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Final "Amarte es el antídoto"

Dedicado a ti, Cariño, que soportaste con paciencia a que los personajes sanaran. Sé siempre amable con todos, no sabes cuántas guerras está librando el otro.

***

Louis caminó de vuelta a la habitación, se aseguró de que Ted comiera algo y después de que pasara un rato con Harry, lo llevó a su cama completamente dormido.

Harry aún permanecía en el sofá, su estómago se sentía pesado y su respiración volvía a agitarse, cuando Louis se acercó.

Sentía un agobio, como un criminal a punto de ser enjuiciado por sus faltas, quizá merecía un juez de hierro, en su lugar solo escuchó una voz templada y apacible.

—Harry...—Louis lo miró, ofreciéndole una sonrisa lejos del dolor, estaba listo para enfrentarlo, pero él se adelantó.

—Tenemos que hablar Louis, tal vez no quieras, pero tenemos que hacerlo.

Estaba precioso a los ojos de Louis, sí, todavía tenía ojeras marcadas y el cabello enredado, sus uñas estaban carcomidas pero estaba limpio y olía bien, aquello significaba un gran esfuerzo y Louis amó en silencio que Harry lo intentara.

—¿Quieres un té? —la suite también incluía una cocina completamente equipada, a petición del manager, para comodidad del cantante y su hijo —vamos a la cocina.

—Gracias —tomó una angustiante bocanada de aire, sus pulmones parecían no querer responder, pero se las arregló —Vi los videos, todos.

—Me alegro.

—Yo... no sabía Louis, te juro que no lo sabía —finalmente dejó de mirar la taza entre sus manos para mirarlo a él. Había llegado el día de las verdades y Harry quería verlo mientras exponía su pecho, listo a recibir su merecido a manos del amor de su vida —de haberlo sabido, yo hubiera corrido hacia ustedes, te habría acompañado en todo el proceso, yo habría armado la cuna y te habría ayudado a elegir los nombres —limpió su nariz porque el llanto se precipitaba en su rostro y eso estaba  bien —jamás les habría dejado, porque ustedes no lo merecían.

Louis lo sabía, conocía a su chico y sabía todo lo que él habría hecho si el destino lo hubiera permitido. Pero no había juicio contra Harry, tan solo las ansias de abrazarlo y curarle las heridas.

—Harry, lo sé y él también.

—He visto los videos una y otra vez, —sonrió, con el llanto siguiéndolo — perdí la cuenta y todavía me parece irreal. No tienes idea de cuántas veces he sonreído a la pantalla viendo los videos y...—llevó sus manos para cubrir sus ojos y restregarlos —es mi hijo ¡Jesús! ¡Es mi ADN el que corre por sus venas!

—Él es increíble Harry, —Louis confirmó también con una sonrisa —y es tuyo, absolutamente tuyo.

—Nuestro —corrigió con cierta vergüenza por el atrevimiento. Louis en cambio, sonrió ante ello, con la esperanza parpadeando.

Harry miraba hacia cualquier dirección, excepto a sus ojitos azules porque sentía que su cuerpo le traicionaría en cualquier momento, estaba tan enamorado de cada pequeño detalle de Louis, la forma en como el estaba mordiendo su labio, la manera en que jugaba con sus manos y acomodaba su cabello, señal de que estaba nervioso. Harry lo amaba todo, al punto de volverlo loco.

—Sí, lo es —los segundos se detuvieron en un bucle silencioso entre ambos y un muro imaginario entre ellos cayó cuando extendió su mano y rozó la mano de Harry para apretarlo y éste aceptó el gesto con una sonrisa —hay mucho de ti y de mí en él.

Louis comenzó a narrar la historia de Ted, las mencionó sin llorar, con una sonrisa, como muestra de que aquellas heridas abiertas ahora eran solo cicatrices.

—Muchas veces cuando me sentía solo; Ted venía, me sonreía y todo estaba mejor, créeme; hay magia en él, tiene el don de arreglarte con un abrazo. —Las palabras flotaron en el ambiente como si sus sentimientos impregnaran sus palabras, haciéndolas suaves y dulces para Harry —el día que supe de él quise llamarte, quería que estuvieras allí cuando Lottie lo puso entre mis brazos, y cuando llegamos a casa, deseé verte allí. Quería que estuvieras en cada vacuna porque me rompía el corazón ver a mi niño llorar —limpió sus lágrimas porque afortunadamente las vacunas eran un tema pasado —y la primera vez que dijo papá. Te juro Harry que nunca había deseado tanto tenerte a mi lado como cuando Ted llegó, pero sabía que era imposible, por eso guardé todos esos videos, era mi manera de compensarte.

—Louis, perdóname —Harry se desplomó en el sofá, cayó bajo la gran piedra de la culpa y sus sollozos hicieron algo que se propuso no hacer: romper de nuevo el corazón de Louis.

—Harry, no hay nada qu-

—No, escúchame por favor, no merezco a Ted, no te merezco a ti, no merezco nada Louis lo sé, todos lo dijeron y me engañé a mí mismo, porque te extraño y todavía estoy muy enamorado, ¡Dios mío! ¿Qué estoy haciendo? No debí... —se cubrió el rostro con furia —no debería estar aquí, tengo que irme.

—Basta Harry, —le interrumpió desesperado y tomó su antebrazo para evitar que huyera. Harry gimió como si el contacto le doliera y Louis aflojó el agarre, volviéndolo absolutamente amoroso —no te castigues más, no te hagas preguntas que simplemente no tienen respuesta, solo suelta y continúa.

—Es que fui un estúp-

—Basta —interrumpió —. Estás aquí y ¡tienes un hijo! ¿Escuchaste eso? Detrás de esa pared hay un niño que quiere que le leas cuentos, que le enseñes a nadar porque Zayn ha sido el peor maestro. Tienes que conocerlo y verlo sonreír para que creas en su magia —sus palabras estaban ahogadas entre lágrimas pero era el amor más puro lo que lo movía, así que no calló —nuestro niño te ha esperado mucho tiempo, Cariño.

—No lo merezco, ¡no merezco nada! —lucía tan destrozado y Louis se acercó con histeria para impedir que sus manos lastimaran su rostro —he cometido tantos errores Louis, estuve lejos cuando más me necesitabas ¡Dios mío! ¡¿Qué padre hace eso?!

—No tenías opción, Harry no eres culpable de nada. Ted lo sabe , y yo también. Sé que te lastimaron Amor, que no es fácil tener que levantarse y seguir adelante, pero nos tienes a nosotros.

—Louis, mírame —reprochó con dolor —¿Cómo podría tomar tanto de ustedes? ¡Estoy acabado y ni tú ni él merecen cargar conmigo, ni siquiera sé si alguna vez estaré bien!

Harry dejó escapar un llanto lastimero, con todo el peso de la culpa y la vergüenza cercenando su cuerpo, demasiado abrumado para levantarse.

—Nadie te preparó para lo que te pasó Harry, no había forma de prepararte, aun así, lo hiciste lo mejor que pudiste, lo lograste y estás aquí, eso es suficiente. No me importa cómo luzcas, o si éstos son tus peores días, no me importa nada, solo sé que estás aquí y es todo lo que quiero.

Louis no aguantó más y lo tomó del rostro, Harry lo miró y pudo ver el amanecer en sus ojos, Louis lo atrajo hacia él para envolverlo en un abrazo, y el simple contacto desató un río de emociones electrizantes que los sacudió.

Los brazos de Louis produjeron una sensación de calidez que arremetió contra el frio de la soledad. Harry cerró los ojos tan fuerte que dolió, cuando volvió a abrirlos pudo ver en su piel parte de esos pájaros tatuados en su piel como un sello de su lealtad a su historia y comprobó una vez que Louis no lo había olvidado.

—Sh, estás a salvo. Por fin estás en casa ¿no te das cuenta?

—No puedo quedarme, voy a arruinarte si me quedo.

—Nuestra casa no es una prisión —susurró, sus manos se desplazaban por la espalda del ojiverde mientras éste descansaba sobre su hombro e hipaba hasta humedecer la tela de la camisa de Louis —mantendré las puertas abiertas, puedes salir cuando quieras, pero desearía que te quedaras.

Boqueaba de nuevo pero sus manos se aferraron a su chico, cayó ante él cuando Louis lo acomodó sobre su regazo aún en el suelo. Harry era como un niño pequeño que corría por seguridad, se dejó llevar por ese fuego cálido que se instaló en su pecho, no puso resistencia y se derrumbó, seguro de que Louis lo sostendría.

—No quiero irme Louis, no quiero irme porque duele mucho estar lejos.

—¿Y por qué no te quedas?

La certeza de pertenecer justo allí se incrustó en su cuerpo a medida que Louis lo apretaba y supo que no podría alejarse de nuevo.

—¿Puedo quedarme? —suplicó. No meditó si aquello era un ruego, solo se supo a salvo entre los brazos de Louis y era justo lo que necesitaba, Louis le facilitaba todo, justo como antes —¿Dejarías que me quede por lo menos esta noche?

—Te hemos esperado por 4 años Amor, no deberías preguntar.

Respiró por fin sintiéndose liviano, el cúmulo de sentimientos negativos se disipaban y pudo sentir una calma poseyendo su corazón, todo indicaba que había llegado a casa.

—Existe tanta grandeza y abundancia dentro de ti Harry, eres increíble y fuerte, tan valiente mi Amor, que me gustaría que Ted lo aprendiera de ti. No importan los comentarios ajenos, eres más de lo que crees, más que tus miedos y tu ansiedad, eres más que tu dolor, ¡simplemente eres maravilloso!

—Realmente ¿lo crees? —todavía estaba escondido entre sus brazos, todavía estaba roto, pero Louis estaba suturando, como él mismo lo dijo antes, se había hecho experto en suturas del alma.

— Sí. No hay dudas cuando se trata de ti.

—No me he sentido así por mucho tiempo, durante años escuché lo malo y lo ruin que soy, no es que dude de ti, solo que es difícil pensar bien de mí mismo. Y no sé si mi nuevo "Yo" te agrade.

Rompieron el abrazo, pero aún seguían en el suelo, Harry en su regazo y Louis le tomó de las mejillas para que su atención no se desviara.

—No necesitas mi validación Harry, esto es lo que pienso de ti y quería que lo supieras. Yo simplemente no quiero darme por vencido esta vez.

—En mi opinión, eres la persona más maravillosa del mundo.

—Con gusto compartiría ese título contigo —Louis acarició el cabello y Harry cerró los ojos, disfrutando el contacto, ladeó la cabeza buscando más, igual que un gatito.

Ninguno podría asegurar cuánto tiempo transcurrió, los relojes perdieron importancia cuando estuvieron en los brazos del otro, solo sabían que  fue el tiempo suficiente para murmurar palabras de aceptación y apoyo.

—Necesito explicarte, tienes que saber todo.

Estaba dispuesto a soltar todo lo que antes aquejó a su alma, Louis se merecía una explicación de todo.

Por mucho tiempo, Harry caminó en círculo dentro de la oscuridad y cada paso solo lo llevó de regreso al autosabotaje, en todo ese tiempo no se valoró ni se amó, se llamaba a sí mismo hombre en ruinas y creyó que merecía tanto sufrimiento como castigo, pero finalmente comprendió que perdonarse a sí mismo por haberse abandonado, era el primer paso.

Louis lo llevó a la sala de nuevo y lo sentó frente a él, mientras Harry le contaba todo, desde la noche en que Candice lo drogó para hacerle creer que habían tenido sexo hasta el momento en que Salomon lo amenazó la última vez que se habían visto en Londres.

—¿Por eso me echaste?

—Sí, —respondió avergonzado —él acababa de llamarme para amenazarme con dañarte, me hizo creer que estaba maldito, creo que eso fue lo que me provocó el ataque de pánico.

Louis leyó su dolor en cada palabra bajo la lupa del amor, pero su sistema hervía en furia al enterarse de todo lo que Harry había sufrido. Se sentía embriagado con solo mirarlo mientras Harry hablaba.

—Entonces...—preguntó con ligera sonrisa —¿no querías que me fuera?

—¡Nunca! He besado el suelo por el que caminas ¿cómo podría desear que te fueras? Si lo que yo más quiero es vivir...contigo, con ustedes —confesó, con las mejillas rojitas —pero tenía que ser cruel para que me creyeras, perdón.

—¿Quién dijo que te creí?

—Te fuiste...

—Sí, porque tenía algo importante que hacer.

—¿Ver a Chris? —preguntó con los celos todavía a flor de piel —pff.

—No, de hecho...ver a Salomon.

Los ojos de Harry se abrieron con esa información, escaneó rápidamente el cuerpo de Louis buscando alguna señal de que lo hubiera lastimado.

—¿Te hizo algo? ¡Juro que si se atrevió a tocarte lo voy a matar! A mí puede hacerme lo que quiera, pero a ti no.

—No Harry, a ti tampoco puede hacerte nada. —Louis se levantó y desapareció un momento hasta que volvió con una carpeta en las manos y la extendió hacia el ojiverde.

—Este es el documento que Salomon firmó, ya no estás más bajo su mando. Eres libre Harry —sorbió feliz y sus ojitos se iluminaron de alegría —¡Totalmente libre de Salomon y de sus cláusulas! Nunca más volverás a verlo si no quieres, se acabaron los contratos, los stunts, las historias falsas... tu próxima pareja podrás elegirla tú.

Louis dijo esto último con una sonrisa disimulada y las mejillas rojitas, absolutamente despreocupado por cómo sonaba eso.

—Pero, no entiendo ¿Cómo? —preguntó todavía asimilando la información —¿por qué?

—No tienes ni idea de todo lo que haría por ti Harry, para que seas feliz.

Había tantas formas de expresar amor, Louis había usado todas para que Harry lo entendiera, si una no funcionaba estaba dispuesto a buscar más. Se acercó a él y tomó su mano, pero Harry le interrumpió.

—No necesito mucho en realidad, —respondió sincero —solo quiero que me recuerdes como la persona que más te ha amado, la persona que te amó lo mejor que pudo aun cuando no podía amarse a sí misma, que cometió mil errores, pero te dejó libre para que fueras feliz con quien quisieras.

—Harry...

—Louis, —le interrumpió — yo sé que ahora no soy nadie, y no fingiré que todo sigue igual, pero... ¿me dejarías estar cerca de Ted?

—¡¿Qué?! —exclamó incrédulo, notó el cansancio en el rostro de Harry mientras negaba con su cabeza, Harry se retiró un poco y eso le hizo congelarse por un instante —No hagas esto harry.

—Ya no peso Louis, ya no soy una carga, créeme. No seré un problema, yo solo quiero estar cerca... de Ted, cerca de él, quisiera recuperar un poco el tiempo, por favor. Sé que ahora estás con Chris, y sé que he sido un poco celoso pero no lo haré más, solo... yo hmm...ehhh.

Louis se sintió caer en un vacío de nuevo, pero se levantó y se sacudió los pensamientos de derrota, con el corazón rebosante de amor y latiendo furioso quiso contradecirlo, tenía miles de razones para refutar aquella ridícula petición, habían pasado por mucho, no recorrerían este camino de nuevo.

—No, no estoy con Chris, —ahora fue él quien interrumpió el discurso tonto de Harry — Solo para que lo sepas, ¡jamás estuvimos juntos!

—Pero yo los vi, antes cuando él te besó y creí que ustedes...

—¡Era un beso de despedida!

Harry levantó la ceja en desaprobación evidentemente irritado y celoso.

—Pues yo no me despido así de nadie.

—¡¿En serio vamos a discutir por esto?!

—¿Te gusta?

—Harry...

—Mereces a alguien como él —escupió con suficientes celos como para provocar la tercera guerra mundial —Tiene bíceps de infarto —bufó en desacuerdo recordando a Liam — es apuesto, parece un buen tipo aunque creo que es aburrido, seguro es encantador — "de serpientes" masculló entre dientes, pero Louis lo atrapó —y su estúpida sonrisa parece de comercial.

—¿Seguro que no quieres una cita con él? —respondió divertido el castañito.

Louis sonrió y ¡Joder! Eso fue hermoso, llevaba tanto tiempo sin ver esa sonrisa, pero se esfumó al siguiente cuando Harry volvió a hablar.

—Me quedaré fuera de tu vida, quiero que seas feliz.

La distancia entre ellos traía un frío terrible y ambos lo sabían, así que eso terminaba en ese momento.

El castañito comenzó a acercarse inevitable, porque a sus ojos esa charla era ridícula, llena de celos y tonterías. Lo descifró cuando Harry no dejaba de mirar su boca y relamerse la propia, era simple: Harry tenía frío y Louis tenía ganas de abrazarlo.

—Puedes be-sarlo sin pro-blemas, no me moles-ta —tartamudeó.

—Ajá —Louis se acercó apenas 5 centímetros en el sofá y lo miró divertido, estaba harto de tanto sacrificio y no se la dejaría tan fácil.

—Prometo no acercarme a ti.

—Okay —volvió a acercarse 5 centímetros más y Harry empezó a sudar. Necesitaba dejarle claro que lo amaba porque ya no eran niños con emociones fluctuantes, eran dos adultos luchando todavía por su libertad y por un amor real.

—N-no voy a mo-lestar-te Lou...

—De acuerdo —sus muslos se tocaron mientras Louis comenzaba a acercarse más y Harry empezó a retroceder lentamente, con el tartamudeo que el castañito le provocaba.

—M-me sujetaré a -lo q-que tú quieras con res-pec-to a Ted, —balbuceó.

—¿Qué más? —Louis parecía un cazador acechando a su presa, pero todo era parte de cuán cómodo se sentía, había leído bien las señales de Harry y supo que el ojiverde necesitaba deshacerse del último trozo de inseguridad, estaba dejando en manos de Louis la parte de la conquista, igual que en el pasado.

—Si te casas con él... seré tu padri-no.

—¿En serio? —una de sus manos fue hasta su rodilla mientras la otra comenzaba a jugar con el lóbulo de su oreja —¿dejarías que me haga su esposo?

—¿Tú q-quieres? —un escalofrío se apoderó de su columna cuando Louis recorrió el arco de mu mandíbula e incluso en su garganta, la voz tembló.

—Uhm?...

—Sin embargo, debes saber que nunca dejé de quererte, —su cuerpo se movió en dirección al castañito y sus manos se cerraron en puños sobre el asiento del sofá en el que estaban —te sigo amando y es infi-nito. N-nunca intentaré olvidarte y aún si lo intentara, nunca lo lograría porque estás grabado a fuego dentro de mí. Y te amaré por siempre aún separados.

—Pero quieres que me case con otro...

