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3. Cosas imposibles

Izuku avanzó despacio por la entrada de la UA. Era extraño estar allí y mucho más en circunstancias como estas, su yo de hace un año nunca lo hubiera imaginado. Sin embargo, estaba un poco entusiasmado. De alguna forma se sentía como si realmente fuera a ser un héroe.

Carraspeó y acomodó su gorra, alejando ese pensamiento. Aunque fuera un look incómodo para él, con el cabello teñido de rubio y peinado hacia atrás, una mascarilla médica, sus pecas tapadas con maquillaje y una gorra, nadie podía reconocerlo. Y sí que eso se había vuelto un problema, porque luego de su desaparición su nombre y su rostro habían salido en absolutamente todos los medios de comunicación. No pensó que les interesaría tanto una persona quirkless, pero el morbo por la brutalidad de la escena los cautivó, y supieron que eso compraría a su público.

Le daba un poco de pena por su madre, no podía imaginar lo que estaría sufriendo al perder a su hijo sin ninguna explicación.

La extrañaba tanto.

«Si tan sólo pudiera escapar de esta maldita extorsión».

Había dos armas amenazándolo. Y ni siquiera apuntaban a su cabeza.

Le parecía extraño que All For One le hubiera dado el permiso de venir, porque no confiaba en las intenciones de Izuku, pero por supuesto que no se quejaría. A un mes de estar en La Liga, sabía claramente que lo consideraban un arma de doble filo, pero todos allí estaban atados de manos y pies de una forma u otra.

Suspiró melancólicamente. Estar ahora por hacer un examen para la preparatoria le recordó que él también tenía quince años. A veces olvidaba ese hecho, porque sus preocupaciones no podían estar más alejadas de la escuela, pero cuando lo recordaba, sentía lástima por sí mismo. Ahora todo lo que quiso, quiere o querrá hacer sería sólo eso: el querer, porque ya estaba arruinado. Él estaba arruinado, y había una sola cosa con la que verdaderamente podría cumplir, su único objetivo. Lo demás, eran cosas imposibles.

De tan distraído que iba tropezó con sus propios pies. Cerró los ojos esperando el golpe, pero nunca llegó, y cuando los abrió, se encontró una linda chica de cabello castaño.

—¡Disculpa por usar mi quirk sin tu permiso, pero creí que sería de mala suerte si tropezaras antes del examen! —dijo ella alegremente. Luego, presionó la punta de sus dedos, haciendo que Izuku tocara el suelo.

«Qué chica tan amable», pensó. Su quirk también era interesante. ¿Sería de levitación? Además, había actuado muy eficazmente al salvarlo con tanta rapidez de un simple tropezón impredecible.

—Gracias.

La observó un segundo: unos ojos marrones bien abiertos, que brillaban por sí solos. Si no podías observar su sonrisa de oreja a oreja, podías deducir que estaba sonriendo con sólo mirar sus ojos.

«Luce tan cálida como el sol».

—No es nada. ¡Adiós! ¡Y buena suerte en el examen!

La chica se alejó, e Izuku, que se había quedado un poco atontado por lo que ella parecía emanar, reaccionó tarde.

—¡A tí también! —le gritó. La chica le sonrió dulcemente en respuesta.

Siguió caminando y entró a la institución finalmente. Primero, tenía que pasar por un buzón y dejar un sobre con su documentación: fotocopia de su carnet de identidad, planilla de autorización de sus padres, seguro social por si se lastimaba gravemente, antecedentes académicos, etc. Obviamente, lo suyo estaba todo falsificado. Esperaba que se viera lo suficientemente auténtico.

Había varios buzones para su sorpresa, clasificados por color según el curso: rojo para los héroes, verde para apoyo, azul para generales y amarillo para gerencia. Podías aplicar a dos únicamente si uno de ellos era educación general. Esto debido a la gran cantidad de aspirantes que trataban de quedar allí como segunda opción en caso de no pasar el examen práctico (ya que durante el festival deportivo tenían la oportunidad de ser transferidos al curso de héroes).

Izuku se formó en una de las tantas filas de los tantos buzones rojos. Avanzaba rápido, lógicamente, porque sólo se trataba de meter un sobre y marcharte, pero cuando fue el turno de la persona delante de él, ésta empezó a dudar. El chico intercalaba la vista entre el buzón y el sobre, con una mueca incómoda y temerosa en el rostro.

Era una realidad que la personalidad de Izuku había sufrido mucho los últimos meses. Casi podría decirse que desde su encuentro con All Might hasta hoy había sido cuatro personas distintas (y por eso ahora no tenía mucha idea de quién era realmente), pero era normal si se consideraba todo por lo que había pasado. Era comprensible, sí, pero si en esta situación hubiera estado el Izuku de antes, seguramente hubiera preguntado al chico si algo le molestaba, necesitaba ayuda o simplemente lo motivaría, en lugar de arrancarle el sobre de las manos y meterlo él mismo, como ahora.

—Solicitud aceptada: Hitoshi Shinso —el buzón repentinamente habló—. Como también has aplicado a cursos generales, dirígete por el pasillo cuatro hacia el examen escrito. Luego, puedes reunirte en el auditorio con los demás aspirantes a héroes para tu examen práctico.

«Oh. Por eso dudaba tanto. No cree poder lograrlo».

—Idiota —le reclamó el chico, ahora llamado Shinso, en un tono bajo pero molesto.

Izuku alzó las cejas. Qué carácter. Bueno, podía decir lo mismo de él, que lo había obligado a meter el sobre sin mediar palabra.

No respondió nada y simplemente puso sus propios papeles en el buzón. Por poco no cruzó los dedos para que no empezara a sonar una alarma diciendo que sus documentos eran falsos o algo por el estilo.

—Solicitud aceptada: Sora Ishida. Dirígete por el pasillo tres hacia el auditorio para hacer tu examen escrito. Luego, en ese mismo lugar, te explicarán tu examen práctico.

Suspiró de alivio.

«¿Es en un lugar diferente al de Shinso? Será que el examen escrito de cursos generales es distinto… Probablemente más difícil. Tiene sentido. Sería un desperdicio aplicar a ambos cursos y tener que hacer dos pruebas escritas».

Luego de eso, fue hacia el auditorio y se sentó en el lugar que le correspondía. A lo lejos pudo distinguir a la Chica Amable (como la había apodado) y a… Kacchan. Por supuesto, él no se ausentaría hoy. Lo esperaba, pero aún así lo hacía sentir un poco mal. Después de tanto tiempo dejó de intentar cubrir el sol con un dedo y aceptó que ellos no eran amigos, por eso era tan raro verlo después de tanto tiempo. ¿Habría cambiado algo? ¿Su desaparición lo habría afectado? ¿Le habría importado, siquiera?

