
Mirrorball
Pov de Becky.
Había dormido toda la noche en el sofá, en los brazos de Freen.
Cuando desperté por la mañana, ella seguía dormida.
Traté de no moverme tanto para evitar despertarla.
Sabía que cuando ella se levantara le dolería la espalda.
Mientras tanto, observé que a su celular le estaba entrando una llamada de Nam.
Eso fue lo que la despertó.
Giré mi cabeza levemente hacia arriba para verla.
-Buenos días. -Dije.
-Buenos días, mi amor. -Respondió aún con los ojos entre cerrados.
Me senté en el sofá para que ambas pudiéramos estirarnos.
-Me duele todo. -Comentó riéndose.
Sonreí.
Sabía que así sería.
-Nam te estaba llamando. -Le hice saber.
-Gracias. -Contestó. -Ahora le llamo de vuelta.
Se inclinó levemente y dejó un corto beso en mis labios.
Enseguida, tomó su celular y se levantó para llamarle a Nam.
Pasó varios segundos en la llamada y al finalizar, regresó.
-Resulta que la reunión es hoy. -Dijo.
-¿Vamos a ir entonces? -Cuestioné para comprobar.
-Sí. -Afirmó. -Solo que tengo que avisar que voy con acompañante.
Asentí.
Fue al baño a lavarse los dientes y mientras lo hacía contestaba mensajes.
Cuando salió, se sentó en la isla de la cocina aún con el celular en la mano.
Se veía estresada.
Quise darle tiempo y aproveché para ir al baño yo.
Cuando salí, escuché que estaba hablando en voz alta.
-No puede ser. -Expresó. -Tengo que entregar el informe hoy.
Yo estaba observando cada cosa que hacía.
-¿Quieres desayunar? -Preguntó. -Puedo pedir algo.
No levantaba la vista del celular.
-Puedo preparar algo aquí. -Sugerí.
Ni siquiera sabía si me había escuchado.
Me dirigí a la cocina y me dispuse a preparar un sándwich para las dos.
Mientras los preparaba, noté que suspiraba agotada.
Cuando terminé, puse el plato al lado de ella en la meseta.
-Gracias, mi amor. -Dijo. -Se ve muy bien.
Tome mi plato y me senté enfrente de ella.
Yo ya había acabado y ella no le había dado ni un bocado a la comida.
Estaba empezando a creer que aunque ella quisiera, no podía administrar todas sus empresas al mismo tiempo.
Tomé su celular y lo aparté de ella.
-Come. -Dije señalándo su plato. -Hay tiempo para todo.
Me miró.
-Tengo que entregar un informe del orfanato hoy. -Comentó. -Y además tengo que ir a la empresa a supervisar el inicio del proceso de elaboración.
-A veces creo que se te olvida que tú eres la dueña. -Respondí. -Nadie te presiona para hacer nada.
Me di cuenta de que analizó mis palabras.
-Puedes hacer el informe hoy y dejar lo de la joyería para otro día. -Sugerí. -No pasa nada.
-Tienes razón. -Admitió.
-Claro que la tengo. -Bromeé.
Ella sonrió.
Volví a señalar su plato para que empezara a comer.
Ella lo tomó y enseguida quiso agarrar de nuevo su celular, pero le bloqueé la pantalla.
-De acuerdo. -Dijo riendo.
Asentí y sonreí.
-¿Qué te vas a poner para la reunión? -Preguntó. -Quiero ir combinada contigo.
-Tal vez un conjunto blanco. -Contesté.
Ella asintió.
-¿Cuántas de tus ex novias voy a conocer hoy? -Cuestioné bromeando.
Estaba a punto de decir algo pero la interrumpí.
-Ya sé que no tuviste nada serio con nadie. -Aseguré. -Estoy jugando.
-Iba a decir que no tenemos que ir. -Agregó. -No quiero que te sientas incómoda.
-No pasa nada. -Respondí. -Es parte de tu pasado y es parte de lo que te hace ser quien eres hoy.
Ella sonrió.
No sabía si era un buen momento para hacerle una pregunta, pero igual la hice.
-¿Crees que hubieras tenido una relación con alguna de ellas si tú hubieras estado bien emocionalmente? -Cuestioné con interés.
-No lo sé, tal vez. -Admitió. -El problema siempre tuvo que ver conmigo, no con ellas.
La miré confundida.
-Digo, todas ellas son mujeres increíbles. -Comentó.
Sonreí.
La verdad era que a la mayoría le podría haber molestado un comentario así, pero en mí causaba el efecto totalmente contrario.
Que hablara bien y respetuosamente de las mujeres de su pasado hablaba muy bien de ella y dejaba ver su alma y su mente por completo.
Después de su comentario, enseguida empezó a sonar en mi mente "All of the girls you loved before" de Taylor Swift.
-Pero ahora entiendo porque no tuve nada con alguien antes. -Agregó. -Yo estaba destinada para ti.
Fue imposible evitar sonrojarse.
Le mandé un beso en el aire y ella me mandó uno de vuelta.
Ella se levantó y llevó los platos a la cocina para poder lavarlos.
Cuando terminó, ambas salimos en mi carro a comprar ropa para la reunión de su universidad.
Al llegar a su casa, comenzamos a alistarnos enseguida.
Dejé que ella se cambiara primero.
Cuando salió, me quedé sin palabras.
Yo sabía que mi novia era preciosa, pero cuando usaba traje era totalmente mi debilidad.
Se vistió con un traje completamente negro que le quedaba de maravilla.
-¿Me veo bien? -Preguntó.
-Muy bien, diría yo. -Admití.
Sonrió y me agradeció.
Cuando me dijo que ya había terminado, tomé mi turno para cambiarme de ropa.
Decidí ponerme una falda y una camisa blanca de vestir con tacones no tan altos.
También me puse por primera vez, la cadena que ella me había regalado cuando me pidió que fuera su novia.
-Mira que preciosa te ves. -Dijo en cuanto me vio salir.
Sonreí.
Caminó hasta donde estaba yo y me besó.
Cuando se separó de mi rostro, veía cada centímetro de mi cara mientras sonreía.
Enseguida empezó a darme besos tiernos en la mejilla, en la mandíbula, en la nariz y en la frente.
-Perdón. -Dijo riendo. -Me dio un ataque de amor.
-Que te den más seguido. -Contesté.
Ambas nos reímos y salimos de la casa con dirección al orfanato, ya que ella quería tener el informe ya listo para hoy.
-Espera en el carro si quieres. -Sugirió. -Me tardó máximo diez minutos.
-Te vas a tardar una hora. -Aseguré. -Mejor bajo contigo.
Se rió.
Yo sabía que llegaríamos tarde a la reunión.
Cuando llegamos a su oficina.
Ella empezó a trabajar y yo esperé sentada en la silla que estaba enfrente de ella.
Si me volvía loca cuando la veía trabajando tan concentrada en un día común, hoy que tenía ese traje y su cabello que caía en su lugar como si fueran fichas de dominó, yo me sentía perdida.
En un buen sentido, por supuesto.
La reunión empezaba a las 8:00 y ya eran las 7:50. El lugar quedaba a unos veinte minutos y justo como lo pensaba, llegaríamos un poco tarde.
-Listo. -Dijo de la nada. -Ahora pido que lo entreguen y ya.
Asentí y me levanté.
-Faltan diez minutos para la reunión. -Comenté.
-Si hubiéramos venido en mi moto, llegaríamos más rápido. -Respondió.
-Te va a tomar toda la vida convencerme para que me suba contigo. -Expresé.
-Me encantaría pasarme literal toda la vida tratando de convencerte. -Aseguró.
Giré los ojos y me reí.
Salimos y volvimos al carro, esta vez, con dirección al lugar de la fiesta.
Cuando llegamos, abrí la puerta, pero noté que ella permanecía en su lugar.
-Podemos ir a cenar solo nosotras dos si no quieres entrar a la reunión. -Sugerí.
Ella suspiró y me miró.
