
Las llaves
Pov de Freen.
Mi perspectiva sobre ella estaba confusa.
Tomé la decisión de aceptar la colaboración con su marca solamente para poder disculparme debidamente por mi desaire con ella.
Cuando estabamos cruzando la calle para ir al restaurante que yo había sugerido, estuvimos esperando un par de minutos a que el semáforo se pusiera en rojo para que nosotras pudieramos avanzar, pero una niña aproximadamente de unos doce años, estaba parada al lado de nosotros esperando. Becky se dio cuenta que ella tenía los cordones desatados. Le pidió permiso para ayudarla y se puso sobre una rodilla para atarlos.
Sería mentira si dijera que eso me hizo sonreír.
Era un gesto normal pero viniendo de ella, no me lo esperaba.
Todos estos días había pensado que era arrogante e insoportable.
Tal vez solo era así conmigo.
¿Yo estaba siendo el problema? -Me pregunté a mí misma.
Cuando llegamos al restaurante, ella me dijo que solo me había invitado por un café para tratar de convencerme sobre el negocio.
Inexplicablemente, me dolió.
Aunque no sé si le creí del todo.
¿Por qué seguía molesta entonces si yo ya había aceptado la colaboración?
Durante todo el tiempo que estuvimos trabajando, observé discretamente su trato con los meseros y noté que en realidad era muy amable.
Después de que tuvimos un pequeño malentendido, regresé a la mesa en donde ella estaba y nos dispusimos a seguir trabajando, pero justo entró una llamada a mi celular del orfanato.
No era una urgencia, ni nada parecido, pero una de mis niñas había tenido una discusión con otro de los niños más grandes del orfanato y me pedía por favor que fuera porque se sentía muy triste. No podía negarme.
Me disculpé con ella y tomé mi moto para dirigirme al orfanato.
Estuve varios minutos conversando con los niños. Después, caminé unos pasos para llegar a mi oficina.
Tomé mi celular y llamé a Nam.
-¿Cuál es el misterio con Rebecca Armstrong? -Pregunté sin saludarla.
-¿No puedes contestar el teléfono como una persona normal? -Cuestionó.
Me quedé varios segundos sin decir nada.
-Tu interés por ella es cuestionable. -Comentó.
-Me trata mal, pero veo que es buena y amable con todos los demás. -Respondí. -¿Seré yo el problema?
-Al fin te das cuenta. -Bromeó. -Es la primera vez que te genera conflicto no caerle bien a alguien.
-Me parece una persona interesante. -Confesé. -Es inteligente, tiene carácter y es linda, es todo.
Nam comenzó a reirse burlonamente al otro lado del teléfono.
-¿Sabías que ella usa un gran porcentaje de su fortuna para apoyar fundaciones? -Dijo.
Analicé con detenimiento lo que dijo.
-¿Por eso me decías que es totalmente mi tipo? -Pregunté.
-Te interesaba sin saber ese gran detalle. -Comentó. -Te estoy dando un pequeño incentivo para que te animes a querer conocerla.
Sonreí.
La verdad es que ahora sí me parecía el doble de interesante.
Automáticamente desapareció todo lo que se me hacía insoportable de ella.
Nam me dijo que regresaría a Tailandia a la noche siguiente.
Colgamos y me quedé en mi oficina volviendo a leer todos los documentos de la colaboración, cuando me llegó un mensaje de Becky.
Rebecca: Olvidaste unas llaves.
¿Cómo podía ser tan descuidada?
Revisé mis bolsillos y noté que no tenía las llaves de mi casa y ya estaba bastante oscuro afuera como para molestarla.
Freen: ¿Te molesto si paso a recogerlas?
Ella contestó enseguida.
Rebecca: No es molestia.
Rebecca: Es solo que estoy en el hotel en el que me estoy quedando.
Le dije que me pasara la dirección y salí rápidamente a buscar mis llaves.
Al llegar al hotel, estacioné mi moto y me bajé. Le mandé un mensaje y le avisé que ya había llegado.
Esperé unos minutos en el lobby y la vi bajando en ropa deportiva.
Se veía linda con traje, pero se veía aún más linda así.
Ella me extendió las llaves enseguida.
-Gracias. -Dije sonriendo.
-Debo de decir que eres un poco desastrosa. -Comentó. -No me imagino cómo eres en tu matrimonio.
¿Matrimonio? ¿Piensa que estoy casada?
-No estoy casada. -Aseguré.
Le mostré mis manos para enseñarle que no tenía ningún anillo.
Ella hizo un gesto de confusión y sonrió levemente.
-Pensé que lo estabas. -Admitió. -Dijiste que tenías niños.
Tenía sentido.
-Soy directora de un orfanato. -Dije. -Veo a todos los niños como si fueran mis hijos.
Antes de que ella pudiera responder algo, me empujó detrás de una pared de la recepción y puso su mano sobre mi boca.
Yo no entendía nada, pero no me quejaba.
Ella se asomaba levemente por un lado para ver algo.
Después de unos segundos, suspiró.
Me volteó a ver y yo hice contacto visual con ella, aún con su mano tapando mi boca.
-Perdón. -Dijo alejándose rápidamente. -Mi hermano acaba de pasar. No quería que nos viera.
-¿Por qué? -Cuestioné. -No estamos haciendo nada malo. Trabajamos juntas.
-Así es. -Afirmó. -Pero se trabaja en una oficina o en un restaurante. Le iba a parecer raro si te ve en el lobby del hotel donde duermo.
Asentí, pero me sentía confundida.
-Bueno, es mejor que me vaya. -Comenté. -Gracias de nuevo, por las llaves.
Caminé para irme y me di la vuelta para decir algo más.
-Tendré en cuenta lo de cambiar mi personalidad "desastrosa". -Cité lo que ella me había dicho.
Ella sonrió.
-No creo que sea algo que debas cambiar. -Contestó. -Me imagino que ser dueña de una marca y directora de un orfanato al mismo tiempo no debe ser tan fácil.
Asentí sonriendo, me di la vuelta de nuevo y esta vez sí me fui.
Ella era realmente agradable ahora que la conocía un poco mejor.
Pov de Becky.
No es casada.
Otra vez tenía una oportunidad para seguirla conociendo.
Ella era realmente interesante, linda y muy, muy atractiva.
Ya sentía algo de atracción hacia ella después de que había sido tan amable conmigo al cambiar mi llanta y en el restaurante cuando aclaró lo de mis porcentajes, ahora eso se había multiplicado por mucho al saber que era directora de un orfanato. Ella era realmente una buena persona y tenía instinto maternal. Yo misma lo pude comprobar cuando dejó nuestra plática de negocios y salió corriendo porque una de las niñas le había llamado.
Eso era a lo que mi hermano se refería cuando decía que todo el mundo la amaba.
Cuando se despidió de mí, me acerqué levemente a la entrada del hotel para observarla y la vi poniéndose el casco y subiendo a su moto.
Ya era bastante tarde.
Saqué mi celular y le mandé un mensaje.
Rebecca: Maneja con cuidado.
La vi irse y subí de nuevo a mi habitación.
Al día siguiente, la volvería a ver para tener una "reunión de negocios" pero la realidad es que ahora sí quería conocerla de verdad.
Antes solo me interesaba como persona, no como empresaria, pero ahora me interesaban todos los aspectos de ella.
Desperté al día siguiente, desayuné y me apresuré para salir a verla al restaurante.
Cuando llegué, ella ya estaba ahí con todos sus documentos.
-Primera vez que eres puntual. -Bromée saludándola.
-Suelo ser puntual. -Aseguró. -Es solo coincidencia que justo he llegado tarde a todo lo que te involucra.
Sonreí y me senté.
Ella me hablaba acerca de gráficas y números y yo solo podía pensar en que era demasiado inteligente y que se veía muy bien cuando hablaba de finanzas.
-¿Llevas la finanzas en el orfanato también? -La interrumpí.
-En realidad, sí. -Contestó. -Aunque siendo sincera, estoy de lleno en todo lo que tiene que ver con el orfanato. Es por eso que no quería aceptar la colaboración con tu marca.
-¿Tu marca de joyería, la lleva más bien Nam Orntara? -Cuestioné.
Ella asintió.
-Me gustaría ir alguna vez, si tú lo aceptas. -Sugerí. -Cuando era niña solía ir con mi familia para apoyar con lo que pudieramos.
-¿De verdad? -Preguntó con ilusión.
Noté el brillo en sus ojos cuando le dije eso.
Se notaba que eso era lo más importante para ella.
Yo asentí.
Estaba a punto de responderme cuando la voz de una mujer a sus espaldas la interrumpió.
-¿Freen? -Preguntó la mujer.
Ella volteó confundida.
Cuando vio quién era, se levantó rápidamente.
-¡Jaidee! -Exclamó. -Qué gusto verte.
La mujer volteó a verme a mí.
-¿Interrumpo algo? -Le preguntó.
-Para nada. -Contestó. -Ella es Rebecca Armstrong, es mi socia.
Me levanté para saludarla y ambas nos dimos la mano.
-Mira hasta donde has llegado. -Comentó ella. -Es bastante impresionante.
Freen sonrió orgullosa.
Yo noté que la mujer la miraba de arriba a abajo y de regreso.
Sentí una molestia inexplicable.
-A ver si salimos a tomar algo cuando estés libre. -Sugirió la mujer. -Me encantaría recordar buenos momentos del pasado con mi primera novia.
Punto positivo: Ahora sabía que a Freen le gustaban las mujeres también.
Punto negativo: ¿Por qué sentía algo de celos después de escuchar eso?
-No fue un noviazgo, Jaidee. -Respondió. -Fue cosa de universidad, nada más.
Ella se rió.
-Después hablamos bien sobre eso. -Dijo la mujer.
Muy amablemente se despidió de mí, luego de Freen y después se fue.
-Disculpa. -Ofreció. -No sabía que me iba a encontrar a una conocida.
-Muy conocida, aparentemente. -Insinué.
Ella me miró confundida.
-Ella exageró. -Aseguró. -Nunca negaría un noviazgo si hubiera sido real.
-No tienes que darme explicaciones. -Contesté. -Somos socias, no amigas.
Me arrepentí instantáneamente de lo que dije.
Ella asintió.
-Tienes razón. -Contestó. -Perdón.
Me acercaba hacia ella y luego yo misma me volvía a alejar a kilómetros de distancia.
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