Katsuki, si pudiera oír sus pensamientos, o si supiera que estaba ahí y le hubiera preguntado, le hubiese dicho que sí. Todo había cambiado. Toda su vida había cambiado. Se había alejado de la garrapata de alas y la garrapata que estira los dedos, había dejado de intimidar a cualquiera, se había empeñado en hacer alguna que otra cosa buena (omo limpiar la playa), la relación con sus padres había cambiado mucho —pese a que parecían estar en buenos términos, no lo perdonaban del todo—, visitaba a Inko seguido y, por sobre todas las cosas, lo había estado buscando. En serio. Por toda la ciudad. Pero nunca pudo encontrarlo, y la angustia de pensar que podía estar muerto lo estaba matando a él. Desde aquella tarde en la que visitaron a la tía, nada fue igual. Las palabras de su madre habían sido un gran golpe de realidad, y aunque sabía que aún le quedaba mucho camino por recorrer, era un poco menos idiota que antes. Sólo deseaba que Deku… Izuku. Deseaba que Izuku volviera y pudiera disculparse por todo lo que le había hecho.

Sin embargo, no se sentía bien. Sentía que sólo quería saciar su culpa y se sentía aún peor por estar tomando este examen. El sueño puro de Izuku estaba siendo arrebatado por una persona corrompida como él. Además, aún no podía hablar sin gritar. Y tampoco podía dormir bien desde que desapareció. Tenía cráteres enormes debajo de los ojos.

Pero en fin, Katsuki no podía oír sus pensamientos y mucho menos sabía que estaba ahí, así que se quedó con los sentimientos desagradables atorados en la garganta una vez más, e Izuku, con la duda.

Comenzaron a hacer el examen escrito. No era para nada difícil. Parecía que no se había perdido mucho en un año sin asistir a clases. Intentó no sacar más de setenta y ocho puntos, para que fuera una nota desapercibida.

Una hora después, Present Mic hizo acto de presencia, al mismo tiempo que un grupo de estudiantes ingresaban al auditorio, entre ellos, Shinso.

—¡Bienvenidos al examen práctico de ingreso de la UA, todos digan "yei"!

Nadie le respondió, aunque Izuku tuvo el impulso, no sólo porque estaba tratando de animar a todos, sino porque también era un héroe que le gustaba bastante. A veces escuchaba su programa de radio.

—¡Bueno, el examen consiste en una simulación de batalla en la que recaudarán puntos! ¡¿Están de acuerdo?!

Otra vez, nadie le respondió.

—Público difícil, ¿eh? —Suspiró.

Izuku realmente no estaba prestando mucha atención a lo que decía. Se concentró en ver si podía reconocer a alguien más.

—¡Bueno, hay tres robots con diferentes tipos de puntos y dificultad, en escala de uno, dos y tres! ¡Su objetivo es recolectar la mayor cantidad para poder-

—¡Disculpe, pero en este folleto dice que hay cuatro tipos de robots! ¡Si esto es un error de la prestigiosa academia de héroes, UA, deberían sentirse avergonzados! —un chico alto y con gafas, poniéndose de pie y siendo iluminado dramáticamente por un reflector, interrumpió al héroe—. ¡Y tú, el de gorra! —Repentinamente, señaló a "Sora”, quien se dio la vuelta para mirarlo con una expresión aburrida—. ¡No has estado prestando atención durante todo este tiempo! ¡Si vienes aquí por mera diversión, es mejor que te vayas!

Izuku le hizo una mueca de disgusto. ¿Cuál era su problema?

—No es tu asunto —respondió frío. Luego, volteó hacia el escenario una vez más—. Y no deberías asumir cosas antes de tiempo, o serás tú quien termine avergonzado.

«Bueno, sí vine aquí por diversión (en parte). Pero él no sabe eso. Por cierto, ¿dónde lo he visto antes? Se me hace malditamente familiar».

—¡Muy bien, participantes! —Present Mic cortó la discusión—. ¡El cuarto robot vale cero puntos! ¡Su objetivo es causar problemas, así que sólo ignórenlo!

Dicho eso, todos se dirigieron al lugar donde debían hacer la prueba.

«¿Un robot de cero puntos? Es extraño… Muy extraño».

Sus dedos cosquillearon de emoción.

Ya en su ropa deportiva, que era un pantalón negro y una remera blanca, observó su alrededor una vez más. Fue casi gracioso cómo quedó en la misma zona que la Chica Amable, el chico de lentes que le gritó en el auditorio y Hitoshi Shinso (le aliviaba saber el nombre de al menos uno de ellos).

Al ver las pantorrillas del chico de lentes supo por qué le parecía familiar: el héroe Ingenium. Muy probablemente fueran familiares, entonces, ¿por qué no tomaba el examen por recomendación?

Izuku volteó su vista a Shinso. Lo dudó un poco, ¿pero qué más daba? Se acercó a él.

—¿Cuál es tu quirk? —preguntó directamente. No tenía mucho tiempo antes de que el examen comenzara.

Shinso se sobresaltó. Estaba demasiado concentrado antes de que este… niño tan extraño (que ya lo había molestado anteriormente), lo interrumpiera.

—¿Disculpa?

—Que cuál es tu quirk.

—No, te oí perfectamente pero, ¿por qué te diría eso? Somos prácticamente enemigos.

Izuku negó con la cabeza y suspiró. Este chico era difícil.

—Bueno, considerando lo dudoso que estabas en dejar tu solicitud y que también aplicaste a cursos generales, estoy casi seguro de que estás en una situación de desventaja. O al menos, eso crees.

—Oye, no-

Antes de que continuara hablando, lo interrumpió:

—Yo también estoy en una situación de desventaja. No tengo un quirk.

Con eso lo remató. Shinso alzó las cejas (quizás era su cara más expresiva) y rápidamente se empezaron a alzar murmullos entre las demás personas.

—¿No tiene un quirk? Esto será fácil.

—¡Menos mal! ¡Algo de lo que no hay que preocuparse!

—¡Qué suerte tenemos!

«Piensan que tienen suerte de competir contra mí, ¿eh? Veamos si mantienen eso hasta el final».

Quizás hubiera sido mejor si fingía tener algún quirk en su documentación y durante la prueba, pero se negaba a hacer eso. Quería ganar con su propia fuerza.

—Bueno, yo, eh… Tengo un quirk de lavado de cerebro —murmuró, un poco avergonzado de creer que él era quien lo tenía más difícil para poder ser un héroe (y también por su quirk en sí).

Los ojos de Izuku brillaron con algo que Shinso no pudo reconocer. Era… ¿travesura, quizás? ¿Diversión…? No, no era nada de eso. Daba la misma sensación que cuando el misterio de una película es resuelto y todo cobra sentido, como si su mente uniera piezas que parecían incapaces de unirse. Como si, para Sora Ishida, nada estuviera fuera del alcance de su visión y todo fuera fácil de descubrir y ser utilizado.

—Bien, eso es genial. Tengo un plan que encaja a la perfección. —Sonrió levemente debajo de su mascarilla—. ¿Podrías decirme cómo funciona?

Hitoshi se lo explicó lo más detallado y rápido que pudo. Le sorprendía su actitud: para nada dudosa, sino segura, de sí mismo y parecía también que de lo que podía lograr. Se sintió estúpido por considerar no aplicar para el curso de héroes, siendo que alguien con una desventaja mucho mayor a la de él (que era sólo el no tener un quirk físico), avanzaba con tanta confianza y ambición. Y no sólo eso, también sabía que estaba en desventaja y rápidamente consideró formas de pararse a la misma altura que los demás, con alianzas y planes. Quizás debería aprender de su ejemplo.