-No, no. -Se negó. -Estoy bien.
Sonreí levemente.
Ella abrió la puerta y finalmente se bajó.
Antes de entrar por la puerta, ella me dijo que entrara tomada de su brazo.
Suspiró y enseguida entramos.
Había un hombre hablando con un micrófono pero yo no sabía quién era.
En ese momento me arrepentí de ponerme tacones, porque lo que más queríamos era entrar discretamente y el sonido de mis zapatos se oía en todo el lugar cada vez que bajaba un escalón.
Todos voltearon a mirarnos.
-Una disculpa. -Dijo Freen.
Y pensar que así mismo fue como la conocí.
Solo que esta vez entendía porqué solía ser impuntual.
-Tu nombre, hija. -Le pidió el hombre con el micrófono.
-Freen Sarocha. -Respondió.
Él revisó una lista, asintió y nos hizo una seña para que continúaramos
Observamos a nuestro alrededor y vimos a Nam y a Melisa sentadas en una mesa que por suerte, tenía asientos vacíos.
-Pensé que me ibas a quedar mal a última hora. -Le dijo Nam a Freen.
-Ganas no me faltaban. -Respondió riéndose.
Ambas las saludamos y nos sentamos en la mesa.
Freen escuchaba con atención.
-Es el director de la escuela. -Susurró Freen.
Todo de lo que estaban hablando tenía que ver con discursos motivacionales y cosas así.
-¿A alguien le gustaría agregar algo? -Preguntó el hombre.
Todos se voltearon para no decir nada.
-A ver hija. -Dijo acercándose a Freen. -Tú que llegaste tarde.
Me causaba risa que Freen no quería llamar la atención y lo que hizo fue todo lo contrario.
Se negó, pero él le pasó el micrófono.
Me miró a mí, suspiró y se levantó.
-No tengo mucho que decir. -Empezó. -Solo quería agradecer por las experiencias, en general, que me ofreció la universidad. Alguien muy importante me dijo que el pasado es parte de lo que te hace ser quien eres hoy y es totalmente cierto.
Me miró y sonrió.
-Espero que todos logren construir las vidas que siempre han soñado. -Agregó. -Les deseo lo mejor siempre.
Había sido muy breve.
A Freen le encantaba dar discursos en el orfanato o en ambientes en donde se sienta cómoda, pero yo sabía que si había sido tan breve ahora era porque quería salir corriendo de ahí.
Todos aplaudieron y ella volvió a sentarse.
-Terrible todo esto. -Dijo enseguida.
Me reí levemente y puse mi mano sobre la suya.
Cuando el hombre terminó de hablar, se despidió y dijo que disfrutáramos la fiesta.
Enseguida, una mujer desconocida para mí, vino hasta ella.
-Hola Freen. -La saludó. -¡Qué gusto verte!
-¡Qué tal! -Saludó de vuelta. -¿Cómo has estado?
-¿Si te acuerdas de mí? -Preguntó sonriendo.
Freen me miró discretamente.
-Claro. -Afirmó.
-Qué bueno. -Respondió. -Porque yo me acuerdo muy bien de mi primer amor.
Freen tragó saliva.
Asintió incómoda.
-Qué mala educación de mi parte. -Comentó Freen. -Ella es Rebecca Armstrong, es mi novia.
-Mucho gusto. -Dije enseguida.
-Mucho gusto. -Respondió ella. -No las molesto más. Disfruten de la fiesta.
Se despidió muy amablemente de las dos y se fue.
Mientras pasaban los minutos, más personas, específicamente mujeres se acercaban a saludar a Freen.
Nam no dejaba de reírse cada vez qué pasaba.
-Freen. -La llamó una mujer desde atrás. -Las chicas y yo tenemos una pregunta.
Ella volteó levemente para prestarle atención.
-¿Quién es la que besa mejor? -Cuestionó.
No podía creer el nivel de descaro de la pregunta.
No sabía si era solo bromeando, si quería llamar su atención o qué, pero me sentía totalmente molesta.
Observé los nervios en todo el rostro de Freen.
