Pedro, Marisol y yo nos encontramos desayunando en la escuela. Yo ya había empezado, sólo que noto que Marisol nos observa sin decir nada.
-¿Qué pasa? ¿Traes lonche? -Pegunte mirándola-. Podemos darte un poco.
Marisol nos miró y luego soltó una pequeña risa.
-Se los agradezco mucho, se me ha olvidado mi lonche en mi casa, no tengo nada que comer -Ella nos observó sonriendo-. Por eso son mis amigos.
Pedro y yo le dimos un poco de nuestro desayuno, ella sonrió y empezamos a comer los tres juntos.
-¡Por eso somos amigos! -Pedro sonrió y luego continúo comiendo.
***
Abro mis ojos, un llanto silencioso se escucha. Me levanto un poco, miro a todos lados.
-¡Marisol!, ya no llores, ya no podemos hacer nada -Me acerque a ella, se encontraba sentada junto a una piedra.
Ella no me respondió, sólo seguía llorando, mire hacia enfrente, aún seguía el cuerpo de Pedro.
-¡Juntos lo superaremos!, ahora levántate -Comente, tirando mi mano hacia ella.
Ella me miro por unos cuantos segundos y luego agregó:
-¿Recuerdas aquel día, en qué me dieron de su lonche? -Aún no dejaba de mirarme-. Desde ese día, supe que seriamos grandes amigos.
-Sí, grandes amigos -Mis labios formaron una pequeña sonrisa.
Me senté junto a ella, ninguno de los dos hablaba, sólo observamos a los demás durmiendo, la fogata que aún ardía un poco, ese peculiar ruido de la cascada se escuchaba.
Cerré por unos cuantos segundos los ojos, al abrirlos ya el sol se lograba ver.
Gonzalo había despertado, sólo nos observaba a Marisol y a mí.
-¿Estuvieron toda la noche ahí? -Preguntó sin dejar de mirarnos.
-¡No!
Me puse de pie y camine a despertar a los demás, Gonzalo fue hacía el agua.
Despertaba uno por uno, minutos tan solo después, ya había despertado a todos.
Gonzalo se acercó corriendo, su rostro reflejaba terror.
-¡El cuerpo de Pedro no está! -Gritó alterado- ¡No está!
Todos nos quedamos mirándolo, ¿Cómo es posible que haya desaparecido?
Hace unas horas aún seguía ahí, acaso me quede dormido.
-¡Juan hizo esto! -Luis agrego asustado.
-¡Es mejor que nos vayamos!, rápido, iremos a las cabañas -Gonzalo recogía la mochila de Ángel con rapidez.
Todos nos habíamos puesto de pie, a excepción de Marisol, ella aún seguía sentada en el mismo lugar.
-¡Vamos Marisol!, no queremos que te pasé nada -Dianet la estiraba del brazo, hasta que logro ponerla de pie.
-¡Todo estará mejor! -Yulma tomo del hombro a Marisol.
Comenzamos a caminar, el camino hacia arriba era cansado y más con un poco de hambre.
Después de tanto caminar, estábamos por llegar a la cabaña, somos detenidos por Karen.
-¡Miren!, ahí está Juan -Ella señalaba con su mano.
Exactamente Juan se encontraba parado en la puerta, en sus manos llevaba un arma, ¿De dónde salen tantas?
En un árbol más delante de él, tenía algunos animales amarrados en éste.
Sólo está ahí parado esperando a que lleguemos para matarnos.
-¡Ni pienses que vamos a ir por aquí!
Me coloque frente a Gonzalo, no iba permitir llegar nuevamente con Juan.
-Es mejor ir por otra parte, tú debes saber, eres nuestro guía -Pablo menciono.
Gonzalo asintió y comenzó a caminar hacia otro rumbo, nosotros lo seguíamos por detrás.
Quitamos las hierbas que nos impedían seguir nuestro camino, ya habíamos pasado el río y sí no me falla la memoria pronto llegaremos a las cabañas.
-La caída ocasiono que la hinchazón de mi herida bajará, ahora hasta puedo caminar, hasta correr -Dulce sonreía para luego comenzar a correr.
Desde aquí ya lograba ver las cabañas a un par de metros de nosotros.
Dulce aún seguía corriendo por la misma dirección, ella estaba por llegar, mientras que nosotros aún no.
-¿Tienen hambre? -Gonzalo volteo por breves segundos a vernos.
-Sí, creo que demasiada -Lizuly tocaba su estómago.
-Les buscaré algo, si Juan regresa sólo escóndanse -Gonzalo cambio de rumbo.
Llegamos a las cabañas, todo se miraba igual que como llegamos.
Lo verde de todos lados hacia presencia.
-Buscare algo útil en las cabañas -Yulma se acercó a las cabañas, Dulce la siguió.
-¡Tengan cuidado! -Dianet gritó, ella se dirigía a la puerta del aeropuerto, todos la siguieron a excepción de Karen y yo.
Sólo los veía como entraban al aeropuerto, esos arañazos que se encontraban en la puerta, me hacían recordar a los animales gruñendo, animales siguiéndome.
-¿Sabes qué hacer? -Me preguntó Karen.
La mire un poco confundido, hasta que recordé la lista.
Asentí y de inmediato me dirigí a nuestra cabaña, logre ver a Yulma y Dulce entrar en ella.
-Dormiré un poco, avísame cuando regrese Gonzalo con la comida -Comento Yulma.
-¡Nosotros te avisamos! -Karen sonreía.
Tome la pluma y coloque una raya encima de Pedro, pude notar como hemos perdido a dos de mis amigos.
Al igual que Karen ha perdido a dos de sus amigos.
-¡Como nos divertimos aquí!, nunca olvidaré eso -Sonreí un poco.
-Todos se divirtieron pero eso duro poco, maldigo ese día en que nos dieron la noticia -Karen no dejaba de ver las cabañas.
Un grito proveniente del aeropuerto se escuchó, el cual hizo que diera un salto.
-¡Vengan acá! -Volvió a gritar, era la voz de Dianet.
-¡Vamos tal vez hayan encontrado algo! -Karen comenzó a caminar hacia el aeropuerto.
Abrí la puerta de la cabaña, ahí estaba Dulce despierta, Yulma estaba dormida.
-¡Estaremos en el aeropuerto por si nos necesitan! -Mencione brevemente.
-Está bien, aquí cuidare de Yulma -Dulce sonreía.
Salí y cerré la puerta, camine al aeropuerto, Karen ya había llegado.
Apresure un poco el paso, ya no se había escuchado otro grito de Dianet.
Solo miraba la puerta, hasta que llegue y la empuje para abrirla.
No lograba ver a nadie, sólo a Karen que me esperaba.
-¡Dianet!, ¿Dónde? -Karen grito hacia diferentes direcciones.
-¡Por acá! -Gritaron.
Karen y yo rápidamente nos dirigimos a la parte donde se escuchó Dianet.
Segundos después llegamos, ahí estaban los demás y otros dos chicos más.
-¿Quiénes son ellos? -Pregunte un poco confundido.
-¡Es Daniela y Daniel! -Pablo señalo a cada uno.
-¡Ellos estaban aquí! -Ángel se alejaba un poco.
-¡Escuchen, tenemos que escondernos!, ellos nos encontrarán -Daniela comento algo asustada.
-¿Ellos, quiénes? -Pregunte confundido.
-Unos hombres que están intentando atraparnos, nos han seguido hasta aquí -Comento Daniel asustado.
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