Izuku asintió seriamente, asimilando toda la información sobre el quirk de su nuevo (y temporal) compañero.

«Lavado de cerebro… Al parecer, puede controlar a más de una persona a la vez. Dijo que ha experimentado hasta con tres y ha sido agobiante, así que… ¿Quizás con un poco de presión pueda llegar a cuatro? Es un buen número, no necesitan estar bajo control tanto tiempo, y si tenemos suerte, será suficiente para aprobar. Al menos para él. Yo no necesito quedarme en la UA. Dije que quería pasar para probarme a mí mismo, pero con saber que podría hacerlo me es suficiente».

Su murmullo, ese que era tan habitual antes cuando observaba las peleas de héroes en la calle, ahora era completa y únicamente mental. Había sido obligado a reprimirlo.

—Ya veo. —Suspiró—. ¿Sabes? Es injusto que la gente como tú y yo tenga que ingeniárselas para poder pasar esta prueba. El formato es totalmente discriminante para quienes no tienen quirks de combate. O siquiera un quirk, como yo. —Rio amargamente—. Si nos enfrentáramos a personas reales, entonces tendríamos una oportunidad, pero supongo que no tenemos muchas opciones por las qué velar. ¿Quieres escuchar mi plan? Es arriesgado y es un setenta por ciento especulación, pero creo que es muy acertado.

—¡¿Setenta por ciento?!

—Sí, lo sé. ¿Pero qué otra cosa se te ocurre? ¿Vagar por ahí sin hacer nada? Golpear un trozo de metal destrozará tu cuerpo.

Shinso ladeó la cabeza hacia ambos lados, dándole la razón. Con eso, Izuku se acercó a su oído y comenzó a susurrar todo su plan. Los demás no debían saberlo.

Cuando termino de susurrárselo, se acomodó la ropa y con una mirada determinada, se acercó hacia cuatro aspirantes aleatorios.

—Hola. ¿Cómo te llamas? —preguntó. Izuku lució un poco orgulloso. Parecía totalmente inofensivo.

—Shin Fujimoto. ¿Por qué?

Shinso sonrió y los ojos de Shin Fujimoto se nublaron. Lo tenía.

—Oh, por nada. ¿Cuando comience la prueba podrías…?

Dio la orden e hizo algo parecido con los otros tres. Cuando terminó, volvió junto a su compañero. Ahora estaban listos para comenzar.

El chico de lentes, que había escuchado cómo Izuku no tenía un quirk y había buscado alianza con Hitoshi, los observó seriamente.

«—No deberías asumir cosas antes de tiempo».

Las puertas se abrieron e inmediatamente, Shinso quiso salir corriendo. Eso sorprendió a Izuku, quien no esperaba que estuviera despierto ante ese detalle, pero puso su brazo frente a él e impidió que lo hiciera, negándole con la cabeza. Su plan dependía de otros, no podían liderar la carrera.

Hitoshi comprendió rápidamente.

—¡¿Qué esperan?! —gritó Present Mic a través de los altavoces—. ¡En la vida real no hay cuentas regresivas!

Con eso, todos salieron disparados en busca de robots, y fue donde comenzó su oportunidad.

Empezaron a correr también, teniendo siempre en la mira a los cuatro aspirantes bajo el control del lavado de cerebro, que avanzaban tonta y despistadamente, directo hacia los robots.

Se dieron una mirada cómplice y decidida, y se lanzaron a diferentes direcciones, apartando a los chicos de ser aplastados por las máquinas.

Izuku levantó su vista rápidamente, comprobando que Hitoshi lo había logrado también. Para su sorpresa, ya lo estaba viendo, seguramente, en busca de lo mismo que él. Con una sonrisa enorme de entusiasmo y alegría, que Izuku creía que no encajaba para nada con él, se puso de pie de un salto y corrió en su búsqueda.

«Puede que tenga caras más expresivas».

—Si tu plan funciona, juro que te regalaré mi alma.

—La quiero con moño —bromeó—. Créeme, habrá crédito por esto. ¿No crees que nos estamos comportando como verdaderos héroes? Tú sigue poniéndolos en riesgo con tu lavado de cerebro para que podamos salvarlos y estaremos bien.

Shinso asintió, no muy convecido de estar "comportándose como verdaderos héroes" —ya que al final, estaban lanzando a esos chicos al peligro—, y fue corriendo hacia nuevos adolescentes. Las preguntas se estaban volviendo cada vez más estúpidas, como: “¿te gustan los gatos?”, pero estaban funcionando, ya que un simple “¿eh?” en respuesta les servía.

Las cosas que consideraba imposibles comenzaban a lucir posibles.

(...)

—Parece que tenemos un grupo muy animado este año —dijo la heroína Midnight desde la sala de monitoreo.

—Esos niños están… ¿arriesgando y salvando personas al mismo tiempo? —preguntó Aizawa, más conocido como Eraser Head (o quizás no).

—Noté lo mismo. Parece de esa forma, ¿cierto? —le respondió Nezu, el director de la academia. Sus labios formaron una sonrisa pícara y sus ojos brillaron de curiosidad.

Los profesores sintieron un escalofrío colectivo. El interés de Nezu había despertado. Quisieron rezar por los niños.

—Pero eso… ¿Puede considerarse legal en el examen? ¿Es siquiera lógico que sea validado junto a los puntos de rescate? —cuestionó Vlad King.

—¡Esa es una buena pregunta! —Nezu exclamó con una sonrisa aún más grande que antes—, pero no hay ninguna regla que lo prohíba. ¡Es un vacío legal!

—Estás muy contento, ¿eh, Rata? —dijo Aizawa—. ¿Quiénes son ellos?

—¡Por supuesto que estoy contento! No todos los días intentan pasar el examen de la UA de una forma innovadora. ¡De hecho es la primera vez que sucede! Además, ¡descifraron los puntos de rescate secretos! ¿No merecen un reconocimiento por eso, al menos? Oh, y ellos son, déjame ver… —El director tomó una carpeta junto a él que compilaba todas las solicitudes de los aspirantes y comenzó a pasar las hojas, buscando los rostros de ambos chicos—. Hitoshi Shinso, el de cabello morado, y Sora Ishida, el rubio.

Nezu inclinó la cabeza al ver la foto de “Sora”. Se le hacía extrañamente familiar, pero no sabía por qué. Y no iba a saberlo. La imagen estaba editada por obvias razones.

«¿Por qué ahora está usando una mascarilla y una gorra?¿No es incómodo para pelear? ¿No es raro?».

—¿Cuáles son sus quirks? —Aizawa habló una vez más—. Por, como tú dices, esta “innovadora forma de intentar pasar el examen”, supongo que no serán precisamente de combate.

—Así es. —Nezu asintió—. Shinso tiene un quirk de lavado de cerebro, e Ishida- —Se cortó a sí mismo y se detuvo por un momento. Su expresión se contaminó de emoción (aunque lucía desquiciado) y de paso, también revisó su examen escrito. Esto se volvía cada vez más interesante—. Ishida no tiene un quirk.