Se acercó más destruyendo aquella minúscula brecha que aún les separaba, deseaba besarlo así que se inclinó hacia el frente para olfatear su línea de la mandíbula hasta bajar por el cuello y de inmediato reconoció ese aroma que tanto había extrañado.

—S-.No... Pero más le vale al muñequito ése no cruzarse en mi camino p-porque voy a romperles sus perfectos dientes y-

—Eso suena agresivo, ¿por qué harías eso hum?

Harry estaba casi levitando ante las sensaciones que Louis despertaba en él, su rostro estaba cada vez más cerca y su mirada estaba anclada en los labios del castañito.

Su respiración se agitaba como el mar que Louis tenía en los ojitos y se sentía empujado hacia él, estaba absolutamente extasiado y feliz, pero recordar a Chris besando a su chico lo trajo de vuelta.

Se armó de valor para por fin pelear y acabar con esa desdicha. Sus alas estaban llenas de agujeros pero en cada herida Louis había cosido con hilos de amor, así que Harry se sentía listo para emprender el vuelo y tragar una brisa de aire limpio.

—Porque eres mío como yo soy tuyo, —se enderezó y comenzó a inclinarse esta vez sobre su Louis —porque nunca ha habido momento ni lugar en que no fuera así —su cuerpo grande se alzó todavía más y el castañito retrocedió — porque estoy harto de la distancia cuando lo que yo quiero es amor —Louis mordió su propio labio inferior para cubrir su sonrisa, Harry estaba despertando por fin y eso lo llenaba de una felicidad inmensa —porque estoy enamorado hasta de las letras de tu nombre y ¿sabes qué? Nadie que no sea yo volverá a besarte.

—Harry...

—Porque de todo lo que he tocado, lo más bonito eres tú y porque merecemos esto, —comenzó a susurrar sobre la boca de Louis, provocándolo y aguardando el momento perfecto —sé que la jodí y mucho, pero dijiste que aún había esperanza y soy como un cachorro, lo que tú me digas yo lo voy a creer, así que ten cuidado con lo que digas.

—Te amo... profundamente —soltó Louis, de la misma manera que el ojiverde había susurrado; sobre su boca —¿me crees?

—Sí.

Lo escuchó, fuerte y claro pero no con los oídos, sino con el corazón y esta vez su nariz acarició lentamente la mejilla de Louis hasta bajar por la línea de su mandíbula.

—Ambos nos equivocamos, pero me niego a ser como todo el mundo, no voy a juzgarte Harry, por el contrario; estoy muriendo aquí por besarte.

—¿Y por qué estás tan lejos entonces?

Su sonrisa fue aquella llave, más poderosa que un cañón porque abrió las manos de Harry que acunaron su rostro y siguiendo su propio corazón enamorado, lo besó.

Lo besó con pasión, lo besó por todos esos años que no lo había hecho, lo besó con ahínco y fuerza, con determinación y seguridad, demostrándole en cada movimiento de sus labios cuánto lo había extrañado.

Todo cayó a pedazos, las barreras y los muros que había puesto a su alrededor, el dolor, las mentiras y las tristezas, las horas de insomnio cuando casi moría. Esa distancia impuesta por un tirano finalmente tenía el puente como Louis había prometido.

Ese beso tocó sus almas, tan cliché y absurdo como parece, no eran sus labios solamente, era lo que le hizo sentir el otro, el alma revivía mientras su aliento infundía vida y Harry comprobó que un ser celestial había creado a Louis, así de perfecto y maravilloso, capaz de crear alas y abrir jaulas con solo un beso.

Louis pudo sentir la humedad en las mejillas de Harry, estaba seguro que no eran lágrimas sino el hielo derritiéndose entre ellos, era el fuego que corría entre sus venas.

—Te amo tanto Louis y si me das otra oportunidad, juro que haré que valga la pena, déjame abrazarte ahora por todas esas veces que antes no pude, —Harry se arrodilló entre las piernas del castañito y lo miró a través de una lupa de amor —deja que te lleve de la mano a todos esos parques a los que no pude llevarte antes, si me dejas, bailaré contigo todas esas canciones donde antes te dejé sentado, déjame hacer todo por ti, excepto dañarte.

—Te amé primero.

Los muros cayeron como la realidad de los refugiados cuando escuchó esas palabras, ¡Louis seguía siendo suyo! nunca dejó de serlo! Y hasta entonces lo comprendió.

—Nunca lo olvidé, mi amor. Pero no solo quiero amarte, quiero demostrártelo, que tú lo sientas a diario, que aun en medio de una pelea sientas que todavía te amo.

—¿Quieres pelear?

—Contigo quiero todo...

—Volvió mi Harry cursi.

Levantó su rostro, finalmente se rompió la tristeza escondida en sus ojos. Este era el momento exacto en que cada uno dejaba en claro que estaba dispuesto a luchar, de hacerle entender al otro cuánto lo amaba.

