21
"Debo confesar que me gusta tu boca, Cuando pronuncia mi nombre.
Porque en la carne tibia de tus labios soy más tuyo,
Y en la humedad de tu lengua sé que eres mía.
Y te diría que de tu boca me gusta todo,
Hasta tus silencios y tus pausas,
Pero lo que más me gusta es ser la razón de tu sonrisa."
Min of Brandon.
Tristán
Un improperio y seguida de una maldición como un murmullo me trajo a la conciencía.
Abrí lentamente los ojos, en cuanto se acostumbraron a la luz la vi moviendose de un lado a otro.
-¿Está temblando? ¿O piensas escapar de nuevo? - pregunte aún adormilado pero en tono burlón.
-¿Qué? No, perdón, no quería despertarte. - Ella se acerco a la cama.
-No te preocupes - le tendi la mano, en cuanto la tomo la atraje hacía a mi, y la abrace - Es temprano aún, quedate en la cama conmigo.
-Eso me gustaría - suspiro - Pero aún hay pendientes.
-Manda a alguien más - la atraje mas hacía a mi.
-No, no puedo.
-Si, si puedes - Le asegure - Por algo duermes con el jefe.
Ella me miro con ojos asesinos.
-¡Ja ja ja! Que chistoso - se incorporo.
-Mejor dime ¿Como esta tu brazo? ¿Aún duele? - sus ojos denotaban precupación.
-Si digo que si, ¿Te quedas conmigo? - pregunte esperanzado.
Ella sonrió y me dio un beso antes de levantarse.
-Eres un niño.
-Asi es, por lo tanto necesito una niñera - meneo su cabeza y sonrió.
Se levanto y fue hacía una silla, regreso con una caja en su manos y me la ofrecio.
-¿Y esto? - pregunte sorprendido.
-Es un regalo de aniversario - me quede aún más soprendido - Se que ya paso la fecha pero... como me fui algo apresurada la última vez - se levanto de hombros.
-¡¿Apresurada?! ¡Ja! Si saliste huyendo.
-Entonces... No lo quieres - ella comenzo a retirar su mano.
La detuve.
-Yo no dije eso - lo tome y ella sonrió ampliamente.
Abri la caja y dentro se encontraba una prenda de vestir.
-Una camisa y... ¿Blanca?
-Durante semanas estuve pensando que te podía dar, pero ¿Que le regalas a una persona que lo tiene todo?
-Tú eres suficiente - asegure.
-Aún asi, queria poder darte algo, y entonces vi esta camisa y recorde que en este tiempo no te había visto con una camisa o ropa que no fuera negra, lo que por cierto ¿Cuando empezaste a usar solo negro? - me miro curiosa.
No sabía como responder eso, como decirle que déspues de lo de las vegas mi ropa fue tomando el tono de mi humor, que representaba mi estado de animo. Pero tambien era cierto que años atras ella siempre me decía que vestido asi le gustaba y mucho... como explicar que fue otra manera de que ella estuviera presente y conmigo durante este tiempo.
-¿No te gusta? - fue lo unico que se me ocurrio preguntar.
-No me mal interpretes, es un color que te va muy bien, demasiado bien diría yo. Pero te has dado cuenta que hasta tu ropa interior es negra, la cual tambien te luce demasiado bien - se sonrojo un poco al decir esto último.
-¿Tu crees? - pregunte en un tono meloso, ella se sonrojo aún mas.
-Bueno... - carraspeo - me gustaría verte con ella alguna vez - me dio un beso rapido y se puso de pie.
-Me voy, nos vemos en la noche - siguio recogiendo sus cosas.
-¿Como que en la noche? - pregunte confundido.
-Si, te veo en el evento. - me respondió como lo mas obvio.
-¡Oye! Son muchas horas, pense que pasariamos el dia juntos. - me queje.
-Aunque me gustaría, tu no puedes - aseguro.
-¿Por que no? - la desafie.
-Simple y sencillamente por tienes que recoger a tu mamá en el aeropuerto... ¿No me digas que se te olvido?
-No... - menti.
-¡Tristán! No lo puedo creer.