La sala se sumió en completo silencio. Atónitos, nadie supo qué decir.

All Might, que estaba presente como un futuro profesor, apretó sus puños con fuerza.

«—No puedo decir que simplemente puedes ser un héroe». El recuerdo de aquella tarde lo golpeó, como si quisiera torturarlo aún más.

Hace diez meses había visto el rostro de ese niño, al que le había negado sus sueños, en las noticias. Estaba desaparecido.

Las tragedias siempre impactan más fuerte cuando tienen que ver con alguien que conoces, por más mínimo que sea ese contacto, y cuando supo que había pasado en el mismo lugar donde lo había dejado, fue peor.

Inmediatamente se contactó con su amigo, Tsukauchi, que trabajaba en la policía, para contarle todo lo que había pasado y las cosas sólo parecían ponerse más graves. Había sospechas de un intento suicidio —Tsukauchi decía que la cantidad de sangre allí no era normal para una simple apuñalada, sino más bien un cráneo abierto. Y había marcas de suelas de zapatos en la baranda del edificio—.

No pudo evitar sentirse culpable. ¿Quiso suicidarse por lo que él le había dicho? ¿Había sido muy cruel? Eso, sumado a la intimidación que sufría, pudo haber sido un detonante extremo.

Hizo de todo para poder encontrarlo: buscarlo por la ciudad, desbaratar redes de trata de personas, y mucho más, pero no estaba por ningún lado. Parecía que la tierra se lo había tragado. O ya estaba muerto.

Se frotó el rostro con una mano. Había negado su sueño en vano, porque ahora, frente a sus ojos, estaba la prueba viviente de que su sueño no era poco realista. ¡O podría simplemente haberle dado el One For All! ¿Cómo habría sido todo si hubiera hecho una de esas dos cosas?

«En ese momento creí que era lo mejor para él».

Nezu estrechó sus ojos hacia el consternado All Might.

«Mmh. Un extraño comportamiento», pensó. Luego indagaría sobre eso.

—Sería genial tener una persona quirkless en el curso de héroes —divagó Midnight—. Aliviaría un poco el sesgo.

—Si, pienso igual —dijo Cementoss.

El director sonrió y echó un segundo vistazo rápido al examen de Ishida. Completamente interesante.

(...)

Izuku y Shinso seguían cazando rescates como locos. No podían deducir cómo se calificarían estas acciones heroicas a diferencia de los puntos normales, así que ni siquiera podían frenar un segundo a tomar un respiro.

«Estoy prácticamente agotado», pensó Izuku, pero, de nuevo, ni siquiera podía frenar un segundo, porque a espaldas de un chico se acercaba un robot de un punto a toda velocidad.

Sus ojos se abrieron enormemente de la sorpresa (porque no era una persona en riesgo intencionalmente) y sus piernas simplemente se movieron solas, corriendo a toda velocidad y empujando al chico que iba a ser arrollado, siendo ahora él quien era arrollado.

El impacto lo arrojó contra un edificio e Izuku gimió de dolor. Mierda, había sido un golpe duro.

Pero el robot no se rindió y fue a buscarlo para atacarlo de nuevo.

—¡Ishida! —gritó Shinso a lo lejos, mientras corría hacia él.

Su mente comenzó a trabajar a toda marcha. Los robots de un punto eran rápidos, pero frágiles, tontos y sin mucha fuerza (no significaba que el golpe fuera suave tampoco). Podía con ello, sólo debía encontrar una debilidad.

«Esas luces rojas...».

Se puso de pie y se arriesgó (una vez más). Corrió directo hacia el robot de un punto y con un salto, pegó una patada en una de las luces rojas, rompiendo el plástico que la cubría y sintiendo los cables alrededor de su pie. Sacó su pierna y el robot comenzó a hacer cortocircuito y fallar descaradamente.

Izuku dejó escapar una risa incrédula.

«Lo hice. ¡Conseguí un punto! ¡Yo mismo, sin ningún quirk!».

Casi podía llorar de la alegría que sentía.

—¡Gracias! —dijo el chico al que había salvado, y luego se fue corriendo, probablemente a seguir intentando pasar el examen.

—Ishida tú… —Shinso llegó junto a él y lo miró incrédulo—. ¿Acabas de conseguir un punto?

Izuku asintió.

«—Si nos enfrentáramos a personas reales, entonces tendríamos una oportunidad». Las palabras de su compañero surcaron su mente y entonces se dio cuenta: él estaba entrenado. Si pelearan uno contra uno, perdería brutalmente. Tenía mucho en lo qué trabajar.

—¡Eso es genial, felicidades!

Hitoshi alzó su mano y ambos chocaron los cinco con sonrisas enormes en sus rostros. Era valioso. Era valioso y útil por sí mismo sin necesidad de ningún quirk.

«¿Y si…?». Su cerebro le arrojó una gran idea.

—Shinso, toma esto.

—¿Qué? ¿Para qué me das un pedazo de cable?

Sus ojos tuvieron nuevamente ese extraño brillo difícil de descifrar.

—¿No lo entiendes? Vamos a conseguir un par de puntos reales.

(...)

La sala de monitoreo quedó una vez más en silencio, sólo que esta vez, uno expectante, que buscaba saber qué sucedería a continuación.

—¡Este dúo innovador es tan emocionante! —Midnight chilló.

—Malditos mocosos. ¿Se atreven a mejorar durante un examen? ¡Niños problema, obvio!

Aizawa ya estaba quejándose de ellos sin ser sus alumnos aún.

«Definitivamente, Ishida sabe artes marciales. Aunque parece más usar una mezcla de varias que una en específico, pero se mueve muy bien. ¿De quién habrá aprendido?», pensó.

—Tienes razón, Nemuri. Es emocionante. ¡Uno a uno desenmascaran todos nuestros pequeños atajos escondidos! ¿Deberíamos cambiar el examen para el próximo año? —respondió Nezu, ignorando por completo el berrinche de Aizawa.

—Aún habiendo planeado obtener puntos de rescate, tienen acciones heroicas espontáneas —acotó Snipe.

El director asintió y abrió una pequeña tapa de plástico, revelando un botón rojo.

—De cualquier forma, lo que realmente los pondrá a prueba... ¡Es esto!

(...)

El dúo innovador había logrado derribar un total de seis robots. ¡Seis! Para ellos, era demasiado, ¡y sólo lo habían logrado con cables! Era difícil porque tenían que usarlos de látigos y golpear las luces rojas o buscar la forma de atarles las extremidades, aunque Izuku pudo darle una patada a algunos, pero no era muy seguro. Por eso también sólo pudieron derribar robots de un punto.

—Deberías entrenar mejor y aprender artes marciales o un estilo de lucha, Shinso —dijo Izuku. Se notaba que Hitoshi no tenía preparación física, pero pese a ello lo estaba haciendo muy bien. Tenía potencial que debía explorar.

—Lo sé, cuando salga de aquí definitivamente entraré en un dōjō o algo por el estilo.

De repente, todo el suelo tembló, y lo lejos pudo ver que un robot gigante avanzaba, destrozando todo a su paso. Era el de cero puntos.