—¡Y cómo no! Si estoy enamorado de un tipo como esos que viven en los libros, pero el mío es real.

Louis se lanzó contra él y sus brazos apenas lograron tomar un puñado de su ropa, Harry sonrió y suspiró aliviado dentro del beso con la sensación de la bienvenida más amorosa que nunca había tenido.

Se aferró a él con cada giro de sus rostros y no le dejó alejarse, en su lugar, dejó que sus labios se separaran con sutileza el tiempo suficiente para tomar aire, desechando la idea de una distancia pronunciada.

Harry unió sus frentes después de un beso más apasionado que el anterior y sus manos le tomaron de las mejillas mientras su respiración cedía espacio a latidos más rítmicos. Su mano todavía temblaba y Louis la llevó hasta sus labios para besarla, desatando una felicidad incontrolable, aquello era similar a encontrar por fin lo que llevaba años buscando.

—Eso significa que sí?

—Eso significa que dejaré cocodrilos y dragones detrás de la puerta, podrás irte cuando quieras...si lo logras —bromeó.

Louis no le dio más tiempo porque se lanzó de nuevo y dejando besitos suaves en todo su rostro, Harry rió con hoyuelos y algo explotó en sus pechos, ese sonido mágico que casi desapareció en el tiempo separados. 

Cuando Louis los giró y dejó a Harry bajo su cuerpo, había tanta serotonina explotando en sus cerebros que bien podrían cubrir unas cuantas ciudades de alegría.

—Te amo, te amo, te amo ¡joder! Te amo!

Su corazón se elevó y creció ante dos palabras que significaban todo, Louis lo había repetido tantas veces que no dejó lugar para las dudas. Sus manos tocaban su rostro, asegurándose de que era real y pronto comenzaron a viajar por toda la piel.

Harry no dejaba de sonreír y pronto buscó sentirse más cómodo para facilitar todo para Louis.

Tembló cuando lo tocó, con esas manos valientes jugándose el todo por el todo, porque lo valía, le causaba una explosión en el pecho, el burbujeante palpitar que se desprendía con solo escucharlo, era paralizante y fascinante la forma en cómo el cuerpo entero de Harry reaccionaba a la presencia de Louis.

Harry besaba cada parte que se le presentaba, atrás estaba quedándose el pasado con todo su dolor, porque Louis estaba iluminando cada pequeño centímetro del cuerpo de Harry.

Era un mundo minúsculo el que estaban creando, pero lo suficientemente grande para ellos dos, sus bocas no podían detener el caudal de "te amo" que habían estado deteniendo, porque finalmente podían liberarlos.

Los cuerpos se deslizaron entre la dicha y la añoranza, un encuentro consensuado que habían anhelado por años, más 4 años envueltos en camas vacías, así que merecían una primera noche de amor total.

Harry vibró bajo el cuerpo de Louis y le regaló los sonidos más bellos de su garganta, Louis curó con sus labios cada cicatriz y dejó su amor en cada espacio del cuerpo ajeno.

La noche en su silencio, les regaló la oportunidad de volver a vivir entre los brazos del otro mientras sus poros exudaban pasión y sudor, y cuando el cansancio los venció, todavía tenían sus manos y sus bocas para continuar declarando su amor, reescribiendo promesas y creando nuevos lazos.

Bajo unas sábanas que cobijaron no solo sus cuerpos sinos sus almas reconocieron lo que siempre había sido. Y así fue como el destino finalmente les mostraba que no los odiaba, solo los estaba haciendo más fuertes.

—Entonces... ¿cocodrilos y dragones? —preguntó con esa sonrisa tímida y preciosa que tanto había extrañado.

—Lo primero que dijiste cuando llegaste fue "te amo" ¿crees que te dejaría escapar tan fácil? Demasiado iluso, Amor.

—Cuando vi a Chris, pensé que te habías decidido por él.

—Nunca, no sé cómo hacerte entender que eres tú, todo este tiempo has sido tú.

Harry no escondió su sonrisa esta vez, dejó un beso en la punta de la nariz de Louis y bajó por su cuello, las sábanas estaban arremolinadas entre sus caderas, así que llevó su mano para recorrer desde su pecho hasta más allá de lo inescrutable.

—¿Me perdonas? ¿Por favor?

—No hay nada que perdonar, Bebé.

—¿Y por mis celos? —esta vez sí se escondió aún más en el cuello del castañito —¿podrías olvidar mi mal comportamiento con el rubio? No quiero que me odies.

Louis lo escuchó y lo apretó más entre sus brazos, su chico había vuelto, no había forma de estropear nada.

