Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

Ꜥꜥֶָ֢🪖ֶָ֢۫݊˒𐙚 capítulo 33

TaeHyung POV 

Hace un frío que me hace hasta doler los huesos, pero no quiero estar en la base. No quiero estar en medio de mis compañeros y tener que calarme sus morbosas miradas o sus palabras sucias. Tampoco quiero tener que hablar con alguno de esos idiotas. 

Solo quiero pensar en cómo carajos dejé envolverme por JungKook. Esto no debería ser así; hace un tiempo parecía babear por el doctor YoJun y ahora estoy aquí, sentado en la orilla de la playa, con un frío tremendo, la comisura de mi labio rota, la mejilla hinchada y un tanto morada, y un dolor horrible en la mandíbula. Pensando en él: en el coronel Jeon JungKook. 

De seguro yo estoy aquí tratando de conseguir alguna explicación lógica para tanto desorden, y quizás él ya está en su cuarto durmiendo plácidamente. TaeHyung, sí que eres idiota, ¿no puedes seguir con tu vida como siempre? Pero ¡no!, te enfrascas en seguir dándole vueltas al asunto y responderte cosas que ni siquiera sabes cómo preguntártelas a ti mismo. Siempre he sido un tanto iluso y quizás esa sea mi peor desventaja, porque a pesar de que todos busquen siempre una manera de pisotearme, al final termino haciendo como si nada hubiera pasado. 

Me atrevo a decir que Jeon JungKook ha sido de esas personas que más me ha lastimado, y lo peor es que no hubo una buena razón para tanto maltrato y odio, sin un motivo real – solo le di una pequeña mordida cuando llegué –. Es algo que no le encuentro sentido. Creí odiarlo por su maltrato hacia mí, por su indiferencia y continuas humillaciones que se hicieron cada vez más hirientes. Creí odiarlo por cómo me golpeaba o simplemente descargaba ese odio tan grande en mi contra. 

Pero ese odio que él mismo dijo tenerme, y el mismo odio que creció dentro de mí, desapareció cuando nos besamos por primera vez, cuando sus manos recorrieron mi cuerpo en posesivas caricias. Cuando me entregué a él supe que mi odio se esfumó y solo quedaron las ganas de tenerlo así conmigo, abrazándome. 

Quizás solo soy yo que quiero sentirme protegido en este lugar. Antes tenía a Jun, pero él ahora no está. JungKook no es su reemplazo, no, claro que no. Ambos son muy diferentes en todos los aspectos, pero yo le di al coronel Jeon la libertad de hacerme suyo. No sé qué hacer. 

Pensaba que cambiaría un poco su forma fría de tratarme, pero ese pensamiento se fue al infierno apenas hoy me golpeó de esa misma forma como lo hizo al principio de conocernos. En ese momento supe que nada cambiaría, que aunque en su habitación mi cuerpo se estremezca con cada toque, cada caricia, cada palabra suya... Afuera, yo solo soy Kim TaeHyung; el soldado que osaba faltarle el respeto como si fuera cabecilla de alguna rebelión en su contra. 

Aunque... no se aleja mucho de la realidad. De cierta forma lo soy. Pero no puedo esperar algo a cambio de un hombre como él, que consigue lo que quiere porque, por encima de la ropa, se le nota que es de esos tipos que no dejan que nada se interponga en su camino, ni en sus planes... ni en sus deseos. 

Y yo caí en su trampa. 

No voy a hacerme la víctima, no, no... Pero si él tan solo no me hubiera tratado amable y cariñoso, o si no se hubiese montado aquel teatro de preocupación, yo no me sentiría tan mierda al darme cuenta de que todo era parte de su plan para follarme. 

¡Maldita sea! Y lo peor del caso es que disfruté de ese sexo tanto que, de solo recordarlo, mis mejillas arden y mi pene se endurece. Hasta podría gemir con tan solo imaginar lo obscenos que nos vimos la primera vez y el día en que casi me mata. Esas veces que follamos desenfrenadamente. 

Si él no hubiera actuado tan bien, mi corazón no latiría tan fuerte con tan solo verlo. 

Las rebeldes lágrimas se escapan de mis ojos y abrazo más mi cuerpo porque el frío ya se me está haciendo insoportable. Mañana de seguro amanezco con gripe, pero eso es lo de menos cuando a nadie le importa aunque estés agonizando. 

El mar está tranquilo, eso me da paz. 

Escucho unos pasos venir hacia mí, así que rápidamente limpio mis lágrimas con la manga de mi chaqueta de uniforme. Los pasos se detienen y yo, muy nervioso de que sea JungKook, me giro. 

Porque aunque no quiera verlo, quisiera que fuera él. 

— ¿JaeHyun? 

— Hola, TaeHyung. 

JungKook POV 

— ¿Qué le habrá pasado a TaeHyung? — Me pregunto a mí mismo mientras veo el techo de madera fina. No creo que haya sido porque lo golpeé, ¿o sí? 

Cartas sobre la mesa: se supone que, si soy el coronel, debo enseñar a defenderse a todos los mediocres que tengo a mi cargo, ¿verdad? TaeHyung es uno de ellos; debo hacer que se defienda porque el niño es débil y no aguantaría un combate cuerpo a cuerpo de verdad frente a un enemigo. 

Debo admitir que me sorprendió hoy, pues sus patadas y técnicas eran evidentemente del deporte taekwondo, pero de igual forma obtuve la victoria. Y aunque me dio una patada en el estómago... eso ni siquiera me hizo cosquillas. 

No quería hacerle daño y sentí una pizca diminuta de culpa cuando sangraba a causa del puñetazo que le di, pero es parte del entrenamiento, ¿no? No me imaginaba a TaeHyung tan sensible si hace poco parecía una pantera a punto de matarme si tuviese la oportunidad. 

Ja, es gracioso que ahora estemos follando luego de odiarnos a muerte. 

Ok, sí, me molestaba su tan sola presencia, pero ahora puedo decir que es grata y cómoda. Hace frío hoy, y es en esas noches donde no quiero hacer nada además de dormir. Odio tener que admitirlo, pero me gustaría que TaeHyung durmiera conmigo hoy. 

Porque, por más increíble que pueda parecer, él logra mantenerme en mi zona de confort y alejarme de toda esta pesada rutina. 

Cuando estamos juntos en este cuarto, el tiempo transcurre rápidamente mientras lo miro, mientras se sonroja y evita mi mirada sin dejar de hablar cualquier estupidez que su boca pueda otorgar, sin importarle que soy su superior y puedo castigar su osadía... No parece importarle nada de eso cuando se queda dormido a mi lado. 

TaeHyung es agradable... demasiado para mi costumbre. 


Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro