Los gritos desgarradores aún se escuchaban, no lograba distinguir, ¿De quién es esa voz?
Trataba de tapar mis oídos, no quería escuchar esto, no quiero enterarme de otra muerte.
Hace apenas unos días dije que ya nadie moriría, pero todo ha cambiado en cuestión de segundos.
—¿Quién es? —Escuche la voz de Dianet escucharse fuera de la habitación en la que me encontraba.
Ahora sé que Dianet no ha sido. Me pongo de pie y abro la puerta, Paco estaba junto a Dianet.
—¿Quien ha sido ese? —Pregunte confundido.
Ellos me miraban confundidos, solo negaban.
En pasos lentos me acercaba a las escaleras, quería saber quién era, pero no sé si podré soportar una muerte más.
—Espera, ¿Qué haremos si es Daniela o Daniel?
Pregunto Paco asustado, Dianet y yo nos miramos.
¿Que podríamos hacer? Miro las escaleras fijamente, los animales ya se estaban yendo después de comerse a uno de nosotros.
Bajo lentamente, miro hacia la puerta principal, hacia la cocina y hacia el sótano, este último, estaba cerrado.
—¡Daniela!, ¡Daniel! —Grite, asustado de escuchar alguna respuesta.
Entro a la cocina, encuentro el cuerpo, este tenía muchas mordidas por doquier, y demasiada sangre.
—¡Oh dios mío! —Dianet, tapaba su boca junto a mí.
—Busquemos a los demás y vayámonos de aquí.
Paco daba una vuelta para dirigirse al sótano.
—Solo un momento, escuche algo por aquí.
Mencione, mientras caminaba hacia la alacena, donde anteriormente encontró Lizuly su lanza y el cuerpo de Maggie.
La abro rápido y ahí encuentro a Daniela, ella solo lloraba en cuclillas. Volteo su rostro hacia mí.
—¿Por qué Daniel? ¿Por qué? Míralo, está muerto —Ella lloraba una vez más, solo apuntaba el cuerpo de Daniel sobre el suelo.
—¡Lo siento! ¡Lo siento mucho! —La ayude a pararse.
Le di un gran abrazo, ella ahora lloraba en mí.
—¡Iré por Dawn y David! —Paco comento, mientras se alejaba.
Daniela se alejó de mí y se acercó a Dianet, a la cual también abrazo.
—¡Vamos!, no puedes seguir viendo esto —Dianet abrazo a Daniela, comenzó a caminar hacia fuera de la cabaña.
—¡Chicos! ¿Están bien?
Dawn salió corriendo desde el sótano, David no salió, pero pude ver que cuidaba a Brenda.
—¡Daniel no lo logro!, él está muerto —Susurre, mirando a la cocina.
Dawn camino hacia allá pero rápido regreso con cara de disgusto, su mirada reflejaba tristeza.
Todos salimos de la gran cabaña. David llevaba a Brenda cargada.
Daniela lloraba aún en los brazos de Dianet.
—Ahora, ¿Que pasará? —Pregunto Paco, confundido.
—Nos iremos de aquí, no regresaremos jamás aquí —Dawn comentaba.
Sonreí un poco al escuchar esas palabras, jamás regresaremos a esta cabaña.
Miro a mi alrededor, miro hacia un lugar específicamente.
—¡Marisol! —Grito emocionado.
Marisol y todos los demás se acercaban a nosotros. Ortega sale de la cabaña, pues había revisado que no estuvieran Rubí ni Raúl.
***
Habíamos platicado todo lo que había pasado, la muerte de Daniel, los animales atacando y la presentación de Rubí y Raúl. Nuevos amigos de Juan.
Todos le dimos un más sincero pésame a Daniela por perder a su hermano.
Pero ella no lo tomaba bien, pues decía que por culpa de todos, él está muerto.
—¡Nunca debimos haber venido a salvarlos! —Grito enojada.
Ella caminaba de un lado a otro, nos miraba con cara de enojo, queriendo decir algo pero guardándoselo para ella.
—¡Daniela!, nadie los obligo a venir, te recuerdo que él se ofreció.
Lizuly se acercó un poco a Daniela, pero esta la empujo al piso y comenzó a correr lejos de nosotros.
Solo vi como entro a la selva, desapareciendo de nuestras vistas.
—¿Estas bien? —Karen ayudo a Lizuly a levantarse.
—Sí, gracias.
Ángel se encontraba junto a Brenda, el esperaba a que ella despertara para decirle algunas cosas.
—¡Creo que le di un golpe fuerte! —Sonreí un poco.
Todos rieron un poco, mientras observábamos a Brenda.
—Parece que la han pasado mal, de hecho muy mal solo con ver el cuerpo de Daniel.
Rosa salía de la gran cabaña al igual que Dulce.
—Ella nos dirá, ¿A dónde han ido? Ella tiene que saber, es de los suyos.
Dawn coloco una pistola en su frente mientras Brenda despertaba.
—¡Déjenme ir!, yo no les hice nada —Gritaba enojada.
—Tú nos guiaras hacia los tuyos, todos caerán Brenda. ¡Todos!
David la miraba fijamente a los ojos.
—Claro que no, ni loca les dijo dónde nos escondemos.
Ella comenzó a reír, creo que ríe igual que Juan.
—Dime, ¿Dónde están? —Pregunto David furioso.
—Haz lo que quieras, no pienso decirles nada, mátame si quieres.
Brenda lo retaba con la mirada.
—¡Oigan!, Daniela no se ve por ningún lado —Luis comento asustado.
—Tranquilo, ya la encontraremos, no pudo haber ido lejos.
David se alejaba despacio hacia la selva.
—Ellos vendrán y terminarán de matarte, a ti y a ustedes —Brenda señalo a Dawn y a nosotros.
—¡Ya lo veremos!
Dawn la miraba hasta que unos disparos llegaron a la puerta de la cabaña.
—¡Allá, son ellos! —Dianet grito en el suelo.
Volteo hacia la selva, temiendo que ellos tuvieran a Daniela pero no era si, ellos tenían nuevamente a David.
—¡Te lo dije! —Brenda sonrió, detrás de Dawn.
Dawn volteo a verla y sin pensarlo le dio una bofetada a Brenda.
—¡Déjala libre!, si quieres ver con vida a este oficial —Juan grito desde lejos.
—¡No pienso entregarla!, nunca confiare en ti.
Dawn grito tomando a Brenda del cuello, para luego colocar el arma en su frente.
—¡Está bien!, hazle lo que quieras, no nos interesa pero creo que a ti si te interesa David, ¿O no? —Juan reía mientras se alejaba.
—Dawn, yo no importo ellos sí, recuérdalo —Grito David, desapareciendo delante de Emilio.
Detrás de el aún Emilio nos apuntaba con su arma.
—¡Créeme cuando te digo que no lo encontrarás vivo! —Brenda sonrió a Dawn.
—Eso tiene que cambiar, no pueden matarlo. Si lo hacen yo misma lo hare contigo —Algunas lágrimas resbalaron por las mejilla de Dawn.
—Dawn, ya no me necesitas, si quieres salvarlo ve anda, ¡Corre! Él ha dicho que no le intereso y nada lo hará cambiar de parecer.
Brenda miro hacia el piso, creo que me está dando un poco de pena, tener un plan con alguien desde hace años, cuando a último minuto te dice que no le importas.
Veo la selva, con esperanzas de ver a Daniela cruzar por ahí, sé que ha perdido a alguien, tiene muchas cosas que procesar pero no debió haberse alejado.
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