—Harry, ¿Cómo podría odiarte? si cuando suena el teléfono espero que seas tú diciendo que has llegado a casa. Si supieras que he esperado todo el día para que hablemos toda la noche, como antes. Ahora estás aquí, no hay forma de odiarte si llevo toda mi vida amándote.

Harry sonrió absolutamente enamorado, buscó sus labios para sellar su promesa. Louis escuchó su respiración sofocada, pero con todos los deseos en sincronía con los suyos.

—Eres tú, siempre tú Harry, tengo la suficiente libertad para volar en otros cielos y el suficiente amor para elegirte siempre a ti —el ojiverde pudo sentir en cada palabra la sinceridad total y cómo no existía ni un ápice de dudas, correspondió con el mismo peso de honestidad y amor

—Yo también te elijo a ti, Louis. No quiero a nadie más.

Ambos, eran libres y el hecho de que se eligieran uno al otro cada uno a solas y en libertad; significó un pacto espontáneo, sin papeles ni testigos porque al final; no necesitaba una pieza de papel de ningún registro.

—No voy a rendirme mi amor, estoy en esto tanto como lo permitas —Harry dejó ir las inseguridades con aquellas palabras de Louis y respiró sintiéndose ligero, era la cuerda dando soporte y estabilidad al ancla para que no se hundiera.

—Yo tampoco, no planeo soltarte nunca más Lou, durante toda mi vida solo he querido ser amado por ti.

—Entonces necesitas que te lo repita? ¿No te basta con la manera en que te miro? —frunció su nariz en un besito esquimal para que Harry sonriera una vez más.

—Sí, pero quiero escucharlo de nuevo. Es más, lo pondré como tono de llamada.

—¡Te amo Harry! —tomó su rostro entre sus manos y dijo —Estoy cansado de sufrir y de verte sufrir también.

Colocó su cabeza sobre el pecho fuerte de Louis que latía aún sin creerlo, solo ellos que habían sentido la máxima desesperación, eran capaces de sentir la máxima felicidad, porque a veces es necesario desear morir para saber lo bueno que es vivir.


(...)

La mañana llegó irremediablemente, tragándose todo rastro de oscuridad, habían pasado toda la noche hablando, amándose y bebiendo de los labios del otro, por fin abrieron sus corazones dejando afuera las mentiras y secretos. Y las heridas que antes no cerraron, finalmente empezaron a cicatrizar.

—¿Papi? —Ted frotaba una manito sobre sus ojitos y bostezó cuando llegó como todas las mañanas para terminar de dormir con Louis, sonrió cuando vio a su papá dormido entre los brazos de Louis.

—Hey, hola cariño ¿dormiste bien? —Harry se levantó de un solo salto, afortunadamente se había puesto antes un deportivo de Louis. Su corazón estaba rebosante de amor cuando vio a Ted junto a ellos y se inclinó para dejar un besito sobre su cabello —sh, papi está dormido. ¿Quieres desayunar?

—Ajá —caminaron hacia la cocina, y aunque la distancia era en verdad corta, Harry tomó la manito de Ted, estaba ansioso por empezar su papel de padre y cocinar para su hijo.

Acarició esa extraña sensación cuando Ted lo miró y el corazón de Harry se encogió de felicidad porque era suyo, y cuando el niño lo tocaba; simplemente se sentía natural, correcto, cómodo. Es lo que ambos habían querido siempre.

Louis despertó tan solo diez minutos más tarde, dándoles la oportunidad a que ese par comenzara a conocerse mejor.

—Buen día, ¿me he quedado fuera?

—¡Papi! —Ted saltó hacia sus brazos, sosteniendo a Copito entre sus manos —¡Papá está haciendo panqueques!

—¡Woah! Qué rico Amor, ¿papá es bueno?

—Ajá, papá es muy bueno —aseguró.

—Buen día Precioso —Harry le miró con cara enamorado, pero sin olvidar que se había propuesto superar el "Bonito" de cierto rubio —Aquí tienes cariño.

—Gracias mi amor —le guiñó un ojo mientras el mayor se ruborizaba y se inclinaba por un beso en la mejilla, ambos voltearon hacia Ted que los miraba con una gran sonrisa escondida detrás de sus manitos y movía sus cejas repetidas veces.


...

Harry acompañó el resto de la gira, viéndolo desde cada sala VIP en compañía de Ted.

Volver a Londres fue interesante, todo se veía desde una nueva perspectiva para todos, aquel hombre que viajó por el mundo con su pequeño hijo como compañero de aventuras, regresaba a casa con una familia y esta vez las catástrofes no le parecían tan malas, porque las cambió por risas y carcajadas, entendió que todo tiene solución y que todo lo malo pasa alguna vez.

Él probó la metamorfosis, extendió sus alas naciendo, y se dio cuenta de que la alcantarilla no era su lugar. La libertad de ser quién es, no le cayó del cielo, la conquistó casi al costo de su vida misma, y este logro jamás sería negociado de nuevo.

