Chic@s lo prometido es deuda, como dije los capis se iran publicando dos lunes si y uno no espero lo disfruten las quiero! por cierto! sigue abierta la convocatoria para la entrevista a Milo, he recibido bastantes u les agradezco!! Milo uff parece que se la subido la fama esta insoportablemente Feliz pero aun asi si desean enviar mas, aun es posible ;) Milo sigue contestando a sus preguntas y ha disfrutado con ellas, le han sacado una sonrisa y hasta lo han puesto rojito!
bueno les mando un abrazote y gracias a todos! x cierto lamento no pasar a sus perfiles para agredecerles a los nucos chic@s me siguen pero en verdad que lo agradezco mucho mucho! enserio Gracias y como ya es costumbre! si necesitan algo o tienen alguna duda plis haganmelo saber
ya ya me callo y los dejo con el capi disfrutenlo ;)
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Marcado cual ganado.
Paris 1910
Milo
El pincel danzaba solo sobre el lienzo, suave, rítmicamente, nunca antes me fue tan fácil pintar como ahora, no necesitaba de ninguna imagen para poder plasmar su rostro, su cara la llevo grabada en mi mente, aparece frente a mis ojos cuando es necesario, su cabello, su tez, sus labios, sus enormes ojos grises, dulces y cautivadores.
Me era tan sencillo trazar las líneas que en conjunto le daban vida a su hermoso rostro, en teoría creo que se debe a mi estado de ánimo.
Agradezco enormemente haber conocido a Crystal, rescatarla fue lo mejor que pude hacer; pase todo el día a su lado y aun así creo que las horas no fueron suficientes, pasaron demasiado rápido.
Después de las presentaciones, ella olvidó por completo el incidente que me había llevado a conocerla, platicamos para conocernos un poco, llegó a contarme que vivía en Londres, los últimos meses los gastó en un viaje por toda Europa, sus padres se lo habían regalado debido a su cumpleaños, tal y como ella deseaba.
Definitivamente lo mejor del regalo fue la libertad y la confianza que depositaron en ella, normalmente alguien debía acompañarla en el viaje para cuidar de ella, sin embargo, ha viajado completamente sola; Alemania, Italia, España, Portugal, Suiza.... Etc. Paris es su última parada antes de regresar a casa.
Por supuesto mi intención no era despedirme de ella en aquel café, deseaba enormemente volver a verla, por lo que a pesar de lo poco correcto que fuera, le comunique mi inquietud acerca de su seguridad, teniendo en cuenta el incidente anterior.
-No pretendo asustarte, sin embargo, Paris se ha vuelto un poco peligrosa, no deberías descubrirla tú sola. -le sonreí inocentemente.
En ese momento ella me devolvió la sonrisa y supe que había descubierto mis intenciones.
-Sí, es cierto que las calles de Paris son peligrosas -hizo una pequeña pausa para mirar a nuestro alrededor -Por ello Milo, me atrevo a pedirte que me acompañes a recorrer tu hermosa ciudad.
-Sera todo un placer -sonreí internamente por mi victoria.
-A mi lado, podre protegerte de cualquier peligro que nos encontremos en el camino
Al parecer cante victoria demasiado pronto, de una manera sutil acababa de ridiculizar mi patético intento de cortejarla y al mismo tiempo había dejado clara su independencia, sabia cuidarse sola y no necesitaba de nadie para ello, por otro lado, había aceptado mi compañía, después de eso iniciamos el recorrido.
Vino a mi mente el recuerdo de como la luz iluminaba su rostro, de cómo su sonrisa me arrebata a mí de igual forma una sonrisa. Deslicé el pincel para poder capturarla a la perfección, trazando la suave línea de sus labios.
Mi concentración era tal que me exalté un poco al escuchar el golpeteo en mi puerta, supongo que debieron hacerlo con anterioridad, y no los escuché ya que estos golpes poseían la fuerza suficiente como para tumbar la habitación entera.
-Adelante -contesté a pesar de que no deseaba ver a nadie.
Segura de sí misma Solange se internó en mi habitación, pude notar lo enfadad que estaba conmigo por haberla ignorado todo el día y por mi falta de cortesía esta mañana, sin embargo me sonreía y no sé cómo le hace para que no luzca falsa, eso es una de las pocas cosas que me gustan de ella.
No habló de inmediato y yo no le pregunté que quería, seguí con mi arte, mientras ella curioseaba, dando vueltas en mi habitación, mirando mis cosas, lo cual no me molestaba en lo absoluto.