«¿Qué tan grande es el presupuesto de la UA?», se preguntó Izuku, incrédulo.

Instintivamente, todos comenzaron a correr lejos de esa atrocidad, incluidos ellos dos. Pese a que sabía que ese robot era la clave para obtener méritos por rescates (y que de él había surgido su teoría de que existía aquello), no podía contra algo tan enorme.

Ese pensamiento se mantuvo hasta que escuchó un grito pidiendo ayuda.

—¡Quedé atascada!

¡Era la Chica Amable! ¡Y estaba bajo unos escombros, a pocos minutos de ser aplastada por el pie de aquel robot!

Izuku buscó con la mirada a alguien que tuviera la intención de ayudarla, porque él no podría solo, pero todos parecían demasiado ocupados huyendo.

«Ejemplares aspirantes a héroes».

No perdió más el tiempo y corrió directo hacia ella. Aunque posiblemente lo detuvieran antes de que le infligiera daño, no podía estar del todo seguro. Y se lo debía. Ella también lo había ayudado.

—¡Ishida! ¡¿Qué haces?! —le gritó Shinso, pero no respondió. Estaba ocupado intentando levantar los escombros y desatascar a la Chica Amable.

Cuando su compañero notó sus intenciones de salvarla, corrió también e intentó ayudarlo, pero aún siendo dos personas los escombros seguían siendo demasiado pesados.

—¡¿Qué, están locos?! —exclamó uno de los chicos que huía del robot, recibiendo el apoyo de muchos..

El chico de lentes, el gritón, lo miró incrédulo.

«No. ¿Acaso no lo ven? Fueron a rescatar a esa chica. ¡Claro que yo hubiera hecho lo mismo si no estuviéramos a mitad de un examen, pero...!». Se cortó a sí mismo cuando se dio cuenta del verdadero propósito de la prueba y el robot. ¡Qué despistado fue!

«—No deberías asumir cosas antes de tiempo, o serás tú quien termine avergonzado», se recordó nuevamente. Oh, ahora sí que se sentía avergonzado.

El robot de cero puntos estaba cada vez más cerca y aún no podían levantar los escombros. Estaban comenzando a desesperarse, pero Shinso tuvo una idea.

—¡Oye, tú, el rubio coqueto!.—llamó, y un chico con un gran cinturón se dio la vuelta—. ¿Podrías decirme la hora?

—O sea, estamos a mitad de un examen, no sé cómo esperas que sepa la hor-

Shinso tomó el control sobre él antes de que terminara la frase, y con esperanza de que funcionara, le ordenó que disparase el láser de su ombligo a la luz roja que se encontraba en la cabeza del robot. Afortunadamente, sí funcionó y como todos los demás, comenzó a hacer cortocircuito. Izuku le palmeó la espalda y le dijo “bien hecho”, con un tono que reflejaba orgullo. Luego le ordenó al rubio coqueto (que aún estaba bajo el lavado de cerebro) que los ayudara a levantar los escombros.

Una vez que estuvo libre, la chica tomó la mano que Izuku le ofrecía y se puso de pie.

—¡Muchas gracias a los tres! En serio no sé qué-

Y ella empezó a vomitar. Tal vez había sido demasiada presión en su estómago.

—Lo siento, es un efecto secundario de mi quirk.—dijo entre vómitos, avergonzada.

Izuku rio levemente.

—No te preocupes.

En ese instante apareció Recovery Girl, entregando besos a los heridos y ofreciéndole una gomita a la Chica Amable para calmar sus vómitos.

—Umh, disculpe —llamó Izuku.

—¿Qué? ¿Estás herido? ¿Quieres un beso?

Eso soltó algunas risas entre los adolescentes reunidos allí, pero él hizo una mueca.

—No, yo sólo… ¿Hay alguna forma de que pueda hablar con uno de los maestros? Es un asunto importante.

—¡Oh, yo también! —dijo la chica, ya completamente recuperada de sus vómitos.

Recovery Girl entrecerró los ojos y Shinso frunció el ceño. ¿Para qué querían hablar con un maestro?

—Present Mic se encuentra por aquí. Síganme.

Ambos comenzaron a andar, pero Shinso gritó antes de que se fuera.

—¡Un momento, Ishida!

Izuku frenó y lo miró, esperando a que continuara.

—Quería agradecerte. Por empujarme a poner mi solicitud, por elegirme como compañero, por ayudarme a tomar el examen con otra perspectiva, por aconsejarme y… por no decir que mi quirk era como el de un villano. ¡Ah! Y lo siento por haberte llamado idiota antes.

Lo dejó un poco perplejo. No sabía qué decir, así que rio un poco. Hoy era un día realmente feliz, y lo ponía de buen humor saber que ayudaba a alguien.

—No es nada, no tienes por qué agradecerme. Lo hice porque quise y porque también me beneficiaba a mí. Y tu quirk no es de villano, ¡es sólo un quirk y es genial! —Levantó su mano hacia él—. Fue un gusto haberte conocido, espero poder ver cómo te conviertes en un gran héroe. Y también siento haber tomado tu sobre sin tu permiso.

Shinso estrechó su mano y con eso, Recovery Girl, la Chica Amable e Izuku partieron.

Fue un viaje corto y en tan sólo unos minutos, luego de entrar en una pequeña habitación que se conectaba con los altavoces, ya podían ver a la cabellera rubia.

—Present Mic —llamó la heroína. El nombrado se dio la vuelta—. Aquí tienes un par de chicos que quieren hablar contigo.

—¡Hey, hey, hey, oyentes! ¿Qué necesitan?

Ellos se miraron y guardaron silencio, incómodos. Ninguno se atrevía a hablar primero, un poco por cortesía y un poco por vergüenza.

—Yo, eh… —la chica fue quien tomó coraje, cerrando los ojos con fuerza y sus mejillas tiñéndose levemente de rojo—. ¡Por favor den una parte de mis puntos a los tres chicos que me salvaron del robot gigante!

—¿Qué? ¡No! —contradijo Izuku inmediatamente, con el ceño fruncido—. ¿De qué estás hablando? ¿Por qué nos darían de tus puntos?

—Es sólo que… Ustedes perdieron tiempo valioso al ayudarme. ¡Ese tiempo podrían haberlo usado para ganar puntos! No creo que sea justo que por mi culpa tengan la posibilidad de no pasar el examen.

Él negó con la cabeza. Agradecía el gesto, pero no era de esa forma.

—Eso no importa. ¿Crees que un par de puntos son comparables a una vida humana? —Volvió a negar con la cabeza—. Además, todos estaban huyendo en ese momento, no había mucha oportunidad de derrotar a algún robot.

—Mmh, de igual forma —Present Mic interrumpió—. No podemos hacer eso, no podemos transferir puntos.

—¿Qué? ¿En serio? —inquirió Izuku.

El héroe asintió.

—¿Por qué? ¿Tú también querías transferir tus puntos a alguien? ¿Después de todo lo que le dijiste a esta chica?

Izuku suspiró y rascó su nuca, un poco avergonzado.

—Es diferente —dijo—. No sé si pasé el examen pero, si es así, no voy a quedarme en la UA.