Harry había vuelto a casa y eso todo, era como escuchar una canción cuando lo besaba, como flotar sobre el mar que escondía dentro de sus ojos cuando lo respiraba.

—¿Eres feliz?—preguntó una tarde, mientras estaban en el jardín.

—Mucho.

—Es todo lo que importa.

—¿Valió la pena?

—Volvería a pasar por todo, si al final vuelves a mí.

Louis lo había amado desde lejos, desde una perspectiva poco confiable para aquellos que no conocen el amor de verdad, lo amó todavía más cuando Harry cayó en el pozo negro, pero jamás le impuso sus sentimientos como un hechizo de amor forzado a ser correspondido, él dejó que Harry eligiera.

—¿Alguna vez pensaste en rendirte conmigo? ¿Te cansaste?

—¿Alguna vez te has cansado de respirar? ¿No? Pues yo tampoco, amarte es como respirar, está en mi naturaleza.

Esa respuesta fue más de lo que esperó, porque lo hizo sentir valorado como un privilegio.

—No solo me haces feliz de estar contigo, me haces sentir feliz conmigo mismo y eso es algo que nadie más había logrado.

—Eso tiene todo que ver contigo, no conmigo —acunó su rostro con un peso de ternura —Eres un buen sitio, no solo para ti sino para los que te rodean, eres el mejor lugar para mí.

—Por años me sentí tan destrozado, tan roto y tan insignificante, llegué a pensar que no tendría reparación —Louis besó su frente en un acto puro que demostraba no solo el amor, sino el respeto que sentía por él.

—No necesitabas reparación, solo necesitabas que te recordara lo increíble que eres, Amor. Eres perfecto, mamá dijo una vez que lo único que es más perfecto que lo perfecto, es aquello que se recupera después de quebrarse.

Harry levantó su mentón y lo miró completamente absorto, dejó un beso sobre sus labios y lo abrazó fuerte, Ted corría por el jardín mientras Zayn y Liam apostaban cuánto tardaría Niall en golpearse con el balón mientras tropezaba con sus agujetas sueltas.

—Yo sabía, siempre lo supe.

—¿Qué?

—La primera vez que te vi, yo me acerqué a ti ¿recuerdas?

—Sí, eras el chico más bonito que había visto, caí y ni siquiera tuve oportunidad de meter las manos.

—Yo nunca me acerqué a nadie antes porque tenía miedo, era demasiado precavido y tímido, pero tú me viste y yo corrí hacia ti.

—Sí, con tus horribles hoyuelos que me derritieron desde la primera vez —Louis lo dejó envolver su cintura y ladeó el rostro para que Harry besara su cuello como tanto le gustaba.

Y se sintió pleno y feliz cuando escuchó la risa de su hijo a lo lejos, y el sonido de los labios de su novio en su piel. Cerró los ojitos y agradeció al Universo porque Janine siempre tuvo razón:

Al final, todo desparece; el miedo, las lágrimas, las heridas, todo. No importa cuánto haya dolido, ni las secuelas que haya dejado, el tiempo siempre nos demuestra que la tristeza no es eterna, que los malos recuerdos un día se marchitan y que la paz siempre llega después de la tormenta.

—No, corrí hacia ti con amor...siempre correré hacia ti con amor.

Louis giró entre sus brazos y dejó que Harry lo arrullara, en ese abrazo; más allá de toda la mierda que los persiguió, tenían la confianza de que aquello perduraría, la cuerda y el ancla se sostendrían y juntos para no hundirse jamás.

—¿Te he dicho cuánto me gustan éstas? —Dijo, refiriéndose a las clavículas de Louis.

—Solo unas pocas veces, pero me lo has demostrado cada vez que tienes oportunidad.

—Te amo.

—Y yo...te amo tanto que duele cuando no estás, porque eres imposible de olvidar y no hay remedio para calmar ese dolor cuando no te tengo.

—¿No lo hay?

—No. Amarte es el antídoto contra todo dolor.

—Amarte me mantuvo vivo...

El sol de la tarde acarició sus rostros y en el cielo, las estrellas alineadas dieron paso a su historia de amor, testigos mudos de que el amor, efectivamente siempre encuentra la manera de volver.

El final siempre sorprende, aunque haya estado escrito desde el principio.


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"Al final, las almas gemelas se encuentran porque tienen el mismo escondite"


Gracias a mis estrellitas que me iluminaron en cada capítulo con sus votos y comentarios, ustedes hicieron que esta historia fuera especial. Gracias por estar conmigo en este viaje. Recuerden que ningún mal dura para siempre y cada día es una nueva oportunidad de empezar otra vez.

¿Epílogo?

Besos.

MAKI <3

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