximo destino, lejos de Thanos y de sus torturas, lejos de Asgard y sus humillaciones y, sobre todo, lejos del dolor y traición que le hacía sentir al ver a Thor. Porque por más que lo quisiera negar y ocultar, él seguía amando a su hermano. Tenía que arrancárselo a como diera lugar.
Mientras el hechizo era llevado acabo y su energía vital era consumida, su piel se comenzaba a tornar de color azul y comenzaban a aparecer las runas por todo su cuerpo.
— ¡NO! —grito potente y corrido Thor, mientras veía como Loki caía.
Loki lo vio asomándose por la orilla del puente mientras él se iba desvaneciendo poco a poco. Ya no había vuelta atrás. Su conjuro estaba hecho. Conjuro que lo llevaría al lugar donde fue capturado y vencido por primera vez. Midgard. Sabía bien que sería el último lugar donde lo buscarían, además, necesitaba un respiro de todo, y por su apariencia no llamaría la atención de nadie. Cerró sus ojos y se dejó guiar hacia donde sería su nuevo hogar. Midgard.
Se despertó, abriendo los ojos de un de repente. ¿Cuándo había dejado de tener los recuerdos y de sentir las torturas de Thanos? Se sentía agotado y con algo de dolor, pero era soportable. Ya no se sentía tan mal, como lo había hecho durante su estancia en Asgard. Al parecer había perdido el contacto mental con Thanos, ya que había dejado de sentir como su cabeza punzaba y como los tentáculos mentales de Thanos la estrujaban. Agradeció en silencio poder tener control sobre su propia mente.
Sus ojos se fijaron en el rojizo cielo. Al parecer el crepúsculo vespertino se hacía presente. No pudo evitar que le pareciera hermoso. Intento incorporarse. Sintió como todas sus heridas se hacían notar, poco a poco, pero se hacían presentes. Gruño por lo bajo. Cuando estuvo completamente de pie, pudo ver donde se encontraba. Era un parque, verde. Se vio su traje, tenía algo de tierra. Se lo sacudió y recordó algo muy importante, no quería llamar la atención, y sabía que nadie en Midgard usaba ese tipo de ropas. A su parecer tenían muy mal gusto. Intento desaparecer su ropa fina por algo más acorde al lugar, pero se sintió muy agotado. Vio sus manos y aun presentaban su característico color azul. Así que opto por quitarse la gabardina y las partes de la armadura, para solo quedar con el pantalón negro y una camisa de manta negra con detalles en verde, la cual no tenía mangas y si un cuello un poco elevado con una pequeña abertura en "v". Envolvió parte de su armadura en la larga gabardina y él la cargo entre sus brazos.
Dirigió su mano libre hacia su antebrazo, que ayudaba a cargar dicha armadura, y sintió su brazalete, su más preciada posesión en este momento, la cual lo identificaba como de la realeza. Logro sentir el grabado que tenía, en él estaba escrito su nombre seguido por una serpiente con alas. Lo apretó con fuerza. Quería sentirse cerca de lo que un tiempo fue y sabía que ya no podía volver a ser. Al menos no en Asgard.
Camino hacia un árbol que estaba ahí y se recargo un momento en el. Se sentía cansado. Miro sus manos, las cuales ya estaban perdiendo poco a poco su color azul y volvían a su color normal, pálido. Dio un profundo suspiro y cerró los ojos. Intento concentrarse en esconderse de la vista de Heimdall, era un hechizo muy sencillo y no requería de mucha magia. Cuando lo logro, abrió sus ojos y los dirigió a sus manos, las cuales ahora solo sus alargados dedos eran azules.