La mujer se rió.
-Estoy jugando. -Aseguró. -Es que estábamos hablando de nuestras relaciones del pasado y era imposible que no te tuvieramos a ti en común.
-Cosas de escuela. -Contestó. -La inmadurez te hace hacer cosas así.
La mujer asintió y se fue.
-¿Cuántas más tengo que esperar que lleguen? -Lo dijo jugando pero la verdad es que me sentía bastante celosa.
-Lo siento, mi amor. -Respondió. -Podemos irnos si quieres.
La miré y también volteé alrededor.
-¿Quién de ellas fue tu primer amor? -Cuestioné con interés. -Alguna tiene que haber sido a pesar de no llegar a nada serio.
-Mi primer amor fue en el orfanato. -Confesó.
La miré confundida.
-¿Fue nam? -Pregunté.
Soltó una carcajada.
-Claro que no. -Negó. -Era una niña de las familias que iban a hacer donaciones. Nunca la volví a ver.
Yo no dejaba de mirarla antentamente.
-Lo verdaderamente importante es quién es mi amor ahora. -Comentó.
Sonreí.
Ella sonrió también y dejó un beso en mi frente.
-Ustedes están muy aburridas sentadas ahí. -Dijo Nam. -Levántense a bailar o algo.
Freen le giró los ojos.
No me parecía una mala idea.
Lo único era que aún no había nadie bailando.
-Nam tiene razón. -Acepté. -Tú tienes carita de ser el alma de la fiesta.
Tomé su mandíbula con mi mano para poder acercarla a mí y dejé un beso en sus labios.
Ella me miró llena de ternura y me regresó el beso.
-¡Karaoke! -Gritó alguien desde lejos.
Enseguida se pusieron de acuerdo para "abrir la pista" de esa manera.
Jaimee, la mujer que había saludado a Freen aquél día en el restaurante se acercó y nos saludó a ambas.
-¿Quieres pasar con nosotros? -Le preguntó señalando a otra mujer y aun hombre.
-Paso. -Contestó. -Pero gracias.
Ella hizo un gesto de aceptación y se fue.
La verdad es que el karaoke estaba muy entretenido.
-¿Pasamos? -Me preguntó.
-La verdad no tengo ganas. -Admití.
-De acuerdo. -Respondió. -No pasa nada.
Estaba concentrada en las personas que estaban cantando cuando vi que Freen se paró de repente.
Observé a donde iba y noté que era directamente a tomar el micrófono.
-¡Vamos! -Le gritaban Nam y Melisa.
La verdad es que yo estaba gratamente sorprendida.
Antes de empezar a cantar, se quitó el saco y se subió las mangas de la camisa.
Yo había quedado encantada, pero qué rabia pensar que las demás estuvieran con los ojos encima de ella mientras lo hacía.
Tomó el micrófono y pausó la música.
-Perdón por la interrupción. -Dijo. -Solo quería hacerle una dedicatoria a mi novia con esta canción.
Ella volteó a mirarme.
Sonreí y le mandé un beso en el aire.
Nam y Melisa estaban muy emocionadas.
Le puso play a la música y enseguida distinguí la melodía de "Can't take my eyes off of you"
Acababa de reclamarla como mía sin tener que decir una sola palabra.
Giré mi silla completamente para verla.
Su voz definitivamente había sido la mejor de todas las personas que habían pasado.
Ella me señalaba cada vez que llegaba la parte de:
I love you, baby
And if it's quite alright
I need you, baby
To warm the lonely night
I love you, baby
Trust in me when I say
Mientras se movía levemente acompañando el ritmo de la música.
Todos estaban concentrados en ella, era imposible no hacerlo.
Terminó y todos aplaudieron.
Ella agradeció y volvió a la mesa para sentarse.
-El amor te da bastante valor. -Comentó Nam.
-Así es. -Afirmó.
Me miró y yo le di un beso.
-Gracias. -Dije mirándola con todo el amor del mundo.
Agradecí que hiciera todo eso porque después nadie se volvió a acercar para molestar.