—¡¿Qué?! —Present Mic gritó y sin quererlo, activó su quirk levemente, haciendo que los dos chicos se corrieran de su lugar un par de pasos hacia atrás.

—¡¿Hablas en serio?! —La Chica Amable se giró hacia él—. ¡Cuando fuiste a salvarme creí que eras un verdadero héroe! ¿Cómo puede alguien como tú no convertirse en uno?

Aquellas palabras, cargadas de inocencia, bondad y agradecimiento, fueron como cuchillos que se enterraron en su piel lentamente. Ahora sabía que siempre pudo lograrlo, pero era demasiado tarde. Incluso si lo hubiera sabido aquella tarde, ¿su destino habría cambiado?

—Gracias. —Le sonrió. Generalmente era algo difícil de hacer para él, pero hoy había estado haciéndolo mucho. Estaba tan feliz después de tanto tiempo—. Pero es así como es. No voy a ser un héroe, y por eso, me gustaría que los puntos que he logrado obtener sean para Hitoshi Shinso. Él me ayudó a conseguirlos y realmente desea pasar este examen. Se lo merece.

—¿Pero por qué no quieres ser un hé-

Antes de que Present Mic terminara su pregunta, su teléfono sonó. Era Nezu.

—Estás viendo todo, ¿cierto? —dijo al atender la llamada. Los profesores y el director tenían una gran confianza entre sí.

Así es —respondió Nezu del otro lado de la línea—. ¿Podrías traer a ese niño a la sala de monitoreo? Me gustaría hablar con él.

—Okey. —El héroe cortó y levantó su vista hacia el de ojos verdes—. El director quiere verte.

Izuku se sobresaltó. ¿Para qué quería verlo? ¿Se había dado cuenta de que era aquel villano?

Tragó saliva. El ser más inteligente del mundo era aterrador e impredecible.

—De acuerdo —dijo, tratando de mostrarse lo más tranquilo posible, aunque, de notarse sus nervios, podrían ser simplemente los nervios inocentes de un aspirante a héroe al conocer a su probable futuro director.

—Bueno, entonces, supongo que yo me iré. ¡Un placer conocerlos!

La Chica Amable empezó a caminar hacia la puerta, pero Izuku no podía dejar que se vaya sin saber su nombre al menos, y en un impulso, tomó su mano antes de que saliera. Ella lo miró confundida y rápidamente la soltó. No quería que se sintiera incómoda, pero necesitaba saberlo. Le perturbaba no poder ponerle una identidad a las personas que conocía.

—¿Podrías decirme tu nombre antes de irte?

Su rostro pasó de estar confundido a formar una enorme sonrisa contagiosa. ¿Cómo es que podía sonreír de esa manera?

—¡Claro! ¡Soy Ochako Uraraka!

—Uraraka… —repitió para sí mismo—. Gracias.

Ochako ladeó la cabeza, sin saber por qué le agradecía.

—¡Gracias a ti, por todo! Ojalá te quedaras en la UA. Quisiera verte por ahí.

Con eso, ella se despidió, y Present Mic, que había estado observando la escena casi comiendo palomitas de maíz, comenzó a guiarlo a través de los pasillos. Él aprovechó eso para identificar los recorridos y memorizar direcciones. Era una academia muy grande y enredada, parecía un laberinto.

Finalmente, bajaron unas escaleras y llegaron frente a una puerta, pero el héroe se giró hacia él.

—¿Estás listo?

Izuku exhaló profundo y movió sus dedos escalonadamente, nervioso. Su corazón latía como loco.

—Sí.

Present Mic abrió la puerta y frente a él, se desglosó la intimidante hilera de héroes profesionales. Malditamente aterrador para su “yo” villano, pero malditamente emocionante para su “yo” fanboy. ¿Cómo diablos se puso en esta encrucijada desventajosa? Aunque, de igual forma, no sería tan malo si lo descubrieran, pero All For One literalmente querría matarlo si fuera de esa manera. Caer en estas circunstancias no era convincente.

Sus ojos viajaron entre los profesores, con su corazón latiendo cada vez más fuerte cuando reconocía a alguno, hasta que encontraron esa esquina muy al fondo: All Might.

Los escalofríos subieron por todo su cuerpo y no pudo evitar recordar no sólo lo que el Símbolo de la Paz le había dicho hace diez meses, sino también lo que le había sido revelado por All For One.

—¡Bienvenido, Sora Ishida! ¡Soy el director Nezu, aquel que no se sabe si es un perro, un oso o un ratón! —saludó alegremente—. Supongo que a ellos ya los conoces, ¡pero son los profesores de la UA! Y futuros profesores, claro.

«Con que por eso está aquí All Might».

La mente de Izuku comenzó a trabajar rápido una vez más, generando historias, anécdotas, explicaciones y respuestas a posibles preguntas y cuestionamientos que pudieran hacerle.

—Gracias por recibirme —dijo, con una reverencia.

—Oh, chico, por favor. Deja esas formalidades de lado. —El director sacudió su mano en el aire, en un gesto que restaba importancia. Luego, sus ojos brillaron pícaramente—. Por cierto, ¿por qué llevas una mascarilla y una gorra?

«La primera pregunta que esperaba».

—¿Esto? —Rio (falsamente), señalando su boca—. Tengo un horrible herpes y, siendo sincero, me da mucha vergüenza mostrarlo. La gorra es por el sol, soy bastante sensible a él y empeora mi herpes.

Nezu entrecerró sus ojos. No estaba del todo convencido.

—Mmh, ya veo. ¿Sabes por qué estás aquí ahora?

—Eh… No. De hecho estaba por preguntar eso.

Tragó saliva nuevamente. Estaba rezándole a todos los dioses que conocía en este momento por que no se haya dado cuenta.

—¡Es porque quería felicitarte por aprobar para la UA!

Los maestros lo miraron con una mueca de asco, sabiendo que la rata asquerosa no decía la verdad, mientras el chico pestañeaba mecánicamente, sorprendido. ¿Había pasado el examen? ¡¿Eso significa que Shinso también?! Un momento, entonces, ¡sí había recompensas por los rescates!

Sintiendo la presión de sus colegas, rápidamente cambió de opinión:

—Bueno, estoy mintiendo. No te llamé sólo por eso. —Suspiró—. En realidad, estuve escuchando tu conversación con Present Mic y… ¡Simplemente no puedo dejarte escapar! ¡Eres tan buen material para héroe!

Izuku se quedó en shock por unos segundos. Esta era la segunda vez en el día que alguien le decía no que podía, sino que debería ser un héroe.

—Yo, eh… No. No puedo. —Nervioso y frustrado, bajó la mirada y apretó los puños—. No voy a ser un héroe. No quiero serlo.

«¿No quieres?», pensó Aizawa. «Entonces, ¿por qué luces tan miserable diciendo eso?».

—¿Por qué? —Nezu siguió indagando.

Él dio una respiración profunda y silenciosa. No debía alterarse.