-Jefersson la puede recoger y llevar mas tarde al evento. - Me alce de hombros.
Ella me miro por unos segundos y por fin solo dijo.
-No, no puede.
-¿Que? ¿Por que?
-Por que para que no estes en la paranoya total el me va a compañar y mas tarde me llevara al evento.
¡Maldición! Lleve mis manos a mi cara y me deje caer en la cama.
-Asi que solo disfruta el día con tu mamá - diciendo esto se marcho.
El vuelo llego justo tiempo, la pude distinguir desde que a traveso las puertas de abordaje. Ella me saludo con sus dos besos acostumbrados.
La lleve al coche y partimos en silencio. No pude evitar pensar en que monento nos habíamos vuelto tan distante... si, desde el fracaso de las Vegas.
Se que ella estuvo con mi angel antes de que me dejara en el altar, pero lo que nunca supe fue de lo que hablaron, no se lo que paso, pero si de algo estoy seguro es que ella tuvo algo que ver.
Asi que resentido con ella me dedique a poner distancia entre nosotros.
-¿Y dime ya se encuentra todo listo? - su pregunta me trajo de nuevo al coche.
-Asi es.
-Me imagino que sera un gran evento publicitado.
-Si.
De nuevo silencio.
Llegamos al hotel y la lleve a registrarse, la acompañe a su habitación.
-¿Te gustaría comer conmigo? - me pregunto, mi primer impulso fue negarme, pero... suspire.
-Por supuesto - no pude, además estaba seguro de mi ángel me reñiría. Ahora estaba más seguro que ella lo había hecho con toda la intención, de que pasara tiempo con mi madre.
Fuimos al restaurant del hotel, trate de conversar más con ella, lleve la platica hablando de la empresa, de Nana y todo fue más llevadero.
La acompañe a su habitación y me despedí.
-Tristán - me gire para verla - ¿Pasaras mas tarde por mi?
-Si, cerca de las siete.
-Perfecto - me di la vuelta para marcharme - Una cosa mas... ¿Y Paloma?
Me pare en seco y sentí rabia.
-¿Que? ¿Le vas a pedir que se vaya de vuevo? - dije en tono amargo -Sigues pensando que no es buena para mi - la acuse.
-No querido - sentí ira al escucharla - Te equivocas, siempre he sabido que tu eres, el que no es bueno para ella.
Eso me desconcerto a sobre manera.
-Por eso le pediste que no se casara conmigo y se marchara hace años - la reproche.
Mi madre me miro desconcertada al principio y despues dolida, abrió la puerta de su habitación y me indico que la siguiera.
Mi madre permanecio en silencio, solo observandome.
-¿Pensaste que no lo sabría? - trataba de contener mi voz, sabia que mi maldito genio dependía de un hilo. - Fue facil deducir lo que paso después de saber que habías ido a las Vegas.
-Nunca lo oculte, tu fuiste quien no pregunto, y si yo hable con ella ¿Y sabes? No me arrepiento.
-Pero... ¿Por qué? - pregunte abatido, deje caer mi peso en el sillón.
-Cuando perdiste a tu padre y a Henry te volviste retraido, tosco huraño, sabía cuanto odiabas tener que acerte cargo de la empresa, te sentías culpable y... pronto encontraste una manera de sacar esa furia - la mire sorprendido - Si lo sabía, asi que yo te di tu espacio esperando que vivieras tu duelo.
Mi madre se sento en frente de mi.
-Pense que habías encontrado un rumbo cuando aceptaste la presidencia, pero entonces Anabell, esa muchachita egoista y tonta decidio quietarse la vida solo para hacerte sentir culpable... y lo logro, te marco de una manera en que te negaste a buscar de nuevo una relación.
Al pasar el tiempo y ver que solo ibas en declive, se me ocurrio aquella de que tenías que sentar cabeza. De antemano sabía que no funcionaría, pero de alguna manera te obligaba a salir de tu mundo cerrado.
Y entonces quise regresar a México, añoraba mi patría, a mi amiga. Y ahí aparecio aquella niña muy diferente a las mujeres con las que estabas acostumbrado a tratar y simplemente ya no pudiste alejarte de ella.