-¿Qué haces? -preguntó por fin.
-Un retrato.
-¿De quién? - no le contesté, no merecía saberlo.
Con el rabillo del ojo capté que se acercaba, quería espiar mi trabajo, lo cual no le permitiría; con toda la calma del mundo me paré junto al caballete para impedir que mirara, negué con la cabeza, dejándole bien claro que no quiero que lo vea.
Mis actos parecieron ser el detonador de su rabia, sus ojos, claramente me retaban, obviamente quería reclamarme algo sin embargo, alguna razón la contenía, no sé lo que era, aun así no le duró mucho pues no tardo en decidirse.
-¿Dónde estuviste todo el día? -se cruzó de brazos.
Permanecí en silencio un momento, pensando que contestar, pensando si ser amable o ser despreciable para romper por siempre sus esperanzas y así entienda de una vez por todas que no existirá nada entre nosotros.
Al principio me decidí por ser amable, después ese ardor en el pecho reapareció, desvaneciendo por completo mi decisión.
-No tengo por qué darte explicaciones, ve y controla la vida de tu madre, ¡no la mía! -las palabras salieron sin pensar.
Sus ojos se abrieron por la sorpresa, en un segundo se había quedado atónita y al siguiente se volvió fiera, apretó los puños a sus costados, le salían chispas de los ojos, creí que me abofetearía, pero no fue así, en lugar de eso, respiro hondo tratando de controlarse.
-¿Por qué me haces esto? -logró decir una vez se tragó su coraje. -No entiendo tu comportamiento.
-¿Acaso debo explicártelo con bolitas y palitos? Estoy cansado de ti, de tu constante acoso -avance hacia ella y en respuesta ella retrocedía -tu tonta idea de matrimonio y tu falso amor.
Al decir la última frase, ella se detuvo, haciéndome frente, sonriendo macabramente.
-¿Quién te ha dicho que esto lo hago por amor? -aquello me desconcertó, ¿si no es por amor entonces porque? No puede ser por conveniencia económica puesto que ella es más rica.
Esta vez fue su turno para burlarse de mí. Me dejo callado, confundido y eso la complació demasiado, con una sonrisa burlona en los labios, salió de mi habitación.
Le di vueltas al asunto por un momento, decidiendo no darle importancia, seguro dijo aquello para salir victoriosa frente a mi grosería.
Dos horas después terminé el retrato, increíblemente lo terminé, regularmente necesito de unas semanas mínimo para terminar, soy demasiado meticuloso a la hora de pintar, aun así no me gusta la perfección. Cansado y meditabundo me metí a la cama.
Di vueltas y vueltas; en mis sueños, distinguía siluetas, imágenes borrosas sin sentido alguno, hasta que algo fue claro:
Mi habitación era el escenario, la oscuridad la escenografía y la protagonista de pie en medio del cuarto, una mujer vestida de negro, queriendo desaparecer, confundirse con las sombras.
Pelirroja, ojos azules, hermosa, sonriendo con malicia hablándome, ordenándome cosas.
-Encuéntrala... Repite... Hazlo -escucho que dice, sin embargo, no es una frase, no logro darle coherencia, son sólo pedazos.
Ella me encarga algo importante, no sé qué es, sigo dando vueltas en la cama, mi cuerpo se ha empapado de sudor, me inquieta de sobre manera no entender lo que me pide, por ello mi respiración incrementa no sé qué es lo que me pasa.
Estoy consciente, lo sé, he despertado pero mi cuerpo no me responde, no me es posible abrir los ojos, comienzo a desesperarme y cuando está a punto de darme un ataque de pánico, un dolor insoportable aparece, el pecho me quema, las llamas arden justo a la altura de mi corazón.
El dolor me permite recuperar el control de mi cuerpo, de golpe abro los ojos, automáticamente mis manos cubren mi pecho.
Estoy desesperado, gritando, pataleando sin saber que más hacer, sin pensar más desgarro mi ropa para ver lo que me está pasando y ahí está el causante de mi agonía, un símbolo, me han marcado cual ganado, el miedo me invade y de pronto esa sensación de remolino aparece en mi cuerpo, succiona todo, llevándose todo lo que yo soy, me siento al borde de la locura, la fuerza desaparece de mi interior y justo cuando creo que ya no puedo más el dolor desaparece y la oscuridad me succiona.
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