—Sólo quería probarme. No quiero ser un héroe pero, durante toda mi vida, me han despreciado y me han dicho que jamás podría lograrlo, así que aquí estoy: demostrándome a mí mismo y a los demás que eso no es así. No me importa el resultado de la prueba, pero si realmente pude pasarla, entonces me alegra, porque eso se convertirá en un ejemplo para otras personas como yo, y sabrán que no es algo imposible de lograr.

Sus ojos giraron inconscientemente hacia All Might, y ese hecho no pareció insignificante para Nezu.

El Símbolo de la Paz sintió una punzada de dolor en su corazón. Culpa, de nuevo, pero no tenía siquiera el derecho de sentirse de esa manera.

«Te encontraré, Izuku Midoriya, sin importar qué. Y te alentaré a cumplir tu sueño».

El director juntó sus patas y sonrió dulce pero aterradoramente.

—Tengo un par de preguntas para ti. ¿Podrías responderlas?

Izuku asintió. ¿Qué más podía decir además de “sí”?

—Primero: ¿cómo supieron tú y Hitoshi Shinso que había puntos de rescate?

Él alzó las cejas y formó una pequeña sonrisa.

«Parece que se dio cuenta de nuestra estrategia, Shinso. Pero no importa, porque esta será tu academia de héroes».

—De hecho, no lo sabíamos como tal. Era en un setenta por ciento pura especulación. Usted acaba de confirmármelo.

Midnight ladeó su cabeza.

—Pero, ¿cómo?

—El robot de cero puntos —respondió—. Me pareció extraño tener algo que sólo cause desastre sin sentido, y teniendo en cuenta que es un examen para seleccionar futuros héroes y que ésta es la UA, debía tener algún propósito. ¿Y qué hay en el heroísmo que es fundamental? Es simple: ayudar y salvar a otros. Esa fue mi conclusión.

Nezu sonrió satisfecho. Tenía un proceso de pensamiento hermoso.

—¿Y qué hay de la debilidad de los robots?

Izuku se encogió de hombros.

—Eso fue más fácil. La única cosa que resaltaba y parecía inútil, pero aún así estaban en todos los robots, eran esas luces rojas. Sólo lo intenté y funcionó. Y por cierto, deberían cambiar el formato de este examen. Las personas como Shinso y yo terminan muy frustradas y varios criterios a evaluar quedan fuera.

El director se inclinó hacia adelante.

—¿Qué propondrías tú?

—Mmm. No lo sé. ¿Quizás peleas de grupos de aspirantes contra algún profesional? De esa forma podría tenerse en cuenta todo lo que la actual prueba considera y el trabajo en equipo y estrategia, sin sesgar ningún tipo de quirk o la falta de éste.

—Esa es una muy buena idea —dijo Snipe.

Inhalando fuerte y extasiado, Nezu levantó una hoja. Era la prueba de Ishida.

—Mi última pregunta para ti es la siguiente: ¿por qué obtuviste setenta y nueve puntos en tu examen escrito?

De repente, Izuku se sintió acorralado, y quiso huir. No esperaba esa pregunta, y ahora no sabía qué responder.

«Me confié demasiado».

—¿Cómo que por qué?

—Así es. Las respuestas correctas son simplemente perfectas, pero las otras, las que “fallaste” están con un procedimiento impecable hasta que, de la mismísima nada, sin ningún tipo de lógica te equivocas. ¿Cómo funciona eso? Por ejemplo aquí, en esta parte de este cálculo, pusiste que el resultado era nueve en lugar de cinco, ¡cuando es demasiado difícil que te equivoques en un dos más tres!

Izuku soltó un quejido bajo. ¿Tenía que, incluso con los errores intencionales, asegurarse de que tuvieran meticuloso sentido? Hoy aprendió la lección de que, efectivamente, sí.

—Bueno, no lo sé. —Se encogió de hombros. Ya no tenía energías para buscar buenas excusas—. Supongo que no me importaba demasiado aprobar el examen escrito si no iba a quedarme aquí.

Nezu bajó la mirada, un poco triste.

—¿De verdad no puedo hacer nada para que asistas a la UA? ¿Ni siquiera quieres ir a cursos generales? Serías tan buen ejemplo para otros niños quirkless e incluso para quienes no lo son…

—Agradezco sus palabras, pero he tomado mi decisión y ya tengo una preparatoria a la que quiero asistir desde que era un niño. —Le sonrió.

«De hecho, esta era esa preparatoria, pero ya no importa».

El director suspiró.

—Está bien. Es una lástima, pero si cambias de opinión, aquí siempre habrá un lugar para ti. Lo guardaré, en el curso de héroes, pero si quieres probar otro, puedes entrar en el momento que desees. Me dio gusto que hicieras el examen a pesar de todo.

—Muchas gracias, señor —dijo con una reverencia—. Sus palabras son un honor para mí y me alegra haber conocido a tantos héroes el día de hoy.

Los demás profesores le sonrieron, y luego de despedirse, Present Mic lo guió hasta la salida.

La cara de Nezu cambió rotundamente a una expresión seria.

—Es interesante y extraño. ¿Verdad?

—¿De qué hablas ahora, Rata? —preguntó Aizawa.

Él giró a mirarlo, con una sola ceja levantada y una sonrisa amarga.

No creí ni una sola palabra de todo lo que dijo.

(...)

Izuku caminaba rumbo al bar, donde La Liga se ocultaba. Mientras más cerca estaba, su sonrisa más pequeña se volvía y su felicidad se apagaba poco a poco. Era una pena, considerando el buen día que había tenido, pero aún así agradecía lo contento que pudo estar por unas horas.

Al llegar, Tomura lo atacó a preguntas, siendo un poco sarcástico.

—¿Y bien? ¿Qué información útil nos conseguiste, pequeño héroe?

Midoriya suspiró. No lo había dejado siquiera quitarse la mascarilla y ya estaba burlándose de él.

—Lo has hecho bien, Izuku. Lo sé. Muy probablemente hayas pasado. —La voz de All For One a través de la pantalla rio—. ¡Un villano aplicando para ser héroe! ¡Es tan divertido!

—¿Cómo es que sab-

Antes de que pudiera terminar la pregunta, siguió hablando:

—Pero no te preocupes, no te necesitamos en la UA así que no asistirás. Ya hay alguien más allí. Lo lamento por tí porque sé cuánto deseabas ir, ¡pero incluso hablaste con un héroe! ¿Le pediste un autógrafo?

«¿Qué…? ¿Cómo sabe todo eso? Espera. ¿”Ya hay alguien más”? ¿Tiene a otro chico en la UA? ¿Hay un espía? ¡Carajo! ¡Es imposible que sepa quién es! Aunque... Si sabe que me reuní con un héroe, quizás sea alguien que estaba dando su examen en la misma zona que yo, o sea, un ingresante. ¿Un espía de primer año…?».

Mordió sus uñas con nerviosimo. ¿Podría ser Shinso? ¿O Uraraka?

La idea lo hizo sentir miserable. No podía confiar ni por un segundo en nadie.

—¡Sólo dinos si encontraste algo útil o sólo fuiste por tu capricho! —gritó Tomura, cortando la habladuría de mierda de All For One y los pensamientos de Izuku.