No te voy a negar que me hizo muy feliz que te hayas fijado en ella.
Tu cambio enseguida fue muy notorio, dejaste de andar en tus peleas y carreras callejeras y ya solo por eso la quise aún más.
Pero lo que nunca me imagine era como ibas a perder el control, tu amor dio paso a una obsesión y necesidad que te hizo perder la cabeza.
La mire y entendí a lo que se refería.
-Tristán creeme cuando te digo que asi no es el amor, tu te enamoraste de ella por ser quien era, segura, independiente y con metas en su vida.
Si se hubieran casado ella se hubiera perdido en el camino.
-¿Como puedes estar tan segura? - la desafié.
-Por que tú le estabas pidiendo que renunciara a todo, sus sueños, su libertad, su mundo... y tu no le estabas dando nada a cambio.
-Con el tiempo ella se hubiera apagado, iba a dejar de ser la mujer que tu amabas, y ella te culparía por todo lo que dejo atras.
Se que mi madre tenía razón, la cabeza me lo decía pero... mi corazón aún protestaba por el tiempo perdido.
-He visto en la gran mujer que se convirtio, y se que hice lo correcto.
Las palabras de mi madre aún estaban latentes en mi cabeza, no podía dejar de pensar en lo que había dicho.
Termine mi arreglo y fui en busca de mi madre.
Cuando arribamos a la casa de retiro ya se encontraban algunos medios de comunicación y personas invitadas, pero no había rastro de mi ángel.
El lugar comenzó a llenarse poco a poco. Fernando llego y fue a saludar a mi madre.
Me encontraba dando una entrevista cuando la vi llegar.
Llevaba un vestido rojo al estilo de los años 50, su falda por debajo de la rodilla y amplio vuelo, el cabello recogido en un moño.
Realmemte era mujer bellisima, amaba su elegancía y su forma tan dulce de sonreir.
Fernando se apresuro a su encuentro y la tomo del brazo, senti celos, pero no por desconfianza a mi amigo, si no por que no pude ser yo el que fuera.
Me repetía mentalmente que tuviera paciencia muchas cosas cambiarian muy pronto... y entonces ella se giro quedando de espalda a mi y pude ver que su vestido no tenia espalda.
Fernando me miro esperando alguna reacción, y reconocía que aunque no me gustaba le sentaba muy bien.
-Antes que nada me gustaría darles las gracias a todos los presentes - mi madre tomo la palabra para dar inicio al evento. - Esta noche no solo es la inaguración de una casa de retiro. Mi esposo Henrry Hamilton siempre tuvo en mente la construccion de casas para personas de la tercera edad, la cual no fuera un asilo, Si no un verdadero hogar. Desgraciadamente fue un proyecto que no pudo concretar, ya que como todos ustedes saben fallecio a temprana edad.
Mi hijo Tristán quiso ver realizado el deseo de su padre y aqui lo tenemos.
Me gustaría mucho que para cortar el liston me acompañara...
-Buenas noches, disculpen el retraso.
¡Esa vocecita!
Los presentes se giraron y algunos fotografos dieron paso a sus camaras.
-¡Disculpen! ¡Perdón!
Sara vino a mi lado y me tomo del brazo. Institivamnete mire a mi ángel, ella me miro y me dio una sonrisa forazda.
-Señorita Linton, pensamos que no la veriamos hoy — dijo uno de los reporteros con malicia, buscando con toda seguridad la nota del chisme.
-¿Si? ¿Por que? — respondió Sara con una fingida inocencia.
-Bueno se especula que usted y el señor Hamilton ter...
-Rumores, solo rumores - Sara les dio una sonrisa de pose y se pego mas a mi.
-Si me permiten me gustaría poder continuar - hablo mi madre por el tono de su voz supe que estaba molesta.
-Quisiera dar mi agradecimiento y poder expresar lo que esto significa para mi a la arquitecta Paloma Villanueva - mi madre se giro para verla - Realmente lograste captar lo que Henrry quería, plasmaste en tu diseño, su ideal, gracias. Asi que me gustaría que vinieras aqui y me ayudaras a cortar el liston.
