
Forever, us.
Pov de Freen.
Dos años después.
Habían pasado un poco más de dos años desde que Becky y yo nos casamos. La vida había sido maravillosa desde entonces.
Respecto a los negocios, decidí venderle el treinta y nueve por ciento de mis acciones a Melisa, quien era ahora la esposa de Nam. Yo no podía manejar dos empresas y el orfanato al mismo tiempo por lo que me quedé con el diez por ciento y el dinero de la venta de las demás lo usé para levantar mi empresa con Becky. Había sido una muy buena decisión. Nuestra empresa estaba teniendo muchísimo éxito a los dos años de ser inaugurada.
Decidimos llamar a nuestra marca "Rebecca Chankimha". Por supuesto, porque quería que el nombre de Becky fuera reconocido por ser el de una de las mejores empresarias de todo el continente. Además, tenía mi apellido y eso me incluía directamente en el nombre de la marca también.
Nuestros productos de joyería y relojería eran bastante apreciados en el país y en el extranjero.
Becky aún tenía su parte en Armstrong's Corporation, la empresa de su familia que había logrado recuperarse de la caída y se había mantenido estable hasta ahora.
Por el lado del orfanato, Becky, Nam y yo seguíamos yendo y nos ocupabamos de todo como siempre había sido. Ahora se nos sumaba también la ayuda de Melisa, que había decidido quedarse a vivir en el país para estar junto a Nam.
Respecto a nuestra familia, mi relación con Becky estaba mejor que nunca. Atid había empezado a ir a la escuela y estaba muy contento al respecto. Solíamos salir de viaje los tres juntos cuando estabamos libre de trabajo. Becky y yo también nos dabamos tiempo para nosotras y salíamos a cenar a menudo, mientras dejábamos a Atid con Richie que era un tío maravilloso.
Atid había estado queriendo tener un perro y ambas se lo cumplimos. Le trajimos a casa a una preciosa golden retriever que él, muy creativamente llamó "Gold"
También estabamos esperando un bebé.
Beck y yo habíamos entrado en el proceso hace un tiempo para ser madres y lo habíamos logrado. Ella ya estaba en los nueve meses de embarazo y comenzámos a prepararnos para recibir a nuestro bebé.
No sabíamos aún si era niño o niña porque quisimos que fuera sorpresa.
Becky había estado trabajando desde casa y yo me presentaba en la oficina en su lugar.
Hoy me encontraba en una junta, pero estaba quedandome totalmente dormida en medio de la conversación.
-Freen... -Escuché la voz de Heng. -Podemos posponer la junta, no es tan importante.
Me pasé la mano por la cara y vi que todos me estaban mirando.
-Les pido una sincera disculpa. -Ofrecí. -No sé si lo sepan, pero tengo un hijo de siete años y mi esposa está embarazada... Es difícil dormir.
Todos rieron.
El ambiente de trabajo era agradable y tranquilo, como siempre me había gustado.
-Pueden hablar de los detalles y pasarme un informe. -Sugerí.
Heng asintió y me dijo que fuera a casa.
No me opuse para nada.
Tomé mi moto y me fui.
En cuanto estacioné, escuché la voz de Atid llamándome desde adentro.
-¡Mamá!, ¡Mamá! -Gritaba emocionado.
Él escuchaba el motor de mi moto y siempre iba a la ventana a esperar a que abriera.
Sonreí.
Acomodé todo y me dirigí a la puerta.
Le di vuelta a las llaves y Atid abrió la puerta impaciente.
-¡Mamá! -Repitió. -Por fin llegaste.
Me extendió los brazos para que lo cargara.
Así lo hice.
-¿Cómo estás, mi vida? -Pregunté. -Te extrañé.
Él me abrazó.
Empecé a mirar hacia adentro para buscar a Becky.
-Atid, estás muy grande ya. -Expresé -Dentro de poco no voy a poder cargarte.
Me miró molesto.
-Pero a mami la cargas. -Respondió. -Y ella es más grande que yo.
Me reí.
-Tienes toda la razón. -Acepté. -¿En dónde está mami?
Antes de que me contestara, Gold bajó del piso de arriba para recibirme.
Se levantó en dos patas y se recargó en mis piernas.
-Hola gold. -La saludé. -¿Estabas dormida acaso?
Atid se rió.
-Estaba con mami en el cuarto. -Comentó.
Yo ya le había dicho a Becky que no se levantara cuando yo llegara para que no hiciera esfuerzo con el bebé.
