
3🦁
Thomas no podía creerlo, sus labios hormiguearon con una sensación extraña, Jacob aguantó el aliento por un momento y lo dejó salir con un gemido.
Su león gruñó dándole la bienvenida al beso, Thomas le mordió el labio inferior y atacó su boca en cuanto Jacob suspiró.
Sus lenguas se encontraron con un ímpetu imparable, cuanto más tiempo pasaba más hambre tenía, Jacob lo agarró de la nuca y lo asió con fuerza.
Thomas gruñó y se separó jadeando, Jacob lo miró asustado, probablemente de la misma forma que él, dio un paso atrás, tenía que poner distancia.
Jacob se sentó y lo miró como si fuese una bomba de relojería a punto de explotar, Thomas se sentía así y su león no ayudó proclamando su posición en todo eso.
Ambos gruñeron a la misma vez una única palabra.
Mío.
Thomas lloriqueó y se deslizó por el suelo, eso era imposible, nunca escuchó que dos leones pudiesen reclamarse, su león estaba equivocado.
Jacob se puso de pie y dio un paso hacia él, Thomas se alejó sacudiendo la cabeza, su león gruñó casi en la superficie queriendo salir, Thomas no lo dejaría, estaba equivocado.
— Thomas...
— No, vete de aquí, tu cuello está curado — Jacob se vio herido por sus palabras dando un paso atrás.
— Pero...
— Todo esto es tu maldita culpa, nuestros leones son un lío por tu estupidez, si ese día no hubieses hecho eso no estuviesen tan confundidos — gruñó, su león arañando por salir, tratando de reclamar a su pareja.
— Yo...
— Tú eres el culpable de todo esto, no veo la hora de irme de aquí — escupió, su león se quedó quieto, luego gimoteó rogándole que parara. Demasiado tarde, Jacob no se merecía nada de su compasión.
— Serás mi beta Thomas — murmuró, Thomas negó con una sonrisa irónica, su león ahora paralizado por completo.
— Renunciaré oficialmente al cargo, no puedo estar tan cerca de alguien que ha hecho de mi vida un infierno.
— Si te sirve de algo, lo siento por cualquier cosa que haya hecho.
— No sirve, ahora vete.
Thomas no lo vio irse, sólo escuchó la puerta, su león se quedó tan quieto que estuvo asustado de repente.
Se puso de pie y recorrió el lugar, no era justo que su león se comportara de esta forma, él también estuvo cuando todo pasó, fue lo mismo para ambos.
Su animal no dio ninguna respuesta, un gemido se precipitó por su garganta.
— Esto no es justo, pasamos por todo eso por su culpa, no puedes hacer esto — murmuró, su león lo ignoró, Thomas negó y se rindió, quizás mas tarde obtendría una reacción.
......
Jacob bajó de su Audi y se precipitó hacia su casa prácticamente rogando, Thomas curó su cuello ayer, pero aun así tuvo que colocarse una bufanda, si bien ya no estaba la mordida, ahora sólo era un enrojecimiento particular en la zona, se rascó y volvió a colocar la tela.
No quería estar ahí, odiaba todo con respecto a esto y sabía que todos en la manada pensaban lo mismo de él, Jacob estaba resistiendo unirse a una leona, ni siquiera hablaba con ellas, a sus veintitrés había cosas que se esperaban de él, pero no aún no hacía ninguna.
— Hijo — murmuró su padre dándole la bienvenida, otro que no estaba demasiado contento con él.
Jacob abogó que quería seguir estudiando y no quería encargarse de la manda tan joven, su padre lo despachó con una cachetada diciéndole que ese era su trabajo.
Sabía que su padre debía relegarle el mandato a otro Alfa, uno más fuerte para evitar que otros quisieran confrontarlo, él era el elegido, su padre lo atravesó con la mirada buscando su respuesta, Jacob enseñó el cuello sumisamente como se esperaba de él, confrontar a su padre sería un signo de rebelión.
— Padre — dijo en el mismo tono entrando a la casa tan casual como podía, su padre lo siguió.
— Bienvenido una vez más — dijo el actual beta, Frank, el padre de Thomas, el hombre lo había odiado desde que se presentó, probablemente le echaba toda la culpa porque su hijo se hubiese ido.
— Gracias — murmuró escéptico sentándose en un asiento individual, a parte del beta había cuatro leones más que formaban parte del consejo.
— Entonces, no demoremos más las cosas, en tres meses deberás tomar el mandato de la manada y, por lo tanto, una leona — dijo su padre cerrando la puerta, Jacob se puso de pie mirando a los seis leones en el lugar.
— Espera ¿qué? Nunca acordamos eso — su padre elevó los hombros, Jacob casi entra en combustión espontánea.
— Tienes que suministrar un Alfa adecuado para que siga con tu mandato — negó.
— No, aun soy muy joven, no quiero cachorros — su padre frunció el ceño, un destello de dorado se precipitó a sus ojos.
— A tu edad ya yo estaba casado y tú tenías tres años — Jacob gruñó.
— No soy tu.
— Jacob — dijo su padre, sus ojos completamente dorados pidiéndole el respeto que se merecía como el actual Alfa.
Jacob no se inclinó, dejó que su león saliera a la superficie y gruñó.
— No, esta vez no, acepté ser el Alfa de la manada, pero no me casaré y mucho menos tendré cachorros — Frank se puso de pie.
— Trae a alguien aquí antes del traspaso y no tendrás que hacerlo.
— ¿Qué quieres decir?