Paloma se sorprendio, pero Fernando la animo, las dos tomaron las tijeras y cortaron el liston rojo.
Los asitentes aplaudieron... menos Sara.
Una vez terminado el recorrido, la casa de retiro quedo oficialmente inagurada.
Pude ver a mi ángel con un grupo de periodistas. Ella sonreía mientras respondía las preguntas.
Quería ir y estar ahí a su lado, pero Sara no me había soltado desde que tomo mi brazo.
Afortunandamente mi madre y Fernando estaban ahí con ella.
-Quedo bien la casa - podía sentir el veneno en su hipocrecía.
-¿Bien? Quedo muy bien, es el concepto que se requería.
-Mmm si no esta mal - Sara solo hablaba despectiva -Pero paraece que la arquitecta esta sacando provecho de sus cinco minutos de fama - no podía ocultar su despecho.
La mire de reojo y la encontre miranado a Paloma con desprecio.
No pude evitar mirar a una y a otra.
Sara era una mujer muy guapa y de un cuerpo perfecto, venía vestida de diseñador en un vestido que le ajustaba la figura y estaba impecable, era de esas mujeres que atraían las miradas, pero aún asi...
Paloma sonreí, ella solo necesitaba su sonrisa para detener mi mundo, su sola precencia iluminaba mi oscuridad. Era cierto que su vestimenta era más sencilla y no llevaba joyas... bueno solo llevaba el collar y anillo que le habia obsequiado, si ella era perfecta.
Vi como mi madre se le acerco y le dijo algo y después le dio un beso en la mejilla, mi ángel le sonrió pero su mirada se entristecio.
Sin pensarlo dos veces fui hacía ellas.
Quería preguntarle que le pasaba, cuando vi que su mirada se poso en mi brazo, en mi prisa había arrastardo a Sara conmigo.
Esta al darse cuenta afianzo su agarre y se recargo en mi.
-Señorita Linton, lo que decía hace rato que solo eran rumores ¿A que se refería? — se nos acercó una mujer con una grabadora y libreta en mano, me imagino reportera de alguna revista de chismes.
-Bueno creo que es sabido que en todas las parejas hay altibajos, días buenos, días malos. Y aunque paresca que ya no nos queremos siempre estaremos juntos ¿No es verdad Osito? - ¡Dios! ¡Esa vocecita! ¡La quiero estrangular!
Todas las miradas estaban puestas en mi esperando una respuesta.
Bien sabía lo que Sara estaba haciendo, aprovechando el lugar público para dejar claro que estamos juntos.
Pero yo iba a poner a esta zorra en su lugar, en este momento haría evidente mi relación con Paloma, vi a mi ángel y ella nego levemente con la cabeza.
¡Maldita sea! Ella no quería arruinar el evento, sabía lo que significaba para mi madre.
-Efectivamente - la muy zorra sonrió - Como dice la señorita Linton nosotros hemos tenido una relación conocida por todos ustedes, y siempre tendremos una relación. Ya que como tambien es conocido el hecho de su padre es un inversionista de Hamilton Com.
Sin embargo tambien es cierto de que ya no somos pareja - la estupida sonrisa se le borro - Pero como personas adultos que somos llevamos una buena amistad.
Paloma.
Un silencio incomodo se hizo presente.
-¿Y dime Fernando la arquitecta es tu nuevo romance? -Sara interrumpio el silencio, no dejaba de escupir veneno.
¡Ya era suficiente!
Fernando solto una carcajada.
-¡¿Qué?! ¡No! ¡Para nada! Eso sería incesto - aseguro en tono mu serio. - Este pequeño demonio es como mi pequeña hermana.
Todos me miraron.
-Señores creo la prioridad de este evento es la inaguración de la casa de retiro - hablo Vivian en ese tono que emplea cuando no esta a discusión el tema - El cotilleo en efecto vende, pero lo podemos dejar para otro momento. Por favor acompañenme a tomar algo.
Todos guardamos silencio, ella había hablado claro y sencillo.