Volvió a suspirar. Al parecer esta práctica lo relajaba mucho y no quería perder esa sensación. Se sostuvo del árbol por un momento y comenzó a caminar a través del prado, vio varios árboles más y comenzó a escuchar el sonido de la ciudad. No sabía dónde estaba realmente, ni mucho menos que parte de Midgard. Pero al salir del parque, se topó con muchas luces y mucha gente en movimiento. Vio como los autos se movían a gran velocidad a través de las enormes calles. La ciudad era muy ruidosa. Acomodo su cabello hacia atrás, no por vanidad, si no por nerviosismo. Se sentía nada frente a los enormes edificios y el ajetreo de los autos. La última vez que estuvo en Midgard, recordó como él se sintió el gobernante de todo, más que estos simples midgardianos, y como el ruido era solo molesto. Pero ahora, sin su magia y sin nada, más que su propio ser, se sintió intimidado.
Camino por las banquetas, tenía que seguir adelante. Las personas lo veían, pero no de forma extraña, sino más bien por simple curiosidad o compromiso. Otros simplemente lo ignoraban y seguían su camino. No le importaba, lo único que quería era seguir adelante. Recorrió varias calles. No había caído en la cuenta de que no tenía a donde ir. Se comenzó a sentir perdido, no había un lugar donde el perteneciera. Todo era ajeno a él. Fue cuando la soledad le comenzó a abrumar. Sentía un vacío enorme. Siguió caminando, no quería detenerse a analizar eso, la caminata lo hacía sentir que al menos tenía un objetivo.
Un dolor le comenzó abrumar, dolor que antes no había sentido le comenzó a rodear. Comenzó a sentir hambre. Maldijo por lo bajo. Sin su magia su cuerpo se volvía más humano. Sus pasos comenzaron a ser más lentos, sentía como cada paso se volvía una tortura. Se detuvo después de unos pasos, se sujetó de una pared. Vio que se encontraba en un callejón. El aire le comenzó a faltar. Se sentía cansado, pero aún se podía sostener en pie. No supo por cuanto tiempo camino, pero el cielo ya estaba en penumbra, no había ningún astro en el cielo. Bajo el rostro intentando llenar sus pulmones de aire. Quería serenarse, así que dio un gran suspiro. Tenía que pensar donde pasaría la noche. No podía evitar el hecho de sentirse estúpido por no haber planeado esto. Intento idear algo, no podía dormir en la calle.
Escucho unas sirenas, seguido por el ruido sordo de algunos disparos. Cada vez se escuchaban más cerca de donde estaban. Cuando intento incorporarse, escucho que las sirenas estaba sobre de él y el sonido del disparo se hizo presente, seguido por el punzante dolor en su hombro donde se incrustaba uno de los proyectiles. Sintió como entraba por su piel y la destrozaba, quedándose atrapada en su cuerpo. Dio un alarido. A eso le siguió otro disparo que se incrusto ahora en su pierna. Esta vez, el dolor lo tumbo. Las sirenas fueron disminuyendo en intensidad, hasta desaparecer.
Le dolía la pierna y el hombro y ambos le sangraban intensamente. Cuando cayó al suelo por el dolor, soltó su ropa. El dolor comenzó hacerse insoportable. Busco el bulto de su ropa y lo abrazo. El hambre seguía presente y no disminuía como el dolor. Sentía frio, pero no era excesivo, podía soportarlo por su condición de Jötun. Su respiración comenzó a hacerse agitada. Cada bocanada se hacía más fuerte que la anterior, sentía como le dolía cada vez que aspiraba.
No podía quedarse ahí, necesitaba que alguien lo atendiera, pero no iría a esos hospitales en donde los midgardianos harían muchas preguntas. Debía de permanecer en anonimato, escondido. Se levantó con mucho esfuerzo, como pudo, y se sostuvo de la pared. Había momentos en los que sentía que perdía la conciencia, pero quería mantenerse despierto, consiente. Decidió avanzar sosteniéndose de la pared. Le dolía cada paso, su pierna izquierda, donde había recibido la bala, le punzaba y ni siquiera se podía sostener de ella, así que simplemente la arrastraba. Se mantuvo así por un par de calles más, hasta que no pudo más, se detuvo. Levanto la mirada y vio a una mujer que salía de uno de los edificios de la cuadra donde se encontraba.