-¿Babe? -Escuché su voz desde adentro. -¿Por qué estás tardando tanto en venir a saludarme?
Atid y yo nos reímos.
-Atid y gold me hicieron una emboscada. -Bromeé. -Voy para allá.
La verdad es que me fue bastante difícil llegar al cuarto con gold corriendo alrededor de mí y con Atid cargado.
Entré al cuarto y la vi tratando de sentarse en la cama.
-No te esfuerces. -Dije. -Yo me acerco.
Me acerqué y dejé un corto beso en sus labios.
-Llegaste muy rápido. -Notó. -¿La junta acabó antes?
-Estaba un poco cansada. -Admití. -Heng me dijo que saliera temprano.
Ella sonrió.
Atid me pidió bajar para jugar con gold.
Yo me senté en la cama y tomé su mano.
-¿Cómo estás? -Pregunté. -¿Cómo está nuestro bebé?
Ella sonrió y me miró con ternura.
-Ambos estamos bien. -Contestó. -Queriendo que llegaras.
Puse mi mano sobre su vientre y noté mucho movimiento.
Siempre era uno de mis momentos favoritos del día... Llegar a casa y tener dos minutos para poder sentir a mi bebé moviéndose en el vientre de la mujer que amo.
-Voy a cambiarme y regreso enseguida. -Dije.
Ella asintió.
Me levanté y de nuevo llegó Atid.
-Mamá, mamá, mamá, mamá. -Repetía sin parar.
-Dames dos minutos, hijo. -Le pedí.
Él me hizo caso.
Terminé de cambiarme y regresé a sentarme al lado de Becky.
-Mamá, mamá, mamá, mamá. -Seguía diciendo.
Atid se subió a mi espalda buscando atención.
-Atid, mamá viene cansada. -Expresó Becky. -Deja que descanse un poco.
-Pero les quiero enseñar lo que hice en la escuela. -Respondió.
Ambas intercambiámos miradas y sonreímos.
-De acuerdo. -Acepté. -Ve por lo que nos quieras enseñar mientras me acuesto.
Él aplaudió y se fue corriendo.
-Atid... -Lo llamé. -¿Por qué estás descalzo? Te vas a resfriar.
Becky se rió.
Yo comencé a acostarme.
Becky me jaló del gorro de la sudadera y dejó un beso en mis labios.
-Te extraño tanto. -Dijo con su mirada de siempre que me volvía loca.
-Yo también. -Aseguré. -Pero no podemos solucionarlo por ahora.
Atid llegó de nuevo y nos apartamos enseguida.
Él se subió a la cama y se sentó en medio de nosotras.
-Nos dejaron escribir una historia. -Nos hizo saber. -Y yo escribí sobre ustedes.
Sonreí.
Atid amaba cuando le hacía notas a él y a Becky. Él aseguraba que cuando creciera escribiría tan lindo como yo lo hacía y desde que aprendió a escribir había estado practicando sin parar.
-Una parte la escribí yo solito y otra parte yo le dije a la maestra qué escribir. -Agregó.
-Bien. -Contesté. -Ya puedes empezar.
-Historia de un amor real. -Leyó el título. -Mi mami ama mucho a mi mamá. Ella le prepara su comida favorita y le lleva el desayuno a la cama cuando mamá está muy cansada por el trabajo. Mami toma su mano cuando se siente nerviosa... también pone su mano en su corazón para tranquilizarla. Mami escucha a mamá sin interrumpirla cuando ella tiene algo que decir y mami sonríe siempre que la ve hablando de algo que le gusta. Mami le prepara los mejores cumpleaños y hace que mamá los ame. Mami siempre dice que mamá tiene una luz natural y que eso es lo que hace que todos quieran estar cerca de ella. Le habla lindo a su familia sobre ella y siempre le dedica tiempo a las cosas que a mamá le gustan. Mamá también ama mucho a mami. Ella le trae flores diferentes todas las semanas. No es difícil dárse cuenta. A veces me quedo acostado sobre el pecho de mi mamá y su corazón corre con fuerza cuando escucha que mi mami le dice "te amo". Sus ojos también se iluminan siempre que la ve, pareciera como si tuviera estrellas en ellos. También discuten a veces, pero mamá nunca levanta la voz y nunca duran tanto tiempo enojadas. Mamá siempre me dice que mami es lo mejor que le pasó en la vida y que ella tiene su corazón guardado en una vitrina en lo más alto de su estante protegiéndolo para que nada le pase. Mamá también abraza a mami hasta que se duerme y acaricia su cabello suavemente. Cuando está feliz carga a mami como me carga a mí y deja muchos besos en su cara. Mamá dice que espera que algún día yo pueda encontrar a alguien a quien ame tanto como ella ama a mami. Ella dice que solo ese día podré entender por completo qué significa el amor. Incluso dice que ella amaría a mami aunque ella no la amara a ella y que la dejaría ser feliz con alguien más si así lo quisiera. Eso me sorprendió mucho. Ambas me aman mucho a mí y yo las amo a ellas y también amo al bebé que está dentro de mami y a Gold, y a mi tío Richie y a mis abuelos. Eso es todo.