-Realmente es una Arpia - el susurro en oido me hizo saltar el corazón.
-¡Lu! - lo abrace con fuerza.
-Hola princesa - me dio un beso en la mejilla. - Fernando, Tri... - no termino el saludo, lo vi mirando fijamente el brazo de Tristán.
Este a su vez se solto del agarre de aquella arpia y le dio la mano a Lu, el cual me miro, asentí con la cabeza y se la estrecho.
-Lu - dijo Tristán.
De nuevo silencio.
-Osito ¿No me vas a presentar? - ¿Y si solo la estrangulaba con el collar tan llamativo que colgaba de su cuello?
-Por supuesto, Sara Linton él es Luis Hernandez - ella sólo sonrió condecendiente.
-Sara - la llamo Fernando - Él es el director general y dueño de Motor Ryder -Fer puso una sonrisa socarrona.
-¿De verdad? Es un placer le dio la mano.
-Nunca falla - me susurro Fernando.
-Asi es, pero dime Tris ¿Ya le contaste a tu "amiguita" de nuestro trio? — dijo Lu mirándola.
-¡¿Trio?! - pregunto Sara con voz ahogada.
-Cuarteto Lu, cuarteto yo tambien participe - le dijo Fernando y le guiño un ojo.
-¿De que hablan? - Sara apenas si se podía contener.
-De una gran noche, que pasamos nostros cuatro hace años - respondio Lu como la cosa más natural.
-Si que noche, si no me equivoco fue para tu cumpleaños dieciocho - Fernando comento.
-Si fue cuando perdí mi inocencía y...
-¿Ustedes... ustedes cuatro? - Sara me miro. - No cabe duda de que no me equivoque eres una zorra - me acuso.
-Sara cuidado con tus palabras - la voz de Tristán sono muy dura - Es hora de que te vayas.
-No me pienso ir dejarte con "esa" - definitivamente había perdido el decoro.
-Como quieras - dijo Trsitán tajante, se dio la vuelta y se marcho.
-Creo que se enojo - dijo Lu inocentemente, Sara lo miro con cara de pocos amigos y fue tras él.
La velada transcurrio con mas de lo mismo, Sara no perdia oportunidad de molestar además no se le despegaba a Tristán.
Vivian la ponía en su lugar con discreción.
Fernando, Lu y yo nos manteniamos a distancia, pero mi paciencia se había terminado. Ya no podía ni quería seguir aguantando tanto absurdo... reconocia que en parte yo tenía mi culpa en esto, ya que si le hubiera hecho caso a Tristán de que hicieramos publica nuestra relación aquella tipa no estaría aprovechando cada oportunidad.
-¿Te quieres ir? - me pregunto Fernando, cuando me vio de nuevo mirando en su dirección.
-La verdad si, llegue al limite. Solo que me gustaría irme sin que nadie se diera cuenta.
-Si ya se a quien te refieres, es capaz de mandar todo al diablo. - Me aseguro.
-¿Te parece si nos vamos por la puerta de atras? - me pregunto Lu, acepte - Deja me despido de Vivian y te espero en quince minutos en la puerta de servicio.
Pactado el tiempo me dirigí a la salida, afortunadamente Lu ya me esperaba.
-Lu te agradesco tanto que estes aquí, creí que ya no vendrías - dije con tristeza y lo abrace.
-¿Que pasa princesa? — me pregunto en cuanto puso el coche en marcha.
-¿Sabes? Siempre soñe con un logro asi, pero... - se me ahogo la voz.
-Lo sé - lo mire - Como la palma de tu mano.
Sonreí aún con tristeza, esa simple frase definia nuestra amistad.
-Se que la imagen era un poco diferente, yo tambien la extraño y mucho - aseguro, ya sin poder contenerme una lagrima rodo, seguida de otras. - Como tambien se que ella esta muy orgullosa de ti, y aunque yo no este de acuerdo con ella a lo referente a Tristán, sigo pensando que Dilan es mucho mejor que él - lo mire - Aunque tengo que reconocer que se esfuerza - me hizo un gesto con la cabeza para que mirara al frente.
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