—Bueno… —Se quitó la gorra. En esta situación, ocultar información, por más mínima que fuese, era equivalente a ganarse una paliza—. All Might será un profesor allí.

No entendía muy bien por qué le tenía tanto odio al Símbolo de la Paz, pero sabía que decirle eso definitivamente lo conformaría y dejaría de molestarlo.

—Bien. —Tomura sonrió macabramente—. Comenzaremos a hacer planes.

(...)

A dos semanas del examen de ingreso, es el primer día para los alumnos de la clase 1A, e incluso así, ya eran un grupo revoltoso.

Cuando se publicaron los resultados de la prueba, hubo tres grandes sorpresas: el primer puesto, Katsuki Bakugo, que sólo había obtenido tres puntos de rescate y setenta y cuatro de robot y, contrariamente, el puesto siete, Sora Ishida, que había obtenido cincuenta y seis de puntos de rescate y cuatro de robot, junto al puesto ocho, Hitoshi Shinso, que había obtenido cincuenta y siete de rescate y dos de robot. Eran un grupo interesante.

La última en entrar al salón de clases fue Uraraka, que buscaba, con un mínimo de ilusión, encontrar a ese chico que la había salvado, pero cuando no lo vio supo que de verdad no asistiría a la UA, pese a haber aprobado.

Sin embargo, pudo reconocer a Shinso, y rápidamente se acercó a él.

—¡Buenos días! —saludó.

—¿Eh? Ah, buenos días —respondió el chico de cabello violeta, un poco desconcertado por el sueño que tenía al no poder dormir muy bien de la emoción. Aún no podía creer que estaba en el curso de héroes—. Oye, ¿has visto a Ishida por casualidad?

—¿Qué, no lo sabes? Él dijo que-

Antes de que Ochako pudiera contarle, una especie de… oruga humana, habló desde la entrada.

—Si vienen a hacer amigos es mejor que se larguen.

Los estudiantes se sobresaltaron y lo miraron incrédulos y atemorizados.

Él se puso de pie.

—Soy su profesor titular, Shota Aizawa. Siéntense, así podemos comenzar con la clase.

Shinso lo observó casi con estrellas en sus ojos. ¡Su profesor era su héroe favorito: Eraser Head!

Cuando los diecinueve alumnos estuvieron ubicados, volvió a hablar:

—Bueno, ahora que están todos...

—¡Disculpe, profesor! —interrumpió, alzando su mano y poniéndose de pie, el chico de gafas, Tenya Iida. ¿Quién más iba a ser que el gritón del auditorio?

—¿Si? —Dirigió su vista a él, fastidiado porque lo había interrumpido.

—¡Hay un asiento libre! ¡Aún falta alguien!

—No, en realidad no. Hubo un chico que rechazó su admisión, y el director Nezu le dijo que el lugar quedaría disponible para él si cambiaba de opinión, así que estamos completos.

Los engranajes en la cabeza de Shinso comenzaron a moverse y todo tuvo sentido. Quien había rechazado su admisión era Ishida.

—Pero, ¿para qué tomó el examen si no iba a venir? —cuestionó Tsyuu Asui, colocando un dedo sobre sus labios.

Aizawa bostezó.

—Vino aquí a probar sus habilidades, por así decirlo —explicó. Era una clase muy chismosa—. Él no quería convertirse en un héroe, pero dijo que le alegraba haber pasado el examen, así los demás como él, personas sin quirk, sabrían que no es imposible.

Katsuki se congeló. ¿Personas sin quirk?

Ese chico era como Izuku. Y había tomado el examen. Y lo había aprobado.

«¿Él también pudo haberlo logrado, entonces?».

Le molestó un poco que siempre hubiera algo que le recordara a Izuku. No podía dejar su consciencia tranquila siquiera unos minutos.

—¿No tiene un quirk? —preguntó Satoru Sato, mirando hacia el techo.

—¿Y alcanzó el séptimo lugar? ¡Vaya, qué increíble! —comentó Hanta Sero.

—¡Es varonil! —acotó Eijiro Kirishima, golpeando sus puños entre sí.

—Como sea, se que es repentino, pero pónganse esto y vayan al patio en quince minutos —cortó Aizawa, mostrando un uniforme deportivo.

(...)

Dos semanas después.

—¿Están listos? —preguntó Kuroguiri. Izuku asintió, aunque con una mueca de asco debajo de su máscara. De verdad no quería hacer esto.

—Por supuesto —respondió Shigaraki con su voz rasposa.

El hombre de la niebla abrió un portal por el que atravesaron los dos y esa cosa de piel negra y el cerebro expuesto que no sabía muy bien qué era. Y quizás tampoco quería saber.

—Bueno. ¿Dónde está él? —dijo Tomura emocionado, buscando a All Might.

Izuku se posicionó a su derecha y dirigió su vista hacia donde estaba la clase 1A, mientras que, de sus costados, empezaban a salir villanos al azar a través de portales de Kuroguiri.

—¿Esto es como en el examen de ingreso? —dijo alguno de los alumnos al que no prestó atención. Estaban muy lejos, pero se podía escuchar el eco.

—¡No, esos son villanos reales! ¡Trece, protege a los estudiantes! —exclamó Eraser Head, mientras se colocaba sus anteojos y preparaba sus cintas.

—¡Pero, profesor! ¡No podrá con tantos, su estilo es mantener peleas cortas contra pocos oponentes! —Shinso quiso detenerlo, preocupado. Un verdadero fan sabía la forma de pelear de su ídolo.

—No puedes ser un héroe con un solo truco.

Y se lanzó a la lucha contra la multitud de villanos.

Fue cuando Izuku pudo ver a los alumnos y reconoció a algunos de ellos, imaginando estar a su lado, en lugar de en su contra.

Cuánto deseaba poder hacer cosas imposibles.

(...)

̨𖥔 ִ ་  ، ˖ ࣪  ་  ˖  ʿ ִ ۫  ּ   ִ  ۫   ˑ ֗  ִ   ˑ    ּ  𖥔 𓄼   ࣪  ִ  ۫   ּ  ֗  ִ    ۪⊹  ˑ  ִ  ֗   ִ  ۫   ˑ   ᳝ ࣪  𓄹 ⊹   ᳝ ࣪ .  ִ  ་  ּ
୧ ׅ𔘓 ۫ Nota de la autora๑ ִֶָ : creo que se me fue un poco la mano con la longitud del capítulo. Pero bueno, lo escribí en menos tiempo que el anterior.

¿Les gustan más los capítulos cortos o largos?

Por si se lo preguntan, la persona que quedó afuera de la clase 1A fue Mineta. Sí, no tenía ganas de lidiar con ese personaje y escribir las pelotudeces y asquerosidades que dice y hace, así que decidí sacármelo de encima y listo.

En el próximo capítulo vamos a aclarar un par de cosas del contexto de Izuku villano y su traje, pero no voy a revelar todo su story time de los diez meses ya, así que tengan paciencia y no se alteren si no entienden del todo bien. 🧘

¡Díganme qué les pareció!

Me despido y nos vemos en el ataque a la USJ. 👪

—Llovizna. 🌧️

Pd: estoy pensando en cambiar la portada de nuevo.

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