Pasamos varias horas comiendo y hablando con Melisa y Nam. Freen y Nam hacían historias divertidas que las dos habían vivido juntas y Melisa y yo las observábamos y escuchábamos atentamente.
La música más movida ya se había acabo y ahora estaban poniendo canciones lentas.
Freen se levantó enseguida.
-Si me hace el honor. -Dijo extendiendo su mano para que yo la tomara.
Sonreí y tomé su mano.
Ambas caminamos a la pista de baile, en donde estaban Nam y Melisa y un par de parejas más.
Pase mis brazos por alrededor de sus hombros y ella puso sus manos en mi cintura.
De fondo sonaba "Stand by me"
Nos movíamos lentamente y nos mirábamos directamente a los ojos.
-¿Puedo decirte algo? -Preguntó.
Yo cerré los ojos unos segundos para disfrutar del momento con la letra de la canción.
So darlin', darlin', stand by me
Oh, stand by me
Oh, stand
Stand by me, stand by me
Abrí los ojos y asentí.
-Creo que te amo. -Comentó.
Era la primera vez que me lo decía.
Sentí una felicidad con una intensidad que no había sentido antes.
-¿Crees? -Bromeé.
-No. -Negó. -Estoy segura de que te amo.
Sonreí.
-Te amo. -Repitió.
-¿Y por qué estás tan segura? -Cuestioné.
-Por muchas cosas. -Admitió. -Pero en este caso, porque estamos en una habitación repleta de gente y lo único que me importa y lo único que quiero ver es a ti.
-Yo también te amo. -Respondí. -Mucho.
Ella sonrió y pegó su frente a la mía.
Ni siquiera me di cuenta en qué momento había cambiado la canción.
Después de ese momento tan hermoso y romántico, volvimos a la mesa por nuestras cosas, nos despedimos de Nam y de Melisa y abandonámos la fiesta.
Cuando subimos al carro, ella no decía nada, pero la oobservaba de reojo sonriendo.
-¿Viste la bola de disco que estaba sobre la pista? -Preguntó de repente.
-La vi. -Afirmé. -¿Por qué?
-Veo una metáfora muy linda ahí. -Dijo. -De alguna manera se relaciona conmigo.
Volteé a mirarla brevemente.
-Explícame. -Dije.
-Las bolas de disco están hechas de muchos pedazos de discos rotos. -Explicó. -Es iluminada con focos para que la luz rebote en ella y el público pueda visualizar rayos que se mueven sobre ellos.
No dije nada porque aún no entendía bien.
-Estamos hechos de pedazos de muchas cosas. -Justificó. -De recuerdos, experiencias y personas.
Empezaba a entende un poco más.
-Específicamente creo que yo me sentí rota durante mucho tiempo hasta que aprendí a yo misma reconstruirme. -Agregó. -Solo faltaba una cosa.
Me miró.
-La luz. -Dijo. -Yo soy esa bola de disco y tú eres la luz.
No podía estarme diciendo esto si manejaba.
Me conmoví y enseguida se me llenaron los ojos de lágrimas.
-La luz es lo que ayuda que la bola de disco cumpla su propósito. -Finalizó.
-Ya que lo dices así... -Comenté. -Creo que es al revés.
-Eso es lo mejor de todo esto. -Aseguró. -No siempre tienes que ser la luz, a veces puede ser también la bola de disco.
Volví a mirarla confundida.
-Las relaciones funcionan así, al menos la nuestra. -Agregó. -De estar ahí y de ayudar al otro para complementarse sin importar en cuál de los dos modos estés.
Sonreí.
Unas ganas de detener el carro y comerle la cara a besos.
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Holis!!
¡Feliz navidad, para todos ustedes, "yingurbel, yingurbel... jajaja mentiri"
Bueno, esto pensaba ser especial de navidad pero como ven ya pasaron unos días de eso, y apenas logré editar la foto Jsjsjs una disculpa a la peña.
Que los disfruten tanto, así como la cena de noche buena, para los que cenaron comida digo. Jsjsjs
Bueno ya, 1/3
-Key
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