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19- Adiós, Bandera Negra

El viento hacía mover los cabellos y las llamaradas, Jack intercambiaba golpes y bloqueaba los ataques de Shalafy. Ceres apenas podía observar todo lo que allí estaba sucediendo, se sentía insegura de usar el arco que Aylin le entregó para que pudiera pelear, de repente Jack y Shalafy con un ataque se lanzaron a lados contrarios.

—Tch... Vampiro eres muy bueno peleando — halagó la hechicera de fuego con una sonrisa.

La loba pudo sentir su sangre arder, tomó su arco y preparó una flecha lanzándola contra Shalafy, el proyectil se cubrió de un aura azul celeste y obligó a la pelirroja a esquivarlo antes de que la tocase porque era un ataque sumamente peligroso.

—¿Qué... qué diablos hiciste? — preguntó estupefacta la mujer de fuego.

—No puedo quedarme aquí sin hacer nada — gritó Ceres atacando cuerpo a cuerpo a Shalafy.

Shalafy desvió el golpe con su mano haciendo caer a Ceres al suelo, pero la loba habíhecho tiempo suficiente para que Jack haciendo uso de la telequinesis preparase dos grandes troncos de árboles. El vampiro atacó usando los maderos como proyectiles, Shalafy apenas pudo esquivarlos y uno la lanzó a la playa donde estaba su compañero y Dafne peleando.

—Samir — gritó Shalafy.

Dafne aprovechó la distracción y apartó a Samir de un sólo golpe tirándolo a la arena, corrió por las aguas poco profundas del litoral hasta que sus piernas dejaron de tocar el lecho marino y se convirtieron en una cola de sirena, Shalafy abrió sus ojos sorprendida mientras que Jack y Ceres la tenían acorralada.

—Ya veo — murmuró Samir con una sonrisa —será emocionante luchar en el mar.

Dos gigantescos remolinos de viento elevaron Samir por los aires mientras que Dafne se alejaba de la costa, cuando estaba cerca del agua era mucho más poderosa que cuando estaba en tierra. 

—¿Dónde está esa sirena? — cuestionó Samir mirando a todos lados.

Bajo la superficie Dafne patrullaba cerca del lecho de profundidad media, movió su cola rápidamente subiendo a toda velocidad para golpear a Samir, dio un salto de casi diez metros e impactó con su puño el rostro de Samir lanzándolo dentro del agua. Él trataba de nadar pero no era capaz de moverse por las olas, su única misión era investigar por qué Shalafy tardaba tanto en su misión.

—¿Qué es lo que buscas aquí? — preguntó Dafne mirando a Samir.

—Necesitaba esa reliquia — Dafne lo cargó en su espalda para llegar a la costa —¿eh?

—No sabes nadar, lo entiendo. Nuestra misión es defender esas gemas para evitar que caigan en malas manos — contestó la chica nadando con calma.

Desde el horizonte comenzaba a asomarse un barco de velas negras cubierto por una niebla oscura, era el Bandera Negra. Dafne giró su cabeza para divisar a ese barco que le arrebató todo lo que amaba cuando era niña, la niebla oscura se acercaba cada vez más a la costa. 

—Sujétate y mantén la respiración — ordenó Dafne.

—¿Qué?

Dafne se sumergió y comenzó a nadar con más velocidad aléjandose del Bandera Negra, de pronto el sonido de los cañones y las luces provocadas por la pólvora que disparaban la hizo apurarse aún más. Kassia e Ivanna que se habían quedado atrás por culpa de la segunda por tener que demorarse haciendo sus necesidades.

En la costa, Shalafy y los demás caían al suelo por las ondas expansivas que producían las balas de los cañones, Dafne logró llegar a tiempo para poderles ayudar, dejó a Samir en el suelo y pocos segundos después otra bala de cañón cayó frente a la híbrida lanzándola por los aires. Fue en ese momento que Alexey, usando un tronco de árbol como base, saltó y atrapó en sus brazos a Dafne.

—Alexey... — musitó ella con el rostro del alguacil bastante cerca.

—¿Estás bien? — le ayudó a levantarse.

—Sí... ¿sigues con tus escamas? me debes una muy buena explicación para  eso — exigió la chica con seriedad.

El barco Bandera Negra atracó en tierra firme dejando salir a varios seres espectrales, algunos vampiros y murciélagos de su interior. Dafne gruñó dejando salir por segundos a su bestia interna Aysel, pero de inmediato unas fuertes corrientes de viento destruyó el barco matando a Cráneo Negro así destruyendo a todos los seres espectrales.

Arinia miró eso asombrada, luego vio la silueta en el aire de Gahlia montando una pluma de águila con unos cuantos animales hechos de papel en sus manos. La vampiresa corrió a ver a su capitán, quedó destrozada cuando el cuerpo del vampiro mayor estaba volviéndose polvo por la acción del sol.

—Tú... Maldita Gahlia, lo pagarás muy caro — gruñó molesta provocando que sus ojos se volvieran de color rojo vivo.

Cuando la vampira se iba a lanzar contra la bruja otra ráfaga de viento hizo perder el equilibrio a Gahlia quien cayó estrepitosamente contra la arena de la playa. Gahlia sonrió maliciosamente permitiendo salir de su espalda una apéndice muy larga que se acercó a Dafne a gran velocidad. Lo único que la híbrida pudo sentir fue esa extensión del cuerpo de Gahlia atravesarle el pecho y arrebatarle la gema mágica.

—Me llevaré esto, gracias — habló Gahlia y se fue volando en un tornado.

Dafne se desplomó en el suelo desangrándose lentamente, Alexey trataba de hacerla reaccionar pero todo resultaba en vano. Arinia estaba molesta y ni le interesaba en lo más mínimo la salud de aquella híbrida, fue entonces que Ivanna decidió tomar la palabra y hablarle a Alexey.

—Señor Alexey, escuché rumores de que las sirenas se curan cuando tocan el agua de mar — dijo la loba.

—No son rumores, Ivanna — Jack tomó la palabra —son reales, ella se curó con el agua de lluvia cuando enfrentamos al rositas locas.

—Entonces, hay una posibilidad de que se salve — comentó Alexey con esperanzas.

Alexey acercó el cuerpo de Dafne al mar y lo depositó en el agua. Él esperaría a que ella se cure y esté bien para recuperar la gema y saber quién dirige a Azrael y a Gahlia. 

—Señor Alexey... — lo llamó Ivanna.

—Tú ve con ellos, yo me quedaré con ella — respondió mientras veía el cuerpo de Dafne menearse al compás de las olas —Sería un canalla si la dejara aquí sola.

Ivanna se acercó a él después se sentó a su lado y apoyó la cabeza de Dafne en las piernas de su jefe, él se sonrojó notablemente arrancándole una tierna risilla a la loba. Sus sospechas eran ciertas, Dafne parecía estar atrayendo a Alexey sin siquiera saberlo. Alexey acarició el cabello de la mitad lobo sintiendo la suavidad y el olor del mar impregnada en ella.

—Veo que está empezándose a enamorar, señor — le susurró al oído y se marcha.

Alexey abrió sus ojos y ahora entendía muy bien eso. Durante cuatrocientos años había evitado entablar cualquier relación amorosa con alguien puesto que su ahora don y maldición lo hacía inmortal prácticamente invulnerable a cualquier arma convencional.

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