— Supongo que tu motivo es que te gusta una humana ¿no? — dijo Frank arqueando una ceja, sus ojos retándolo a decir algo, como si supiera realmente lo que había pasado entre su hijo y él hacía apenas un día.
Jacob suspiró para calmarse, no era posible que este hombre supiera algo, él simplemente estaba tratando de buscar una razón para quitarle el mando.
Eso no estaba tan mal se dijo, no quería a la manada, pero tampoco quería estar lejos de su especie, las manadas se protegían, un león solitario era un fracasado.
— No me gusta ninguna humana, quiero tener una vida y yo...
— Como alfa no tienes que hacer nada por tus cachorros, simplemente engendrarlos, la madre se encargará de todo — dijo Frank con una sonrisa, Jacob sintió a su león rugir desesperado.
— No, yo...
— ¿Alguna razón para que no puedas hacerlo? — preguntó con la misma mirada de antes.
Jacob se sintió completamente desnudo y finalmente aceptó aquello que probablemente terminaría con su vida.
— Puedo hacerlo — murmuró, su león gimoteó y luego desapareció.
......
Thomas gruñó mirando al espejo, por más que lo llamara su león estaba en silencio, una semana entera dándole un tratamiento silencioso y empezaba a sentirse como un humano, no era que supiera como se sentían, pero estaba seguro de que era algo parecido a esto.
Dando un portazo salió de su habitación y paró en seco al sentir sus garras extenderse, miró su mano y efectivamente ahí estaban, llamó a su león, silencio otra vez, sus uñas no regresaron a la normalidad así que se precipitó a su cuarto a toda velocidad antes de que alguien le viera.
Su cama era cómoda, pero se sintió mal cuando se acostó, demasiado fría, demasiado vacía.
Gimió secándose la frente, su cuerpo de pronto se calentó a una velocidad alarmante y se arrancó la ropa, eso no lo mejoró y su polla palpitó.
Gruñó colocándose boca abajo, lloriqueó y se restregó contra el colchón, sus uñas demasiado largas como para intentar algo más.
— Thomas — escuchó al otro lado de su puerta, la voz de Jacob lo puso más caliente aún y gimió asustado — Voy a entrar.
Thomas jadeó y se agarró a la sábana, sus uñas traspasaron la tela justo cuando Jacob gimoteó, su vista se elevó, Jacob parecía justo un desastre igual que él, sus ojos dorados a la vista, su frente perlada de sudor y sus colmillos estaban más largos de lo normal, lo repasó.
Thomas sabía que parecía una maldita virgen ofreciéndose por la manera en la que estaba, boca abajo apoyado sobre sus codos y con las piernas semi-flexionadas.
— Me has estado llamando en los últimos tres días — murmuró Jacob caminando hacia él, Thomas se restregó con más fuerza.
— Jacob — gimoteó.
Jacob se colocó de rodillas entre sus piernas, Thomas no podía verlo, pero eso no lo asustó. Una de sus manos le agarró la cadera y las uñas abrieron su piel.
No le importó, sólo con el ligero toque se sintió mejor, Jacob se tendió sobre él y apoyó la otra mano a los lados de su cadera.
— Tu león me llama ¿no lo sientes? — murmuró Jacob en su oído, besó su cuello y un gemido salió de su boca, era Jacob, la única persona a la que le descubría el cuello.
Jacob movió sus caderas, Thomas sintió el bulto de su erección y la costura del pantalón se aferró a su sensible carne, luego le acarició su polla con muchísimo cuidado para no hacerle daño, después de todo sus garras estaban fuera también.
Thomas se movió contra él perdido en la bruma de placer, no le importaba nada más que deshacerse del repentino calor en su cuerpo.
Jacob le besó la nuca y la espalda mientras se movía contra él, Thomas abrió sus piernas mucho más y se dejó hacer.
— Por favor, ya no lo soporto — lloriqueó sin saber realmente lo que pedía.
Jacob suspiró en su oído y lo masturbó más rápido declinando su patético ofrecimiento. Thomas se sintió como una maldita puta mientras se restregaba contra su polla.
— Si te tengo así me odiaras por toda la vida — dijo en un susurro, aparentemente Jacob estaba más conectado que él que apenas podía pensar en algo.
Thomas se corrió en segundos y su cuerpo deshuesado cayó al colchón como peso muerto, sus uñas se retrajeron y su león ronroneó contento, Jacob salió de encima y se sentó en el suelo apoyado en la cama.
Thomas escondió su cara en la almohada y pensó en la mierda que acababa de hacer.
Se corrió por el toque de este hombre y le suplicó... no sabía exactamente lo que le había pedido, pero...
— Thomas — musitó Jacob, su respiración era un caos y Thomas se permitió mirarle.
Jacob parecía estar sufriendo realmente y todos sus rasgos de semi-león no habían desaparecido, igual que el bulto de su pantalón.
— ¿Jacob? — Jacob se puso de pie, increíblemente estable para su condición.
— Lo siento, me iré.
Thomas se sentó y boqueó buscando algo que decir, no tenía nada, pero esto simplemente se sentía mal, su león gruñó con desaprobación tan fuerte que Jacob paró en seco justo un paso antes de llegar a la puerta.
— No se siente bien dejarte ir de esa forma — murmuró.
Jacob caminó hacia él, Thomas se estremeció cuando se agachó a su nivel, él no le tomó la palabra simplemente se fue luego de dejar un pico sobre sus labios y de alguna manera, realmente eso no se sintió bien en absoluto.
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