No pudimos evitar reirnos con el final, pero ambas teníamos lágrimas recorriendo nuestros rostros.
-¿Les gustó? -Preguntó.
Becky y yo no podíamos vocalizar una sola palabra.
-Nos encantó. -Aseguré con la voz cortada. -Algún día escribirás mejor que yo.
Atid nos abrazó al mismo tiempo.
-Le voy a escribir a mami mejores cartas que las tuyas. -Comentó.
Ambas nos reímos.
Pase mi mano por su cabello.
-Lo harás. -Respondí. -Y no tengo ningún problema con eso.
Becky le dio muchos besitos a Atid en las mejillas y le dijo que le había encantado.
-Mi maestra dijo que quiere conocerlas a las dos. -Agregó. -Dice que suena a que tienen una gran historia de amor.
-Tal vez en tu próximo festival. -Sugerí. -Pero por ahora hay que dormir.
Atid se rió y empezó a negar con la cabeza.
Me levanté y lo cargué.
-Dale un besito a mami de buenas noches. -Le pedí.
Él asintió y lo acerqué a Becky.
Le dio un beso en la frente.
-Buenas noches, mami. -Se despidió. -Buenas noches, bebé.
Me daba ternura que se despidiera de ambos.
Lo alejé y lo llevé a su habitación.
Cuando terminé de arroparlo, regresé y me acosté al lado de Becky de nuevo.
-¿Sabes que no pensaba que fuera posible amarte más hasta que te vi en tu fase de mamá? -Comentó.
Sonreí.
-Literal lo mismo me pasó a mí. -Admití.
Ambas intercambiámos besos varios segundos y nos fuimos a dormir.
A la mañana siguiente, pensé que podría dormir hasta tarde cuando sentí saltos en la cama y la voz de Atid muy cerca de mí.
-¡Mamá! -Repetía y repetía.
Traté de ignorarlo para seguir durmiendo.
-Déjala dormir Atid. -Escuché la voz de Becky desde lejos.
¿Por qué se había levantado?
Atid se tiró encima de mí.
-¿Qué pasó, Atid? -Pregunté aún medio dormida.
-Mami dice que tiene contradicciones. -Expresó.
Pensé que había escuchado mal por el sueño.
-¿Tiene qué? -Pregunté de vuelta.
-Contradicciones. -Volvió a decir tal cual.
Me reí.
Me levanté ligeramente quedando apoyada sobre mis codos.
-Se dice contracciones. -Corregí.
Me quedé mirándolo unos segundos hasta que caí en cuenta de lo que eso significaba.
Me levanté enseguida de la cama.
Caminé rápidamente hasta la sala en donde Becky estaba sentada.
-¿No te sientes bien? -Cuestioné.
Ella negaba con la cabeza y observé sudor en su frente.
-Tal vez solo es momentaneo. -Supuso. -Pero ahora no me estoy sintiendo bien.
-Vamos al hospital. -Dije. -Tal vez ya es hora.
-Creo que sí. -Contestó.
-¿Ya viene el bebé? -Preguntó Atid.
Gold daba vueltas corriendo por toda la sala.
La verdad era que necesitaba mantener la compostura y la paciencia teniendo un niño hiperactivo de siete años, un perro con su misma energía y un bebé a punto de nacer.
-Atid, le voy a llamar a tu tío para que venga por ti. -Le dije.
-Pero yo quiero estar cuando nazca el bebé. -Respondió.
-Puedes estar. -Agregó Becky. -Pero tal vez nos tardémos un poco.
A él le dio igual.
Fue por el maletín que ya teníamos preparado para el hospital y le llamé a Richie para avisarle.
También llamé a Nam que estalló de felicidad al otro lado de la llamada.
Salí con el maletín en una mano y con Atid en otra y abrí el carro.
Enseguida regresé para ayudar a Becky que cada vez se quejaba más.
Subimos al carro y cuando llegamos al hospital enseguida la atendieron.