— Ayuda— dijo casi quebrándose la voz. Ella no volteo, al parecer no la escucho. Maldijo interiormente el excesivo ruido de la ciudad. Tomo una bocanada de aire y decidió gritar con todas sus fuerzas. — ¡Mujer, a-ayuda!
Y no pudo más. Dejo caer su cuerpo rendido por el dolor. No supo si la mujer lo escucho o no pero seguía pidiendo, con cada suspiro, la ayuda de aquella mujer.
— ¡Santo Dios! — escucho gritar a la mujer, para después escuchar como unos pasos se aproximaban a él, sonaban apresurados. Loki levanto su rostro y se encontró con la mujer. Lo miraba preocupado con esos ojos color chocolate. — ¿Que te ha pasado? — no lo dejo responder y comenzó a checarle el hombro. — Por Dios, has perdido mucha sangre. Necesitas un hospital y urgentemente.
La mujer lo intento incorporar y él la tomo del brazo con toda la fuerza que tenía y la jalo.
—No, u-un hospi-tal no — dijo entre jadeos, mientras ella le miraba extrañada —. Por favor.
—De acuerdo, no te llevare a un hospital — dijo ella —. Para tu suerte soy médico y mi consultorio está aquí mismo, a unos pasos. Te puedo atender ahí, sin costo alguno ¿Te parece? — le pregunto sonriendo.
Loki la miro un poco confundido y le asintió. Se aferró a alcanzar su bulto de ropa y lo atrajo hacia él para después abrazarlo. Era lo único que poseía, y no podía perderlo. Ella se acercó más a él y le retiro la ropa de las manos, él sin más se las entrego, no tenía fuerza para evitarlo, además el hombro herido le impedía mover siquiera el brazo. La mujer metió el bulto en su maleta y lo resguardo bien, volvió con Loki y lo tomo de su brazo sano, haciendo que este la rodeara por el cuello.
—Mira amigo, a la cuenta de tres tu harás el intento de ayudarme a ponerte de pie, ¿De acuerdo?
Loki asintió, mientras no dejaba de ver el piso, vio su propia sangre revolverse con la tierra formando una especie de lodo rojizo. Le dio asco al verlo, nunca había estado herido de esa forma y ahora se sentía más inútil. Realmente hoy no era un buen día para su cuerpo.
La chica conto hasta tres e hizo el esfuerzo de levantarse, su cuerpo le pesaba demasiado, no podía ni siquiera sostenerse solo. Al parecer la chica estaba haciendo casi todo el trabajo. Las costillas comenzaron a punzarle y soltó un alarido. Ello lo vio y se disculpó con la mirada.
Cuando estuvieron completamente incorporados, él noto que ella no era más alta que él, es más, ni siquiera le debía de llegar a los hombros. Comenzaron a andar y el comenzó a quejarse por la pierna, pero aun así se mantenía consiente, tenía miedo que esta mujer intentara hacerle algo que no debiera. Después de unos pasos ella soltó una ligera risa.
— ¿Sabes?, este día pensé que saldría temprano — comenzó diciendo ella sonrientemente —, pero por una u otra cosa, salí más tarde de lo que marca mi horario. Y en la salida me topo contigo, casi moribundo. Supongo que debió de ser el destino.
Loki la miro por lo alto y rodo los ojos.
— Tienes un aura muy interesante compañero.
El la miro extrañado. ¿Había dicho aura? ¿Cómo era posible que una midgardiana tuviera la capacidad de poder ver auras y mucho más la de él? En Asgard era común ver a alguien con la capacidad de poder ver las auras de los otros, pero aun así eran contados los que podían poseer dicha habilidad, por el simple hecho de que habían abandonado toda relación con la magia y se habían interesado más en la fuerza física.
Al parecer se había encontrado con una mujer midgardiana muy interesante. Congenio con el punto del "destino" que había mencionado ella y siguió el camino por donde ella lo guiaba.
— Por cierto — comenzó la mujer mientras le sonreía y sacaba las llaves del edificio, ya se encontraban frente a la puerta —, feliz cumpleaños.
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