El médico me informó que en unas pocas horas iniciaría la labor de parto.
Atid estaba muy ansioso y me ponía ansiosa a mí.
Por suerte, Richie y sus padres llegaron al mismo tiempo.
-¡Tío! -Exclamó Atid en cuanto vio a Richie.
Él se acercó a Atid y lo cargó.
-¿Qué te dijeron? -Me preguntó su papá. -¿Ya va a nacer?
-Aparentemente, sí. -Contesté.
Todos esperamos pacientemente durante horas, menos Atid que daba vueltas por todo el lugar. Incluso ya me había regañado el personal del hospital.
La verdad es que parecía que yo esperaba pacientemente pero lo último que tenía en este momento era paciencia, precisamente.
-¿Ya sabes el nombre? -Cuestionó Richie.
-Dejé que Becky escogiera, ya sea niño o niña. -Respondí.
En un momento específico me puse demasiado nerviosa y me levanté con Atid para ir a la cafetería.
Le pedí un almuerzo sencillo y yo me compré una botella de agua.
-Mamá... -Me llamó. -¿Voy a tener más hermanos además del bebé?
Me reí.
-Atid, vamos con calma. -Le dije. -Los bebés no llegan así como así.
Él asintió y no dijo nada más.
Después de varios minutos nos levantámos y regresamos a la sala.
No pasaron no diez minutos hasta que el médico salió.
-Felicidades. -Me dijo. -Todo salió bien.
Suspirámos de alivio.
Yo comencé a llorar sin poder evitarlo.
-¿Quiere saber el género de su bebé o lo quiere saber por su cuenta? -Me preguntó.
Lo pensé un poco.
-Mejor espero a que me lo diga mi esposa. -Elegí. -¿Ya puedo pasar?
-Espere cinco minutos para que preparen al bebé y enseguida pueden pasar todos, si así lo quieren. -Contestó.
Me senté en la silla sin poder dejar de llorar.
Atid se acercó a mí y me limpió las lágrimas con sus manos.
-Felicidades, Freen. -Me felicitaron Richie y sus padres.
Me levanté y los abracé uno por uno.
Ellos también felicitaron a Atid, ahora era hermano mayor.
La enfermera salió y nos dijo que ya podíamos pasar.
Abrí la puerta y vi a Becky con nuestro bebé en sus brazos.
Atid se acercó rápido y Becky le hizo una seña para que no hiciera ruido.
Yo me acerqué lentamente y miré a Becky a los ojos.
-Es niña. -Me hizo saber.
Atid aplaudió de felicidad.
Me agaché para quedar a su altura y le di un beso en la frente.
Observé a mi bebé con atención.
Todos se acercaron a verla.
Becky me extendió los brazos y yo tomé a la bebé.
-Hola, mi vida. -La saludé.
Tenía que bajar mi cabeza para limpiarme la lágrimas con la manga de mi suéter.
-Me dejaste escoger el nombre... -Me recordó. -Su nombre es Emma.
Volteé a mirar a Becky con ternura.
-Me encanta. -Admití.
Le di un pequeño beso a mi bebé en la nariz.
-Tú eres la madre genética, ¿No? -Preguntó Richie. -Se va a parecer a ti.
-Ojalá su alma sea como la de tu hermana. -Respondí. -Ojalá se parezca más a Becky que a mí.
Becky se reía con lágrimas en los ojos.
Atid se subió en la cama con cuidado para abrazarla.
Me acerqué con la bebé y dejé un corto beso en los labios de Becky.
Becky me había dado la mejor vida que había podido vivir.
Becky me había dado a mi familia.
Ella era mi familia.
Ella era mi todo.
A veces llegaba a pensar que mi alma no habitaba en mi cuerpo, sino en el de ella.
Y es así como llegamos oficialmente al final de "Almas reencontradas" nuestro segundo fanfic y nuestro segundo "bebé" como nos gusta llamarlo JAJA. Esperámos que lo hayan amado tanto como lo hacemos nosotras, ¿Qué momentos fueron sus favoritos?, ¿Hay algún diálogo o frase que les haya gustado y recuerdes? Hágannoslo saber en los comentarios!!
No se preocupen. Aún tenemos los especiales que irémos subiendo. El primero se los darémos cuando lleguemos a 80k de visualizaciones.
También les estamos escribiendo más fanfics. Si le gustan nuestras historias, deberían estar pendientes porque les tenemos muchas más.
Gracias por todo, de parte de la escritora y sus secuaces.
-Key.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro